Categoría: Unión y cambio

  • Con los recursos de los mirandinos no se juega

    20150528_ADENotaLa negativa del gobierno central de transferir los recursos que son de los mirandinos es una muestra más de discriminación hacia nuestro estado y de irrespeto hacia nuestro pueblo y nuestros servidores públicos. 6 mil 300 millones de bolívares, es el monto de la deuda que el gobierno central tiene con los trabajadores de Miranda. De ese total, 4 mil 700 millones corresponden a la operatividad administrativa de 2015 y mil 600 millones a deudas del año 2014.

    Si algo le duele a este gobierno es ver que sus esfuerzos por sembrar la división en la familia de Miranda, son infructuosos. Esta misma semana hicieron un llamado a paro en nuestras escuelas, pero nuestros docentes no lo acataron, con lo que no solo demostraron su compromiso con la educación, sino que también están claros que es el gobierno central el único responsable de que los recursos no lleguen a Miranda.

    Año tras año, desde que comenzó nuestra gestión en Miranda, buscan maneras de perjudicar nuestro trabajo. Ponen obstáculos, mienten, invierten en campañas de desprestigio, privilegian objetivos partidistas por encima de los intereses del pueblo.

    Ante los constantes ataques hacia nuestro estado, una vez más, la semana pasada dimos una demostración de unión, cuando acudimos a la vicepresidencia a exigir que se respeten nuestros derechos y se honre la deuda que el gobierno central tiene con nuestros servidores públicos. Demostramos, con esta nueva movilización, que en Miranda, trabajadores y Gobierno Regional, somos uno solo.

    Nuestros trabajadores sufren, como todos los venezolanos, por la crisis en la que estamos sumidos por este gobierno. Pero a eso tienen que sumarle los problemas que genera el cerco administrativo al que nos tienen sometidos y el hecho de que recurrentemente no tomen en cuenta a nuestros trabajadores. El gobierno monta shows por televisión anunciando un aumento de 50% para los maestros nacionales y le preguntamos ¿acaso los docentes de Miranda y de las otras gobernaciones y alcaldías no merecen ese mismo ajuste? Una vez más le decimos al gobierno que no es posible que nuestros trabajadores terminen por fuera, como la guayabera.

    También hay que llamar la atención acerca de la situación generada con los incrementos del salario mínimo. Las políticas económicas y salariales nacionales nivelan a todos los trabajadores hacia abajo. Tras el aumento de 30% decretado por el gobierno central, prácticamente el 90% de los trabajadores de Miranda queda ganando salario mínimo. El cerco presupuestario que mantiene el gobierno central, anunciando aumentos y luego no enviando los recursos a Miranda, impide el ajuste de los tabuladores de nuestros trabajadores administrativos, educadores y uniformados, afectando así los escalafones de mérito.

    Hoy hacen falta 6 salarios mínimos para poder cubrir la canasta básica. Ante esa realidad claro que el aumento de salario mínimo decretado es chucuto, como lo es el aumento de 50% a los docentes, pero aun así es un derecho de nuestros trabajadores recibirlo. La lucha por los recursos se hace cada vez más urgente, no sólo por la defensa del ingreso familiar, ​en medio de una crisis nacional de inflación y escasez de bienes y servicios, sino también para que los mirandinos puedan recibir los servicios educativos, salud, seguridad y vivienda que merecen.

    Sabemos que el gobierno central juega con las necesidades de quienes día a día nos esforzamos para servir a nuestro pueblo y que retrasa la transferencia de los recursos que corresponden constitucionalmente a los mirandinos. Estamos cansados de que nos  mareen. Queremos que se concrete cómo se van a hacer las transferencias de recursos a Miranda. No queremos más mareos, ni mesas de trabajo, queremos respuestas.

    Nosotros tenemos una gestión transparente y mantenemos una comunicación constante con nuestros trabajadores y nuestro pueblo sobre el tema presupuestario. Pero más allá de estar al tanto de la información, se requiere que todos nos involucremos no solo para que nos den los recursos, sino por un presupuesto justo. Le pedimos a los mirandinos no dejarse manipular y luchar por los recursos que le pertenecen a Miranda. El gobierno castiga a los mirandinos porque no soporta que nuestro pueblo se expresara por el cambio.

    Estamos orgullosos de la capacidad de lucha de nuestros trabajadores. Saben que cuentan con nosotros y que juntos seguiremos llevando adelante las acciones necesarias para que sus derechos sean respetados.

    La elección de una nueva Asamblea Nacional, comprometida con el pueblo y no con los intereses de un grupo que está empeñado en destruir al país, es también factor fundamental para terminar con la discriminación a la que este gobierno somete a los mirandinos. Hay que recordar que en la Asamblea Nacional se aprueba el presupuesto y  los créditos adicionales para los estados y debemos impedir que los diputados del partido de gobierno sigan privilegiado la entrega de recursos a organismos paralelos, por encima de recursos para el Gobierno de Miranda, elegido por el pueblo.

    Por eso tenemos que estar más unidos que nunca para expresarnos por el cambio, para que en nuestro país no haya venezolanos de primera y de segunda, para que se respete la Constitución y el derecho de todos los trabajadores y de nuestro pueblo.

    Sigamos adelante, demostrando, como siempre, que los trabajadores del Gobierno de Miranda no se doblegan. Miranda encontró su camino y en las elecciones parlamentarias volverá a demostrarlo. Hoy más que nunca #UniónYCambio

    ¡Arriba Miranda y arriba Venezuela!

  • Unidos por Venezuela

    Sin título“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Quise comenzar mi reflexión de hoy con estas palabras de Martin Luther King, como un reconocimiento a cada uno de nuestros hombres y mujeres que están convencidos de que Venezuela merece un cambio de rumbo, que saben que este es posible y trabajan día a día  para lograrlo.

    El Gobierno Nacional busca por todos los medios dividir y quitarle al venezolano la esperanza de que sí es posible el cambio. Pero nuestro pueblo está abriendo los ojos. Cada día son más quienes se están sumando al proyecto de cambio y que además, con su mensaje, pero sobre todo, con sus acciones, están ayudando a otros a abrir los ojos. Se dice que una acción vale más que mil palabras y eso es válido desde todo punto de vista. Quienes abrazan el cambio lo hacen cansados de un discurso vacío, de años de promesas incumplidas. Lo hacen además porque han visto cómo en Miranda si hay una gestión que trabaja junto al pueblo y que, a pesar de los obstáculos, tiene resultados que mostrar.

    El gobierno insiste en tapar el sol con un dedo. Buscan desviar la atención con guerras inventadas, repartiendo culpas de problemas que son responsabilidad exclusiva de su incapacidad, de su compromiso con un proyecto partidista y no con un pueblo, que es a quien se deben.

    En estos días veíamos, nada más y nada menos, al responsable de la seguridad de los venezolanos, jurando que la inseguridad ha disminuido. Son capaces de mentir hasta cuando se trata de la vida de nuestro pueblo. Hacen lo imposible por ocultar las cifras, pero no hay propaganda que pueda contra el dolor de familias enteras, que viven la pérdida de un ser querido. Podrán censurar los medios, pero no tienen cómo censurar el dolor y el miedo que se vive en nuestra Venezuela.

    ¿Cuántos venezolanos tienen que morir, víctimas de la violencia, para que se tome en serio, de una vez por todas, el tema de la inseguridad? La tasa de homicidios de  nuestro país en 2014 fue de 82 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra, que es impresionante por sí sola, se torna aún más grave considerando que, según la Organización Mundial de la Salud, más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes es una epidemia. Estamos hablando de que la criminalidad en nuestro país es un problema de salud pública, donde un venezolano es asesinado cada 20 minutos.

    Esta misma semana uno de nuestros funcionarios de la Policía de Miranda, el Supervisor César Vivas, fue asesinado. Ya son 55 los funcionarios asesinados en la Gran Caracas en lo que va de año. A este gobierno no le duele la vida de los venezolanos. Gastan millones en armamento militar y en propaganda, para hablar de una obra de gobierno que no existe y tratar de ocultar la verdad, en lugar de invertir en educación, en salud y en la lucha contra la delincuencia.

    ¿Qué hace el gobierno frente a esta situación? Se tapan los oídos y los ojos y sólo abren la boca para endilgar a otros la responsabilidad de un problema que se les ha salido de las manos. Controlan los Tribunales, la Fiscalía, la Contraloría, la Guardia Nacional, el Cicpc, la Policía Nacional, el Sebin. Han  presentado 22 planes de seguridad fallidos y, en lugar de asumir su responsabilidad, buscan culpables y sólo hablan de la inseguridad en Miranda, donde por cierto, el gobierno además controla 15 policías municipales. Quién es responsable sino el Gobierno Nacional del auge de hechos delictivos que se ha observado en las llamadas “zonas de paz”, creadas supuestamente para el desarme y que se han convertido en zonas de impunidad.

    Resolver la situación de inseguridad pasa porque el Gobierno entienda que este no es solo un tema de policía; con una impunidad de 90% no hay policía que resuelva el problema. Se requiere un abordaje integral, que incluya el sistema de justicia y el sistema penitenciario. Se requiere que nuestro pueblo tenga acceso a una educación de calidad y a oportunidades para progresar.

    Cada mirandino, cada venezolano, todos sin excepción, merecen un país en el que puedan vivir tranquilos. La esperanza de cada uno de nosotros sumada tiene una fuerza capaz de superar toda la publicidad, la censura y la mentira, de quienes pretenden a toda costa mantenerse en el poder.

    La elección de una Asamblea Nacional conformada en su mayoría por diputados comprometidos con el pueblo y no con los intereses de un partido político y de un gobierno que lo busca es perpetuarse en el poder, es un paso fundamental para la construcción de esa Venezuela de progreso donde se respete la vida, donde la prioridad sea la seguridad, la educación, que nuestro pueblo tenga a su alcance las oportunidades para salir adelante sin depender del gobierno de turno.

    Ante la grave crisis que vivimos los venezolanos tenemos que unirnos para exigir respuestas y ser protagonistas del cambio. Casa por casa, en cada rincón de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela, seguimos trabajando junto a nuestro pueblo, llevando un mensaje de esperanza y estimulándolo a no abandonar sus sueños  #UniónYCambio

  • Sobran razones para unirnos y el agua es una de ellas

    Manuel vive en La Dolorita, y hacen falta los dedos de las manos de los cuatro miembros de su familiasin agua, para contar los días que tiene sin recibir agua. La última vez que vieron el preciado líquido pagaron más de 1.000 veces su valor, porque en lugar de llegarle por la tubería tuvo que pagarle a un camión cisterna para llenar unos tobos que escasamente le permiten cubrir sus necesidades y las de su familia.

    Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas, el problema no es por falta de recursos sino por mal manejo de los mismos. En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin agua pero, relatos como el de Manuel se repiten en todos los rincones de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela.

    El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, derecho que muchos venezolanos no tienen cubierto, fundamentalmente por la falta de políticas públicas orientadas a garantizar el abastecimiento.

    Este gobierno, en lugar de buscar soluciones, sigue diciendo que el colapso del servicio es culpa de la sequía, cuando lo que falta es una gestión eficiente que invierta en infraestructura, mantenimiento, tecnología, capacitación y concientización necesarios para garantizar que todos, absolutamente todos, los venezolanos tengamos acceso al agua.

    Claro, qué se puede esperar de un gobierno que en el Plan de La Patria se planteó preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana y, paradójicamente, elimina el ministerio de ambiente. Hay venezolanos que hoy todavía no reciben agua por tuberías y hay sectores que, aunque tienen sistema de tuberías, pueden estar hasta 45 días sin agua. ¡Vaya manera de salvar la especie humana!

    El gobierno central se llenó la boca y aseguró haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable. Nada más alejado de la realidad. Que le pregunten a nuestro pueblo de las zonas más necesitadas y más altas cómo sufren para conseguir agua y la magia que hacen para rendirla cuando les llega. Carmen nos contó que lava varias tandas de ropa con una misma agua de jabón para luego enjuagarla.

    De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014, de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, 39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y es que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, pero hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

    Hay zonas a las que el agua llega por bombeo pero como las tuberías son antiguas, aumentar la presión puede ocasionar su ruptura y el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Esto habla del retraso que existe en el mantenimiento y actualización de los sistemas asociados al agua.

    Garantizar el abastecimiento de agua requiere voluntad y que las comunidades se organicen. Estamos hablando de años de abandono del sistema, pero no necesariamente se requieren años para comenzar a ver un cambio. Si bien los grandes proyectos son necesarios, hay algunas medidas que se pueden tomar y que comenzarían a hacer la diferencia en cuestión de meses.

    Por ejemplo hay que poner a funcionar al 100% las plantas existentes. Es fundamental evitar que se siga botando el agua, tanto en el sistema, como del medidor hacia adentro, lo que requiere además la instalación de medidores y macromedidores, pues es muy difícil gerenciar lo que no se mide. Hay que destinar los recursos a lo prioritario. Por ejemplo, las cisternas no son la solución, son solo una medida efectista con la que le quieren hacer creer a la gente que la están atendiendo.

    Siempre lo hemos dicho, las soluciones tienen que estar cerca del pueblo y el caso del agua no es la excepción. Las hidrológicas deben ser gerenciadas por los municipios, pero este gobierno ni lava ni presta la batea.

    Con una nueva Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y que le dé prioridad a la solución de sus problemas, se podrán destinar recursos al tema del agua y se podrá hacer contraloría para garantizar la buena utilización de los mismos.

    A los venezolanos nos unen los problemas. La necesidad de agua potable es una razón más para unirnos. Es importante que las comunidades se unan y se organicen para exigir la solución, para crear conciencia y plantear alternativas a las autoridades. Hoy más que nunca los llamo a luchar unidos por sus derechos. Tenemos una oportunidad a la vuelta de la esquina con la elección de la Asamblea Nacional #UniónYCambio

  • Miranda con Sabor a Chocolate

    En Venezuela necesitamos de unión y cambio, y en Miranda permanentemente trabajamos para lograrloMiranda con Sabor a Chocolate. Sobran razones para unirnos y este fin de semana nuestra Feria Miranda con Sabor a Chocolate será una oportunidad perfecta para reencontrarse en torno a un producto único y 100% venezolano y a la noble causa de la lucha contra el cáncer de seno.

    Con esta iniciativa impulsamos a nuestros emprendedores y contribuimos con la lucha contra el cáncer de seno, pues todo lo recaudado con las entradas, irá a beneficio de Senos Ayuda.

    Nuestro cacao mirandino conjuga sabores extraordinarios y un exquisito aroma que lo hacen un producto único y de calidad, sustento de muchas familias mirandinas que lo producen, lo procesan y lo transforman en un producto Hecho en Miranda, que nos llena de orgullo.

    Ofrecer oportunidades a nuestro pueblo para que se forme en oficios productivos y desarrolle sus proyectos, que además se convierten en una forma de vida, nos genera gran satisfacción. Esta feria es parte del impulso que ofrecemos a nuestros emprendedores para que puedan progresar, pues como siempre decimos, su éxito es el éxito para su comunidad, para nuestro estado y para Venezuela.

    El trabajo que desarrollamos en Miranda para apoyar el emprendimiento y ofrecer herramientas a nuestro pueblo es posible gracias a las alianzas que hemos venido fortaleciendo con el sector privado, la academia, organizaciones no gubernamentales y, por supuesto, con las comunidades. En el caso particular de esta iniciativa, contamos con diversas alianzas, entre ellas con la Universidad Simón Bolívar, la Alcaldía de Sucre y  la Universidad Central de Venezuela, además estrechamos algunas relaciones entre artesanos, fabricantes de cacao y chocolateros quienes desde su experiencia reflejarán el ímpetu y la fuerza que caracteriza a nuestros emprendedores, demostrando que el progreso vive y crece en Miranda.

    En Venezuela sobra talento y sobran recursos naturales. Convencidos como estamos que lo que necesitamos para salir adelante es impulsar la producción nacional y generar empleos, continuaremos promoviendo el Hecho en Miranda y el Hecho en Venezuela.

  • Unión y Cambio

    unionycambioNuestro pueblo siente cada día el deterioro en su calidad de vida. Los venezolanos nunca habíamos enfrentado, al mismo tiempo, tanta calamidad. No hay una familia venezolana que no esté afectada en este preciso momento por un problema de salud que no logra atender, bien por las fallas del sistema de salud pública nacional, por no contar con recursos para acudir a una clínica privada, o porque, aunque pueda pagarla, éstas están colapsadas y también presentan escasez de medicinas e insumos. No hay familia que no tenga que peregrinar en búsqueda de alimentos básicos, para muchas veces regresar sin lo necesario, bien porque no se consigue, o porque los recursos no le alcanzaron. No hay familia en la que alguno de sus miembros no haya sido víctima de la delincuencia y que no viva en una angustia constante por la inseguridad que reina en nuestro país. Y la lista continúa, lo que enfrentamos es un bombardeo diario que nos mantiene en zozobra. El reto es convertir esos problemas, que nos son comunes a todos, sin importar la forma de pensar, en un estímulo para buscar el cambio. Es un hecho: Sobran razones para unirnos y por eso nos estamos organizando en un gran movimiento social que contribuya a cambiar democráticamente este gobierno, que no da señales de rectificación y que parece que cada día pisa más el acelerador, pero en retroceso.

    Para que Venezuela se convierta en un país donde imperen verdaderos valores de justicia, paz y progreso, los venezolanos tenemos que activarnos. Las cosas no pasan solas. Los líderes políticos y comunitarios, los jefes de familia, los jóvenes, todos sin excepción, debemos canalizar y orientar el descontento a través de la lucha social, exigiendo responsabilidad y respuesta al gobierno. La organización comienza en cada casa, para sumar esfuerzos para denunciar, movilizar y exigir respuestas de manera pacífica y así lograr los cambios que nuestro pueblo necesita.

    Cada vez son más los venezolanos que se suman a la lucha por el cambio y el progreso, gracias al trabajo que hacemos en nuestras comunidades, y es que a pesar de los millonarios esfuerzos comunicacionales del gobierno central, la escasez, la inseguridad, la crisis en el sistema de salud pública nacional, el desempleo, las fallas en servicios básicos como luz y agua, los vivimos cada día y no hay campaña, por millonaria que sea, que logre ocultar esta cruda realidad. Súmate e invita a tus amigos, familiares y vecinos a unirse a los Comandos de Unión y Cambio, sólo hay que ingresar a http://unionycambio.com y registrarse. Además puedes seguir las actividades a través de @ @ComandoUC.

    Sí podemos tener una Venezuela y una Miranda de progreso ¡Contamos contigo!

  • Unidos por el cambio y el progreso

    “Cuando un gobierno es malo, todo es malo”. Esta frase resume el descontento que nos expresaron los vecinos del Sector Guatirito, de nuestro Barlovento, por los problemas que enfrentan a diario, producto de la crisis económica y social que atraviesa nuestro país y que lejos de mejorar se agrava cada día.

    Los problemas que encontramos en Guatirito, los vemos en cada barrio y caserío de nuestro estado y son los mismos que padecen los venezolanos en todos los rincones del país. Además de la escasez, la inseguridad, el dinero que no alcanza, son muchos los venezolanos que sufren la falta parcial o absoluta de servicios básicos como el agua y la electricidad, y los que padecen la precariedad de las viviendas o de la vialidad. Y es que, lamentablemente, a pesar de que en estos 15 años se recibieron los mayores ingresos petroleros en la historia de nuestro país, nuestro pueblo no ha mejorado su calidad de vida.

    Mientras en Venezuela todavía encontremos familias que no tienen ni siquiera un baño y que tienen viviendas de barro y piso de tierra, el gobierno ha destinado cuantiosos recursos a la construcción de viviendas en otros países; mientras nuestro pueblo va de hospital en hospital buscando ser atendido y si es recibido tiene que comprar lo que se requiere para el tratamiento, se construyen hospitales en otros países cortesía del gobierno venezolano; mientras en nuestro país cierran empresas y cae el empleo, se privilegia la importación de alimentos e insumos que antes se producían en Venezuela. En resumen, luz para la calle y oscuridad para la casa.

    Para revertir esta grave situación y evitar que siga creciendo la cifra de venezolanos en situación de pobreza, quienes queremos un cambio y creemos y luchamos por el progreso de los venezolanos, trabajamos todos los días, para llevar obras y soluciones que hacen el cambio en las comunidades. Aunque no es tarea fácil, porque enfrentamos la falta de recursos y obstáculos como la escasez de insumos, podemos afirmar que el que quiere trabajar por el pueblo siempre busca la manera y supera los obstáculos que encuentra en el camino.

    Como servidores públicos, además tenemos la responsabilidad de impulsar la organización social y contarle a nuestro pueblo la verdad de lo que está ocurriendo, que sepan por qué sus bolsillos están vacíos, por qué no hay medicinas, por qué no consiguen la harina, por qué no tienen agua para lavarse las manos, por qué no encuentran cemento para mejorar sus viviendas y por qué no encuentran empleo. Asimismo, tenemos la responsabilidad de invitarlos a reflexionar y a organizarse, porque nadie puede quedarse de manos cruzadas viendo cómo su futuro y el de los suyos se desdibuja ante sus ojos, consecuencia de la crisis más profunda que hemos vivido en nuestra historia.

    La pobreza se supera con políticas sociales que apunten no sólo hacia un nuevo modelo socio-productivo, sino hacia un concepto más dinámico y amplio de ciudadanía. Por eso tenemos que  impulsar un cambio de paradigma en lo cultural y en lo social.  Nuestro pueblo tiene que saber que el Estado está obligado a proveer a todos, de condiciones para su bienestar y desarrollo, incluso a quienes piensen ideológicamente diferente, y tenemos que demostrarle que sí es posible que nuestras familias progresen, si se preparan o forman para ello.

    Por eso aspiramos a articularnos como un gran movimiento social popular, conformado por organizaciones familiares y comunitarias, cuya fuerza política contribuya a cambiar democráticamente al gobierno, para mejorar la situación del país y para convertirnos en una nación con verdaderos valores de justicia, paz y progreso.

    Tenemos que mostrarle a nuestro pueblo que tienen derecho a un buen gobierno que impulse el progreso social, que permita el desarrollo del potencial y las habilidades de los venezolanos, que promueva la producción nacional y permita el acceso a la salud, la educación, la justicia. Tenemos que promover el progreso desde el núcleo familiar y generar el bienestar de la colectividad. Todos tenemos derecho a vivir dignamente en una sociedad sin excluidos, donde la inclusión dependa de la participación popular en la vida comunitaria, en un ejercicio pleno y activo de ciudadanía.

    Así es como gobernamos en Miranda y eso es lo que queremos para todos los venezolanos. Trabajamos con todos y para todos sin importar sus simpatías políticas. Nuestro foco está en atender las necesidades de nuestro pueblo. Por eso estamos constantemente en nuestros barrios y caseríos, trabajando con la comunidad organizada y promoviendo el trabajo cooperativo con organizaciones no gubernamentales, universidades y con otras instancias de gobierno, para buscar soluciones integrales.

    Es nuestro rol canalizar y orientar la decepción y el descontento de los venezolanos con el gobierno central, las comunidades deben exigir responsabilidades y respuestas al gobierno. Ese descontento debe convertirse en lucha social y unión para el cambio y el rol de las organizaciones familiares y comunitarias es fundamental para lograrlo.

  • Cada venezolano tiene un compromiso político con su comunidad

    HCR EN PANAQUIRE LMNo pocas veces uno escucha en reuniones familiares, de amigos o vecinos, en la espera por realizar algún trámite y ahora en las cada vez más comunes colas para comprar alimentos, medicinas, o cualquier otro de los muchos productos que se encuentran escasos, “estoy harto de la política”. La frecuencia con que solemos escuchar estas palabras es una señal de alarma, pues nos muestra la poca comprensión que existe sobre la importancia de la política y, especialmente, sobre el rol que deben jugar las organizaciones políticas de base en el cambio que los venezolanos necesitamos. Debemos pasar de la antipolítica a abrazar y rescatar los principios y funciones de la organización de base, que debe gestarse y consolidarse en cada familia, en cada comunidad y en cada grupo u organización social.

    Lo importante es que, a pesar de los prejuicios o malas experiencias que pudieran llevar a ese tipo de expresiones de rechazo, también encontramos en cada contacto con las comunidades, en los recorridos y asambleas populares que hacemos en Miranda, mucha gente que tiene la disposición de reflexionar y que siente que puede ser parte de la solución. Y esa es la actitud política que debemos asumir como ciudadanos.

    Quiero compartir una frase de Fernando Savater, en su libro Política para Amador, que explica que la política tiene que ver con todos y cada uno de nosotros: “…la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos. Cuando pienso moralmente no tengo que convencerme más que a mí; en política, es imprescindible que convenza o me deje convencer por otros. Y como en cuestiones políticas no sólo se trata de mi vida, sino de la armonía en acción de mi vida con otras muchas, el tiempo de la política tiene mayor extensión: no sólo cuenta el deslumbramiento inaplazable del ahora sino también períodos más largos, el planeamiento de lo que va a ser el mañana, ese mañana en el que quizá yo ya no esté pero en el que aún vivirán los que yo quiero y donde aún puede durar lo que yo he amado”.

    Si algo nos caracteriza a los humanos es que tenemos la capacidad de transformar la sociedad. No necesariamente la sociedad en la que nacimos es la sociedad en la que vivimos y en la que morimos. Lo más importante es que todos y cada uno de nosotros tiene en sus manos el poder de influir, de dibujar esa sociedad, para lo que, ciertamente, necesitamos convencer a otros de nuestro punto de vista y sumarlos a nuestra búsqueda. Es indispensable reconstruir el valor y los significados de la acción política diaria, más allá de la contienda electoral.

    ¿Qué necesitamos para lograrlo? Formar auditores y comités comunitarios que velen por el cumplimiento de compromisos y la preservación de las obras, promover valores comunitarios y democráticos, formar a las comunidades para que conozcan sus derechos constitucionales y puedan defenderlos. Además debemos hacer que las comunidades se involucren y aporten soluciones y propiciar el encuentro de sectores sociales con necesidades comunes.

    Para lograr sumar a otros a nuestra causa, que es el cambio en Venezuela, hay que comenzar por recordar que no es lo mismo la actuación política que la actuación partidista. La política está implícita en cada uno de los actos que realizamos como miembros de una familia, de una comunidad, de un gremio, de un país. Actuamos políticamente cuando nos organizamos como padres en un consejo educativo; cuando nos agrupamos como profesionales para luchar por nuestros derechos; cuando en una junta de condominio nos ponemos de acuerdo con nuestros vecinos. Cuando las comunidades hacen contraloría social de las obras y se reúnen con nosotros en asambleas populares estamos ante un acto político. Para nosotros como servidores públicos, escuchar a la comunidad es una de las responsabilidades políticas que tenemos, de allí la importancia que le damos a las asambleas y recorridos por nuestras comunidades. Los gabinetes parroquiales son un buen ejemplo de una nueva forma de hacer política en Venezuela, porque en estos encuentros respetamos el derecho político de la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

    La organización política y social no debe limitarse al momento electoral, es fundamental para que el pueblo defienda sus derechos y logre plantarse, como dice Capriles, ante un gobierno que tiene al país en franco retroceso. En definitiva, de lo que se trata es de promover las organizaciones políticas de base para que las comunidades comprendan la importancia de su acción política como vía para la solución de sus problemas y superen los prejuicios existentes por las malas experiencias que han dejado el populismo y la demagogia. Hay que estimular en las personas su compromiso político con la comunidad y fortalecer las habilidades de liderazgo de los voceros de las comunidades y orientarlos para el establecimiento de un plan de acciones orientadas a unir, organizar y actuar en función de un cambio.

    Como dice Henrique Capriles: «El trabajo que tenemos que hacer quienes nos dedicamos a servir al pueblo y creemos en la unión, el cambio y el progreso es convencer al 80% de venezolanos descontentos, de que podemos tener una Venezuela de progreso.»

  • Educación para transformar a Venezuela

    Educación para transformar a VenezuelaEstoy segura de que coinciden conmigo en que los venezolanos merecemos un país de justicia, paz y progreso. También estoy segura de que, como yo, ven que por la vía que vamos, Venezuela se aleja cada vez más de ser ese país. Es por eso que insistimos en la urgencia de articularnos como un gran movimiento popular, donde las familias y las comunidades demuestren la fuerza que tienen para impulsar el cambio democrático que necesitamos para sacar el país adelante.

    El trabajo que hay que hacer incluye muchos factores y les aseguro que la educación es el más relevante, pues a través de ella damos herramientas a los niños, jóvenes y adultos, quienes tienen el poder para transformar a Venezuela. La escuela es el eje de la vida de una comunidad, en cada rincón de nuestro país hay una escuela. Por eso un movimiento social no puede olvidar la educación ni la escuela.

    Hoy enfrentamos una realidad alarmante, el fracaso en la educación pública del oficialismo se traduce en 600 mil niños en edad preescolar desescolarizados y 900 mil adolescentes entre 15 y 19 años que no van a escuelas o liceos. Esto es un caldo de cultivo para la delincuencia. Además, para nadie es un secreto que la política se ha instalado en las escuelas que dependen del gobierno, no sólo a través de la selección a dedo de maestros, sino también a través de libros de textos creados para ideologizar.

    En Miranda hemos hecho esfuerzos para que la educación haga la diferencia para nuestros niños, jóvenes y adultos. Cuando insistimos en que la educación es un escudo contra la pobreza y afirmamos que cuando se abre una escuela se cierra una cárcel, lo hacemos no sólo porque creemos en eso, sino porque lo hemos demostrado.

    Cuando una comunidad cuenta con un buen maestro, con una buena escuela, con una educación de calidad, sin ideologías, donde imperen valores de igualdad y respeto,  ya tiene ganado parte del camino hacia el progreso.

    En Miranda desde que asumimos la gobernación y a pesar de los obstáculos y la falta de recursos, hemos construido 45 nuevos planteles que atienden a más de 14 mil nuevos alumnos  y estamos construyendo tres más. Las escuelas mirandinas han retomado el camino de la pedagogía y la formación ciudadana, para generar aprendizajes y ciudadanía entre sus 150 mil estudiantes. Hoy nuestros alumnos demuestran avances en Lengua y Matemáticas y reciben anualmente cientos de miles de libros que respetan la pluralidad de pensamiento. Los educadores son seleccionados por concursos en base a sus méritos.

    Otro logro podemos verlo en el programa de alimentación escolar MiPae, que llega a la puerta de todas nuestras escuelas, y nuestras Madres Procesadoras tienen la protección social necesaria (HCM, formación y  buen incentivo económico), para el ejercicio de sus funciones. Además llevamos la Cultura de Paz a los planteles a través de los programas de Semillitas de Paz, en educación inicial, y Promotores de Paz Estudiantil (primaria y secundaria).  Formamos, organizamos y apoyamos a 32 mil estudiantes que se forman en los valores de la paz, para un ejercicio democrático de la ciudadanía a través de programas de mediación y resolución de conflictos en las instituciones escolares.

    Mencionamos estos logros porque creemos que la experiencia de Miranda puede extenderse a toda nuestra Venezuela. Pero eso pasa por la construcción de ese movimiento social que impulse y reclame el derecho a una educación de calidad para todos.

    Es por eso que con organización, a través de los Comandos del Pueblo, debemos dar a conocer quiénes son los responsables de los problemas que enfrenta la educación en nuestro país y mostrar lo que es posible lograr cuando se le da prioridad a la educación. Venezuela necesita justicia social y atención educativa para los más necesitados; brindar educación de calidad a niños, jóvenes y adultos; devolver a la escuela su función educativa, construir las escuelas y liceos para nuestros niños y jóvenes que no estudian.

    Nuestro llamado es a sumar, evitando el lenguaje y las actitudes divisionistas y mostrando nuestro punto de vista, siempre respetando a las personas y su libertad de pensar diferente.

  • Unión y cambio para Venezuela

    20140322Definitivamente los colores políticos no son una defensa para nadie, cuando se trata de hacer frente a los problemas que vivimos los venezolanos: la escasez, el costo de la vida, la inseguridad,  la delincuencia y el irrespeto a la Constitución y las leyes. ¿Acaso el pueblo oficialista tiene acceso a las medicinas, a los productos básicos que se encuentran desaparecidos de los anaqueles?, ¿Acaso las madres que creen en el gobierno actual no lloran a sus hijos caídos víctimas de la violencia? ¿Acaso el pueblo oficialista puede levantar su voz contra las políticas del gobierno y ser escuchado?

    Es por eso que tenemos que continuar avanzando en la consolidación de una mayoría que se una en torno a la exigencia de soluciones a sus problemas y no en torno a ideologías y colores políticos. Luego de 15 años ha quedado claramente demostrado que con el color de una  cachucha no se compra harina, ni leche, ni medicinas, ni se logra atención oportuna y de calidad en un hospital.

    Obviamente, la censura de los medios a quienes estamos exigiendo justicia, paz y progreso, hace más dura la lucha que estamos dando por consolidar esa mayoría. Pero este obstáculo, así como las agresiones, las detenciones y amenazas, lejos de intimidarnos y alejarnos de nuestro objetivo, nos dan la fuerza para continuar acercándonos al pueblo que necesita quien lo escuche y lo apoye.

    Los venezolanos estamos cansados de enfrentamientos, estamos cansados de ver familias divididas. Estamos cansados de burlas y de insultos. La invitación es a construir, a continuar ofreciendo nuestro punto de vista, no a quienes piensan como nosotros, sino a quienes piensan distinto. La invitación es a escuchar, a orientar y a organizarse.

    Sobran las razones para reclamar, pero debemos hacer una protesta con contenido. No se trata de una lucha entre chavismo y oposición, es una lucha de un pueblo que está descontento con la crisis económica, la inseguridad y la impunidad, frente a un gobierno que no busca soluciones a los problemas, sino a quién hacer responsable.

    Cuando se trabaja para todos, con inclusión, se logra respeto, se logra la suma de voluntades. Así es como trabajamos en Baruta, al frente de la alcaldía. Así es como trabajamos en el Gobierno de Miranda y es eso lo que queremos para nuestra Venezuela.

    El mensaje de unión y cambio tiene un enorme poder político. Sin ir muy lejos eso es lo que ha permitido que en las recientes protestas estudiantiles sectores descontentos afectos al gobierno se hayan identificado con los estudiantes. Eso es lo que se evidenció cuando en las elecciones primarias en el año 2012 las primeras opciones de los electores fueron las que basaron su discurso en la inclusión y la unión. Eso es lo que permitió que el 14 de abril la unidad captara cerca de un millón de votos de oficialistas descontentos.

    Los problemas del país, lejos de mejorar, se agravan cada día más y en esa medida, cada día serán más los venezolanos que buscarán expresar su descontento y estarán dispuestos a escuchar a quien le ofrezca una opción y a organizarse para luchar por sus derechos.

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