Autor: Adriana D´Elia

  • Mujeres de Miranda, mujeres libres de violencia

    Como mujer me preocupo y ocupo a diario por garantizarle a mi género apoyo, lealtad y autonomía. Como madre, mi bandera es el amor propio, la seguridad y la independencia.

    Como mujer, madre y servidora, me ocupo por lograr sustituir una cultura violenta, por una de bienestar y paz. La violencia de género, no es más que violencia. Necesitamos paz, necesitamos garantías, necesitamos educación. Esto es un problema social, no es un tema de privacidad.

    Con la gestión del cambio hemos apoyado a más de 1400 mujeres, con talleres y asesoría psicológica y legal, las casas de la mujer son un espacio para apoyar a quienes son víctimas de la violencia. Pero nuestra meta debe ser erradicarla, Juntos podemos hacer las cosas bien, cambiemos nuestra sociedad, enseñemos con el ejemplo.

    ¡NO a la violencia contra la mujer! ¡Si al amor y a la paz! ¡Arriba Miranda!

  • Miranda es transparente

    Nuestro Estado Miranda: ¡El más transparente!

    Comparto con muchísimo orgullo y alegría, los resultados de la medición de los Indicadores de Transparencia de Gobernaciones.

    De todos los procesos evaluados: presupuesto, contrataciones públicas, contrataciones de seguros, recursos humanos y colocaciones bancarias; MIRANDA obtiene el PRIMER  LUGAR en el ranking general con 69,37 puntos, le sigue Carabobo con 64,79, Nueva Esparta con 56,99, Táchira con 55,09, Lara con 52,56 y Vargas con 33,37.

    Con estos resultados demostramos que el equipo de Miranda, encabezado por nuestro Gobernador Henrique Capriles, también es la primera referencia nacional de transparencia, con los mayores controles contra la corrupción y con mayor acceso a la información. Ese es el resultado del esfuerzo de todos nosotros, la gestión del cambio es genuina, cambiamos de adentro hacia afuera. Sí hay un camino para construir un país desde la transparencia, somos la prueba de ello.

    ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela!

  • Hambre 0: asistencia integral para los mirandinos

    Así como la paz mundial mueve millones de personas en el mundo, la hambruna es una de las preocupaciones que más motiva a quienes estamos determinados a aportar a un país para todos por igual. Por eso, en la gestión del cambio de Miranda desarrollamos un programa para luchar contra esta situación, la meta es clara: cero hambre en Miranda.

    Después de trabajar con los mejores especialistas, de revisar casos de éxito en otros países, creamos y pusimos a andar un programa que va más allá de lo obvio en la lucha contra el hambre -la alimentación-, porque todos sabemos que para que exista el hambre se debe estar en una situación de extremas carencias.

    Hambre Cero es un programa integral e integrador que consiste en brindarle a las familias en situación de pobreza extrema, asistencia en materia de salud, educación, vivienda, capacitación técnica para el trabajo, desarrollo personal, financiamiento para proyectos socioproductivos y una cesta de alimentación mensual, destinada a cubrir aproximadamente el 70% del aporte calórico necesario por familia.

    Hoy podemos presentar resultados importantes en nuestro estado, la gestión del cambio ha logrado beneficiar a todos por igual y ya tenemos más 9.042 beneficiarios de este programa, que busca quitar el hambre no sólo mientras dure un gobierno, sino para siempre, por eso hacemos un fuerte hincapié en el Plan Crecer, a través del cual brindamos capacitación para la autosustentabilidad de los beneficiarios luego de haber culminado las fases del programa.

    Más adelante les seguiré contando de este gran proyecto, por ahora los dejo con lo más importante de una gestión: resultados. ¡Arriba Miranda!

  • ¡Si hay un camino!

    Muchas veces cuando iniciamos un camino no tenemos la certeza de hasta dónde llegaremos, más que por nosotros, por la naturaleza del recorrido. Cuando comencé a trabajar con Henrique Capriles supe que debía quedarme, mis intereses personales trascendían, los beneficiarios de mi trabajo me impulsaban a querer seguir, a querer expandir un proyecto.

    Nuestro gobernador Henrique Capriles da un paso más en este proyecto: llevar el cambio a toda Venezuela. ¡Si hay un camino!

    Hoy hago un espacio para recordar. Recuerdo mi primer día, así como cada uno en los que las decisiones se hicieron difíciles, también recuerdo los momentos en los que dudé. Y ahora comparto con ustedes la sonrisa que viaja desde ese sentimiento de satisfacción que encuentro al recordar. ¡Lo hicimos! ¡Pudimos! ¡Seguiremos!

    Un honor y una pasión servir junto a Henrique Capriles a nuestro país. Empezamos de a poco, llegamos a más, pero nunca será demasiado, porque el amor por nuestra nación es fuente inagotable de la gestión del cambio. Ya dimos un paso, estamos en primarias. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela! ¡Sí hay un camino!

  • Economía Alternativa

    El impulso del circuito económico es básico en la construcción del cambio. En Miranda hemos desarrollado múltiples proyectos para impulsar la economía de nuestro estado. Felicidad, gratitud, motivación es lo que puedo expresar, al visitar la obra del Mercado Popular de Los Teques. Porque con la gestión del cambio hemos encontrado alternativas, no excusas. ¡Hay un camino! en Miranda lo hemos conseguido.
  • De vuelta a la plaza

    Reconstruir la institucionalidad perdida y abrir las puertas hacia el futuro pasa por el rescate de los edificios públicos destruidos. Henrique Capriles acaba de devolverle a Los Teques, nuestra capital el edificio de Gobierno del Estado Bolivariano de Miranda y que ya en la calle la gente le llama «Casa de Gobierno».

    El edificio de imagen neoclásica definido por dos cuerpos alargados conforma la Plaza Bolívar en sus bordes Oeste y Sur. Fue construido en 1928 durante la administración de José R. Luque para alojar la recién creada Gobernación del estado Miranda en Los Teques como su nueva capital.

    Cuando se inicia la actual gestión de gobierno en Miranda encontramos que el edificio, había sido abandonado y estaba en estado de ruina. Además de los cambios e intervenciones que sufrió a lo largo de su vida útil, había sufrido una fuerte explosión en 2007 que había destruido el 30 por ciento del cuerpo oeste de la edificación y había dañado severamente otras partes del conjunto.

    Así que en Miranda no solo encontramos un gobierno desmantelado en su institucionalidad, con archivos desaparecidos, bienes incompletos, sino también físicamente en ruinas.

    Es difícil de creer, parece de otro país o una historia de ciencia-ficción, pero aunque ustedes no lo crean, «alguien» colocó unos explosivos y en consecuencia todo se hallaba en ruinas.

    Decimos que «alguien» porque nunca se supo quién lo hizo. La «investigación» no arrojó resultados; los culpables no fueron castigados.

    La conclusión es muy sencilla. Un edificio catalogado como patrimonio cultural de nuestra nación había sido destruido y abandonado en el gobierno del hoy diputado Diosdado Cabello, quien ignoró además las recomendaciones que en su momento realizara el Instituto de Patrimonio Cultural para que las ruinas del edificio no continuaran su deterioro.

    Y solo para hacer más increíble la historia, miembros del anterior gobierno, que hoy son autoridad en la ciudad, formaron parte de una coalición de fuerzas, afortunadamente vencidas que trataron de impedir su recuperación.

    En resumen, no solo no hicieron lo que era su obligación como gobernantes, mirandinos, ciudadanos, tequeños, sino que además trataron de impedir por todos los medios, judiciales, administrativos, comunicacionales, legislativos y policiales la ejecución de las obras de restauración. Hasta un camión de concreto fue una vez secuestrado en el nombre de la «ley».

    Una síntesis de la gestión del cambio: lo mejor de la tradición de Miranda y el progreso.

    Afortunadamente de nuevo, el bien triunfa sobre el mal y a partir de ahora, el edificio sede del Gobierno Bolivariano de Miranda en nuestra capital luce un renovado aspecto, tras haber sido restaurado y recuperado por nuestro gobernador Henrique Capriles Radonski, quien siguiendo el proyecto del arquitecto Edwing Otero y un conjunto de profesionales de otras disciplinas como la historia, la arqueología, la patología de edificaciones, la ingeniería y el arte, entregaron de nuevo a Los Teques, su Casa de Gobierno. Rescatando no solo la edificación, sino la dignidad de la capital de nuestro estado. Estamos de nuevo en la Plaza Bolívar. Estamos de nuevo muy cerca de nuestro pueblo, cerca de la gente que más lo necesita y con la presencia de permanente de autoridades y funcionarios de gobierno que promoverán un círculo virtuoso de revalorización y revitalización de nuestro centro histórico.

    Con nuestro Gobernador, abriendo devolviéndole la dignidad cultural y administrativa a Miranda. De vuelta en la Casa de Gobierno.

    No puedo ocultar la inmensa alegría que siento al decir que formo parte de un equipo que le devuelve a Los Teques su edificio de Gobierno y que es un honor como mirandina ser secretaria de gobierno de mi Estado despachando desde la mismísima Plaza Bolívar de Los Teques.

    No pudieron y más nunca podrán impedir que Miranda progrese, que nuestro pueblo se siga uniendo y en paz siga avanzando hacia un futuro de progreso. ¡Arriba Los Teques! ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela!

    PD: Artículo publicado en El Universal el 23 de octubre de 2011

  • Mujeres luchadoras por la paz: entre el Nobel y Catuche

    Hoy quiero compartir con ustedes lo complacida que me hizo sentir una noticia reciente: tres mujeres que han defendido los derechos y el fin de la violencia en Liberia y Yemen ganaron el premio Nobel de la Paz. Esto me reconforta. Me hace saber que muchas mujeres vamos por un camino correcto y me impulsa a seguir trabajando por el cambio que merece nuestro estado Miranda y nuestro país.

    Tawakkul Karman, Ellen Johnson-Sirleaf (la presidenta de Liberia) y Leymah Gbowee, ganaron el premio por su lucha no violenta por la seguridad y los derechos de las mujeres a participar en las labores para construir la paz. ¡Bravo!

    Leí que el comité seleccionador del Nobel, espera que el reconocimiento ayude a poner fin a la represión de las mujeres en muchos países, y a que el mundo se de cuenta del gran potencial para la democracia y la paz que podemos representar.

    Ganadoras del premio Nobel de la paz 2011

    Y sí, tienen razón. Tenemos un gran potencial para la democracia, la paz y la construcción de comunidades, estados, países. Creo en la capacidad de la mujer, no sólo porque lo corroboro a diario con mis compañeras de trabajo, con las madres que conozco en el camino que transito junto al equipo de Miranda, sino, porque el paso del tiempo lo ha comprobado. Estamos ahí, en las sillas presidenciales, en puestos de gerencia, al mando del hogar, comandando luchas contra la violencia y pidiendo con acciones concretas la paz.

    Este Nobel femenino, me hace recordar otro caso más cercano: las madres de Catuche.

    Madre de Catuche, luchadora por la paz.

    Catuche es un barrio caraqueño donde la violencia le robaba la vida de sus hijos a las madres del barrio. Hasta el día que dijeron ¡ya basta! Se organizaron y cafè de por medio, conversan de los problemas del barrio, de los problemas de sus hijos, de su comunidad y de sus vecinos. Han hecho acuerdos con los jóvenes del barrio y las familias: no creer en chismes, conversar las cosas, no insultarse entre ellos.

    ¿No creen que les ha dado resultado? Pues las madres de Catuche han logrado que en 3 años no haya un sólo asesinato en el barrio. En 3 años nadie ha muerto por la magnífica intervención del amor de madre cansado de perder vidas cercanas. ¿No creen que es maravilloso?

    Catuche lleva 3 años sin un asesinato

    Yo lo creo y aplaudo a todas las mujeres del mundo que se atreven a decir ¡ya basta!, que se atreven a luchar por una mejor vida, por lo que merecen.

    Aplaudo a las mirandinas y a las venezolanas, a las ganadoras del Nobel y a las madres de Catuche.

    Aplaudo lo reconfortante e inspirador del trabajo incansable de estas proactivas mujeres. ¡Que Dios les de larga vida y que se extienda en el mundo su labor y acción!

    Adriana.

  • Un gobierno en cajas

    Es difícil de olvidar aquel día de noviembre del 2008, cuando un primer grupo de avanzada llegamos a la sede del gobierno del Estado Bolivariano de Miranda, anunciando que éramos los representantes del nuevo gobernador electo, Henrique Capriles Radonski.

    Integrábamos la comisión de enlace para la instalación del nuevo gobierno y nuestra función era la de recibir del gobierno saliente, todos los bienes y activos de la gobernación y toda la información operativa necesaria.

    Pocos días antes, alegría, júbilo y asombro, eran los sentimientos que se entremezclaban. En medio de la satisfacción consecuencia de la victoria, eran desconcertantes los mensajes y noticias de quienes veían incrédulos lo que estaban haciendo quienes iban de salida. «Están desapareciendo todo; se están llevando los vehículos; les están quitando los cauchos; los archivos se los llevan; las computadoras ya no están; transfieren recursos al gobierno nacional; firman cheques a la carrera; ya renunciaron todos los funcionarios de libre nombramiento y remoción».

    Esa mañana entramos por primera vez a las oficinas de la casa de Gobierno Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en el Km23 de la carretera Panamericana. Las miradas de todos los funcionarios, la mayoría aún con sus camisas y franelas rojas, esperaban las nuevas decisiones. Medios oficiales habían promovido una oficialista campaña de miedo y desinformación: «van a despedir a todo el mundo, van a quitarle los recursos a los consejos comunales, van a sabotear las misiones, van a cambiar la bandera del Estado de nuevo».

    Aún me parece que fue ayer cuando en el acto de toma de posesión el gobernador Henrique Capriles Radonski anuncia mi designación como secretaria de Gobierno. Horas más tarde estaba pautada la entrega formal del Gobierno en la Casa Amarilla, sede oficial de la oficina y residencia del Gobernador. Allí en pleno centro de Los Teques, en nuestra capital estaban sobre una mesa de unos diez metros de largo, docenas de cajas blancas con el nombre de la dirección o instituto anotado con marcador negro: Instituto de Vivienda, Dirección de Desarrollo Social, Secretaría de Gobierno, Corporación de Turismo, Instituto de Infraestructura. Así hasta sumar más de 60 cajas cada una con la «entrega formal». Todos sus directores y presidentes de institutos habían renunciado y dejado su respectiva cajita con un manojo de llaves y dos carpetas contentivas del Acta de Entrega. Nadie para explicar nada, nadie para aclarar.

    Como secretaria de Gobierno designada por el Gobernador, me tocó recibir un gobierno en cajas. Todo estaba preparado para que no se entendiera nada; para que las llaves no abrieran ninguna puerta; para que los vehículos, los que habían dejado, no

    Nuestro gobernador celebrando. Ya el cambio había ganado en Miranda.

    prendieran; para que no se pudieran pagar las nóminas de los trabajadores; para que no se supiera en dónde estaban las cuentas; ni los registros de bienes; ni los expedientes administrativos. Solo cajas.

    Días después de trabajar día y noche, con todo el equipo designado por el nuevo Gobernador y con la mayoría de los trabajadores de Miranda dispuestos y colaborando, estos comenzaban a comprender lo que significaba un gobierno para todos por igual. No se dieron despidos por creencias o posiciones políticas, nunca los hubo. Algunos de los representantes de los consejos comunales se mantenían remolones pero la mayoría al poco tiempo estaba, como era de esperarse, trabajando por mejorar las condiciones de vida de su gente, sin pensar en colores políticos.

    Con las cuentas más claras y las denuncias formuladas ante los órganos correspondientes, comenzamos un gobierno escaso en recursos, pero rico en ideas y con la única misión de llevar progreso a Miranda.

    *Este artículo fue publicado en El Universal

  • La cercanía de los mirandinos

    La tecnología resulta hoy día un motivo de distracción del momento presente, pero para mí significa -lo que para muchos- una posibilidad infinita de cercanía. No sólo con mis hijas, amigos y familiares que están fuera del país, sino con los mirandinos, esos por quienes me levanto todos los días a las 5a.m. sin importar la hora en la que duerma, esos en quienes pongo mi fe y mi esfuerzo.

    El teléfono celular es una bendición y, a diferencia de muchos empresarios y líderes políticos, tengo uno solo. Sí, tengo un solo teléfono, el mismo por donde llamo a mis hijas, por el que recibo el mensajito de «cambio de planes» del Gobernador o un ¿cómo estás? de mi mejor amiga. Y a diferencia de lo que muchas veces hacemos las mujeres para despachar alguna conquista, yo voy dando mi número a quien lo necesite, en cada acto público, en cada entrega de insumos, certificados, en cada supervisión de planes, en cada rincón del estado Miranda está mi número de teléfono, el de verdad, no al que se la cambia un número para evitar la cercanía.

    Nada empaña la cercanía y el cariño que nos une: una mejor calidad de vida, un mejor estado, un mejor país.

    Les cuento que mi celular es una amigo incondicional de la gestión del cambio, de vez en cuando le da un ataque y se paraliza, y entramos esa relación pasión odio que todos tenemos con nuestros aparatos electrónicos más utilizados «¿otra vez? no, ahorita no me hagas esto, reacciona por favor», él -como todos- finalmente reacciona, y entonces puedo contestar al menos los 350 mensajes de texto diarios que me llegan de mi gente, de la Sra. Engracia que necesita trabajo para su esposo, de Daniel José un niño agradecido que acaba de empezar clases y estrena su bulto con útiles escolares otorgados por la Gobernación, del Sr. Miguel que denuncia una vía en mal estado cerca de su casa… de ellos, de todos, de los mirandinos.

    Sí, a diferencia de muchos, yo soy la que atiende el teléfono y contesta día a día los mensajes de texto de más 350 mirandinos con alguna petición, inquietud, denuncia o -mi gasolina- un agradecimiento por confirmar que sí, que en Miranda sí llega el cambio es para todos por igual.

    Gracias, gracias por sus letras, por su confianza, por su cercanía. Gracias por dejarme ser parte de la solución.

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