Autor: Adriana D´Elia

  • Miranda con Sabor a Chocolate

    En Venezuela necesitamos de unión y cambio, y en Miranda permanentemente trabajamos para lograrloMiranda con Sabor a Chocolate. Sobran razones para unirnos y este fin de semana nuestra Feria Miranda con Sabor a Chocolate será una oportunidad perfecta para reencontrarse en torno a un producto único y 100% venezolano y a la noble causa de la lucha contra el cáncer de seno.

    Con esta iniciativa impulsamos a nuestros emprendedores y contribuimos con la lucha contra el cáncer de seno, pues todo lo recaudado con las entradas, irá a beneficio de Senos Ayuda.

    Nuestro cacao mirandino conjuga sabores extraordinarios y un exquisito aroma que lo hacen un producto único y de calidad, sustento de muchas familias mirandinas que lo producen, lo procesan y lo transforman en un producto Hecho en Miranda, que nos llena de orgullo.

    Ofrecer oportunidades a nuestro pueblo para que se forme en oficios productivos y desarrolle sus proyectos, que además se convierten en una forma de vida, nos genera gran satisfacción. Esta feria es parte del impulso que ofrecemos a nuestros emprendedores para que puedan progresar, pues como siempre decimos, su éxito es el éxito para su comunidad, para nuestro estado y para Venezuela.

    El trabajo que desarrollamos en Miranda para apoyar el emprendimiento y ofrecer herramientas a nuestro pueblo es posible gracias a las alianzas que hemos venido fortaleciendo con el sector privado, la academia, organizaciones no gubernamentales y, por supuesto, con las comunidades. En el caso particular de esta iniciativa, contamos con diversas alianzas, entre ellas con la Universidad Simón Bolívar, la Alcaldía de Sucre y  la Universidad Central de Venezuela, además estrechamos algunas relaciones entre artesanos, fabricantes de cacao y chocolateros quienes desde su experiencia reflejarán el ímpetu y la fuerza que caracteriza a nuestros emprendedores, demostrando que el progreso vive y crece en Miranda.

    En Venezuela sobra talento y sobran recursos naturales. Convencidos como estamos que lo que necesitamos para salir adelante es impulsar la producción nacional y generar empleos, continuaremos promoviendo el Hecho en Miranda y el Hecho en Venezuela.

  • Unión y Cambio

    unionycambioNuestro pueblo siente cada día el deterioro en su calidad de vida. Los venezolanos nunca habíamos enfrentado, al mismo tiempo, tanta calamidad. No hay una familia venezolana que no esté afectada en este preciso momento por un problema de salud que no logra atender, bien por las fallas del sistema de salud pública nacional, por no contar con recursos para acudir a una clínica privada, o porque, aunque pueda pagarla, éstas están colapsadas y también presentan escasez de medicinas e insumos. No hay familia que no tenga que peregrinar en búsqueda de alimentos básicos, para muchas veces regresar sin lo necesario, bien porque no se consigue, o porque los recursos no le alcanzaron. No hay familia en la que alguno de sus miembros no haya sido víctima de la delincuencia y que no viva en una angustia constante por la inseguridad que reina en nuestro país. Y la lista continúa, lo que enfrentamos es un bombardeo diario que nos mantiene en zozobra. El reto es convertir esos problemas, que nos son comunes a todos, sin importar la forma de pensar, en un estímulo para buscar el cambio. Es un hecho: Sobran razones para unirnos y por eso nos estamos organizando en un gran movimiento social que contribuya a cambiar democráticamente este gobierno, que no da señales de rectificación y que parece que cada día pisa más el acelerador, pero en retroceso.

    Para que Venezuela se convierta en un país donde imperen verdaderos valores de justicia, paz y progreso, los venezolanos tenemos que activarnos. Las cosas no pasan solas. Los líderes políticos y comunitarios, los jefes de familia, los jóvenes, todos sin excepción, debemos canalizar y orientar el descontento a través de la lucha social, exigiendo responsabilidad y respuesta al gobierno. La organización comienza en cada casa, para sumar esfuerzos para denunciar, movilizar y exigir respuestas de manera pacífica y así lograr los cambios que nuestro pueblo necesita.

    Cada vez son más los venezolanos que se suman a la lucha por el cambio y el progreso, gracias al trabajo que hacemos en nuestras comunidades, y es que a pesar de los millonarios esfuerzos comunicacionales del gobierno central, la escasez, la inseguridad, la crisis en el sistema de salud pública nacional, el desempleo, las fallas en servicios básicos como luz y agua, los vivimos cada día y no hay campaña, por millonaria que sea, que logre ocultar esta cruda realidad. Súmate e invita a tus amigos, familiares y vecinos a unirse a los Comandos de Unión y Cambio, sólo hay que ingresar a http://unionycambio.com y registrarse. Además puedes seguir las actividades a través de @ @ComandoUC.

    Sí podemos tener una Venezuela y una Miranda de progreso ¡Contamos contigo!

  • Impulsemos el Hecho en Miranda y el Hecho en Venezuela

    FERIA PLAZA LOS TEQUES LM (3)La semana pasada, nuestro Mercado Plaza Los Teques cumplió un año y la ocasión es oportuna para referirnos a la Miranda Productiva que impulsamos desde que asumimos la gobernación. En Miranda creemos en el emprendimiento y en nuestra gente, por eso apoyamos a todo aquel que tenga un proyecto productivo, para que lo desarrolle de manera formal, pues sólo así su idea es capaz de convertirse en multiplicadora de progreso.

    En nuestra Venezuela, en los últimos años, ha caído la productividad, han ido cerrando empresas, con la consecuente pérdida de empleos y el aumento de la pobreza. En los últimos 10 años han desaparecido 200 mil empleadores. Esto ha llevado a muchos hombres y mujeres a ingresar en la economía informal, para buscar el sustento. Pero la economía informal, que puede parecer la solución para muchos, no ofrece estabilidad. Quien vende productos en la calle no tiene acceso a los beneficios establecidos en la ley del trabajo o a la seguridad social. Tampoco genera nuevos empleos y no se convierte en factor de crecimiento sostenido sí mismo, para su familia, para su comunidad y en definitiva para el país.

    El gobierno central pone cada día más trabas a los empresarios, sin importar su tamaño. Grandes, medianas y pequeñas empresas nacionales reducen su tamaño y cierran sus puertas, grandes transnacionales con años de trayectoria en el país deciden irse de Venezuela y cada vez son menos las plazas de trabajo.

    El desempleo y un salario mínimo con el que cada vez se compra menos, lleva a muchos a trabajar por cuenta propia, pero mientras en todo el mundo, los países le están apostando al emprendimiento, en Venezuela, lamentablemente, quienes se independizan, se mantienen en la informalidad impulsados, en buena medida, por las trabas burocráticas que existen para conformar un negocio. Y es que los trámites pueden demorar más de 140 días. Lo alarmante es que el sector informal representa el 65%, mientras el formal 35%.

    Nosotros estamos convencidos de que lo que Venezuela necesita es la generación de nuevas empresas, crear nuevos empleos, estimular una economía basada en la producción nacional, en lo hecho en Venezuela. Siempre hemos planteado que al venezolano hay que darle oportunidades para el progreso. Eso es lo que hemos impulsado en Miranda, como gobierno regional.

    Para el desarrollo de la actividad productiva, a nuestros emprendedores mirandinos les ofrecemos apoyo directo, a través de la entrega de créditos y microcréditos, la capacitación para el desarrollo de sus potencialidades, el apoyo técnico y la promoción de lo Hecho en Miranda.

    Ciertamente, la generación de empleo desde el gobierno regional depende del contexto país, del respeto a las leyes, de la generación de confianza, pero no porque las condiciones no sean las adecuadas vamos a quedarnos de brazos cruzados. Por el contrario, pensamos que toda iniciativa por pequeña que sea, contribuye a crear una cultura orientada a la productividad y agrega valor a nuestras comunidades, a nuestro estado y también al país.

    Con nuestros programas hemos entregado desde que iniciamos nuestra gestión más de 72 millones de bolívares a más de 25 mil emprendedores, a través de créditos productivos para impulsar la creación de pequeños negocios, lo que demuestra que incluso a pesar de las limitaciones presupuestarias, cuando se tiene la voluntad, sí es posible crear oportunidades. Creemos en el talento de los mirandinos y de los venezolanos y sabemos que impulsando en toda Venezuela iniciativas como las que desarrollamos en Miranda, podremos lograr el cambio y progreso al que aspiramos los venezolanos.

  • No hay lucha más necesaria que la lucha por la salud

    IMG_0675¿Quién en Venezuela no ha sufrido en carne propia la crisis que vive la salud en nuestro país? ¿Quién no ha pasado la angustia de esperar horas, y hasta días, para recibir atención médica para sí mismo o algún ser querido?, ¿Quién no ha tenido que recurrir al boca en boca y a las redes sociales buscando alguna medicina, desde las más comunes para atacar un dolor de cabeza, hasta las más especializadas, indicadas para pacientes con enfermedades graves? ¿Quién no ha tenido que buscar medicinas u otros insumos médicos, para un familiar hospitalizado, porque en la clínica o en el hospital no lo tienen?

    Todos hemos sentido impotencia y frustración cuando nos ha tocado ser protagonistas o testigos del gran deterioro del sistema de salud pública nacional, y lo que no podemos permitirnos como ciudadanos, es limitarnos a observar y quedarnos en el lamento. Tenemos que pasar del malestar y la queja a la organización, la denuncia y la acción. Porque una denuncia aislada nunca tendrá el poder que alcanza el pueblo organizado luchando por sus derechos.

    El estado venezolano está en la obligación de garantizar el acceso a la salud, como lo consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el artículo 83: “La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República”.

    Lamentablemente los anuncios de millonarios desembolsos por parte del gobierno central para los hospitales no se ejecutan o se desvían en el camino, a juzgar por la crisis sostenida y cada vez más grave del sector. Los venezolanos hemos perdido la cuenta de los acuerdos firmados con otros países para adquisición y mantenimiento de equipos, pero las clínicas privadas colapsan porque en los hospitales los equipos no funcionan y los pacientes deben acudir al sistema privado para realizarse exámenes y buscar atención.

    Debemos impedir que los venezolanos se vean abandonados a merced de una condición o enfermedad, debemos convertirnos en protagonistas de un cambio que haga suya la consigna “salud para todos”. Para ello tenemos que lograr, además, que nuestro pueblo conozca lo que se puede hacer en salud, aunque escaseen los recursos y sobren los obstáculos. Nuestra Red de Salud Francisco de Miranda es un ejemplo que conoce nuestro pueblo mirandino y que es posible gracias a la voluntad y la eficiencia en el manejo de recursos.

    Lo que hemos logrado en Miranda en materia de salud demuestra que sí es posible generar y dispensar servicios de atención médica con y para el pueblo, sin que se tenga que invertir el patrimonio familiar. Creemos que los venezolanos tienen derecho a recibir atención médica oportuna, sin discriminaciones, gratuita, donde el centro sea el ciudadano.

    La Red de Salud Francisco de Miranda es un sistema novedoso, creado para proveer a los mirandinos de atención médica oportuna y de calidad. Surgió como una alternativa a los modelos de salud pública existentes, y como manera de garantizar atención a los mirandinos, cuando el gobierno central transfirió al Ministerio de Salud todo el sistema formal de hospitales y ambulatorios ubicados en Miranda. Hasta ahora, desde su creación, hemos atendido más de 7 millones de pacientes en nuestros 72 centros de salud, que incluyen 59 Casas Amigas de la Salud, 6 Puestos de Pronto Socorro, con atención de emergencia las 24 horas, 3 Puestos de Pronto Socorro Móvil y 4 Centros de Especialidades Médico Odontológica. Además, aunque no escapamos de la escasez de medicamentos e insumos, hacemos importantes esfuerzos para facilitar los tratamientos a nuestros pacientes y continuar garantizando intervenciones y estudios especiales a nuestro pueblo más necesitado a través del Fondo Quirúrgico Mirandino, gracias a un esfuerzo conjunto con clínicas privadas.

    No nos cansamos de decirlo: los obstáculos lejos de amilanarnos nos motivan y en el caso de la salud nos llevaron a crear la mejor red de salud pública que hay en el país. Esa es la reflexión que siempre llevamos a nuestras comunidades. Y qué mejor lucha pueden asumir nuestras organizaciones familiares y comunitarias, que la defensa del derecho a la salud.

  • Unidos por el cambio y el progreso

    “Cuando un gobierno es malo, todo es malo”. Esta frase resume el descontento que nos expresaron los vecinos del Sector Guatirito, de nuestro Barlovento, por los problemas que enfrentan a diario, producto de la crisis económica y social que atraviesa nuestro país y que lejos de mejorar se agrava cada día.

    Los problemas que encontramos en Guatirito, los vemos en cada barrio y caserío de nuestro estado y son los mismos que padecen los venezolanos en todos los rincones del país. Además de la escasez, la inseguridad, el dinero que no alcanza, son muchos los venezolanos que sufren la falta parcial o absoluta de servicios básicos como el agua y la electricidad, y los que padecen la precariedad de las viviendas o de la vialidad. Y es que, lamentablemente, a pesar de que en estos 15 años se recibieron los mayores ingresos petroleros en la historia de nuestro país, nuestro pueblo no ha mejorado su calidad de vida.

    Mientras en Venezuela todavía encontremos familias que no tienen ni siquiera un baño y que tienen viviendas de barro y piso de tierra, el gobierno ha destinado cuantiosos recursos a la construcción de viviendas en otros países; mientras nuestro pueblo va de hospital en hospital buscando ser atendido y si es recibido tiene que comprar lo que se requiere para el tratamiento, se construyen hospitales en otros países cortesía del gobierno venezolano; mientras en nuestro país cierran empresas y cae el empleo, se privilegia la importación de alimentos e insumos que antes se producían en Venezuela. En resumen, luz para la calle y oscuridad para la casa.

    Para revertir esta grave situación y evitar que siga creciendo la cifra de venezolanos en situación de pobreza, quienes queremos un cambio y creemos y luchamos por el progreso de los venezolanos, trabajamos todos los días, para llevar obras y soluciones que hacen el cambio en las comunidades. Aunque no es tarea fácil, porque enfrentamos la falta de recursos y obstáculos como la escasez de insumos, podemos afirmar que el que quiere trabajar por el pueblo siempre busca la manera y supera los obstáculos que encuentra en el camino.

    Como servidores públicos, además tenemos la responsabilidad de impulsar la organización social y contarle a nuestro pueblo la verdad de lo que está ocurriendo, que sepan por qué sus bolsillos están vacíos, por qué no hay medicinas, por qué no consiguen la harina, por qué no tienen agua para lavarse las manos, por qué no encuentran cemento para mejorar sus viviendas y por qué no encuentran empleo. Asimismo, tenemos la responsabilidad de invitarlos a reflexionar y a organizarse, porque nadie puede quedarse de manos cruzadas viendo cómo su futuro y el de los suyos se desdibuja ante sus ojos, consecuencia de la crisis más profunda que hemos vivido en nuestra historia.

    La pobreza se supera con políticas sociales que apunten no sólo hacia un nuevo modelo socio-productivo, sino hacia un concepto más dinámico y amplio de ciudadanía. Por eso tenemos que  impulsar un cambio de paradigma en lo cultural y en lo social.  Nuestro pueblo tiene que saber que el Estado está obligado a proveer a todos, de condiciones para su bienestar y desarrollo, incluso a quienes piensen ideológicamente diferente, y tenemos que demostrarle que sí es posible que nuestras familias progresen, si se preparan o forman para ello.

    Por eso aspiramos a articularnos como un gran movimiento social popular, conformado por organizaciones familiares y comunitarias, cuya fuerza política contribuya a cambiar democráticamente al gobierno, para mejorar la situación del país y para convertirnos en una nación con verdaderos valores de justicia, paz y progreso.

    Tenemos que mostrarle a nuestro pueblo que tienen derecho a un buen gobierno que impulse el progreso social, que permita el desarrollo del potencial y las habilidades de los venezolanos, que promueva la producción nacional y permita el acceso a la salud, la educación, la justicia. Tenemos que promover el progreso desde el núcleo familiar y generar el bienestar de la colectividad. Todos tenemos derecho a vivir dignamente en una sociedad sin excluidos, donde la inclusión dependa de la participación popular en la vida comunitaria, en un ejercicio pleno y activo de ciudadanía.

    Así es como gobernamos en Miranda y eso es lo que queremos para todos los venezolanos. Trabajamos con todos y para todos sin importar sus simpatías políticas. Nuestro foco está en atender las necesidades de nuestro pueblo. Por eso estamos constantemente en nuestros barrios y caseríos, trabajando con la comunidad organizada y promoviendo el trabajo cooperativo con organizaciones no gubernamentales, universidades y con otras instancias de gobierno, para buscar soluciones integrales.

    Es nuestro rol canalizar y orientar la decepción y el descontento de los venezolanos con el gobierno central, las comunidades deben exigir responsabilidades y respuestas al gobierno. Ese descontento debe convertirse en lucha social y unión para el cambio y el rol de las organizaciones familiares y comunitarias es fundamental para lograrlo.

  • Cada venezolano tiene un compromiso político con su comunidad

    HCR EN PANAQUIRE LMNo pocas veces uno escucha en reuniones familiares, de amigos o vecinos, en la espera por realizar algún trámite y ahora en las cada vez más comunes colas para comprar alimentos, medicinas, o cualquier otro de los muchos productos que se encuentran escasos, “estoy harto de la política”. La frecuencia con que solemos escuchar estas palabras es una señal de alarma, pues nos muestra la poca comprensión que existe sobre la importancia de la política y, especialmente, sobre el rol que deben jugar las organizaciones políticas de base en el cambio que los venezolanos necesitamos. Debemos pasar de la antipolítica a abrazar y rescatar los principios y funciones de la organización de base, que debe gestarse y consolidarse en cada familia, en cada comunidad y en cada grupo u organización social.

    Lo importante es que, a pesar de los prejuicios o malas experiencias que pudieran llevar a ese tipo de expresiones de rechazo, también encontramos en cada contacto con las comunidades, en los recorridos y asambleas populares que hacemos en Miranda, mucha gente que tiene la disposición de reflexionar y que siente que puede ser parte de la solución. Y esa es la actitud política que debemos asumir como ciudadanos.

    Quiero compartir una frase de Fernando Savater, en su libro Política para Amador, que explica que la política tiene que ver con todos y cada uno de nosotros: “…la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos. Cuando pienso moralmente no tengo que convencerme más que a mí; en política, es imprescindible que convenza o me deje convencer por otros. Y como en cuestiones políticas no sólo se trata de mi vida, sino de la armonía en acción de mi vida con otras muchas, el tiempo de la política tiene mayor extensión: no sólo cuenta el deslumbramiento inaplazable del ahora sino también períodos más largos, el planeamiento de lo que va a ser el mañana, ese mañana en el que quizá yo ya no esté pero en el que aún vivirán los que yo quiero y donde aún puede durar lo que yo he amado”.

    Si algo nos caracteriza a los humanos es que tenemos la capacidad de transformar la sociedad. No necesariamente la sociedad en la que nacimos es la sociedad en la que vivimos y en la que morimos. Lo más importante es que todos y cada uno de nosotros tiene en sus manos el poder de influir, de dibujar esa sociedad, para lo que, ciertamente, necesitamos convencer a otros de nuestro punto de vista y sumarlos a nuestra búsqueda. Es indispensable reconstruir el valor y los significados de la acción política diaria, más allá de la contienda electoral.

    ¿Qué necesitamos para lograrlo? Formar auditores y comités comunitarios que velen por el cumplimiento de compromisos y la preservación de las obras, promover valores comunitarios y democráticos, formar a las comunidades para que conozcan sus derechos constitucionales y puedan defenderlos. Además debemos hacer que las comunidades se involucren y aporten soluciones y propiciar el encuentro de sectores sociales con necesidades comunes.

    Para lograr sumar a otros a nuestra causa, que es el cambio en Venezuela, hay que comenzar por recordar que no es lo mismo la actuación política que la actuación partidista. La política está implícita en cada uno de los actos que realizamos como miembros de una familia, de una comunidad, de un gremio, de un país. Actuamos políticamente cuando nos organizamos como padres en un consejo educativo; cuando nos agrupamos como profesionales para luchar por nuestros derechos; cuando en una junta de condominio nos ponemos de acuerdo con nuestros vecinos. Cuando las comunidades hacen contraloría social de las obras y se reúnen con nosotros en asambleas populares estamos ante un acto político. Para nosotros como servidores públicos, escuchar a la comunidad es una de las responsabilidades políticas que tenemos, de allí la importancia que le damos a las asambleas y recorridos por nuestras comunidades. Los gabinetes parroquiales son un buen ejemplo de una nueva forma de hacer política en Venezuela, porque en estos encuentros respetamos el derecho político de la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

    La organización política y social no debe limitarse al momento electoral, es fundamental para que el pueblo defienda sus derechos y logre plantarse, como dice Capriles, ante un gobierno que tiene al país en franco retroceso. En definitiva, de lo que se trata es de promover las organizaciones políticas de base para que las comunidades comprendan la importancia de su acción política como vía para la solución de sus problemas y superen los prejuicios existentes por las malas experiencias que han dejado el populismo y la demagogia. Hay que estimular en las personas su compromiso político con la comunidad y fortalecer las habilidades de liderazgo de los voceros de las comunidades y orientarlos para el establecimiento de un plan de acciones orientadas a unir, organizar y actuar en función de un cambio.

    Como dice Henrique Capriles: «El trabajo que tenemos que hacer quienes nos dedicamos a servir al pueblo y creemos en la unión, el cambio y el progreso es convencer al 80% de venezolanos descontentos, de que podemos tener una Venezuela de progreso.»

  • Educación para transformar a Venezuela

    Educación para transformar a VenezuelaEstoy segura de que coinciden conmigo en que los venezolanos merecemos un país de justicia, paz y progreso. También estoy segura de que, como yo, ven que por la vía que vamos, Venezuela se aleja cada vez más de ser ese país. Es por eso que insistimos en la urgencia de articularnos como un gran movimiento popular, donde las familias y las comunidades demuestren la fuerza que tienen para impulsar el cambio democrático que necesitamos para sacar el país adelante.

    El trabajo que hay que hacer incluye muchos factores y les aseguro que la educación es el más relevante, pues a través de ella damos herramientas a los niños, jóvenes y adultos, quienes tienen el poder para transformar a Venezuela. La escuela es el eje de la vida de una comunidad, en cada rincón de nuestro país hay una escuela. Por eso un movimiento social no puede olvidar la educación ni la escuela.

    Hoy enfrentamos una realidad alarmante, el fracaso en la educación pública del oficialismo se traduce en 600 mil niños en edad preescolar desescolarizados y 900 mil adolescentes entre 15 y 19 años que no van a escuelas o liceos. Esto es un caldo de cultivo para la delincuencia. Además, para nadie es un secreto que la política se ha instalado en las escuelas que dependen del gobierno, no sólo a través de la selección a dedo de maestros, sino también a través de libros de textos creados para ideologizar.

    En Miranda hemos hecho esfuerzos para que la educación haga la diferencia para nuestros niños, jóvenes y adultos. Cuando insistimos en que la educación es un escudo contra la pobreza y afirmamos que cuando se abre una escuela se cierra una cárcel, lo hacemos no sólo porque creemos en eso, sino porque lo hemos demostrado.

    Cuando una comunidad cuenta con un buen maestro, con una buena escuela, con una educación de calidad, sin ideologías, donde imperen valores de igualdad y respeto,  ya tiene ganado parte del camino hacia el progreso.

    En Miranda desde que asumimos la gobernación y a pesar de los obstáculos y la falta de recursos, hemos construido 45 nuevos planteles que atienden a más de 14 mil nuevos alumnos  y estamos construyendo tres más. Las escuelas mirandinas han retomado el camino de la pedagogía y la formación ciudadana, para generar aprendizajes y ciudadanía entre sus 150 mil estudiantes. Hoy nuestros alumnos demuestran avances en Lengua y Matemáticas y reciben anualmente cientos de miles de libros que respetan la pluralidad de pensamiento. Los educadores son seleccionados por concursos en base a sus méritos.

    Otro logro podemos verlo en el programa de alimentación escolar MiPae, que llega a la puerta de todas nuestras escuelas, y nuestras Madres Procesadoras tienen la protección social necesaria (HCM, formación y  buen incentivo económico), para el ejercicio de sus funciones. Además llevamos la Cultura de Paz a los planteles a través de los programas de Semillitas de Paz, en educación inicial, y Promotores de Paz Estudiantil (primaria y secundaria).  Formamos, organizamos y apoyamos a 32 mil estudiantes que se forman en los valores de la paz, para un ejercicio democrático de la ciudadanía a través de programas de mediación y resolución de conflictos en las instituciones escolares.

    Mencionamos estos logros porque creemos que la experiencia de Miranda puede extenderse a toda nuestra Venezuela. Pero eso pasa por la construcción de ese movimiento social que impulse y reclame el derecho a una educación de calidad para todos.

    Es por eso que con organización, a través de los Comandos del Pueblo, debemos dar a conocer quiénes son los responsables de los problemas que enfrenta la educación en nuestro país y mostrar lo que es posible lograr cuando se le da prioridad a la educación. Venezuela necesita justicia social y atención educativa para los más necesitados; brindar educación de calidad a niños, jóvenes y adultos; devolver a la escuela su función educativa, construir las escuelas y liceos para nuestros niños y jóvenes que no estudian.

    Nuestro llamado es a sumar, evitando el lenguaje y las actitudes divisionistas y mostrando nuestro punto de vista, siempre respetando a las personas y su libertad de pensar diferente.

  • Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros

    Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros

    20140704_FOTOCOLUMNASi le preguntamos a cada uno de los venezolanos qué piensa de los niveles de polarización que estamos viviendo en Venezuela, estoy segura que todos manifestarían su preocupación. Y es que, quién en el país no recuerda esa Venezuela donde nos tratábamos con más amabilidad y tolerancia.

    Quién no añora caminar por la calle sin sentir que cada persona con la que se cruza es una potencial amenaza; quién no espera poder resolver las diferencias, no sólo lógicas sino necesarias, sin ser agredido y descalificado. Quién, incluso, en medio de tanta agresividad y de tanto conflicto, no se ha visto cayendo en actitudes y hasta pensamientos que hasta ahora no le eran conocidos.

    ¿Y cómo combatimos esa división? La respuesta está en cada uno de los venezolanos, en la voluntad de ser parte de la solución, en no quedarse enfrascados en los problemas, sacándole punta a las diferencias. De lo que se trata es de identificar aquello que nos une, en el seno de las familias, en las comunidades, en las escuelas, en las universidades, en nuestros trabajos. Si nos quedamos sentados esperando grandes soluciones o que alguien nos diga qué hacer, ese cambio tan necesario no va a llegar. El cambio está en cada uno de nosotros, en las pequeñas acciones, en el trabajo de convencer al otro, de mostrarle la realidad, de ponerse en su lugar, de respetarlo sin importar cómo piense.
    No podemos permitir que este virus polarizador siga extendiéndose. Ya hasta los niños en las escuelas se reclaman en los pasillos las posiciones de sus padres frente a temas como el aumento de la matrícula escolar. No creo que nadie quiera que sus hijos crezcan en un país donde se levanten muros de división y odio.

    El pueblo venezolano, sin importar cómo piense, sufre los mismos problemas. La escasez, que el dinero no alcanza, el deterioro de la vialidad, la crisis de salud, servicios públicos que no funcionan, la inseguridad, ¿acaso no nos afectan a todos? Entonces ¿por qué no podemos sacarnos el sombrero del partido político y ponernos el del ciudadano para buscar soluciones de forma conjunta?

    Depende de ti, depende de mí. Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros. Es una decisión personal. ¿Cuento contigo? Quiero que sepas que tú cuentas conmigo.

  • El esfuerzo de todos es indispensable

    HCR DOS LAGUNAS LM (6)No hay comunidad en nuestra Miranda y en nuestra Venezuela, que no esté afectada por la crisis económica, social y política que estamos atravesando en el país. ¿Quién no ha sido tocado de alguna manera por la violencia, por la escasez, por la inflación, por el colapso del sistema de salud?

    Cuando no hay empleo, cuando quienes tienen trabajo no ganan suficiente, cuando todos los días la comida es más cara y cuesta más conseguirla, cuándo no se tienen recursos para acceder a una vivienda de calidad, cuando no hay materiales de construcción, se requieren iniciativas que acompañen a nuestro pueblo y que les permitan acceder a oportunidad para mejorar su calidad de vida. Por eso le damos tanta importancia a nuestros programas sociales. Pero es lamentable que incluso en los programas que llevamos adelante desde el Gobierno de Miranda para ayudar a las comunidades más necesitadas se ha sentido el impacto de esta crisis. Por poner un ejemplo, además en un tema muy sensible, hasta estamos enviando menos comida a nuestras escuelas porque con lo que antes nos alcanzaba para llevar comida a todas nuestras escuelas, ahora sólo podemos comprar la mitad.

    Es precisamente porque los problemas nos afectan a todos, sin importar colores políticos o ideologías, que debemos organizarnos para juntos buscar las soluciones. Así se lo recordamos a nuestras comunidades, en cada recorrido y asamblea popular por los barrios y caseríos de Miranda, como lo hicimos hoy en Dos Lagunas en Valles del Tuy.

    Sólo si las comunidades se lo proponen y se organizan es posible lograr un cambio en nuestra Venezuela. Nuestro pueblo no puede conformarse o acostumbrarse. Los venezolanos tenemos que exigir aquello que por derecho nos corresponde. Pero no podemos quedarnos sentados esperando que otro hable por nosotros. Tenemos que recordar todos los días, frente a cada dificultad, frente a cada injusticia, que el esfuerzo de todos y cada uno de nosotros es necesario para llevar a nuestras comunidades y nuestro país por el camino del progreso, porque como dice nuestro gobernador, sobran razones para unirnos.

  • Razones para unirnos sobran

    A lo largo de nuestros seis años al frente del Gobierno de Miranda hemos demostrado que con el esfuerzo conjunto de gobierno y comunidades podemos hacer frente a los obstáculos para continuar avanzando y así darle a nuestro pueblo un futuro de progreso y oportunidades para todos por igual.

    Son muchos los ejemplos  que hablan de lo que se puede lograr cuando se trabaja en equipo, por un fin común, dejando de lado intereses particulares o partidistas. Sin ir muy lejos, hoy, gracias a ese trabajo conjunto, gracias a la capacidad de respuesta de las comunidades a la hora de defender lo que por derecho les corresponde, podemos seguir trabajando en los proyectos que las propias comunidades presentaron y defendieron ante el Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (Ceplacopp) de principios de 2014.

    Semanas atrás informamos que importantes proyectos para las comunidades, que ejecuta el Gobierno de Miranda, estaban en riesgo por la decisión anunciada por Nicolás Maduro de transferir a las Alcaldías de Miranda, los recursos para las obras de infraestructura social que ejecutamos en nuestra gestión. Ante esto nuestras comunidades tuvieron que movilizarse y afortunadamente su voz se hizo sentir. Aquí, una vez más, quedó en evidencia el poder de la unión para alcanzar el cambio. Nuestras comunidades comprendieron la importancia de expresarse y dejaron en claro que no es el pueblo el que está al servicio del gobierno, sino el gobierno el que está al servicio del pueblo. Por eso damos las gracias a los mirandinos por apoyarnos a reclamar lo que les corresponde.

    Hay que recordar que las escuelas, los centros de salud, las casas de los abuelos, los servicios públicos, los mercados, los proyectos para el fomento de la productividad, los proyectos turísticos, las obras de infraestructura, todo cuanto ejecutamos, le pertenece a las comunidades, no al Gobierno de Miranda; por lo tanto tienen que hacer suyos los proyectos, tienen que defenderlos y trabajar por ellos.

    Nuestro pueblo sabe que cuenta con nosotros, pero también nosotros contamos con nuestro pueblo. Siempre les decimos a nuestras comunidades que con organización y con esfuerzo, pueden progresar y contribuir al progreso de Venezuela. Miranda es ejemplo de que sí es posible trabajar con y para todos por igual. Hoy, salimos fortalecidos, salió fortalecida la relación con nuestras comunidades. Definitivamente cuando se hacen las cosas bien, pasan cosas buenas.

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