La inclusión no es un deber, es un PRINCIPIO

Cuando recibimos la gestión, muchos apostaron a pornele un falso sonido al río. El gobierno saliente se afincó en promover el miedo, el miedo a la pluralidad, a las diferencias, el miedo a lo que podía convertirse en un contraste de logros y metas. Ante su fracaso, transformaron la alternabilidad en desbalijar una institución de todos los mirandinos, nos dejaron un gobierno en cajas y creyeron que con cerrar las puertas y llevarse las llaves para evitar que los funcionarios entraran en su primer día de trabajo con nosotros, ese miedo se iba a transformar en abandono.

Hoy todos los funcionarios de la Gobernación de Miranda saben que ese miedo con el que hicieron sonar el río, no era otro más que la sospecha de que veníamos con UN principio: la inclusión, y con UN objetivo: progreso para todos por igual. Su miedo estaba bien fundado, porque estos 4 años hemos demostrado que para construir, para avanzar, para mejorar y para progresar no importan las banderas políticas, lo que importa es la convicción de querer trabajar por el pueblo, lo que importa es la voluntad de ayudar, lo que importa es la gente.

No uniformamos ideologías, sólo orientamos los proyectos, procesos y programas para que desde la entidad administrativa de una región se gestione una mejor calidad de vida, se hagan realidad los sueños de los mirandinos y se sienten las bases para un mejor futuro. Por eso en nuestras instalaciones con gusto me encuentro funcionarios que en sus viernes deportivos usan las camisas del PSUV, o quienes tienen sobre su escritorio la foto de algún líder político con el que ni nuestro Gobernador, ni yo, ni muchos confluyen políticamente.

El Presidente actual llegó al poder, hace 14 años, esgrimiendo la inclusión como un deber. Sabemos que a los deberes pueden salirles excusas, sabemos que con los deberes hay muchos irresponsables.

En cambio, es difícil ver que alguien con convicción y principios no viva en función de ellos. Para el Gobernador Henrique Capriles, para mí y para todos los que llevamos en la sangre y el corazón las ganas de servir a nuestro pueblo, la inclusión no es un deber, es un principio. Porque creemos que en las diferencias se crece, que de la pluralidad salen las mejores ideas. Las ideas son como la vida, mientras más colores se tengan es mejor.

Los que apostaron a que nos abandonaran se equivocaron con sus propios trabajadores y con nosotros. Cuatro años después muy pocos fueron los que decidieron salir de la gobernación, la razón es que la única lista que pasamos es la de la responsabilidad con los mirandinos, la de eficiencia y efectividad para tener el gobierno más transparente del país. Los funcionarios públicos de la Gobernación de Miranda se quedaron al lado de un propósito y así se han sumado en cada pueblo, en cada municipio, en cada programa más y más funcionarios, más y más colaboradores, más y más promotores del progreso.

Una demostración pública de esto, es que aún cuando estamos en campaña electoral y los mismos de hace 4 años están haciendo sonar un río de miedos, en la reapertura del gimnasio de boxeo en San José de Barlovento nos acompañó la sobrina de Obelmejia, insigne boxeador mirandino que da nombre a la instalación en su honor. Mi regocijo fue absoluto, no sólo porque viniera a representar con amor y gratitud a su tío, sino porque a pesar de que llevabámos franelas diferentes la satisfacción era una: el beneficio de la comunidad con esta obra. No hubo una burla, no hubo un insulto, ni yo, ni ninguno de los cientos presentes se detuvieron en la franela. Cuando se siembra respeto, inclusión y trabajo, el color de la franela es accesorio.

Una imagen vale más que mil palabras. Que esta sirva además para demostrarle a Venezuela que el trabajo en equipo no es una promesa ni un deber, es nuestro principio. Juntos construimos el camino del progreso en Miranda, juntos construiremos la Venezuela del progreso.
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Economía Alternativa

El impulso del circuito económico es básico en la construcción del cambio. En Miranda hemos desarrollado múltiples proyectos para impulsar la economía de nuestro estado. Felicidad, gratitud, motivación es lo que puedo expresar, al visitar la obra del Mercado Popular de Los Teques. Porque con la gestión del cambio hemos encontrado alternativas, no excusas. ¡Hay un camino! en Miranda lo hemos conseguido.