Sin democracia no hay justicia

justiciaEl sufrimiento de los venezolanos es una realidad, que ya no se puede ocultar, por más esfuerzos que haga el gobierno por tapar la verdad.

No hay amenaza, sanción a medios, ni aparato de propaganda gubernamental, que hagan desaparecer la cruda situación que estamos padeciendo, que arropa cada uno de los aspectos de la vida de nuestro pueblo.

Maduro y su cúpula no se toman en serio el sufrimiento de los venezolanos. Los recursos y esfuerzos que deberían destinar a resolver los problemas se dirigen a perseguir, a mentir descaradamente en los medios públicos, a engordar el bolsillo de unos pocos a costa de la mayoría del país.

Mientras más del 93 por ciento de los hogares venezolanos no tiene ingresos suficientes para comprar comida, lo que ha llevado a sus miembros a perder peso y enfermarse, personeros del gobierno han amasado fortunas. No es casualidad que Venezuela aparezca entre los 10 países más corruptos del planeta.

Es alarmante el aumento del número de personas que en nuestra Venezuela come dos o menos veces al día; pasó de 11,3 por ciento a 32,5 por ciento, nada menos que 9,6 millones de personas.
La respuesta del gobierno siempre es la misma: generar ajustes salariales aislados que lejos de contribuir a mejorar el poder de compra de nuestro pueblo lo debilitan cada vez más. Para nadie es secreto que detrás del hambre en nuestra Venezuela, está la destrucción de la producción y es para reactivarla que se requiere un cambio urgente.

Lo que hace este gobierno es agredir una y otra vez a nuestro pueblo. Lo agrede al atentar contra su derecho a la salud, a la alimentación, a la seguridad y a elegir. Lo hace cuando irrespeta su voluntad al actuar contra una Asamblea Nacional que escogió por mayoría. Han sido constantes los ataques al parlamento por parte del Tribunal Supremo de Justicia y esta semana se le unió la Contraloría, que declaró a la Asamblea en desacato cuando es el contralor quien incurrió en una grave extralimitación de funciones al ordenar la intervención de la Dirección de Auditoría Interna.

Los venezolanos conocen de sobra cómo obra Maduro y su combo, y además sabe que ya no tiene nada que perder. Por eso, a pesar de los atropellos de las demostraciones de fuerza y los abusos, cada vez más personas se expresan abiertamente para gritar su descontento y exigir respuestas y que se respeten sus derechos. No permitamos que nos roben lo que nos pertenece. El derecho a la denuncia y el derecho a decidir a través del voto el futuro de Venezuela.

El gobierno habla de defender la verdad. ¿Es defender la verdad impedir que los venezolanos estén informados? ¿Acaso defienden la verdad al anunciar la construcción de una plataforma comunicacional? ¿Es que no es suficiente tener el control de 6 canales, contar con 280 medios comunitarios y 7 diarios, todos financiados con fondos públicos?

Lo que parece ignorar el gobierno es que cada acción contra los medios, a través de Conatel, que actúa como su brazo político, cada acción contra la denuncia y la crítica lo que demuestran es el terror que tienen. La medida contra CNN en Español no es un hecho aislado, es una política de Estado articulada para censurar la información.

En todo el país hay emisoras, periódicos y canales cerrados por este gobierno. Distribuyen el papel periódico sólo a los medios que dicen lo que el gobierno quiere que digan. Por eso desde la Comisión del Poder Popular y Medios de Comunicación investigaremos estos atentados contra la libertad de expresión y citaremos a los representantes del Complejo Editorial Alfredo Maneiro.

Y así como cercenan el derecho a la comunicación, cercenan el derecho al voto. Por eso, hoy más que nunca los venezolanos debemos ser voceros de la verdad. Sabemos que el cambio que queremos es posible si seguimos luchando para recuperar el voto.

Sin voto no hay democracia, y sin democracia no hay ni justicia ni paz. ¡Sigamos luchando juntos por el cambio!

Respeto para los venezolanos

20170212adeLa semana que culmina es una clara demostración de la violación de los derechos de los venezolanos por parte de Maduro y sus cómplices.

Circuló la última edición impresa del diario El Carabobeño, se cumplió un mes del secuestro de nuestro diputado Gilber Caro y se produjo la detención arbitraria de dos periodistas brasileños y dos representantes de Transparencia Venezuela, por parte del Sebin en Maracaibo, por documentar la corrupción de Odebrecht en el país.

Todo un dechado de violaciones que no son más que una muestra del prontuario de un gobierno corrupto e irresponsable, cuyas acciones rechazamos y ante las cuales continuamos luchando por el cambio político.

El Ejecutivo Nacional sólo se ha encargado de negar a los venezolanos los derechos fundamentales que establece la Constitución y ha politizado los problemas en vez de solucionarlos.

Por eso, el jueves los parlamentarios acudimos a la Defensoría del Pueblo para exigirle a Tarek Willian Saab que cumpla su responsabilidad constitucional y proteja los venezolanos para evitar que sigan muriendo niños y adultos por falta de medicinas y alimentos.

Lo que estamos viviendo es muy triste. Vemos a personas hurgando en la basura en busca de comida y Tarek Willian Saaab no hace nada. ¿Sabrá el Defensor que es un derecho constitucional que las personas tengan acceso a los alimentos, a la educación y a la salud?

Señor Defensor, los venezolanos tienen derecho a un cambio en la búsqueda de soluciones a sus problemas, pero también se lo quitaron. Todo lo que está haciendo el Gobierno de Nicolás Maduro está fuera de la Constitución. Cada día inventan más artimañas porque no quieren elecciones. Nos robaron el referéndum revocatorio, nos robaron los comicios regionales, que debían realizarse el año pasado de acuerdo a nuestra Constitución. Ahora salen con una  regularización de los partidos, que sólo busca justificar la postergación de los procesos electorales que manda nuestra Carta Magna.

Maduro y su cúpula, no quieren elecciones porque saben que no ganan ni un juego de metras. A pesar de lo invertido en propaganda para vender logros que no existen, a pesar del amedrentamiento y el control de las instituciones para mantenerse en el poder, nada puede con la cachetada de realidad que día a día recibe nuestro pueblo. Una bofetada que despierta a los que intentan seguir aferrados a las promesas de la mal llamada revolución y que hace que la mayoría de los venezolanos desee el cambio.

Por eso desde la Asamblea Nacional continuamos trabajando junto a los venezolanos y desde la Comisión del Poder Popular y Medios de comunicación tenemos el desafío de trabajar en la denuncia del andamiaje que ha creado el gobierno para chantajear. Hasta los consejos comunales tienen en este momento suspendida la legitimación de sus voceros, porque el gobierno no quiere que haya participación, no quiere que las personas se pronuncien, que haya contraloría social. Ante esto seguiremos denunciando la violación de los derechos humanos, del derecho a pensar y expresarse libremente y vamos a realizar el diagnóstico de la situación de los Consejos Comunales.

Este 12 de febrero nuestros jóvenes no celebraron su día. ¿Qué podrían celebrar? En Venezuela lo que hay son razones para luchar. Nuestros jóvenes se van del país por la falta de oportunidades, por la falta de políticas públicas que les permitan una educación para el progreso. Hoy tres millones de jóvenes se encuentran fuera del sistema escolar y esta realidad, que pretenden disimular con nuevos planes con nombres rimbombantes, hay que cambiarla.

A nuestros jóvenes les pedimos que nunca dejen de luchar por sus sueños. Nosotros seguimos comprometidos con  ustedes, para que su futuro esté repleto de oportunidades. ¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela!

¡Sí a las elecciones y al progreso!

adeA la extensa lista de noes que vivimos a diario los venezolanos, el gobierno agrega cada día nuevos elementos, haciéndola cada vez más extensa.

No hay comida, medicinas, insumos médicos, seguridad, salud, paz, calidad de vida. Ahora, a todos y cada uno de esos derechos robados, se le agrega el aquí NO hay elecciones, el aquí NO se habla mal, el aquí NO se ve.

Es tan alto el descontento del pueblo que la gente ha perdido el miedo, y si antes se cuidaban de expresar sus opiniones críticas al gobierno en oficinas públicas, ahora las ventilan abiertamente, porque simplemente sienten que ya no tienen nada que perder. Es tal la crítica que, buscando acallarla, pretenden imponer el silencio con la campaña “Aquí no se habla mal de Chávez” y prohíben la transmisión de una serie tratando de proteger su imagen, con lo que se convirtieron en sus primeros impulsores.

Ante un gobierno cuyo ejercicio preferido es negar, prohibir, ocultar, los venezolanos tenemos que reafirmar nuestras convicciones y nuestro compromiso, tenemos que permitirnos continuar luchando por nuestros derechos y seguir exponiendo aquello que pretenden tapar.

Lo que dejan ver con sus acciones, cada vez más alejadas de esa democracia a la que tanto aluden, mientras la pisotean con descaro, es el terror que le tienen a nuestro pueblo. Por años escuchamos a quienes hoy nos quitaron nuestro derecho a elegir, llenarse la boca hablando de democracia por la cantidad de elecciones que se llevaban a cabo. ¿Qué dicen hoy esas personas de la suspensión de la consulta popular?
¿Dónde está ese sistema del que se ufanaban cuando bloquean a los venezolanos su voz? Lo hacen al quitarle las elecciones y lo hacen cuando arremeten contra los diputados elegidos por el pueblo por una mayoría contundente, como ocurrió este jueves frente al Consejo Nacional Electoral.

La actuación de los cuerpos de seguridad del estado en contra de los diputados puso en peligro su integridad física y constituye una violación a su inmunidad parlamentaria.

Maduro y su combo no quieren elecciones, porque saben que ellos no estarían en la ecuación de futuro de los venezolanos.  Está culminando la primera semana de febrero y el Consejo Nacional Electoral no ha presentado al país un cronograma electoral.

No hay señales de rectificación o decisiones que se orienten a resolver los problemas que padecemos, pero sí nuevas órdenes, decretos,  mecanismos para  amedrentar, como los recién anunciados “comandos civiles antidisturbios armados para impedir las protestas ciudadanas”.

¡Los venezolanos seguimos aferrados a la vía electoral, pacífica, democrática y constitucional para superar la peor crisis de nuestra historia.  ¡Venezuela quiere elecciones ya!

 

 

¡Los venezolanos exigimos votar!

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El 2017 apenas inicia, aun no ha culminado el mes de enero y ya los pronósticos para este año se han agravado bajo la mirada indiferente de quienes insisten en perpetuarse en el poder.

Ese es el objetivo de Maduro y su combo: mantenerse en el poder a costa de lo que sea. Por eso ignoran con un descaro sorprendente los reclamos de un pueblo que está hambriento y no sólo por falta de alimentos, sino también por falta de justicia, de seguridad, de salud. Un pueblo que quiere elegir, y cuyo derecho a hacerlo le ha sido arrebatado, nada menos que por quienes deberían asegurárselo.

Una mayoría cada vez más amplia clama por los cambios que nos lleven a superar las innumerables y cada vez más profundas dificultades que sufrimos los venezolanos. Nunca como hoy, a unos pocos días de su conmemoración, el espíritu que impulsó el 23 de enero de 1958, había estado tan vigente. Esa fecha es una demostración de que cuando los venezolanos trabajamos unidos podemos triunfar, sin importar los obstáculos. El pueblo no debe olvidarlo y tampoco deben hacerlo quienes detentan el poder, que actúan como si Venezuela fuera su hacienda personal, cuando son ellos quienes deben rendir cuentas al país.

No hablo de gobierno porque lo que hacen Maduro y compañía no es gobernar, esta seguidilla de decisiones que tienen a Venezuela en la crisis más grave de nuestra historia es un desmadre. El país volvió a ocupar la vergonzosa posición de liderazgo como el más corrupto de América Latina. Maduro y su combo siguen embuchándose la riqueza del país mientras el pueblo pasa hambre. No es casual que también encabezamos la lista en el índice de miseria. Tristes noticias que deben impulsarnos a no desfallecer en nuestra lucha por hacer que el futuro no se parezca a esta realidad que enfrentamos hoy.

Una realidad que exhibe hondas heridas, como las que dejan el hambre y la inseguridad. Duele profundamente cada niño que, como Keiner, ha muerto de hambre, o está en riesgo por una severa desnutrición.  Son muchas las familias que sufren de hambre: ¿Quién puede vivir con el segundo salario mínimo más bajo de América Latina, cuando una familia de 5 miembros necesita casi 19 mil bolívares diarios para comer y cerca de 25 mil para cubrir los gastos de la canasta básica. ¿Cómo explican que incluso luego del aumento decretado por Maduro el ingreso diario quedó en 2 dólares, cuando en Haití es de casi 5 dólares?.

Horroriza saber que en 2016 más de 29 mil venezolanos fueron asesinados en el país y que se registró la cifra más elevada de funcionarios policiales asesinados en comparación con los 5 años anteriores, en total 414. No es de extrañar que más del 50 por ciento de los venezolanos que se van del país lo hagan principalmente por la inseguridad.

Y mientras el venezolano lucha por sobrevivir, lo único que les interesa en Miraflores es ocultar la realidad, callar a quienes los confrontan y paralizar a los entes que aún pueden hacer contrapeso. Eso es lo que hemos visto recientemente en decisiones como la del Tribunal Supremo de Justicia al quitar a la Contraloría de la República la potestad de control sobre los entes adscritos al Ministerio para la Defensa, para traspasarlo a la Contraloría General de la Fuerza Armada; en las medidas contra la Asamblea Nacional;  en la privación ilegal de la libertad del diputado Gilber Caro por quien este miércoles nos trasladamos a San Juan de Los Morros a exigir su liberación. A Gilber se le está violando su inmunidad parlamentaria y a la fecha ni sus familiares ni sus abogados han tenido contacto con él.

La respuesta ante todos estos atropellos sigue siendo la misma: una solución pacífica, constitucional, electoral  y democrática. El voto es el arma que tenemos los demócratas, los que queremos la paz y el cambio estable para nuestra Venezuela.

Este es el primer año, desde enero de 1958, que los venezolanos son privados de su derecho a elegir mediante el voto. Votar es nuestro derecho y en la calle debemos exigir su respeto, porque como decía Octavio Paz: Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.

Nicolás Maduro no impedirá el cambio en Venezuela. No hay cúpula corrupta que pueda con un pueblo decidido a cambiar.

¡Los venezolanos estamos cansados de la crisis y EXIGIMOS  VOTAR!

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2017 al rescate de nuestros derechos

Nunca en nuestra Venezuela habíamos tenido un fin de año tan triste y así mismo creo que nunca habíamos estado tan unidos en nuestros deseos por la llegada de un nuevo año donde el cambio no solo se vea representado en la variación de un dígito.

¿Quién no pidió la noche del 31 de diciembre, con toda su fuerza y su esperanza, que este 2017 nos permita entrar en el camino del cambio y nos permita retomar la senda en nuestra Venezuela?

Yo pido a Dios que nos dé a los venezolanos la fortaleza y la unión que  necesitamos, porque de nosotros depende que este año que inicia logremos enrumbar a nuestra amada Venezuela.

No tenemos tiempo que perder, la reflexión, la organización, el esfuerzo en torno al rescate de nuestra patria no se pueden detener, muy por el contrario deben estar más activos que nunca.

Durante las fiestas decembrinas, la caída del país no se detuvo. Con sus políticas equivocadas y acostumbrada irresponsabilidad, el gobierno se empeñó en teñir nuestra navidad y la despedida del 2016 de tristeza; buscó por todos los medios de sembrar desesperanza promoviendo un caos con los anuncios del retiro de los billetes de 100 bolívares, que hasta pérdidas humanas dejó. Y tienen el tupé de repetir hasta el cansancio que sus anuncios disparatados lograron el objetivo y fueron un éxito. ¿En qué cabeza cabe?

Por eso comienzo este año con mi compromiso, mi esperanza y mi fe, renovados. Mientras más alto es el muro que nos ponen delante, más importante deberá ser el esfuerzo que hagamos para superarlo, pero nunca dejemos de luchar. Ese es el llamado que hago hoy a nuestro pueblo de Miranda y a toda Venezuela.

No permitamos que nos roben la esperanza y sobre todo, no dejemos que nos quiten la fe en nosotros mismos y en lo que juntos, apegados a la verdad y a nuestra Constitución, podemos lograr.

Desde la Asamblea Nacional, ahora con una nueva directiva, seguimos trabajando por el pueblo que hace poco más de un año, se expresó con contundencia por un cambio de modelo. Desde entonces, el gobierno ha atacado insistentemente nuestro trabajo y ha usado las “instituciones” a su antojo para ir contra los derechos de todo un país, como lo ha hecho, declarando a través del Tribunal Supremo de Justicia la inconstitucionalidad de 11 de la leyes que aprobamos, a pesar del beneficio que significaban para nuestro pueblo.

Es imperativo lograr que nuestro pueblo comience a ver signos de mejora que le den tranquilidad, y que paulatinamente vea cómo se recupera el poder de compra de su salario, que en 2016 cayó 20% por una inflación que supera el 500% y que en alimentos supera el 1000%. Hoy en nuestra Venezuela 8 de cada 10 personas son pobres y eso tiene que cambiar. No podemos permitir otro año con récord por muertes violentas, en 2016 se perdieron 28 mil 479 vidas víctimas de la violencia. Tenemos el mayor índice de homicidios en el planeta, 15 veces superior al promedio del mundo.

Ante esto el gobierno, en lugar de hacer un mea culpa, de reconocer el desastre y comenzar a ofrecer soluciones, hace un balance plagado de mentiras. Pero la verdad la conoce el venezolano, la verdad camina todos los días por nuestras calles, en los venezolanos que hurgan la basura para alimentarse, en la pérdida de peso que se hace evidente en las ropas flojas, en los rostros demacrados por la crisis, por la angustia.

Tenemos que ponerle fin a la impunidad, a la desidia que nos hace noticia en el mundo por la crisis humanitaria que tiene a nuestro pueblo muriendo por falta de alimentos, de medicinas, por el deterioro acelerado del sistema de salud.

El venezolano ha sido maltratado cada día del 2016; lo han agredido en todos y cada uno de los aspectos de su vida, le quitaron su derecho a elegir, le quitaron sus derechos económicos, su derecho a la salud, su derecho a la paz. Pero hagan lo que hagan no le quitarán la esperanza y su capacidad para recuperarse de la adversidad. Cada día, debemos estar más articulados y movilizados. Somos un 80% del país el que quiere cambio.

¡Nuestra lucha es por nuestros niños, que merecen un país donde puedan progresar y hacer realidad sus sueños. Deseamos que Venezuela sea una patria de progreso y oportunidades. En nuestras manos está lograrlo, sigamos luchando y unidos lo lograremos.

¡Venezuela no se rinde y jamás dejará de luchar por el futuro que quiere y merece! Hagamos del 2017, el año del rescate de nuestros derechos, el año del rescate de nuestra Venezuela.

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Es momento de renovar nuestras esperanzas

Nuestra Venezuela no es un juguete y definitivamente su conducción no es un juego, aunque así parecieran creerlo Maduro y su combo. Medidas contradictorias, intempestivas, que no entienden ni sus propios autores, pusieron a los venezolanos, en plena Navidad, a dar vueltas como un trompo.

Aquí el único enemigo de Venezuela es el propio gobierno, que cada vez muestra con más desparpajo su odio  hacia nuestra gente. Si algo les doliera la situación que estamos viviendo, la canasta alimentaria familiar de noviembre no se hubiera ubicado en 460 mil 381 bolívares, y la cesta navideña no estaría en 321 mil 324 bolívares, lo que representa 11,9 salarios mínimos. ¿Cuántas familias venezolanas tuvieron este 24 de diciembre su cena navideña, si cada plato se calcula en más de 6 mil bolívares? Una familia de cinco miembros necesita más de 32 mil bolívares: es decir, más de un salario mínimo para la cena de Navidad.

Señores, entiendan que nuestra Venezuela no es un tablero y que los venezolanos no somos fichas que se mueven al son de los dados o del antojo de alguno que cree que tiene derechos sobre 30 millones de almas.

Este noble pueblo lo tiene clarito: que cada día sean más los venezolanos que pasan hambre, es culpa de Maduro. Por eso es necesario el cambio.

Este gobierno, en lugar de llevar prosperidad al pueblo, va por allí repartiendo pobreza y calamidad; señalando culpables, encarcelando personas inocentes, como hizo esta semana al imputar a nuestros compañeros Carlos García y Eduard Cogollo, por lo ocurrido en Guasdualito. Se creen con el derecho de decidir el destino de los venezolanos, cuando son  ellos quienes se deben a nuestro pueblo y quienes tienen que rendir cuentas por sus actos. Y así será; la justicia les llegará aunque ellos se crean intocables.

El gobierno trata de distraer la atención con sus cuentos chimbos, pero la verdad siempre sale a la luz, quedando en evidencia su ineptitud, esa que está dando a los venezolanos la peor navidad que puedan recordar. Pero no nos dejemos caer en la desesperanza: todos estos son más motivos para seguir luchando por el cambio, para que este 2017 encontremos el camino que nos lleve a ese futuro de progreso que soñamos.

Que estos días de unión familiar nos permitan reflexionar, nos den fortaleza y renueven nuestras esperanzas. Ese es el mejor regalo que podemos darle a nuestra Venezuela.

¡Que Dios bendiga a nuestro amado y noble pueblo!

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Caos y tristeza: el regalo de Maduro para Venezuela

Alguien debe estar escribiendo ya el libro “Nicolás Maduro: las recetas del peor gobernante del mundo”. En ese libro, definitivamente, tendría un capítulo especial el mes de diciembre de 2016, que viene a cerrar un trimestre marcado por la profundización de la crisis y la flagrante violación de los derechos de los venezolanos.

Es sorprendente la capacidad de este gobierno para fregar a su pueblo. Buscan conspiraciones por todos lados: ahora hablan de la conspiración contra el bolívar cuando son Maduro y su gobierno los únicos que atentan contra él; no sólo hirieron mortalmente nuestra moneda, sino que quieren acabar con el legado de nuestro Libertador, de cuya muerte se cumplieron este sábado 186 años.

La economía venezolana tendrá una contracción de 9,5% al cierre de 2016. Nicolás Maduro destruyó tanto nuestra economía que hizo desaparecer el billete de 100, el de más alta denominación. Incluso peor, a pocos días de la navidad se vive un colapso del sistema de pagos, dejaron a nuestro pueblo sin efectivo, imposibilitado de viajar en transporte público. Dejaron a los más necesitados, la población no bancarizada, sin posibilidad de comprar comida o una medicina. ¡Pretenden paralizar el país!

Esta semana el gobierno demostró, una vez más, y con una saña nunca vista, el desprecio que siente por los venezolanos. De las colas para comprar comida y productos de primera necesidad, pasamos a las colas en los bancos para retirar efectivo, y de allí a las colas para depositar y canjear el dinero que habíamos logrado obtener. Luego de días de caos, de saqueos, de heridos y vidas perdidas, Maduro aparece con su cara muy lavada echando para atrás la medida y prorroga hasta el 2 de enero la vigencia del billete de 100. En su usual estilo no sólo repartió culpas, sino que hasta mostró como un logro la cantidad de billetes “recuperados”.

Decretos van y vienen, haciendo y deshaciendo, poniendo a los venezolanos a correr de un lado para otro y convirtiendo nuestras navidades en un tormento. La navidad, que debería ser tiempo de unión familiar, de esparcimiento, de recogimiento y, ¿por qué no?, de celebración, especialmente pensando en los más pequeños, es ahora tiempo de incertidumbre, desasosiego y frustración.

Cómo se nota que los enchufados no saben lo que vive nuestro pueblo en la calle. Los niveles de improvisación e irresponsabilidad de este gobierno son infinitos. Por sus malas políticas económicas, hoy los venezolanos tenemos la moneda más débil del mundo y el dinero no nos alcanza para nada.

No hay derecho a que nuestro pueblo esté pasando por esto. El mes de enero, a diferencia de otros años, no escucharemos a los venezolanos conversando acerca de los kilitos de más. No: habrá que apretarse los pantalones no sólo porque tendremos un inicio de año crítico, sino porque la mayoría de las cinturas seguirán disminuyendo de talla.

Tendremos una navidad sin hallacas, sin pan de jamón, sin Niño Jesús y sin estreno, tendremos una navidad sin tranquilidad y sin paz; todo cortesía del desgobierno de Maduro y su combo. Y mientras el pueblo vive esta agonía él sigue viajando y festejando y hasta convoca una movilización a Caracas en apoyo a sus medidas. No se cansa de agredir a nuestro noble pueblo.

Por eso esta semana declaramos en la Asamblea Nacional la responsabilidad política de Nicolás Maduro, por ser culpable del caos que vivimos, que se hace cada vez más insostenible, porque cada hora agrega nuevos ingredientes a su receta de odio contra el  pueblo. Hoy a la escasez de alimentos y medicinas se sumó la escasez de billetes.

En realidad no había manera, con las decisiones tomadas con respecto a nuestra moneda, de evitar el caos que estamos viviendo hoy. Para finales de noviembre en el país había 611 mil 170 millones de bolívares en billetes de 100. Al retirarlos, no hay suficientes billetes de otras denominaciones para sustituirlos. De hecho, con los de 2, 5,10, 20 y 50 solo se llega a 179 mil 553 millones. Incluso son insuficientes los 76 millones de billetes que anunciaron que incorporarían y que nadie ha visto, de lo que además, ahora culpan a un nuevo sabotaje internacional.

El gobierno debe dar respuestas a los venezolanos, pero brillan por su ausencia. Aquí los  que tienen que responder por lo que está pasando, por los daños generados por lo que se desató con el canje de los billetes, son Maduro y su gobierno; en cambio ya iniciaron una nueva cacería de brujas, señalan culpables por doquier, persiguen y detienen dirigentes políticos y periodistas.

Buscan que caigamos en la desesperanza, que pisemos el peine de la violencia y ya vemos cómo a muchos se les colmó la paciencia. Los venezolanos están protestando por sus derechos.

Hoy nuestro pueblo nos necesita más unidos que nunca, por eso no podemos permitir que se destruya la Unidad, que es lo que quiere el gobierno. Debemos trabajar para fortalecerla y relanzarla, como ha dicho Henrique Capriles, para que esté en sintonía con los problemas de los venezolanos.

Nuestra Venezuela vive la peor crisis de nuestra historia y nos necesita trabajando juntos para sacar a nuestro país adelante. Que Dios bendiga a nuestra Venezuela.