Venezuela cuenta con sus mujeres

“No esperes que llegue un líder; hazlo tú mismo, persona a persona. Sé fiel a las cosas pequeñas, pues en ellas reside tu fuerza”. Madre Teresa

Comedor2Vivimos tiempos de reinventarse, de repensarse como ser humano, como mujer, como servidor público y como mujer en la política. Son, indudablemente, tiempos extremadamente difíciles que jamás imaginamos vivir.

Son precisamente estos, los momentos que nos colocan en la encrucijada de quedarnos contemplando y lamentando las circunstancias, o de ver una oportunidad para construir sobre ellas. Toda mi vida me he inclinado hacia la segunda opción y esta vez no será la excepción.

Circunstancias adversas como las que vivimos, son una oportunidad para convertirnos en mejores personas, para aprender más y para ser mejores servidores públicos.

¿Acaso no es ese el propósito de la vida, aprender a diario, ser cada vez mejores personas y acercarnos a Dios con nuestras acciones? Al menos en mi caso, eso es lo que le da sentido a mi existencia.

Vengo de muchos años en la administración pública, ocho en la alcaldía de Baruta, siete como secretaria de gobierno de Miranda y uno como diputada a la Asamblea Nacional. Con esa experiencia y en el contexto nacional que todos conocemos, no puedo sino volver a plantearme las preguntas que uno se hace cuando se halla en un punto de inflexión: ¿cómo puedo hacer más? ¿cómo puedo servir mejor? ¿qué necesito aprender? ¿cómo puedo ser mejor persona?

Cuando uno está en la búsqueda de respuestas más temprano que tarde aparecen señales que nos van señalando el camino. Y recientemente entré en contacto con un montón de información que me ha marcado un nuevo rumbo.

La oportunidad de profundizar en el tema del género y la realidad que viven las mujeres en nuestro país, se me presentó justo en el momento en que la curva atraviesa la tangente. Ese momento cuando se requiere redescubrir la pasión y salirse de la zona de confort para quedarse por un tiempo en una nuevo foco en el que persistir, en el que trabajar para construir, para cambiar y para aprender.

Reconozco que siempre me enfrenté al tema de las mujeres desde una perspectiva muy personal. Siempre dije: “soy mujer y nunca he tenido ninguna limitación”. Es cierto que he sido una mujer privilegia por mi familia. Desde niña tuve muchas oportunidades y he podido desarrollar mis propias capacidades.

Siempre asumí el compromiso de trabajar con un sentido social y los últimos años he tenido además el privilegio de ser parte del equipo de Henrique Capriles, quien jamás me puso límites por el hecho de ser mujer. Henrique es así, promotor del trabajo y desarrollo de las mujeres porque le viene de su madre, de la extraordinaria Mónica a quien quiero, conozco y admiro.

Sin embargo, hace un par de semanas tuve la oportunidad, como diputada, de formarme con parlamentos sensibles al género. Allí comencé a descubrir y a entender un mundo maravilloso de mujeres que luchan por los temas de igualdad y equidad (hay un mundo de diferencias entre esas dos palabras).

Encontré el foco dónde poner mi atención. Es allí hacia donde debo orientar mi trabajo. No son pocos los retos que plantea la situación de las mujeres en nuestra Venezuela. Me atrapó de tal manera el tema, que esta semana estaré haciendo un taller de empoderamiento.

El informe “Mujeres al límite: El peso de la emergencia humanitaria: vulneración de los derechos humanos de las mujeres en Venezuela”, desarrollada por CEPAZ, AVESA, la Asociación Civil Mujeres en Línea y FREYA, muestra las gravísimas consecuencias que tienen sobre las mujeres el déficit democrático, la crisis social, económica y política sin precedentes que padece nuestro país.

Realmente estamos ante un terrible proceso de feminización de la pobreza y no es únicamente un asunto de rezago histórico y cultural de los temas de género.

Hoy, las venezolanas llevan la carga más dura de la tragedia que vivimos en nuestro país (allí están las estadísticas que lo comprueban) y al mismo tiempo no tengo dudas de que seremos nosotras las que nos echaremos al hombro y la espalda todo lo que haga falta para salir de donde estamos y construir el país que soñamos.

No me refiero sólo al trabajo físico, ese de echarle pichón contra viento y marea y trabajar duro para sacar a los hijos y a la familia adelante, sino también al trabajo que tenemos que hacer como venezolanas, en un país dominado por un régimen sin valores, que es un reflejo de lo peor de nuestra sociedad.

En este preciso momento, además de tener acceso a las cifras de este exhaustivo estudio de Mujeres al límite, se me ha presentado la oportunidad de trabajar en el proyecto de alimentar la solidaridad para llevar comida a niños que están en riesgo de desnutrición. Proyecto que construimos con mujeres, de esas que no se quedan en la queja, que ponen el hombro y son ejemplo de SOLIDARIDAD y de LUCHA. Definitivamente Dios le pone a uno las cosas en el camino y siempre está allí para guiarnos.

Hoy me siento privilegia de ser parte de esta iniciativa que tiene a las mujeres como principal motor. Son mujeres que con el soporte del programa hoy cocinan con entusiasmo y ponen lo mejor de sí para que los niños puedan comer.

Ellas son las que hacen la diferencia, son las que más se esfuerzan para que esto salga bien. Ellas son las que tienen en sus manos la fuerza y la posibilidad de hacer que sus vidas cambien. Sólo ellas pueden decidir aprovechar la oportunidad de desarrollarse, de crecer y de explotar al máximo sus propias capacidades.

Lo he visto, lo he vivido y lo he entendido en todos estos años de trabajo en nuestras comunidades mirandinas y estoy segura que en nosotras, LAS MUJERES, está el futuro de nuestra Venezuela.

Venezuela cuenta con sus mujeres. Que Dios las bendiga y les dé la fortaleza para seguir construyendo a pesar de los obstáculos y de la adversidad.

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Crisis con rostro de mujer

DK0VgRtXUAA9Lr7Inicio estas líneas reconociendo que en mi vida no le he dado especial atención al tema del género. Como mujer, como madre y servidora pública he procurado abordar con la mayor amplitud la situación de injusticia, pobreza y vulnerabilidad que se vive en Venezuela.

Pero es un hecho que los problemas que afectan particularmente a los más vulnerables, se agudizan al hacer foco en las mujeres venezolanas.

Recientemente leí el informe “Mujeres al límite: El peso de la emergencia humanitaria: vulneración de los derechos humanos de las mujeres en Venezuela”. Allí se desnuda la realidad que viven nuestras mujeres en las distintas edades y facetas de su vida.

La investigación, desarrollada por CEPAZ, AVESA, la Asociación Civil Mujeres en Línea y FREYA, muestra las gravísimas consecuencias que tienen sobre las mujeres el déficit democrático, la crisis social, económica y política sin precedentes que padece nuestro país.

El estudio evidencia que el llamado “Socialismo del Siglo XXI” se ha quedado en una retórica de engaños y ha permitido, y hasta propiciado, condiciones violatorias de los derechos humanos de las venezolanas, cualquiera sea su edad.

La página del Ministerio del Poder Popular para la mujer y la igualdad de género, muestra unos objetivos “históricos” y rimbombantes: “erradicar el patriarcado como expresión del sistema de opresión capitalista, construir el socialismo feminista, y en definitiva fortalecer la Revolución Bolivariana Socialista”. Queda supeditada la autonomía y los derechos de la mujer al establecimiento de relaciones clientelares e ideológicas.

Se ha alimentado un monstruo burocrático en torno a los derechos de la mujer. Hay avances en la legislación, pero la falta de acción, convierte todo enunciado en letra muerta. Mucha narrativa oficial hueca y degradante, carente de resultados.

La precaria situación del país es un bombardeo constante a los derechos de toda la población pero especialmente de las mujeres.

Diversidad de factores, como los controles de precios y de cambio, han empobrecido al pueblo. Según la Encuesta Condiciones de Vida (ENCOVI), el 82% de los hogares se encuentran en condición de pobreza y 51% en pobreza extrema. La pobreza general que en 2015 se ubicaba en 49,9%, pasó para 2016 a 82%. El precio de la canasta alimentaria crece sin parar. En septiembre se requería un salario mínimo diario, más de 130 mil bolívares, para cubrirla.

Todos los indicadores generan alarma, el poder adquisitivo sigue cayendo y el FMI habla de una inflación proyectada de 2.068 % para el 2018.

El impacto de esta crisis sobre las mujeres es abrumador y el estado no garantiza sus derechos. Escasez de anticonceptivos, insumos de higiene personal y alimentos, deficiencias en la atención de las embarazadas, obstáculos para acceder a la justicia, es lo que enfrentan las venezolanas.

No se exagera en el informe al aseverar que en Venezuela se está feminizando la pobreza. Es en la población femenina donde se da el mayor aumento del desempleo y la pobreza. Son las mujeres las que más sufren por la escasez de alimentos y medicinas, que buscan para sí mismas y para su familia.

Según el Boletín de Indicadores de Género de 2013, antes de que se acelerara el deterioro económico, por cada 100 hombres en pobreza, había 107 mujeres, mientras que por cada 100 hombres en pobreza extrema, había 112 mujeres.

En 20 años el número de hogares con jefatura femenina, pasó de 24% a 39% y la tasa de pobreza en hogares con mujeres como cabeza del hogar es superior en 6 puntos al promedio del país, cifra que aumenta en el caso de mujeres solas con hijos.

Continuando con el estudio, entre diciembre de 2014 y el mismo mes de 2015, la desocupación femenina aumentó tres veces más que la masculina. No extraña si se considera que el 99,48% de quienes salieron del mercado de trabajo fueron mujeres.

A este cuadro se suma que las mujeres ganan 18% menos en promedio que los hombres, diferencia que puede llegar a 60%.

En el día a día las mujeres están más expuestas a los mecanismos de corrupción, abuso y extorsión relacionados con la búsqueda de alimentos y productos básicos. Es el caso de los CLAP, que ha sido denunciado por usuarios y organizaciones de la sociedad civil.

Según el informe las mujeres sirven de “amortiguadores del deterioro alimentario familiar”: dejan de comer para rendir los alimentos, inclusive sacrifican la alimentación de las mujeres ancianas y de las niñas para favorecer a los varones. De cada 100 niños con retardo en el crecimiento por déficit nutricional crónico, 53 fueron niñas y 47 fueron niños.

Datanálisis refuerza esta información. Según un estudio reciente más del 50% de los hombres consume 15 alimentos, mientras las mujeres sólo consumen 12. Además refleja que los hombres consumen alimentos más nutritivos, mientras las mujeres consumen mayormente calorías baratas y de menor valor nutricional, lo que las coloca en un riesgo mayor de deterioro de su salud.

Según Cáritas hasta en un 80% de los hogares se ha disminuido el consumo y variedad de los alimentos, y es la mujer la que deja de comer en el 60% de los hogares.

En cuanto a la escasez, para agosto la general se ubicó en 52%, mientras que la de alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 73,4%. En consecuencia  las colas no cesan y tampoco la peregrinación por alimentos, que en mercados informales cuestan hasta 71 veces más que el precio regulado.

Las mujeres llevan las de perder, son ellas las que, en su mayoría, dedican hasta 14 horas de cola semanales para adquirir productos regulados, exponiéndose a situaciones de inseguridad y violencia incluso de manos de los cuerpos de seguridad. Entre junio y julio de 2016 se reportaron casos de mujeres, incluso embarazadas, agredidas por oficiales de la Guardia Nacional mientras hacían cola para adquirir alimentos.

Todos los datos nos muestran la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la venezolana en relación con el derecho a la alimentación, así como el impacto en su calidad de vida y su salud.

Este dramático cuadro no sólo requiere medidas urgentes de las autoridades venezolanas sino el apoyo de la comunidad internacional.

Debemos ocuparnos de restaurar los derechos de todos los venezolanos pero especialmente debemos subsanar la distorsión que surge de las diferencias de género.

La mujer venezolana es luchadora por naturaleza y no podemos permitir que la desesperanza la paralice. Necesitamos la reinstitucionalización del país y autoridades que pongan a la mujer como prioridad.

Revertir la situación pasa por corregir los factores que nos han conducido a la peor crisis de nuestra historia. No hay soluciones fáciles pero sigo convencida de que juntos podemos lograrlo.

¡Nuestras mujeres y nuestra Venezuela valen el esfuerzo!

El desafío de reconstruir a Venezuela

CrisisectricaHoy es día del Urbanista y el desafío que enfrentamos actualmente quienes elegimos esta profesión es inédito. Los venezolanos vivimos la peor crisis institucional, social y política de nuestra historia, una que no imaginamos ni al plantearnos el peor de los escenarios para nuestro amado país.

Por años hemos sido testigos de un proceso multidimensional de destrucción que se hace evidente en nuestras ciudades, en cada espacio y en cada aspecto de la vida de sus habitantes, quienes nunca anticiparon el sufrimiento y la penuria que hoy padecen.

La dimensión de esta crisis nos da la medida del desafío que se nos plantea en nuestras ciudades y centros poblados. Pero hablamos de retos que no conocemos con exactitud cómo enfrentar.

Hoy en nuestra Venezuela vivimos lo que un amigo y colega bautizó como #OsteoporosisUrbana, la cual comienza con la desintegración de las instituciones creadas para la construcción, soporte y mantenimiento de la infraestructura urbana.

El transporte público ha ido desapareciendo, sumido en un círculo vicioso de destrucción. Sus usuarios son cada vez más pobres y no hay quien pueda pagar el aumento de los pasajes para trasladarse en unidades que, en su mayoría, se han convertido en chatarras rodantes. Los transportistas están arruinados y ya no tienen forma de prestar el servicio. Sus unidades se deterioran por la falta de repuestos y el incremento desmedido de los precios.

La triste realidad es que ya no hay sistema de transporte público que funcione, hay lugares donde vemos camionetas de carga convertidas en transporte de pasajeros. Mientras tanto el Metro, un sistema que fue modelo de eficiencia, se encuentra colapsado, ya no le quedan vagones, no hay escaleras mecánicas que funcionen en las estaciones y no hay frecuencia que cubra la demanda, a pesar del desmesurado aumento de la migración.

También se ve deteriorada la red vial, ya no hay semáforo que funcione, las calles, avenidas, autopistas y carreteras se encuentran abandonadas y arrastran a los vehículos que por ellas circulan. Ya desapareció la vialidad agrícola y no hay forma de traer los productos de lo que queda de producción a las ciudades.

El mismo fenómeno se repite con los servicios públicos, cuyas redes se encuentran destruidas. No hay quien sustituya o mantenga las tuberías de los acueductos y la consecuencia es que hay poblaciones a las que no llega una gota de agua.

Las redes de electricidad están sufriendo el mismo destino. Ya no hay ni generación ni distribución eléctrica. Y qué decir de la telefonía y de las redes para la conexión de internet.

Si pasamos al campo de la vivienda, no hay quien pueda mantenerlas, no importa si son los dueños o los ocupantes, no hay recursos que alcancen ni para las reparaciones o mejoras más elementales y mucho menos para ocuparse del entorno. Aún cuando los vecinos quieran asumir las mejoras en sus comunidades, el tiempo no alcanza porque se va en peregrinar en búsqueda de alimentos y medicinas y ahora hasta de efectivo.

En las viviendas multifamiliares, no funcionan los ascensores, los portones de seguridad, la impermeabilización de los techos, los ductos de basura, los hidroneumáticos para el agua.

En fin, cuando en el resto del planeta se habla de #ResilenciaUrbana, para prepararse y resistir las catástrofes naturales, a los venezolanos nos golpeó una catástrofe política e institucional para la que no estábamos preparados, por la acción sistemática de un régimen que destruye todo a su paso, en un ciclo perverso que se acelera cada vez más.

Pero los venezolanos no estamos condenados a vivir en la penuria. Si países enteros se han recuperado luego de ser arrasados por desastres naturales y guerras, nosotros debemos pararnos firmes ante el reto de reconstruir nuestra patria. Estamos obligados a pensar, a proponer, a estudiar y a soñar. Aún en medio de la oscuridad, de la hiperinflación, del hambre y de la destrucción debemos comenzar a trazar la ruta de la reconstrucción.

Ese es el desafío para los venezolanos, ese es el desafío para los #Urbanistas, que nunca la hemos tenido fácil. Debemos rescatar a nuestra Venezuela y la única posibilidad que tenemos los urbanistas de ejercer nuestra profesión empujando en esa dirección es involucrarnos en el cambio social, político e institucional que pide a gritos nuestra Venezuela.

Hoy, además de todo mi reconocimiento, hago llegar a los urbanistas un llamado para que nos sumemos a la tarea de reconstruir a Venezuela.

Voto, voto y más voto

Maduro y sus candidatos saben que los que qu20170723eremos cambio somos mayoría. Por eso le tienen miedo al voto y recurren al disparate de impedir las sustituciones de candidatos para las elecciones regionales.
Quieren sembrar desesperanza y confundir al elector porque saben que podemos ganar la mayoría de las gobernaciones si salimos masivamente a manifestarnos electoralmente contra su trampa, su manipulación, su corrupción, contra el hambre, la inseguridad, la destrucción del salario, la crisis de salud y contra todo lo que esté relacionado con el peor gobierno de la historia de nuestra Venezuela.
Para sortear este nuevo invento del Consejo Nacional Electoral, la Unidad está organizada y desplegada enseñando a los venezolanos cómo votar por cada uno de nuestros candidatos.
Todos debemos convertirnos en multiplicadores de la importancia de votar y también de cómo votar por los candidatos de la Unidad para que no se salgan con la suya al impedir la sustitución de candidatos en el tarjetón. Pongamos a funcionar nuestras redes y radio bemba, para que todos sepan que para votar por el candidato de la Unidad, hay que ubicar la cara y nombre de los elegidos en primarias y los designados por consenso.
Esta nueva artimaña lo que busca es confundir y desmovilizar, pero estamos seguros de que causará el efecto contrario y que los venezolanos responderemos con votos, votos y más votos, porque sabemos que con gobernaciones lideradas por demócratas estaremos más cerca del cambio político.
A este régimen lo vamos a derrotar con votos. Ocho de cada diez venezolanos quiere votar en las regionales. Cada manifestación de voluntad contra Maduro y sus abanderados es un grito que le dice al mundo que queremos cambio, es un escudo para defendernos de este régimen cobarde y mentiroso y un escalón más en el camino para recuperar nuestra democracia.
Mientras más venezolanos vayamos a expresarnos contra el régimen más le dificultamos su objetivo de destruir a nuestra amada Venezuela. ¡Si participamos ganamos!
Lo que más desea Maduro es que los que queremos cambio no votemos y cada intento que hagan para lograrlo se estrellará contra la voluntad de un pueblo que no le va a dar el gusto al régimen. El voto es nuestro derecho, es el arma de los demócratas y no quieren que la usemos.
Abstenerse es retroceder. No votar sería tirar por la borda meses de lucha, sería abandonar nuestros esfuerzos por la restitución de la democracia y de la libertad. Claro que hay frustración, claro que hay tristeza, pero tenemos muchas razones para salir adelante y tenemos en nuestras manos el reto de aprovechar el momento de mayor debilidad del gobierno para mantenernos unidos y demostrarle que a pesar de sus esfuerzos por dividir, de sus esfuerzos por distraer y manipular, estamos decididos a mantenernos en la lucha, en cada terreno en el que nos toque, para defender nuestra patria.
Como dice Henrique Capriles, no se conoce en el mundo ningún caso en el que una dictadura haya sido derrotada con abstención electoral. Debemos convertir las elecciones regionales en un acto de rebeldía que demuestre que somos más.
A Miranda no volverán los que hundieron a Venezuela. Este 15 de octubre los mirandinos vamos a votar para que nuestro estado siga siendo referencia de progreso. Votando por Carlos Ocariz, abajo a la izquierda en la esquina, seguiremos unidos defendiendo la democracia.
La Constitución ha sido y debe seguir siendo nuestra guía. Cada voto es una manifestación a favor de la Carta Magna y en contra del régimen corrupto que quiere perpetuarse en el poder. Los demócratas siempre tomaremos vías constitucionales para resolver los problemas.
Los venezolanos no vamos a permitir que sigan jugando con el hambre y la miseria. Votar es no ceder espacios, no es la solución definitiva pero es un paso en el camino hacia el cambio.
Luchar por Venezuela siempre valdrá la pena. El voto es nuestro y nadie nos lo va a quitar. Este 15 de octubre unidos daremos un paso más en la lucha por el cambio. ¡Sal y vota!

Yo conozco a Carlos Ocariz

Ade y CarlosUn luchador incansable, que ha dedicado su vida a servir. Un hombre optimista y solidario, que no abandona. Un hombre que trabaja junto a su pueblo, que afronta sus responsabilidades con compromiso, seriedad y humildad. Un hombre organizado, todo un líder que sabe cómo trabajar en equipo. Un hombre cordial y echador de broma. Un buen amigo, que siempre ve el vaso medio lleno.

Así es Carlos Ocariz, a quien tengo el privilegio de conocer, con quien he compartido años de servicio en beneficio de los mirandinos y de nuestra Venezuela.

Carlos es un ingeniero civil, que desde que se graduó orientó su carrera a programas de carácter social; tiene en la sangre el servir a los demás, y así lo ha hecho, sin descanso, desde entonces.

Su carrera siempre ha estado relacionada con el pueblo mirandino. Ya en 1996, trabajaba en la Gobernación de Miranda. Allí creó la Fundación de Desarrollo Social del Estado Miranda, en la cual fue presidente de Política Social. Fue redactor de la Ley de Participación Ciudadana, impulsó el Club de los Abuelos y en 1999 fue designado miembro de la Directiva de la Corporación Regional de Salud del estado, gracias al impulso que dio al proceso de transferencia de ambulatorios a los vecinos organizados.

Con 29 años, en el 2000, fue elegido diputado a la Asamblea Nacional representando al municipio Sucre. Fue entonces cuando comenzamos a compartir nuestra visión y asumimos juntos, siendo yo Directora de Planificación Urbana y de Catastro de Baruta, el impulso de la primera versión de la Ley de Barrios, proyecto para dar titularidad de la propiedad a las familias en las zonas populares. Como diputado, Carlos también promovió la Ley Desarme y la Ley de la Tercera Edad.

Como servidor público si algo lo distingue es la búsqueda de mejores prácticas que le sirvan para ofrecer soluciones a la comunidad. Por eso aprovechó al máximo la visita que realizamos a Brasil, durante la primera gestión de Henrique Capriles en Baruta, para compartir con Jorge Mario Jáuregui, el arquitecto que transformó las favelas de Río de Janeiro. Las ideas de Jáuregui inspiraron y orientaron el trabajo que ha venido realizando Carlos desde 2008 como alcalde del municipio Sucre, donde gracias a su constancia y creatividad ha ido cambiando realidades.

Carlos se ganó la confianza de su pueblo con una gestión cercana, comprometida, honesta y con resultados, lo que en 2014 le valió el cuarto lugar en el Premio al Alcalde Mundial, siendo el único mandatario local latinoamericano entre los primeros burgomaestres del globo.

Conozco a Carlos, no sólo como compañero de lucha y como alcalde, sino también como amigo, como hombre de familia y de profunda fe, y no tengo duda de que es lo que Miranda necesita para continuar su camino hacia el progreso.

El pueblo mirandino, hace años votó por el cambio y decidió dejar atrás la oscuridad que dejó la peor gestión que ha pasado por nuestra amada Miranda. Por eso este 15 de octubre nuestro pueblo elegirá movido por la trayectoria, la capacidad y el compromiso de Carlos Ocariz.

Comparto con Carlos la idea de que no hay obstáculo que no se pueda superar con disciplina, foco, organización y creatividad. Su constancia y la solidez de su carrera como servidor público, la cercanía con su pueblo, son garantía de su compromiso y de su voluntad por mantener a Miranda en el camino hacia un futuro de progreso.

Yo conozco a Carlos Ocariz y tengo la seguridad de que le dará continuidad a los logros alcanzados por Henrique Capriles. Carlos es garantía de que la educación seguirá teniendo la prioridad que le dimos durante nuestra labor en Miranda.

La gestión de Carlos Ocariz será cercana y afectuosa con todos los trabajadores de la gran familia mirandina. Desde la Gobernación, tal como lo hemos hecho todos estos años, seguirá luchando por el cambio para Miranda y para nuestra Venezuela.

Con Carlos los mirandinos seguiremos demostrándole al país que vamos a la vanguardia de los cambios y las transformaciones necesarias para lograr la Miranda y la Venezuela que todos soñamos. Votar por Carlos Ocariz este 15 de octubre es hacerlo por la inclusión, por una gestión participativa, por un modelo de gobierno donde el pueblo es protagonista.

Hoy, faltan menos de 15 días para las elecciones regionales. No olvidemos que nuestra participación es un paso más hacia el cambio. Sólo participando podemos ganar.

Sigamos con la mirada puesta en el futuro y en la libertad de nuestra amada Venezuela.

Por qué Miranda dirá NO a Héctor Rodríguez

Metro-Guarenas-Guatire-758x506Basta pasearse por la carrera de Héctor Rodríguez para darse cuenta de que, por dónde ha pasado, ha dejado retroceso. El hijo de Maduro, que es el nuevo aspirante del régimen a la Gobernación de Miranda, que nunca ha hecho nada en beneficio del pueblo, nos quiere hacer creer que es la solución para problemas que ellos mismos crearon en sus 18 años de gestión y que, en todo ese tiempo, no han hecho nada por resolver.

Y es que Héctor Rodríguez, siendo un joven que se llena la boca hablando de compromiso social, ha demostrado ser distante del dolor de nuestro pueblo y no ser capaz de ponerse en sus pantalones. Siendo tan cercano a Maduro, no ha ofrecido soluciones, solo promesas vacías.

En menos de dos años Héctor Rodríguez fue electo diputado por el estado Bolívar, luego se enchufó como constituyentista, con lo que demuestra su irrespeto a nuestra Carta Magna, y sin que hayan transcurrido dos meses, ya aspira dirigir un estado, evidenciando que lo único que le interesa es un cambur porque lo que tiene es sed de poder .

Y teniendo todo el poder a su alcance, como ministro de Educación, no le dio prioridad a la construcción de escuelas, prometió 100 en 2014  y construyó 17 en todo el país, y tampoco impulsó el Programa de Alimentación Escolar.

Para lo que sí fue sumamente diligente fue para la entrega de dólares de Cadivi mientras estuvo al frente del Ministerio del Deporte. Tan sólo el 7 de diciembre de 2011, informó a través de su cuenta de twitter la asignación de 2 millones 570 mil 277 dólares para la participación de competidores en pruebas de automovilismo. Por algo la Fiscalía y su sucesora, Alejandra Benitez denunciaron falsificaciones y pedidos fraudulentos de divisas durante la gestión de Rodríguez.

Y como ministro de la Juventud, ¿alguien recuerda su gestión? No vimos acciones a favor de nuestros jóvenes que están tan necesitados de atención y de oportunidades. ¿Por qué con tanto poder no hizo nada por los venezolanos? La respuesta es sencilla: por falta de voluntad, porque no tiene sensibilidad y no le interesan los problemas de nuestro pueblo.

Qué podemos esperar de quien, siendo ministro para la Educación, al referirse a la campaña para erradicar la pobreza dijo: “no es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos”. Una frase vergonzosa para la historia que deja muy clara la voluntad que pondrá para crear oportunidades para los mirandinos.

El candidato de Maduro, el hijo de Maduro, es corresponsable de la crisis que estamos viviendo,  no hizo nada para superarla, para acabar con el hambre, para ofrecer oportunidades a nuestros niños y jóvenes. ¿Qué puede ofrecerle a Miranda el candidato del gobierno que tiene 18 años en el poder y que nos ha llevado a una crisis humanitaria?

Para el gobierno y por lo tanto para Héctor Rodríguez, Miranda no es más que un trofeo que ansían poseer; tienen una obsesión con Miranda. Por eso crearon Corpomiranda como premio de consolación para Jaua cuando Henrique Capriles le ganó las elecciones. ¿Y de qué sirvió, qué hicieron por nuestro pueblo más allá de campaña política y de sabotear la gestión de quien fue electo por los mirandinos?

El hijo y ahora abanderado de Maduro, solo representa el atraso, ese que se ve la “obra” del Metro de Guarenas, que debió estar listo en 2012 y cuyas columnas para lo único que sirven es para pegar propaganda y para mostrar la desidia y la indolencia de quienes se han robado los recursos de los venezolanos, los han malbaratado y los han invertido tan mal que lo poco que han hecho se deteriora antes de ser concluido, con lo cual incluso se dificulta darle continuidad.

Rodríguez ha estado en el gobierno por años y es ahora que viene a firmar compromisos, cuando lo que se requieren son acciones. Se llena la boca diciendo que ahora Miranda será productiva, habla de educación y salud, cuando desde el gobierno, lo único que han hecho es quitarle recursos a Miranda y quitarle competencias a la gobernación.

Héctor Rodríguez quiere ser gobernador de un estado, cuando es enemigo de las gobernaciones. ¿Quién olvida que su mentor, Aristóbulo Isturiz, le dijo en una oportunidad a los venezolanos que el objetivo era “desbaratar” las gobernaciones?

Ahora el hijo de Maduro, como está en campaña, viene haciendo promesas a los docentes mirandinos, de quienes se burló cuando fue ministro. ¿Por qué, no aseguró los recursos para los docentes de Miranda cuando estuvo frente al despacho de educación? En 2015 les ofreció enviar recursos para la homologación, hizo el paro de estar ocupándose, pero nunca envió un solo bolívar; de modo que el candidato de Maduro le debe a los docentes de Miranda 607 millones 677 mil 184 bolívares.

Durante su gestión en el Ministerio de Educación, también tuvo el descaro de decir que todos los maestros debían tener iguales condiciones y se mostró dispuesto a homologar pero hacia abajo. De hecho en días recientes, estando ya en campaña, Héctor Rodríguez se reunió con los bomberos de Miranda para garantizarles mejoras contractuales, y al enterarse de que reciben 130 días de aguinaldo, les dijo que eso no podía ser porque lo legal es 90 días. Está muy claro, lo que Héctor Rodríguez quiere es desmejorar a los trabajadores de Miranda.

Votar por el hijo y candidato de Maduro es votar por Maduro y ¿quién quiere a Maduro gobernando? ¿Qué puede ofrecerles luego que le quitaron a los mirandinos los hospitales y los ambulatorios? Hoy los mirandinos cuentan con atención de salud no gracias a la gestión del Ministerio de salud o de Corpomiranda, sino gracias al esfuerzo que hicimos, desde cero, para crear Salud Miranda, un sistema que sí le lleva soluciones al pueblo de Miranda.

Pero además la gestión de Rodríguez está empañada por las denuncias de corrupción que pesan en su contra, que no voy a enumerar porque se irían estas líneas en hacerlo, pero están allí para quien quiera verlas, para el escrutinio de todos los mirandinos y de los venezolanos.

El pueblo de Miranda lo sabe y por eso ha manifestado su intención de voto a favor de quien sí ha demostrado que trabaja con y por el pueblo.  Miranda no puede permitirse retroceder. Miranda necesita que su próximo gobernador continúe el camino de progreso que trazamos junto a Henrique Capriles.

Carlos Ocariz encabeza un equipo que sí está para luchar junto a su pueblo. Por eso contamos con tu apoyo para que salgas a votar el 15 de octubre. Si no participas dejas tu futuro en manos de Maduro. Si votamos ganamos y podremos seguir trabajando juntos por construir la Miranda y la Venezuela que soñamos.

Tenemos que seguir luchando para quitarle las gobernaciones al régimen y para avanzar hacia el cambio definitivo que queremos todos los que creemos en Venezuela, en la democracia y en la libertad.

Votar en las regionales es una apuesta por la libertad

banderaCuando el gobierno lanzó la convocatoria a las regionales lo hizo pensando en dividir  a los venezolanos y seguro de que la Unidad no tendría tiempo de organizarse; pero se equivocó. Estamos listos para enfrentarlos electoralmente, que es el terreno al que tanto pánico le tienen porque saben que somos mayoría, que el pueblo se cansó de sus mentiras y de sus marramucias.

Maduro y su cúpula saben que si votamos podemos ganar las 23 gobernaciones y van a buscar engañar y distraer para que pisemos el palito de la desmotivación a fin de desmovilizar. Por eso es fundamental que todos tengamos clara la importancia de las regionales, para que sepamos por qué tenemos que votar y llamar al voto.

Aquí no hay espacio para falsas expectativas. Las regionales no van a cambiar el gobierno, tampoco vamos a votar por una promesa electoral, porque si algo ha hecho el régimen es arruinar a las gobernaciones y está claro que nada va a cambiar en cuanto a la distribución de recursos para las regiones. De lo que se trata es de no ceder espacios, de conquistar nuevos y de defenderlos de las pretensiones totalitarias.

Con nuestra participación estaríamos dando un paso más hacia el cambio, pues el cambio político en el país requiere que ganemos las gobernaciones. Este no es momento de retirarse, debemos valernos de las herramientas que establece nuestra Constitución para avanzar.

Por eso, si usted quiere continuar haciendo resistencia ante los desmanes del régimen, votar es el arma constitucional que tiene a la mano. El voto es el arma a la que más le teme el gobierno. En cambio no ejercer tu derecho a elegir, no participar, es hacerle un favor al gobierno; es precisamente lo que está esperando con ansias. Y creo que no hay demócrata en este país que quiera facilitarle el camino a Maduro y sus enchufados. Por eso es clave el triunfo en las regionales.

Bien lo decía recientemente el Padre Luis Ugalde: “Con estas votaciones no acabaremos con la dictadura, pero son una buena oportunidad para movilizarse, activar a la población, mejorar su organización y calentar la calle con nuevos temas y motivos. Activarnos contra el hambre y la criminal prohibición de la ayuda humanitaria internacional y por las gravísimas carencias que sufre la mayoría de la población en comida y medicinas, con salarios cada vez más pobres con inflación cercana a 900%”.

Además, no participar es hacerle el trabajo a un gobierno que desde hace años, ha ido acorralando a gobernaciones y alcaldías, quitándoles competencias, retrasando la entrega de los recursos que les corresponden, con lo que han atentado de manera flagrante contra la autonomía que les atribuye la Carta Magna.

No votar y así permitir que las gobernaciones sean tomadas por asalto por el régimen sería entregar el país, darle una patada a la descentralización y con ello a la idea de gobiernos que realmente conozcan a sus comunidades y trabajen con ellas en la defensa de sus derechos. Quieren centralizar todo acabando con la posibilidad de gobiernos independientes en nuestras regiones, que piensen en sus ciudadanos antes que en los intereses del grupo de gobierna desde Miraflores.  No votar es jugar a favor de quienes lo que buscan es centralizarlo todo y subordinarse al régimen de Maduro.

Quiero cerrar estas líneas con una frase de mi amigo y candidato al Gobernación de Miranda, Carlos Ocariz: “Este es un paso más hacia adelante para rescatar la libertad y la democracia en Venezuela, es un paso que no podemos renunciar, no podemos tirarlo al piso, al contrario, tenemos que seguir luchando, seguir avanzando”.

¡Votar es una apuesta por la libertad de nuestra Venezuela y por el cambio!