Votar en las regionales es una apuesta por la libertad

banderaCuando el gobierno lanzó la convocatoria a las regionales lo hizo pensando en dividir  a los venezolanos y seguro de que la Unidad no tendría tiempo de organizarse; pero se equivocó. Estamos listos para enfrentarlos electoralmente, que es el terreno al que tanto pánico le tienen porque saben que somos mayoría, que el pueblo se cansó de sus mentiras y de sus marramucias.

Maduro y su cúpula saben que si votamos podemos ganar las 23 gobernaciones y van a buscar engañar y distraer para que pisemos el palito de la desmotivación a fin de desmovilizar. Por eso es fundamental que todos tengamos clara la importancia de las regionales, para que sepamos por qué tenemos que votar y llamar al voto.

Aquí no hay espacio para falsas expectativas. Las regionales no van a cambiar el gobierno, tampoco vamos a votar por una promesa electoral, porque si algo ha hecho el régimen es arruinar a las gobernaciones y está claro que nada va a cambiar en cuanto a la distribución de recursos para las regiones. De lo que se trata es de no ceder espacios, de conquistar nuevos y de defenderlos de las pretensiones totalitarias.

Con nuestra participación estaríamos dando un paso más hacia el cambio, pues el cambio político en el país requiere que ganemos las gobernaciones. Este no es momento de retirarse, debemos valernos de las herramientas que establece nuestra Constitución para avanzar.

Por eso, si usted quiere continuar haciendo resistencia ante los desmanes del régimen, votar es el arma constitucional que tiene a la mano. El voto es el arma a la que más le teme el gobierno. En cambio no ejercer tu derecho a elegir, no participar, es hacerle un favor al gobierno; es precisamente lo que está esperando con ansias. Y creo que no hay demócrata en este país que quiera facilitarle el camino a Maduro y sus enchufados. Por eso es clave el triunfo en las regionales.

Bien lo decía recientemente el Padre Luis Ugalde: “Con estas votaciones no acabaremos con la dictadura, pero son una buena oportunidad para movilizarse, activar a la población, mejorar su organización y calentar la calle con nuevos temas y motivos. Activarnos contra el hambre y la criminal prohibición de la ayuda humanitaria internacional y por las gravísimas carencias que sufre la mayoría de la población en comida y medicinas, con salarios cada vez más pobres con inflación cercana a 900%”.

Además, no participar es hacerle el trabajo a un gobierno que desde hace años, ha ido acorralando a gobernaciones y alcaldías, quitándoles competencias, retrasando la entrega de los recursos que les corresponden, con lo que han atentado de manera flagrante contra la autonomía que les atribuye la Carta Magna.

No votar y así permitir que las gobernaciones sean tomadas por asalto por el régimen sería entregar el país, darle una patada a la descentralización y con ello a la idea de gobiernos que realmente conozcan a sus comunidades y trabajen con ellas en la defensa de sus derechos. Quieren centralizar todo acabando con la posibilidad de gobiernos independientes en nuestras regiones, que piensen en sus ciudadanos antes que en los intereses del grupo de gobierna desde Miraflores.  No votar es jugar a favor de quienes lo que buscan es centralizarlo todo y subordinarse al régimen de Maduro.

Quiero cerrar estas líneas con una frase de mi amigo y candidato al Gobernación de Miranda, Carlos Ocariz: “Este es un paso más hacia adelante para rescatar la libertad y la democracia en Venezuela, es un paso que no podemos renunciar, no podemos tirarlo al piso, al contrario, tenemos que seguir luchando, seguir avanzando”.

¡Votar es una apuesta por la libertad de nuestra Venezuela y por el cambio!

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Nada detiene este pueblo ejemplar

20170506fotoadeLos venezolanos tenemos 38 días continuos manifestando en la calle nuestro repudio al golpe de Estado perpetrado por el peor gobierno de nuestra historia, que tiene a los venezolanos sumidos en la peor crisis social y económica que jamás hayamos vivido.

Tras estos 38 días de represión contra un pueblo que exige libertad y lucha por recuperar el hilo constitucional, hemos perdido a 37 venezolanos, han resultado heridos 717 y al menos 1976 han sido detenidos. Y cada uno de estos días, al igual que los 18 años anteriores, lo que hemos visto es un gobierno de espaldas al pueblo, inconmovible, incapaz de reflexionar, que en cada discurso y con cada acción lo que suelta es odio.

Mientras hablan de paz, de amor y vida, venezolanos mueren, son heridos o ilegalmente apresados por defender sus convicciones. Mientras hablan de democracia secuestran el derecho de todo un pueblo a elegir, mientras hablan de defender la Constitución la pisotean. Y todo esto por su insaciable ambición, por sus deseos de perpetuarse en el poder. Bien decía nuestro Libertador, Simón Bolívar: “Es una manía miserable el querer mandar a todo trance”.

Pero a este gobierno le queda poco tiempo. La furia con la que agreden a nuestro pueblo, no demuestra más que el pánico de quien se siente acorralado. El terror que tratan de imponer es un reflejo del que ellos mismos sienten. Su cobardía les impide dar la cara. La amenaza y el miedo que quieren sembrar se ha convertido en un bumerán y se ha transformado en una fuerza indetenible para salir adelante, para seguir luchando y defendiendo nuestro país.

Hemos visto también cómo han ido aumentando los ataques hacia los representantes de los medios de comunicación. Agreden y humillan a la prensa porque necesitan ocultar la verdad sobre su política corrupta y opresora. El pasado 3 de mayo, día en que se conmemoraba la libertad de prensa, se vivió la mayor persecución y censura a quienes tienen como labor informarnos.

Hemos visto cómo grupos paramilitares acompañados de los organismos de seguridad atacan a periodistas. Son 200 los trabajadores de la prensa agredidos las últimas semanas; por eso, exigimos a la Fiscalía que active todos los mecanismos para que esto no siga sucediendo en nuestra Venezuela.

En nuestro país se dio un golpe de estado, no se respeta la Constitución, no se convocan elecciones, tenemos presos políticos, no se respeta la vida. Por eso seguimos en la calle. Este sábado, en toda Venezuela, salimos las mujeres en defensa de nuestros niños, de nuestros jóvenes, de nuestras familias. Salimos portando como arma el amor por nuestra Venezuela, el deseo de que las nuevas generaciones puedan tener un futuro de oportunidades. La respuesta fue la acostumbrada: permanecer ocultos detrás de las barricadas militares y policiales.

Pero los venezolanos ya no tenemos nada que perder. Estamos en las calles defendiendo nuestros derechos. Esta lucha, que apenas comienza, terminará con la gloria de ver a Venezuela como un país libre, donde se respete a cada uno de sus ciudadanos.

Este bravo pueblo está dando una demostración ejemplar para rescatar la democracia. ¡Sigamos adelante, unidos cambiaremos a Venezuela!

¡Seguimos juntos por el 20!

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Es difícil imaginar que alguien no se conmueva ante el sufrimiento de una madre o de un niño. Es aún más difícil pensar que un funcionario público no se inmute cuando millones de madres, padres y niños de nuestra Venezuela sufren a diario por el hambre, por la imposibilidad de encontrar o comprar un medicamento.

Resulta inaudito que alguien, especialmente si es mujer, teniendo en sus manos la posibilidad de hacer viable la solución política que dará paso a la salida de la crisis que tiene a nuestro pueblo pasando penurias, prefiera esconder la cabeza como el avestruz.

Pero por increíble que parezca, las 4 señoras del CNE, encabezadas por la señora Lucena, son muy sensibles para ofenderse ante los reclamos de los venezolanos, pero no cuando se trata de hacer algo por nuestro pueblo.

Ellas no saben que ante la falta de harina, la gente hace arepas de mamón, no saben que más del 60% de los venezolanos no come tres veces al día. O lo que es peor, lo saben y escogen no hacer nada.

Parece que lo único que motiva a estos irresponsables del gobierno es defenderse a ellos mismos. Concentran a todos los funcionarios policiales para evitar que los venezolanos se expresen, como ocurrió este miércoles para evitar que llegáramos al CNE, mientras caían nuevas víctimas producto de la violencia.

A pesar de los obstáculos de Nicolás Maduro y su cúpula nefasta, los venezolanos vamos a forjar el futuro de nuestra Venezuela. Entérese señora Lucena, más del 80% del país quiere revocar a Maduro. El referéndum es un hecho y ni usted, ni nadie, podrá cambiar la voluntad de los venezolanos.

Nada nos detendrá en nuestra ruta. No importan los piquetes policiales, los ataques, los insultos y todo lo que hagan a través de sus genuflexas instituciones. Aquí hay un pueblo unido, organizado, que no tiene miedo. Si alguien tiene miedo es Nicolás Maduro, porque sabe que lo vamos a revocar. Le tienen terror al pueblo, a esa democracia participativa que tanto pregonan.

El pueblo sabe que el Revocatorio es el recurso con el que cuenta para decidir en medio de la peor crisis que ha vivido el país. Las señoras del CNE también lo saben, por eso nuevamente postergaron su pronunciamiento sobre la fecha para el 20%. ¿A qué le tienen miedo? O es que están esperando que su jefe Nicolás Maduro o Jorge Rodríguez
les digan qué hacer. Y es que no cuesta nada imaginarse por qué se reúnen con Rodríguez pero no son capaces de recibir a la Unidad.

Definitivamente la imparcialidad que se espera de un organismo electoral no es lo que caracteriza al CNE, como tampoco la “Dama Ciega” sirve para representar la “justicia” que se imparte desde el Tribunal Supremo, desde donde han declarado inconstitucionales las leyes aprobadas en la Asamblea Nacional para hacer frente a la crisis.

Cada día que pasa vemos cómo el gobierno sigue de espaldas a la realidad del país. Este gobierno demostró que no puede solucionar los problemas que padece nuestro pueblo. En cambio los venezolanos sí vamos a demostrar, una vez más, que el pueblo organizado puede más que cualquier poder corrupto que se aferra a sus privilegios.

Los dueños de Venezuela somos los venezolanos, no la cúpula que nos gobierna. Juntos somos poderosos, unidos somos invencibles y entre todos vamos a construir este país que tanto queremos. Sigamos juntos ¡Vamos por el 20!

El cambio viene y nada lo detiene

La desesperación del gobierno ante la contundente demostración democrática que dio nuestro pueblo con la recolección de firmas para iniciar el proceso del Revocatorio, se hizo evidente los últimos días en cada aparición pública de Maduro y su combo, tanto dentro como fuera de nuestra Venezuela. Mostraron también lo desconectados que están de los problemas que sufre nuestro pueblo.3

Para el Gobierno que tengamos récord de escasez, que este año llega a 83%, que en los hospitales no haya cómo alimentar a los enfermos, ni fórmula para los recién nacidos, no son suficientes razones para que los diputados de la Asamblea Nacional censuremos al ministro de alimentación. La respuesta de Maduro ante la solicitud de destituir al ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres por sus desmanes, es restringir por decreto la posibilidad de que el parlamento apruebe las mociones de censura contra el vicepresidente y sus ministros, alegando que busca garantizar  la continuidad en la ejecución de las medidas económicas de emergencia. ¡Vaya justificación! Como si no fueran precisamente las medidas de este gobierno las que han llevado a nuestro país a la peor crisis de nuestra historia.

Este gobierno lo que tiene es que garantizar los derechos de nuestro pueblo pero todo lo que hace empuja en la dirección contraria. Prefiere ver cómo los venezolanos mueren por falta de medicinas e insumos médicos antes que aceptar que organismos internacionales, que solo esperan la autorización del Gobierno venezolano, nos envíen las medicinas que tanto necesitamos.

Aún más, este gobierno tiene la desfachatez de seguir invirtiendo en armas y equipo militar, como lo demostró esta semana con la llegada al país de helicópteros militares, mientras la ausencia de material médico quirúrgico en los hospitales es de 95% y el desabastecimiento de medicinas de 90%. Definitivamente las prioridades del gobierno no son las mismas que las de nuestro pueblo.

Mientras la deuda con el sector farmacéutico alcanza 3.500 millones de dólares, esta semana Maduro anunciaba, como un gran logro, la aprobación de 4 millones de dólares para la producción de una empresa del sector, lo que no alcanza para nada.

Mientras nuestro pueblo ve cada vez más limitada su alimentación, la ministra Delcy Rodríguez, afirma en la OEA que con los alimentos que el Gobierno ha importado se podría alimentar a 3 países. ¿Dónde se ha visto semejante descaro? Qué manera de burlarse de los miembros de este foro internacional y de los venezolanos.

A la ya larga lista de atropellos se suma ahora la nueva decisión del TSJ que declara inconstitucional la Ley de Otorgamiento de Títulos de Propiedad a Beneficiarios de la Gran Misión Vivienda. Esta decisión no nos sorprende, es lo que ha venido haciendo Tribunal Supremo de Justicia, que es el brazo político del gobierno. Esto  se evidencia en el hecho de que sus argumentos son los mismos argumentos de Maduro y los que esgrimieron los diputados del Psuv cuando estábamos discutiendo la Ley.

Lo que queda claro, una vez más, con esta decisión, es que al Gobierno no le interesa que nuestro pueblo sea propietario, que lo subestiman, asumiendo que los que tienen menos no tienen posibilidad de ser dueños de sus viviendas. ¿Quién no quiere ser propietario de la casa donde vive, donde está criando a sus hijos?

Ante su debilidad política, lo que quiere este gobierno es mantener el chantaje. Sólo quieren mantener el poder y lo hacen a costa de lo que sea.

La única manera de que nuestro pueblo pueda salir de esta crisis es con un cambio de gobierno. Hay que cambiar el gobierno para cambiar la situación social y económica de nuestra Venezuela.

Los venezolanos no son tontos, están cansados de las burlas, las mentiras y los chantajes y no tienen miedo. Nuestro pueblo ya no tiene nada que perder, ¿qué más va a perder si han perdido familiares por la violencia, por la crisis del sector salud, si no tienen alimentos?

Nuestro pueblo quiere un cambio, quiere ser propietario de su vivienda, de su futuro, quiere que sus hijos tengan oportunidades y quiere salir de esta situación trágica que estamos viviendo con la inseguridad, la escasez, la inflación…

Los diputados de la Unidad, desde la Asamblea Nacional, vamos a seguir activos aprobando leyes que son buenas para nuestro pueblo, así las declaren inconstitucionales. Venezuela va a cambiar y estas leyes como la de vivienda, la del bono de alimentación y medicinas para jubilados y pensionados, la de producción, entrarán en vigencia.

Son precisamente estas las razones que motivaron a los venezolanos a manifestar su voluntad de cambio por la vía constitucional, electoral, pacífica y democrática. Los venezolanos hemos demostrado que juntos, sumando nuestras voluntades, podemos hacer posible aquello que soñamos.

Los del PSUV pensaron que las trabas nos detendrían, pero sólo nos han hecho más fuertes y continuamos unidos hacia el siguiente paso, trabajando con entusiasmo, esperanza y organización.

En la Unidad tenemos el compromiso de cuidar cada firma, porque estas representan la voluntad de cada venezolano que quiere cambio. Nosotros estamos enfocados en defender los derechos de nuestro pueblo, que se han visto vapuleados reiteradamente por una cúpula gobernante que solo piensa en defenderse a sí misma y en mantener a toda costa sus privilegios.

Recogimos 2 millones 600 mil firmas, luego del proceso de validación interna entregamos al CNE, el día lunes, 1 millón 800 mil y ya se verificaron las 80 cajas de firmas entregadas, un total 200.220 planillas, 178.600 planillas completas con 10 firmas por planilla para 1.786.000 firmas y 21.620 planillas que no estaban completas con las 10 firmas. Los venezolanos cumplimos de sobra el requisito del 1% inventado por el CNE y estamos preparados para salir a reafirmar nuestra solicitud para que se active el Revocatorio.

Por eso este miércoles desde las 9 de la mañana vamos a movilizarnos desde las cercanías del metro de Bello Monte hasta el CNE para exigir respeto a nuestros derechos. El CNE debe dar respuesta a los venezolanos e informar los centros donde iremos a validar nuestra voluntad.

No somos los venezolanos los que tenemos miedo, es el gobierno el que le tiene miedo al pueblo unido y organizado y por más intentos que hagan, si algo no van a quitarnos es la esperanza.

El cambio depende de nosotros, de nuestra fuerza para activar el Revocatorio. El Revocatorio va y va este año, porque en la unión de los venezolanos está la fuerza para avanzar.

Venezuela consolida el camino hacia el cambio

Nuestro pueblo se crece en las dificultades y mientras más obstáculos pone el gobierno, tratando de torcer la voluntad de los venezolanos más profundo se arraiga el sentimiento
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Que en horas hayamos logrado superar las firmas necesarias para iniciar el proceso del Revocatorio y que la hayamos superado en más de 8 veces demuestra que nuestro pueblo clama cambio y que está decidido a lograrlo por la vía constitucional.

La masiva movilización de nuestro pueblo para expresar su voluntad de activar el Referendo Revocatorio contra el gobierno de Nicolás Maduro reafirma la contundencia de los resultados del 6 de diciembre.

Mientras más provocaciones y ataques contra nuestro pueblo más nos aferramos a nuestra Constitución que en artículo 72 establece: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables. Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato. Cuando igual o mayor número de electores o electoras que eligieron al funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocación, siempre que haya concurrido al referendo un número de electores o electoras igual o superior al veinticinco por ciento de los electores o electoras inscritos o inscritas, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y en la ley…”

¡Con Maduro no hay futuro! y por eso todo el país se movilizó para firmar por el cambio. Sabemos que incluso muchos se quedaron con ganas de firmar porque pensaron hacerlo los próximos días pensando en el lapso de 30 días que fijó el CNE. La realidad es que nuestro pueblo superó las expectativas que nos habíamos planteado de tal forma que no se requiere seguir recogiendo firmas, sino más bien destinar nuestros esfuerzos a realizar el proceso de validación interna, para luego proceder a llevar las firmas con la solicitud del inicio del Referendo Revocatorio en los próximos días.

Hay que recordar que los lapsos que se establecen en el reglamento del CNE suman un total de 228 días, pero esos son los tiempos máximos, no significa que no podamos acelerar aquellos lapsos que dependen de nosotros. Hay que recordar que estamos en una carrera contra el tiempo con un contendor que no respeta ni sus propias reglas. A quienes se quedaron sin firmar en esta ocasión les decimos que tengan su firma preparada para cuando llegue el momento de recoger ese 20% para solicitar la convocatoria de un referendo para revocar el mandato de Maduro.

Este millón y 500 mil firmas se lograron en poco más de 30 horas, no días, prácticamente de manera espontánea, porque no hubo una campaña previa, sino que se aprovechó la convocatoria a una movilización, hablan de nuestra capacidad de organización pero, sobre todo, de la capacidad de respuesta de los venezolanos.

Esa misma capacidad de respuesta aflorará cuando a todos los que firmamos esta semana nos convoquen a la validación de nuestras rúbricas. Y estoy segura de que se manifestará una vez más para sumar los 4 millones que necesitamos para revocar el mandato de Maduro.

Mientras el gobierno, ante las exigencias de nuestro pueblo, da cada vez más muestras de desesperación, la fuerza y el deseo de cambio de nuestro pueblo se consolida en un gran movimiento social por el cambio, por la exigencia del respeto de sus derechos fundamentales, que han sido, descarada y recurrentemente, vulnerados por este gobierno irresponsable.

Este domingo es el Día del Trabajador, y no tengo duda que será uno de los más tristes que recuerde nuestro pueblo. Seguimos teniendo el segundo salario más bajo de América Latina, a pesar de los ajustes, con los que se ha llenado la boca Maduro. Una familia de cinco miembros necesita 17,6 salarios mínimos para cubrir sus necesidades básicas. ¿Qué familia venezolana está en capacidad de hacer frente a esta situación?

¿Qué familia venezolana no identifica quiénes son los responsables de que estemos viviendo la peor crisis de nuestra historia? Crisis que no se limita, como todos sabemos, a lo económico sino que afecta cada aspecto de la vida de nuestro pueblo.

Son muchas las razones para el cambio que están representadas en cada una de las firmas que recogimos. Los venezolanos firmaron para revocar las colas, la inflación, la escasez, la inseguridad la crisis de salud. Los venezolanos quieren cambio pero un cambio pacífico, constitucional, electoral y profundamente democrático.

Quiero agradecer a nuestro pueblo Mirandino y a todos los venezolanos por su participación entusiasta, gracias a ustedes es que vamos a lograr el cambio. Agradezco a Henrique Capriles, con quien trabajé por tantos años, por guiarnos por este camino que está dando importantes frutos.

Definitivamente, cuando se hacen las cosas bien pasan cosas buenas y nuestro pueblo organizado, hará de nuestra Venezuela el país de progreso que todos soñamos.

 

 

 

Ante cada obstáculo más organización

ADEcabildo1La crisis en nuestro país se profundiza cada día, y mientras caemos por el barranco el gobierno mira impávido y hasta toma decisiones que lejos de detener la caída la precipitan.

Todo parece indicar que el Gobierno se ha estado dejando guiar por Maquiavelo quien, en El Príncipe, afirmaba que “…en verdad, no hay otro medio más seguro de posesión que la ruina” y que “… el único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir libre es destruirla”.

Es eso precisamente lo que están haciendo Maduro y sus combo con nuestra Venezuela, destruirla. Y para lograrlo no cesan de inventar triquiñuelas, de ignorar leyes e interpretar a su antojo el texto constitucional.

Se escudan en un Tribunal Supremo de Justicia que se empeña en legalizar la trampa y taparear los desmanes de un Gobierno que ha saqueado a nuestra Venezuela, mientras, a la par, se las ingenian para “inconstitucionalizar” textos fundamentales de nuestra Carta Magna, esa que ellos mismos refrendaron en 1999.

Definitivamente la discrecionalidad de este Gobierno no tiene nombre.  Son capaces de pasar por encima hasta de los derechos de nuestros abuelos, obstaculizando la Ley del Bono de Alimentación y Medicinas, que aprobamos recientemente en la Asamblea Nacional. También se oponen a que los venezolanos que han recibido viviendas de programas del Gobierno, hagan valer su derecho a la propiedad. Y es que para ellos, lo que es bueno para el pavo no necesariamente es bueno para la pava, y mientras ellos acumulan propiedades pretenden que el pueblo viva prestado, dependiendo de los “favores” del gobierno.

Este Gobierno quiere mantenerse atornillado a costa del chantaje, la manipulación y el abuso de poder. Y qué más abuso de poder que quitarle potestades a la Asamblea Nacional. Qué mayor abuso de poder que cambiar las reglas del juego con el partido comenzado, como pretende hacer el CNE, agregando requisitos cada vez que la Unidad exige le sean entregadas las planillas para recoger el 1% de las firmas para solicitar la activación del Referendo.

Siguiendo órdenes emanadas de Miraflores, el TSJ pretende hacer de la Asamblea Nacional, elegida por la mayoría de los venezolanos y que acaba de cumplir 100 días de su instalación, un órgano decorativo. Pero nuestro pueblo y el mundo saben que la mayoría parlamentaria de la Unidad sí está comprometida con el progreso y el futuro de nuestra Venezuela y continuará batallando, por mandato popular, por crear el marco que permita el desarrollo de nuestro país.

Si usaran la creatividad que tienen para torcer la voluntad del pueblo y brincarse las leyes, para resolver los problemas que nos afectan a los venezolanos, seríamos una potencia mundial. Pero Maduro es el mayor productor de obstáculos de la historia y la única forma de quitar el tapón que mantiene contenido el progreso de nuestra Venezuela es cambiar el Gobierno.

Prefieren destruir al país antes que perder sus privilegios y soltar el poder. Ellos seguirán buscando cómo mantenerse atornillados, pero nosotros, los venezolanos, hemos demostrado de sobra que no hay poder que pueda con la voluntad del pueblo organizado.

En sólo un fin de semana 2 millones de personas nos manifestaron su voluntad de firmar por el Revocatorio  y es precisamente a eso a lo que le tienen miedo. Es precisamente por eso que el CNE sigue dando vueltas para entregar las planillas. Es precisamente por eso, y no para ahorrar electricidad, que Maduro aprovechó el 19 de abril para decretar no laborable el 18 y así ganar tiempo. Pero se les acabarán las excusas y mientras más demoren en entregarnos el formato de las planillas, más rápido recogeremos las firmas. Responderemos a los obstáculos con  más organización. El Revocatorio es un clamor popular que crece a diario en nuestras comunidades en toda nuestra Venezuela.

Este gobierno quiere burlarse de los venezolanos pero se equivoca si cree que nuestro pueblo se va la va a calar. No se confundan. Nuestro pueblo está cansado de los constantes abusos, de las dilaciones, del mal uso de los recursos, de la escasez, de lo golpeado que está su bolsillo, de la violencia que cada día enluta nuestras familias. Pero nuestro pueblo sabe que la vía para salir de este Gobierno y de la crisis en la que nos ha hundido es el voto.

Nuestro pueblo, a pesar de las provocaciones que recibe a diario en cada cadena de televisión, en cada cola y con cada quincena, quiere salir de este gobierno de forma pacífica, constitucional, electoral y democrática.

Por eso realizamos un Gran Cabildo Abierto para exigir a Tibisay Lucena que demuestre respeto al pueblo venezolano y entregue las planillas.

Los venezolanos clamamos cambio para nuestro país a través del Revocatorio y con organización y en unidad lo vamos a lograr. ¡Unidos sacaremos a nuestra Venezuela adelante! ¡El cambio va!

¿La prioridad?: Lo social

Este martes, con la juramentación de la nueva Asamblea Nacional, arrancó el cambio que los venezolanos tanto hemos esperado. Frente a Venezuela y Dios, juramos cumplir y hacer cumplir la Constitución y el cargo para el cual fuimos investidosade

Los diputados del cambio, elegidos por la mayoría de los venezolanos, tenemos un compromiso con nuestro pueblo y ayer juramos honrarlo. Este parlamento cuenta con una mayoría de mujeres y hombres, que enfocamos nuestro trabajo, y seguiremos haciéndolo, en buscar soluciones a los problemas de los venezolanos. Lo haremos, como siempre hemos dicho, en un ambiente de diálogo y de forma Constitucional.

El compromiso de los diputados del cambio es que nuestro hermoso país vuelva a ofrecer oportunidades para todos; donde se aprovechen las tierras productivas; donde el esfuerzo y el trabajo de nuestro pueblo sea reconocido; donde el dinero alcance y volvamos a comer lo que queremos, cuando queremos; donde las familias puedan tener una vivienda, un servicio de salud y una educación de calidad; donde los servicios  públicos funcionen de forma permanente y eficiente; donde nuestros abuelos, a quienes tanto debemos, no tengan que debatirse entre comer o comprar sus medicinas porque la pensión no les alcanza.

Por eso, vamos a legislar para proteger las pensiones de las personas de la tercera edad, para que el dinero que reciben producto de una vida de esfuerzo les alcance. Desde la Asamblea Nacional, vamos a controlar el gasto del gobierno para garantizar que los recursos de los venezolanos se inviertan en el desarrollo de nuestra industria nacional, en la generación de empleo y de oportunidades para todos y vamos a garantizar que en el presupuesto se dé prioridad a la salud y la educación.

Los representantes de la alternativa democrática estamos comprometidos a ejercer nuestra mayoría parlamentaria, para combatir la crisis a la que nos ha llevado la complacencia de la mayoría oficialista de la antigua Asamblea, que hasta el último minuto de su período parlamentario demostró estar al servicio de los intereses de un partido político y no del pueblo venezolano.

Este martes 5 de enero, el parlamento pasó a ser la sede donde será escuchada la voz de todos los venezolanos y es que desde la nueva Asamblea Nacional vamos a unir y cambiar a Venezuela. Este 5 de enero arrancó el cambio y Venezuela nos necesita más unidos que nunca, construyendo ese futuro de oportunidades que todos soñamos.

Los diputados del cambio, estamos aquí para escuchar y construir juntos las soluciones a los problemas que nos unen a todos los venezolanos. Desde la nueva Asamblea Nacional discutiremos los problemas, interpelaremos a los responsables, y velaremos porque cada bolívar que entre al país se invierta en obras que mejoren nuestra calidad de vida, y no terminen en manos de un grupito para su beneficio personal.

No será tarea fácil, pero con voluntad, trabajando unidos y con las prioridades claras, no habrá obstáculo que no podamos superar. No podemos ir a la Asamblea Nacional a politiquear más, tenemos que ir a resolver los problemas. No podemos permitir que conviertan la Asamblea, como quisieron hacerlo ayer, en un ring de boxeo, viendo luego de cada sesión quién ganó el round, como lo dijo una diputada oficialista. Aquí lo que nos tiene que mover a los servidores públicos, a los diputados de la República, es que gane el pueblo.

Luego de una campaña plagada de ventajismo e irregularidades, de la búsqueda de cuanta triquiñuela exista para evitar que se cumpla la voluntad del pueblo, convocando a parlamentos paralelos y con madrugonazos judiciales para intentar evitar que se instale la mayoría calificada, que es lo que nuestro pueblo decidió el 6 de diciembre, vimos en la instalación de la nueva Asamblea el talante con el que vienen los diputados del oficialismo. Esperamos que, contrario a lo que dejaron ver ayer, no dediquen su gestión a sabotear, a poner trabas y que terminen de entender que se deben a los venezolanos y que los intereses de su partido no pueden estar por encima de las necesidades de un país.

Los venezolanos merecen recuperar su calidad de vida y tienen sus esperanzas puestas en nosotros para que iniciemos el camino hacia el cambio que nos permitirá superar esta difícil situación.

Hoy reitero mi juramento antes Dios y ante Venezuela de defender los derechos y los intereses de nuestro pueblo, de velar porque se atienda de forma prioritaria la agenda legislativa orientada a salir de la crisis. Cuenten conmigo, siempre estaré al servicio de Miranda y de nuestra Venezuela.