Gobierno nacional tiene que responder por crisis del agua

El gobierno no tiene límites a la hora de burlarse de nuestro pueblo. Andan buscando a quién achacarle la responsabilidad de su ineficiencia para lavarse las manos, en un país donde los venezolanos no tienen agua para hacerlo, en el que hay sectores que pueden pasar hasta dos meses sin ver una gota del vital líquido saliendo por sus tuberías.Foto-Fraccion-Parlamentaria-Primero-Justicia_NACIMA20160120_0019_6

Como en el tema del agua no pueden responsabilizar a la guerra económica, sus dedos señalan a El Niño. Pero el drástico racionamiento de agua al que estamos sometidos los venezolanos NO es culpa de El Niño. El responsable de que en pleno siglo XXI haya venezolanos que pasan 60 días sin agua es el gobierno.

Los venezolanos sabemos que lo de El Niño es cuento. Que dilapidaron la mayor bonanza petrolera de nuestra historia y no invirtieron en el servicio de agua potable para los venezolanos. El racionamiento de agua en nuestras ciudades y su pésima calidad es consecuencia de un gobierno que en 17 años ha sido incapaz de administrar un recurso tan fundamental. Sencillamente no invirtieron y hoy tenemos todas las empresas de agua potable debilitadas, carecen de recursos técnicos y económicos.

En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin acceso regular a este servicio. Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas y a pesar de ello se prevé que para el 2025 seremos una “zona de escasez de agua económica”, pues por falta de inversión en infraestructura y mala gestión de gobierno no tendremos la capacidad de aprovechar este recurso.

Por falta de inversión no se han incorporado nuevas fuentes al sistema desde octubre de 1998. En el caso de Miranda, por ejemplo, exigimos la verdad sobre el sistema Tuy IV. Necesitamos saber cuándo terminarán el embalse de Cuira y la ampliación de Taguaza.

En materia de saneamiento, destaca que por falta de inversión Caracas sea la única ciudad capital en América Latina cuyas aguas negras se vacían casi sin ningún tratamiento al Mar Caribe.

Quien no tiene acceso al agua ve deteriorada su calidad de vida y tiene que aguantar que, para colmo, el gobierno se burle en su cara, hablando de un “PLAN DE ABASTECIMIENTO”, que no es más que un plan de racionamiento, que a quien castiga más fuerte es a nuestro pueblo más humilde.

En plena crisis económica, los más pobres pagan 1000 veces más el valor del servicio de agua. Prefirieron comprar cisternas, le pusieron los nombres de los gobernantes de turno para someter a nuestro pueblo con su “política de pipotes y cisternas”.

Este gobierno, que se dice humanista, parece haber olvidado que el acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, que muchos venezolanos no tienen cubierto por su irresponsabilidad.

Se llenan la boca asegurando haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable, pero según la encuesta de condiciones de vida realizado por la UCV, la UCAB y la USB,  39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y si no, que le pregunten a nuestro pueblo la magia que tiene que hacer para rendir el agua, cuando les llega.

Los responsables tampoco hablan de la calidad del agua y mienten al afirmar que la misma pasa por un tratamiento de potabilización. Basta que cualquiera abra un grifo en su casa en cualquier zona de nuestra Venezuela para que el olor y el color del líquido que llega, evidencie la falta de tratamiento.

Hay que preguntarle al ministro Paiva: ¿Qué ha pasado con la inversión relacionada al desarrollo de la capacidad de almacenamiento y distribución del agua? Sabrán los responsables que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, obviamente no, pues hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

Estamos en la peor crisis económica de nuestra historia con la peor crisis de acceso al agua y este gobierno tiene que responder.

Los diputados del cambio llegamos a la Asamblea Nacional a trabajar para que nuestro pueblo pueda mejorar su calidad de vida y en el caso del agua velaremos para que se le destinen los recursos necesarios. También desde aquí, haremos contraloría para que los recursos se inviertan adecuadamente y no se desvíen.

Los venezolanos hemos demostrado que juntos y con voluntad podemos sortear cualquier obstáculo y la excepción no será la búsqueda de soluciones para resolver la crisis del agua.

 

¿La prioridad?: Lo social

Este martes, con la juramentación de la nueva Asamblea Nacional, arrancó el cambio que los venezolanos tanto hemos esperado. Frente a Venezuela y Dios, juramos cumplir y hacer cumplir la Constitución y el cargo para el cual fuimos investidosade

Los diputados del cambio, elegidos por la mayoría de los venezolanos, tenemos un compromiso con nuestro pueblo y ayer juramos honrarlo. Este parlamento cuenta con una mayoría de mujeres y hombres, que enfocamos nuestro trabajo, y seguiremos haciéndolo, en buscar soluciones a los problemas de los venezolanos. Lo haremos, como siempre hemos dicho, en un ambiente de diálogo y de forma Constitucional.

El compromiso de los diputados del cambio es que nuestro hermoso país vuelva a ofrecer oportunidades para todos; donde se aprovechen las tierras productivas; donde el esfuerzo y el trabajo de nuestro pueblo sea reconocido; donde el dinero alcance y volvamos a comer lo que queremos, cuando queremos; donde las familias puedan tener una vivienda, un servicio de salud y una educación de calidad; donde los servicios  públicos funcionen de forma permanente y eficiente; donde nuestros abuelos, a quienes tanto debemos, no tengan que debatirse entre comer o comprar sus medicinas porque la pensión no les alcanza.

Por eso, vamos a legislar para proteger las pensiones de las personas de la tercera edad, para que el dinero que reciben producto de una vida de esfuerzo les alcance. Desde la Asamblea Nacional, vamos a controlar el gasto del gobierno para garantizar que los recursos de los venezolanos se inviertan en el desarrollo de nuestra industria nacional, en la generación de empleo y de oportunidades para todos y vamos a garantizar que en el presupuesto se dé prioridad a la salud y la educación.

Los representantes de la alternativa democrática estamos comprometidos a ejercer nuestra mayoría parlamentaria, para combatir la crisis a la que nos ha llevado la complacencia de la mayoría oficialista de la antigua Asamblea, que hasta el último minuto de su período parlamentario demostró estar al servicio de los intereses de un partido político y no del pueblo venezolano.

Este martes 5 de enero, el parlamento pasó a ser la sede donde será escuchada la voz de todos los venezolanos y es que desde la nueva Asamblea Nacional vamos a unir y cambiar a Venezuela. Este 5 de enero arrancó el cambio y Venezuela nos necesita más unidos que nunca, construyendo ese futuro de oportunidades que todos soñamos.

Los diputados del cambio, estamos aquí para escuchar y construir juntos las soluciones a los problemas que nos unen a todos los venezolanos. Desde la nueva Asamblea Nacional discutiremos los problemas, interpelaremos a los responsables, y velaremos porque cada bolívar que entre al país se invierta en obras que mejoren nuestra calidad de vida, y no terminen en manos de un grupito para su beneficio personal.

No será tarea fácil, pero con voluntad, trabajando unidos y con las prioridades claras, no habrá obstáculo que no podamos superar. No podemos ir a la Asamblea Nacional a politiquear más, tenemos que ir a resolver los problemas. No podemos permitir que conviertan la Asamblea, como quisieron hacerlo ayer, en un ring de boxeo, viendo luego de cada sesión quién ganó el round, como lo dijo una diputada oficialista. Aquí lo que nos tiene que mover a los servidores públicos, a los diputados de la República, es que gane el pueblo.

Luego de una campaña plagada de ventajismo e irregularidades, de la búsqueda de cuanta triquiñuela exista para evitar que se cumpla la voluntad del pueblo, convocando a parlamentos paralelos y con madrugonazos judiciales para intentar evitar que se instale la mayoría calificada, que es lo que nuestro pueblo decidió el 6 de diciembre, vimos en la instalación de la nueva Asamblea el talante con el que vienen los diputados del oficialismo. Esperamos que, contrario a lo que dejaron ver ayer, no dediquen su gestión a sabotear, a poner trabas y que terminen de entender que se deben a los venezolanos y que los intereses de su partido no pueden estar por encima de las necesidades de un país.

Los venezolanos merecen recuperar su calidad de vida y tienen sus esperanzas puestas en nosotros para que iniciemos el camino hacia el cambio que nos permitirá superar esta difícil situación.

Hoy reitero mi juramento antes Dios y ante Venezuela de defender los derechos y los intereses de nuestro pueblo, de velar porque se atienda de forma prioritaria la agenda legislativa orientada a salir de la crisis. Cuenten conmigo, siempre estaré al servicio de Miranda y de nuestra Venezuela.

Nuestra prioridad es atender las necesidades de nuestro pueblo

columna

Han transcurrido 10 días desde que el pueblo mirandino nos dio su voto de confianza para que continuemos llevando soluciones a sus comunidades, ahora desde la Asamblea Nacional, y así lo estamos haciendo porque aunque la Asamblea se instala el 5 de enero, los últimos días hemos continuado nuestros recorridos, y es que sólo trabajando junto a las comunidades, escuchando de primera mano sus necesidades es posible encontrar las respuestas. Para ser servidor público es necesario saber escuchar.

Así, mientras los candidatos del gobierno, e incluso sus diputados electos, se han dedicado, como acostumbran, a buscar excusas y a quién achacar el hecho de que la mayoría de los venezolanos se decidiera por el cambio, nosotros continuamos trabajando, presentando a los mirandinos nuestras propuestas legislativas de cara al próximo período parlamentario. Nuestra prioridad es resolver los problemas que los afectan, porque no se puede perder un minuto ante la situación de crisis que estamos viviendo.

El país no necesita más peleas ni divisiones, lo que necesitamos es reconciliación. No llegamos a la Asamblea Nacional por revanchismo, sino para legislar y debatir en torno a aquello que es prioritario. Llegamos a la Asamblea Nacional para devolverle al poder legislativo una de sus funciones más importantes, la de ejercer contraloría para asegurar que los recursos de la nación estén al servicio de todos los venezolanos. Desde la nueva Asamblea Nacional interpelaremos a los responsables, y velaremos porque cada bolívar que entre al país se invierta en obras que mejoren nuestra calidad de vida, y no terminen en manos de un grupito para su beneficio personal.

Soy urbanista de profesión y mi vocación siempre ha sido trabajar por resolver el tema de los servicios públicos, que vemos deteriorarse día a día. Es por ello que aspiro pertenecer a la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional para, desde allí, con mi experiencia y mi conocimiento de las necesidades de nuestro pueblo mirandino, que se repiten en todas las comunidades de nuestra Venezuela, poder aportar soluciones en temas tan relevantes para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo, como agua (tanto potable como servida), electricidad, vivienda y hábitat, vialidad, transporte, aseo, gas.

En todas las parroquias del Circuito 4 de Miranda hay problemas con el agua, y bastarían los recursos que se destinaron para comprar un avión Sukhoi para construir 9 acueductos. Esos son los temas que tenemos que discutir en la nueva Asamblea Nacional que se instala el próximo 5 de enero.

Cómo es posible, por ejemplo, que luego de 8 años de iniciadas las obras y habiéndose anunciado su culminación para el 2012, nuestro pueblo de Guarenas y Guatire todavía no cuente con el servicio del Metro. Al Metro Guarenas-Guatire, hay que ponerle la lupa para saber qué pasó con todos los recursos que se anunciaron, una y otra vez, para concluir esta obra.
Siempre hemos afirmado que las soluciones deben producirse cerca de donde están los problemas y por eso desde la nueva Asamblea Nacional vamos a promover la Ley de Descentralización y Asociaciones Estratégicas, con el objetivo de disminuir la intervención del Gobierno Nacional en la prestación de servicios, para que esta competencia vuelva a ser responsabilidad de las alcaldías y gobernaciones.

El pasado 6 de diciembre los venezolanos decidimos cambiar para vivir mejor, esa victoria que obtuvimos es de todos. Los diputados del cambio construiremos una Asamblea Nacional de inclusión que trabaje de la mano con el pueblo, porque los 112 diputados que conformamos la bancada de la Unidad creemos en el encuentro, el trabajo y el progreso de los venezolanos.

Este triunfo lo asumimos con mucha humildad, madurez y serenidad para poder avanzar. La confianza que ustedes depositaron en nosotros el 6 de diciembre con su voto, nos ha llenado de mayor compromiso y por ello dedicaremos nuestra gestión parlamentaria a atender la agenda social de nuestro pueblo, a lograr que cada venezolano pueda vivir bien.
Unidos, los venezolanos saldremos de esta crisis para hacer de nuestra Venezuela un país de progreso y oportunidades.

Sobran razones para unirnos y el agua es una de ellas

Manuel vive en La Dolorita, y hacen falta los dedos de las manos de los cuatro miembros de su familiasin agua, para contar los días que tiene sin recibir agua. La última vez que vieron el preciado líquido pagaron más de 1.000 veces su valor, porque en lugar de llegarle por la tubería tuvo que pagarle a un camión cisterna para llenar unos tobos que escasamente le permiten cubrir sus necesidades y las de su familia.

Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas, el problema no es por falta de recursos sino por mal manejo de los mismos. En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin agua pero, relatos como el de Manuel se repiten en todos los rincones de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela.

El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, derecho que muchos venezolanos no tienen cubierto, fundamentalmente por la falta de políticas públicas orientadas a garantizar el abastecimiento.

Este gobierno, en lugar de buscar soluciones, sigue diciendo que el colapso del servicio es culpa de la sequía, cuando lo que falta es una gestión eficiente que invierta en infraestructura, mantenimiento, tecnología, capacitación y concientización necesarios para garantizar que todos, absolutamente todos, los venezolanos tengamos acceso al agua.

Claro, qué se puede esperar de un gobierno que en el Plan de La Patria se planteó preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana y, paradójicamente, elimina el ministerio de ambiente. Hay venezolanos que hoy todavía no reciben agua por tuberías y hay sectores que, aunque tienen sistema de tuberías, pueden estar hasta 45 días sin agua. ¡Vaya manera de salvar la especie humana!

El gobierno central se llenó la boca y aseguró haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable. Nada más alejado de la realidad. Que le pregunten a nuestro pueblo de las zonas más necesitadas y más altas cómo sufren para conseguir agua y la magia que hacen para rendirla cuando les llega. Carmen nos contó que lava varias tandas de ropa con una misma agua de jabón para luego enjuagarla.

De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014, de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, 39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y es que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, pero hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

Hay zonas a las que el agua llega por bombeo pero como las tuberías son antiguas, aumentar la presión puede ocasionar su ruptura y el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Esto habla del retraso que existe en el mantenimiento y actualización de los sistemas asociados al agua.

Garantizar el abastecimiento de agua requiere voluntad y que las comunidades se organicen. Estamos hablando de años de abandono del sistema, pero no necesariamente se requieren años para comenzar a ver un cambio. Si bien los grandes proyectos son necesarios, hay algunas medidas que se pueden tomar y que comenzarían a hacer la diferencia en cuestión de meses.

Por ejemplo hay que poner a funcionar al 100% las plantas existentes. Es fundamental evitar que se siga botando el agua, tanto en el sistema, como del medidor hacia adentro, lo que requiere además la instalación de medidores y macromedidores, pues es muy difícil gerenciar lo que no se mide. Hay que destinar los recursos a lo prioritario. Por ejemplo, las cisternas no son la solución, son solo una medida efectista con la que le quieren hacer creer a la gente que la están atendiendo.

Siempre lo hemos dicho, las soluciones tienen que estar cerca del pueblo y el caso del agua no es la excepción. Las hidrológicas deben ser gerenciadas por los municipios, pero este gobierno ni lava ni presta la batea.

Con una nueva Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y que le dé prioridad a la solución de sus problemas, se podrán destinar recursos al tema del agua y se podrá hacer contraloría para garantizar la buena utilización de los mismos.

A los venezolanos nos unen los problemas. La necesidad de agua potable es una razón más para unirnos. Es importante que las comunidades se unan y se organicen para exigir la solución, para crear conciencia y plantear alternativas a las autoridades. Hoy más que nunca los llamo a luchar unidos por sus derechos. Tenemos una oportunidad a la vuelta de la esquina con la elección de la Asamblea Nacional #UniónYCambio

Unidos por el cambio y el progreso

“Cuando un gobierno es malo, todo es malo”. Esta frase resume el descontento que nos expresaron los vecinos del Sector Guatirito, de nuestro Barlovento, por los problemas que enfrentan a diario, producto de la crisis económica y social que atraviesa nuestro país y que lejos de mejorar se agrava cada día.

Los problemas que encontramos en Guatirito, los vemos en cada barrio y caserío de nuestro estado y son los mismos que padecen los venezolanos en todos los rincones del país. Además de la escasez, la inseguridad, el dinero que no alcanza, son muchos los venezolanos que sufren la falta parcial o absoluta de servicios básicos como el agua y la electricidad, y los que padecen la precariedad de las viviendas o de la vialidad. Y es que, lamentablemente, a pesar de que en estos 15 años se recibieron los mayores ingresos petroleros en la historia de nuestro país, nuestro pueblo no ha mejorado su calidad de vida.

Mientras en Venezuela todavía encontremos familias que no tienen ni siquiera un baño y que tienen viviendas de barro y piso de tierra, el gobierno ha destinado cuantiosos recursos a la construcción de viviendas en otros países; mientras nuestro pueblo va de hospital en hospital buscando ser atendido y si es recibido tiene que comprar lo que se requiere para el tratamiento, se construyen hospitales en otros países cortesía del gobierno venezolano; mientras en nuestro país cierran empresas y cae el empleo, se privilegia la importación de alimentos e insumos que antes se producían en Venezuela. En resumen, luz para la calle y oscuridad para la casa.

Para revertir esta grave situación y evitar que siga creciendo la cifra de venezolanos en situación de pobreza, quienes queremos un cambio y creemos y luchamos por el progreso de los venezolanos, trabajamos todos los días, para llevar obras y soluciones que hacen el cambio en las comunidades. Aunque no es tarea fácil, porque enfrentamos la falta de recursos y obstáculos como la escasez de insumos, podemos afirmar que el que quiere trabajar por el pueblo siempre busca la manera y supera los obstáculos que encuentra en el camino.

Como servidores públicos, además tenemos la responsabilidad de impulsar la organización social y contarle a nuestro pueblo la verdad de lo que está ocurriendo, que sepan por qué sus bolsillos están vacíos, por qué no hay medicinas, por qué no consiguen la harina, por qué no tienen agua para lavarse las manos, por qué no encuentran cemento para mejorar sus viviendas y por qué no encuentran empleo. Asimismo, tenemos la responsabilidad de invitarlos a reflexionar y a organizarse, porque nadie puede quedarse de manos cruzadas viendo cómo su futuro y el de los suyos se desdibuja ante sus ojos, consecuencia de la crisis más profunda que hemos vivido en nuestra historia.

La pobreza se supera con políticas sociales que apunten no sólo hacia un nuevo modelo socio-productivo, sino hacia un concepto más dinámico y amplio de ciudadanía. Por eso tenemos que  impulsar un cambio de paradigma en lo cultural y en lo social.  Nuestro pueblo tiene que saber que el Estado está obligado a proveer a todos, de condiciones para su bienestar y desarrollo, incluso a quienes piensen ideológicamente diferente, y tenemos que demostrarle que sí es posible que nuestras familias progresen, si se preparan o forman para ello.

Por eso aspiramos a articularnos como un gran movimiento social popular, conformado por organizaciones familiares y comunitarias, cuya fuerza política contribuya a cambiar democráticamente al gobierno, para mejorar la situación del país y para convertirnos en una nación con verdaderos valores de justicia, paz y progreso.

Tenemos que mostrarle a nuestro pueblo que tienen derecho a un buen gobierno que impulse el progreso social, que permita el desarrollo del potencial y las habilidades de los venezolanos, que promueva la producción nacional y permita el acceso a la salud, la educación, la justicia. Tenemos que promover el progreso desde el núcleo familiar y generar el bienestar de la colectividad. Todos tenemos derecho a vivir dignamente en una sociedad sin excluidos, donde la inclusión dependa de la participación popular en la vida comunitaria, en un ejercicio pleno y activo de ciudadanía.

Así es como gobernamos en Miranda y eso es lo que queremos para todos los venezolanos. Trabajamos con todos y para todos sin importar sus simpatías políticas. Nuestro foco está en atender las necesidades de nuestro pueblo. Por eso estamos constantemente en nuestros barrios y caseríos, trabajando con la comunidad organizada y promoviendo el trabajo cooperativo con organizaciones no gubernamentales, universidades y con otras instancias de gobierno, para buscar soluciones integrales.

Es nuestro rol canalizar y orientar la decepción y el descontento de los venezolanos con el gobierno central, las comunidades deben exigir responsabilidades y respuestas al gobierno. Ese descontento debe convertirse en lucha social y unión para el cambio y el rol de las organizaciones familiares y comunitarias es fundamental para lograrlo.

Los adultos del progreso, se forman HOY.

Se dice con frecuencia que “los niños son el futuro del país”, pero recientemente escuché al maestro trujillano Asdrúbal Colmenares decir que “los niños ya no son el mañana ni el futuro, son el hoy”. Todos sabemos que las pequeñas decisiones diarias van fraguando el futuro, pero la precisión de este artista me ayudó a poner en perspectiva, una vez más, la labor que estamos haciendo por el país.

La niñez venezolana ha estado sometida durante años al abandono estructural. Siendo una población tan vulnerable, son víctimas de maltrato familiar y abusos de todo tipo. En medio de la vorágine de nuestra coyuntura diaria, sus sufrimientos pueden pasar desapercibidos: educación deficiente, falta de lugares de recreación y espacios públicos para el disfrute; encierro y sobre exposición a los medios a causa de la inseguridad; padres que para sobrevivir tienen hasta dos o tres empleos mal pagados y no pueden pasar tiempo de calidad con sus familias; separaciones por causas políticas que a su corta edad no logran entender. Los niños sufren, pero los niños no votan.

Esta sentencia cruel es usada como lanza por el gobierno central para seguir robándole el futuro a nuestros niños. Ahora que estamos en campaña electoral, los invito a revisar ¿qué ha hecho la opción del atraso y la desidia por nuestro futuro, es decir, por nuestros niños? Ha secuestrado sus opciones de progreso degradando los niveles de su educación; los ha expuesto a la delincuencia; les ha hecho vivir situaciones devastadoras para su integridad en los refugios; los mantiene sumidos en la pobreza; ha separado a sus familias.

Nuestro país, el país que necesitamos (re)construír con urgencia requiere de adultos completos, íntegros, saludables tanto física como emocionalmente, a quien el Estado le haya dado las oportunidades para progresar, trabajar y ser útiles a su país. Adultos orgullosos de sí mismos y de sus esfuerzos, que decidan romper con el ciclo de la pobreza. Esos adultos se forman HOY.

Desde Miranda hemos hecho el esfuerzo para romper los ciclos destructores de la vitalidad de nuestros niños. Uno de los pasos que nos ha hecho más felices es, de hecho, la incorporación de la obra del trujillano  Asdrúbal Colmenares a través del Proyecto Pedagogía Sensible, con obras que van desde jugar con pequeñas piezas imantadas hasta tubos de PVC calzados a mano para crear figuras de colores, de momento ha intervenido una de nuestras escuelas, seguimos trabajando para expandir este proyecto.

Quienes asistieron a la Feria Iberoamericana de Arte (FIA) habrán podido disfrutar de una muestra del arte para aprender de

El país del progreso se construye a diario, y con cada venezolano -sin importar su voto. El país del progreso se construye desde HOY.

Colmenarez. No se imaginan cuánto me han inspirado sus palabras “Lo que estamos haciendo en las escuelas mirandinas es despertar en estos pequeños una gran creatividad, ya que su inteligencia es superior, está en otro nivel y hasta podemos hacerlos mejores ciudadanos con conciencia social.” Esa es la meta. ¡Gracias maestro!

Las madres de todos

Como madre, sé lo difícil que es dejar a nuestros hijos pequeños al cuidado de otras personas cuando nos vamos a trabajar. Sea en una guardería, en el pre-escolar o en el colegio, siempre cuesta desprendernos de ellos. Sin embargo, saber que estarán a buen resguardo, cuidados y tratados con cariño, es una garantía invaluable.

En Miranda nos preocupamos porque todos tengan la oportunidad de progresar en el área que deseen, por eso nació el programa las Madres Cuidadoras de los Hogares Mirandinos, para brindarle tranquilidad a esas mujeres -que como muchas en Venezuela- se levantan temprano a luchar por sus hijos, por sus familias, por las nuestras.

Una mujer que sale de su casa para ofrecerle a sus hijos un mejor futuro, debe ser apoyada. Las madres cuidadoras, son el respaldo -emocional y monetario- que brindamos desde el gobierno de Miranda, para que sus labores y actividades sean desarrolladas con la tranquilidad de que sus hijos están en buenas manos.

La mejor ayuda para una madre, siempre será la tranquilidad de nuestros hijos.

Estas madres cuidadoras saben mejor que nadie cómo funciona la lógica de la maternidad, “cuando se es madre de un niño, se es madre de todos los niños del mundo”, y así lo ponen en práctica.

En Miranda el progreso es para todos por igual.