Maduro y su cúpula criminal le tienen terror al pueblo organizado. Así lo han demostrado al impedir el revocatorio y las elecciones regionales; lo dejan claro con la represión para evitar la protesta; ahora lo corroboran con una nueva medida de Conatel contra los medios, para evitar que llamen a la Consulta Soberana y no le den cobertura al hecho político más importante de los últimos tiempos.
Saben que el domingo los venezolanos iremos masivamente a expresarnos y quieren ocultar a toda costa el fracaso que será el invento de simulacro que lanzaron a última hora.
Es precisamente para vencer la censura y la mentira que todos tenemos la obligación de salir a buscar a nuestros hermanos venezolanos, piensen como piensen, y sin importar cómo hayan pensado en el pasado, para unirnos y decirle a Maduro, con contundencia, que RECHAZAMOS su fraude constituyente.
Son muchos los venezolanos que no conocen los detalles de la Consulta Soberana porque son pocas las vías que tenemos los demócratas para hacer llegar nuestro mensaje. Es por eso que hasta el mismo domingo tenemos que ser agentes de comunicación de este proceso para que todos sepan cuáles son las preguntas a las que vamos a responder y conozcan dónde podrán expresarse.
Evitar el fraude de Maduro y su camarilla depende de todos y cada uno de nosotros, de lo que hagamos para recuperar nuestra libertad y nuestra democracia. Sigamos el ejemplo de nuestros jóvenes; su trabajo y compromiso son motivo de orgullo y nos llenan de esperanza.
El régimen hace todo para desmoralizarnos pero hay que tener claro que este proceso es irreversible. Claro que ha sido cuesta arriba, pero son muchos los logros. Para muchos era imposible que los demócratas obtuviéramos la mayoría de la Asamblea Nacional y lo hicimos. La realidad es que somos mayoría y el gobierno lo sabe y es por eso que no quiere medirse.
Quieren imponer por la fuerza lo que no van a conseguir por los votos. Se saben perdidos y están tan desesperados que, no conformes con montar unas elecciones amañadas gastando recursos que se necesitan para atender las necesidades básicas de nuestra gente, recurren al chantaje, a la amenaza, para sembrar temor con el fin de que los venezolanos no se expresen este domingo 16 y de obligarlos a participar, contra su voluntad, en el proceso constituyente. Vimos esta semana, de Maduro para abajo, a todos los voceros del régimen amenazando a los empleados públicos y anunciando que no habrá dólares para quienes no asistan al proceso constituyente. ¡Cobardes!
Pero nuestro pueblo ya conoce bien las prácticas de este gobierno y está muy claro que ya no tiene nada que perder. Por eso, este domingo le diremos a Maduro que rechazamos su fraude constituyente.
Son tres las preguntas a las que los venezolanos le diremos SÍ: 1.¿Rechaza y desconoce la realización de una constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela? 2.¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional y a todo funcionario público obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional? 3.¿Aprueba que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y a la realización de elecciones libres y transparentes, así como la conformación de un gobierno de unión nacional para restituir el orden constitucional?
Es importante reiterar que el domingo podrán manifestar su voluntad en los puntos habilitados en Venezuela y en el exterior, todos los venezolanos mayores de 18 años, con sólo presentar la cédula de identidad y sin importar si está o no inscrito en el registro electoral. Para ubicar el Punto Soberano más cercano para expresarse este domingo pueden ingresar en www.crdvenezuela.com.
Son infinitas las razones que tenemos para el cambio, nuestro pueblo tiene años de sufrimiento por un gobierno corrupto, indolente e irresponsable. Pues ese sufrimiento hay que convertirlo en fuerza para salir adelante, en unión para oponernos a la continuación de este gobierno que cada vez hunde más a nuestra amada Venezuela.
Este 16 de julio los venezolanos haremos historia: saldremos masivamente a defender nuestra Constitución, nuestra libertad y nuestros derechos.
Los demócratas somos mayoría y así lo demostraremos este domingo cuando digamos Sí por Venezuela.


No hay palabras para expresar el dolor que se siente al ver cómo a nuestros jóvenes les arrancan la vida por soñar con un futuro mejor. Este lunes sumamos 80 días de lucha por recuperar la democracia e impedir el fraude constituyente, y parece que Maduro y su cúpula se hubieran propuesto quitarnos una vida por cada jornada de protesta.
La semana pasada vimos, perplejos, a un hombre tratando de hacerse el chistoso, al imitar a un pianista en un video difundido en redes. La torpeza exhibida al piano recuerda la que ha usado para destruir a nuestra amada Venezuela y el golpe de las teclas produce un ruido tan altisonante como lo son sus acciones como gobernante. Lo improvisado de su ejecución, tanto en la ficción como en la realidad, dan como
La perseverancia de cada uno de los venezolanos que están comprometidos con un cambio para nuestra Venezuela es admirable y ejemplar. Nuestro pueblo se crece cada día ante la obstinación de un gobierno cobarde que atenta contra nuestra gente. Un gobierno que tiene las manos manchadas con la sangre de cientos de miles de venezolanos que han muerto víctimas de la violencia en estos 18 años, de los que han partido por la crisis de salud y de quienes han sido asesinados y heridos los últimos 50 días, luchando por recuperar la democracia en nuestra amada tierra.
La respuesta de los venezolanos ante el golpe continuado del gobierno de Maduro es contundente. La vemos en las concentraciones y movilizaciones masivas; la vemos en las distintas iniciativas que están surgiendo desde la música, desde los sectores productivos, desde las comunidades, para gritarle a quienes quieren mantener secuestrada nuestra Constitución, que un pueblo entero está aquí para defenderla. ¡Hoy nada menos que el 90% de los venezolanos pide cambio!
Los venezolanos tenemos 38 días continuos manifestando en la calle nuestro repudio al golpe de Estado perpetrado por el peor gobierno de nuestra historia, que tiene a los venezolanos sumidos en la peor crisis social y económica que jamás hayamos vivido.
¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde puede llegar la ambición y la sed de poder? ¿Cuántas vidas más tienen que apagarse para que reflexionen? Nada, hasta ahora, en su actuar nos hace presumir que sientan el más mínimo remordimiento, la más mínima pena. Al contrario, mientras Venezuela llora por la muerte y las heridas de sus hijos, ellos celebran, ríen, bailan y se llenan la boca hablando de una paz que no promueven.