
Maduro y su cúpula gastan millones en promocionar una constituyente fraudulenta y mientras hablan hasta el hastío de que su constituyente es paz, agreden de todas las formas posibles a nuestro pueblo. Esa paz que tanto pregonan no es más que otro de sus engaños. Ya lo decía Maduro días atrás: “lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas”.
Está muy claro que lo que buscan en someter a todo un país y que intentarán imponer su proyecto inconstitucional a la fuerza, continuando con su escalada de violencia. Esa violencia que vienen sembrando desde hace 18 años y que han ido incrementando a medida que pierden el apoyo popular.
Recurren a la represión, se escudan tras las armas de sus grupos violentos y usan las Fuerzas Armadas contra el pueblo para perpetuar el golpe y mantenerse en el poder. Pero este es un gobierno ilegítimo, que a diario ofrece nuevas demostraciones de su irrespeto a nuestra Venezuela, de su talante dictatorial y delictivo.
Es ante esto, para evitar que continúen los atropellos, para recuperar nuestra libertad, para devolverle a nuestros jóvenes la esperanza, para que haya oportunidades para todos, que los venezolanos tenemos ya casi 100 días de lucha. Es por eso que a pesar de 100 vidas que nos han arrebatado, tan solo en estos últimos meses, mientras defendían sus sueños, seguimos en la calle, en las comunidades luchando por salvar la República.
Aquí no se trata de ganar o perder una elección, de mantener o perder un curul o un cargo; se trata de recuperar el país, de evitar que sigan cayendo niños, jóvenes y adultos ante la delincuencia, vencidos por el hambre o por la crisis de salud. Se trata de parar una diáspora que nos está dejando sin talentos; se trata de que haya condiciones para que nuestros hermanos puedan regresar; se trata de hacer justicia para que quienes están presos por pensar distinto regresen con sus familias.
Maduro y su cúpula saben las atrocidades que han cometido y permitido y están claros de que no pasarán lisos, que sus crímenes tendrán consecuencias. Es precisamente por eso que se aferran al poder.
Pero ellos son minoría y la voluntad del pueblo unido luchando por ideales de libertad y justicia va a triunfar sobre los opresores, como lo hizo el 5 de julio de 1811, cuya conmemoración este año de vio mancillada por la arremetida que grupos violentos perpetraron contra la Asamblea Nacional, manteniendo secuestradas durante ocho horas a 350 personas y durante la cual, fueron heridas al menos doce personas, entre ellos cinco diputados.
Esta agresión, que no fue sólo contra el Palacio Legislativo, sino también contra los diputados y por lo tanto contra el pueblo, fue permitida por la Guardia Nacional y, sin duda, planificada desde las altas esferas del gobierno.
Esta violencia sin sentido, es la que seguirá rigiendo con la constituyente de Maduro y es por eso que el 16 de julio los venezolanos vamos a dar la mayor demostración de amor por nuestro país, cuando salgamos masivamente a las calles a expresarnos en el plebiscito convocado por los sectores democráticos.
Será muy claro el mensaje, será aplastante nuestra manifestación. Hasta entonces seguimos movilizados, informando, convocando, luchando, expresando nuestro rechazo a las pretensiones golpistas de Maduro.
Los Comité de Rescate de la Democracia, conformados por grupos de ciudadanos, están activados y se siguen sumando y el 16 serán los protagonistas de la historia, junto a todo nuestro pueblo, en cada rincón de nuestra Venezuela, para detener el fraude constituyente de Maduro.
El 16 de julio todos los venezolanos mayores de 18 años, dentro y fuera de Venezuela podrán votar. A nivel nacional los Comité de Rescate de la Democracia serán los equipos organizativos de más de mil 600 puntos, donde podremos expresar nuestra voluntad. Allí mostraremos nuestro rechazo al fraude constituyente de Maduro.
Los venezolanos hemos iniciado el camino para recuperar la democracia y la libertad y participaremos de forma contundente en un proceso histórico para reafirmar que queremos libertad y cambio. La decisión sobre el destino de Venezuela es del pueblo.
¡Juntos y organizados la mayoría se impondrá!

No hay palabras para expresar el dolor que se siente al ver cómo a nuestros jóvenes les arrancan la vida por soñar con un futuro mejor. Este lunes sumamos 80 días de lucha por recuperar la democracia e impedir el fraude constituyente, y parece que Maduro y su cúpula se hubieran propuesto quitarnos una vida por cada jornada de protesta.
La semana pasada vimos, perplejos, a un hombre tratando de hacerse el chistoso, al imitar a un pianista en un video difundido en redes. La torpeza exhibida al piano recuerda la que ha usado para destruir a nuestra amada Venezuela y el golpe de las teclas produce un ruido tan altisonante como lo son sus acciones como gobernante. Lo improvisado de su ejecución, tanto en la ficción como en la realidad, dan como
La perseverancia de cada uno de los venezolanos que están comprometidos con un cambio para nuestra Venezuela es admirable y ejemplar. Nuestro pueblo se crece cada día ante la obstinación de un gobierno cobarde que atenta contra nuestra gente. Un gobierno que tiene las manos manchadas con la sangre de cientos de miles de venezolanos que han muerto víctimas de la violencia en estos 18 años, de los que han partido por la crisis de salud y de quienes han sido asesinados y heridos los últimos 50 días, luchando por recuperar la democracia en nuestra amada tierra.
La respuesta de los venezolanos ante el golpe continuado del gobierno de Maduro es contundente. La vemos en las concentraciones y movilizaciones masivas; la vemos en las distintas iniciativas que están surgiendo desde la música, desde los sectores productivos, desde las comunidades, para gritarle a quienes quieren mantener secuestrada nuestra Constitución, que un pueblo entero está aquí para defenderla. ¡Hoy nada menos que el 90% de los venezolanos pide cambio!
Los venezolanos tenemos 38 días continuos manifestando en la calle nuestro repudio al golpe de Estado perpetrado por el peor gobierno de nuestra historia, que tiene a los venezolanos sumidos en la peor crisis social y económica que jamás hayamos vivido.
¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde puede llegar la ambición y la sed de poder? ¿Cuántas vidas más tienen que apagarse para que reflexionen? Nada, hasta ahora, en su actuar nos hace presumir que sientan el más mínimo remordimiento, la más mínima pena. Al contrario, mientras Venezuela llora por la muerte y las heridas de sus hijos, ellos celebran, ríen, bailan y se llenan la boca hablando de una paz que no promueven.
El contador que registra los actos de violación a los derechos humanos de nuestro pueblo por parte de Maduro y su cúpula está trabajando a un ritmo dramático.