Nunca en nuestra Venezuela habíamos tenido un fin de año tan triste y así mismo creo que nunca habíamos estado tan unidos en nuestros deseos por la llegada de un nuevo año donde el cambio no solo se vea representado en la variación de un dígito.
¿Quién no pidió la noche del 31 de diciembre, con toda su fuerza y su esperanza, que este 2017 nos permita entrar en el camino del cambio y nos permita retomar la senda en nuestra Venezuela?
Yo pido a Dios que nos dé a los venezolanos la fortaleza y la unión que necesitamos, porque de nosotros depende que este año que inicia logremos enrumbar a nuestra amada Venezuela.
No tenemos tiempo que perder, la reflexión, la organización, el esfuerzo en torno al rescate de nuestra patria no se pueden detener, muy por el contrario deben estar más activos que nunca.
Durante las fiestas decembrinas, la caída del país no se detuvo. Con sus políticas equivocadas y acostumbrada irresponsabilidad, el gobierno se empeñó en teñir nuestra navidad y la despedida del 2016 de tristeza; buscó por todos los medios de sembrar desesperanza promoviendo un caos con los anuncios del retiro de los billetes de 100 bolívares, que hasta pérdidas humanas dejó. Y tienen el tupé de repetir hasta el cansancio que sus anuncios disparatados lograron el objetivo y fueron un éxito. ¿En qué cabeza cabe?
Por eso comienzo este año con mi compromiso, mi esperanza y mi fe, renovados. Mientras más alto es el muro que nos ponen delante, más importante deberá ser el esfuerzo que hagamos para superarlo, pero nunca dejemos de luchar. Ese es el llamado que hago hoy a nuestro pueblo de Miranda y a toda Venezuela.
No permitamos que nos roben la esperanza y sobre todo, no dejemos que nos quiten la fe en nosotros mismos y en lo que juntos, apegados a la verdad y a nuestra Constitución, podemos lograr.
Desde la Asamblea Nacional, ahora con una nueva directiva, seguimos trabajando por el pueblo que hace poco más de un año, se expresó con contundencia por un cambio de modelo. Desde entonces, el gobierno ha atacado insistentemente nuestro trabajo y ha usado las “instituciones” a su antojo para ir contra los derechos de todo un país, como lo ha hecho, declarando a través del Tribunal Supremo de Justicia la inconstitucionalidad de 11 de la leyes que aprobamos, a pesar del beneficio que significaban para nuestro pueblo.
Es imperativo lograr que nuestro pueblo comience a ver signos de mejora que le den tranquilidad, y que paulatinamente vea cómo se recupera el poder de compra de su salario, que en 2016 cayó 20% por una inflación que supera el 500% y que en alimentos supera el 1000%. Hoy en nuestra Venezuela 8 de cada 10 personas son pobres y eso tiene que cambiar. No podemos permitir otro año con récord por muertes violentas, en 2016 se perdieron 28 mil 479 vidas víctimas de la violencia. Tenemos el mayor índice de homicidios en el planeta, 15 veces superior al promedio del mundo.
Ante esto el gobierno, en lugar de hacer un mea culpa, de reconocer el desastre y comenzar a ofrecer soluciones, hace un balance plagado de mentiras. Pero la verdad la conoce el venezolano, la verdad camina todos los días por nuestras calles, en los venezolanos que hurgan la basura para alimentarse, en la pérdida de peso que se hace evidente en las ropas flojas, en los rostros demacrados por la crisis, por la angustia.
Tenemos que ponerle fin a la impunidad, a la desidia que nos hace noticia en el mundo por la crisis humanitaria que tiene a nuestro pueblo muriendo por falta de alimentos, de medicinas, por el deterioro acelerado del sistema de salud.
El venezolano ha sido maltratado cada día del 2016; lo han agredido en todos y cada uno de los aspectos de su vida, le quitaron su derecho a elegir, le quitaron sus derechos económicos, su derecho a la salud, su derecho a la paz. Pero hagan lo que hagan no le quitarán la esperanza y su capacidad para recuperarse de la adversidad. Cada día, debemos estar más articulados y movilizados. Somos un 80% del país el que quiere cambio.
¡Nuestra lucha es por nuestros niños, que merecen un país donde puedan progresar y hacer realidad sus sueños. Deseamos que Venezuela sea una patria de progreso y oportunidades. En nuestras manos está lograrlo, sigamos luchando y unidos lo lograremos.
¡Venezuela no se rinde y jamás dejará de luchar por el futuro que quiere y merece! Hagamos del 2017, el año del rescate de nuestros derechos, el año del rescate de nuestra Venezuela.



Los delirios de este gobierno agonizante lo llevan a actuar cada vez de manera más alejada de la realidad que se vive en nuestra Venezuela.
Esta semana, refiriéndose a las lluvias que han azotado a nuestra Venezuela, Maduro
¡Indolente! Eso es Nicolás Maduro y quienes le acompañan en el gobierno. Su irresponsabilidad no tiene límite, son absolutamente insensibles ante el dolor y las penurias que viven millones de venezolanos debido a su propia ineficiencia. Son selectivos a la hora de llorar a los muertos y no es precisamente por nuestro pueblo que derraman lágrimas y desgarran sus vestiduras.
Este gobierno, que por años ha atropellado a nuestro pueblo y saqueado a nuestro país valiéndose del control de las instituciones y recurriendo a subterfugios legales, terminó de quitarse la careta y expuso sin recato, a los venezolanos y al mundo entero, su talante antidemocrático.
Cada semana los venezolanos sumamos nuevas razones para luchar por el cambio. Que hayan fallecido niños y se desconozca la cifra oficial de víctimas, por una enfermedad que se previene con inmunización; que el TSJ arremeta nuevamente contra la Constitución y el poder del pueblo al usurpar funciones de la Asamblea Nacional; que ahora persigan a nuestro amigo y alcalde Carlos Ocariz, como continuación de la olla que montaron por un video que lo que hace es llamar a la reflexión y por el que ya 4 valiosos jóvenes profesionales están injustamente presos, no hace más que renovar nuestros deseos de lucha.
En su afán de irrespetar la voz del pueblo, que eligió mayoritariamente la Asamblea Nacional, pretenden que el TSJ decida si se debe enviar o no el presupuesto al Poder Legislativo. El TSJ no puede decidir de espaldas al pueblo y a la Constitución como pretenden hacerlo también, según se comenta dentro del propio tribunal, con una medida contra el proceso referendario.