Venezuela tiene nombre de mujer

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y quiero aprovechar la cercanía de la fecha para celebrar a la mujer venezolana, esa que todos los días lucha por salir adelante y por darle a su familia las oportunidades para superarse. Pero también deseo hacer una humilde reflexión acerca de lo que significa ser mujer en la Venezuela de hoy.

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Como dice nuestro Gobernador, Henrique Capriles Radonski, “Venezuela tiene nombre de mujer” y es que, definitivamente, la mujer es el principal motor para sacar este país adelante. Siempre he dicho que las venezolanas parecen estar hechas de un material distinto, con una genética que las orienta al trabajo, al esfuerzo, al sacrificio, a la tenacidad, al emprendimiento. Hoy, doy gracias porque  todos los días, a lo largo de mi carrera como servidora pública, encuentro en cada comunidad que visito, decenas de mujeres que son ejemplo de vida, de superación, de trabajo. Hoy puedo decir que como mirandina, como venezolana y como mujer, me siento sumamente orgullosa y comprometida.

Si pasamos de la vivencia a las estadísticas, encontramos que de los cerca de 28.000.000 millones de venezolanos que constituyen la población del país, según el censo de 2011, 14.536.700 son mujeres. Hay 98,9 hombres por cada cien mujeres. Esta cifra es similar en nuestro estado Miranda, con 94,9 hombres por cada 100 mujeres. Según este censo, la mujer venezolana estudia más que el hombre y ha asumido gradualmente obligaciones que tradicionalmente se le asignaban al hombre, como por ejemplo la jefatura del hogar. Hoy el 39% de los hogares depende principalmente de una mujer, cuando hace diez años, esta cifra se ubicaba en 29% y hace 20 años, en 24%.

Pero las estadísticas también nos dicen que en Venezuela el 23% de los nacimientos anuales -según cifras del ministerio de salud para 2011- corresponde a madres menores de 19 años. Si a esta ecuación agregamos la violencia de género, y los problemas que hemos visto incrementados en los últimos 14 años producto de un gobierno que no ha sabido llevar soluciones reales al pueblo -inseguridad, desempleo, escasez, dificultades para acceder a la salud, a servicios como el agua y la electricidad o a una vivienda-, definitivamente no son pocas las razones para asegurar que nuestras mujeres son unas luchadoras que merecen la oportunidad de salir adelante junto a sus familias.

Por ello en Miranda nos hemos empeñado y seguimos trabajando por darles a las mirandinas oportunidades para salir adelante. Con Mujeres Miranda desarrollamos planes que atienden, capacitan, impulsan, valoran y articulan las ganas por salir adelante de todas las mirandinas. A través de la casa de abrigo ofrecemos ayuda integral a las mujeres víctimas de la violencia. Gracias al plan Madres con Futuro logramos reinsertar a las adolescentes en el sistema educativo, a la vez que se les  ofrece capacitación socio productiva. También hay que destacar el acompañamiento de salud pre y post natal a las madres que enfrentan el embarazo precoz en nuestro estado.

Estamos convencidos de que las mujeres son y seguirán siendo el eje sobre el que se construye la familia, la comunidad, el estado y el país. Sigamos construyendo juntas y con la misma fuerza que nos caracteriza a nuestra Venezuela. ¡Definitivamente, por algo Venezuela tiene nombre de mujer!

Las madres de todos

Como madre, sé lo difícil que es dejar a nuestros hijos pequeños al cuidado de otras personas cuando nos vamos a trabajar. Sea en una guardería, en el pre-escolar o en el colegio, siempre cuesta desprendernos de ellos. Sin embargo, saber que estarán a buen resguardo, cuidados y tratados con cariño, es una garantía invaluable.

En Miranda nos preocupamos porque todos tengan la oportunidad de progresar en el área que deseen, por eso nació el programa las Madres Cuidadoras de los Hogares Mirandinos, para brindarle tranquilidad a esas mujeres -que como muchas en Venezuela- se levantan temprano a luchar por sus hijos, por sus familias, por las nuestras.

Una mujer que sale de su casa para ofrecerle a sus hijos un mejor futuro, debe ser apoyada. Las madres cuidadoras, son el respaldo -emocional y monetario- que brindamos desde el gobierno de Miranda, para que sus labores y actividades sean desarrolladas con la tranquilidad de que sus hijos están en buenas manos.

La mejor ayuda para una madre, siempre será la tranquilidad de nuestros hijos.

Estas madres cuidadoras saben mejor que nadie cómo funciona la lógica de la maternidad, “cuando se es madre de un niño, se es madre de todos los niños del mundo”, y así lo ponen en práctica.

En Miranda el progreso es para todos por igual.

El compromiso de la mujer es el cambio

"Mujeres por el Progreso" con Henrique Capriles

Esta semana, las Mujeres por el Progreso, tuvimos un acto donde nos reunimos con el Gobernador Henrique Capriles y sentí, una vez más, que el compromiso de las mujeres es siempre con la acción de cambio por quienes más lo necesitan. Que tenemos una red de líderes sociales en todas las comunidades de Miranda y el país, dispuestas a comprometerse con el proyecto de Progreso, no con un líder mesiánico que promete, sino en un camino en el que todos sumamos.

Me encontré con muchas compañeras y amigas de todos estos años que hemos recorrido, todas ejemplo de compromiso y lucha.

Lo que siempre he observado es que las mujeres, en su mayoría, están al frente de las luchas por sus comunidades, sus familias y sus hijos. Con esa energía de hoy, no me cabe la menor duda de que, con Henrique Capriles y todas nuestras líderes sociales y comunitarias, tenemos un futuro de Progreso en nuestro país.

Estoy convencida de que #hayuncamino y ya estamos transitándolo. Vamos hacia la Venezuela que nos merecemos, una Venezuela de progreso, donde todos contamos y las mujeres somos punta de lanza en su construcción.

¡Estamos llegando!

Una alegría llamada Socorrito

Socorrito y su mamá

Hoy recordé una historia mirandina. Una historia que hace que el alma se me llene y en la cara se me encienda una sonrisa entre conmovida y orgullosa: cuando nació nuestra primera personita en un puesto de Pronto Socorro.

Les cuento…Martha Galindo, comenzó a tener contracciones en uno de esos días en el que las vías no son las mejores: caía un palo de agua en la carretera de Tacarigüita y para llegar al hospital, ella tenía que recorrer un buen trecho.

Llegó al hospital de Higuerote y se encontró con la mala noticia de que no había luz y no podían atender su parto. Martha contó que uno de los vigilantes le dijo que se fuera “al puesto de Pronto Socorro de la gobernación” para que la ayudaran. Ahí había luz y la atendieron en el trabajo de parto de su -y en parte nuestra- pequeña Socorrito.

“Gracias a la buena atención que recibí por parte de los médicos decidí llamarla Socorrito, en honor a el único sitio que me abrió las puertas en medio de tan difícil situación”, le dijo Martha en alguna ocasión a nuestro equipo.

Socorrito ya tiene 1 año y 5 meses de edad

¿Pueden imaginar lo lindo que es que a la pequeña le digan Socorrito por el agradecimiento de su madre?… Los agradecidos somos nosotros. En la Gobernación de Miranda nos  sentimos felices por la confianza que depositan los mirandinos en nuestro trabajo, desde los cargos administrativos hasta los más operativos, trabajamos cada día por hacerlo mejor, por ayudar a alguien, por recopilar historias maravillosas como esta…¿Cómo no hacerlo cuando la recompensa es tan maravillosa?

El compromiso continúa, por Miranda y por Venezuela. Sí, hay un camino y en Miranda lo encontramos.

Adriana.

Mujeres luchadoras por la paz: entre el Nobel y Catuche

Hoy quiero compartir con ustedes lo complacida que me hizo sentir una noticia reciente: tres mujeres que han defendido los derechos y el fin de la violencia en Liberia y Yemen ganaron el premio Nobel de la Paz. Esto me reconforta. Me hace saber que muchas mujeres vamos por un camino correcto y me impulsa a seguir trabajando por el cambio que merece nuestro estado Miranda y nuestro país.

Tawakkul Karman, Ellen Johnson-Sirleaf (la presidenta de Liberia) y Leymah Gbowee, ganaron el premio por su lucha no violenta por la seguridad y los derechos de las mujeres a participar en las labores para construir la paz. ¡Bravo!

Leí que el comité seleccionador del Nobel, espera que el reconocimiento ayude a poner fin a la represión de las mujeres en muchos países, y a que el mundo se de cuenta del gran potencial para la democracia y la paz que podemos representar.

Ganadoras del premio Nobel de la paz 2011

Y sí, tienen razón. Tenemos un gran potencial para la democracia, la paz y la construcción de comunidades, estados, países. Creo en la capacidad de la mujer, no sólo porque lo corroboro a diario con mis compañeras de trabajo, con las madres que conozco en el camino que transito junto al equipo de Miranda, sino, porque el paso del tiempo lo ha comprobado. Estamos ahí, en las sillas presidenciales, en puestos de gerencia, al mando del hogar, comandando luchas contra la violencia y pidiendo con acciones concretas la paz.

Este Nobel femenino, me hace recordar otro caso más cercano: las madres de Catuche.

Madre de Catuche, luchadora por la paz.

Catuche es un barrio caraqueño donde la violencia le robaba la vida de sus hijos a las madres del barrio. Hasta el día que dijeron ¡ya basta! Se organizaron y cafè de por medio, conversan de los problemas del barrio, de los problemas de sus hijos, de su comunidad y de sus vecinos. Han hecho acuerdos con los jóvenes del barrio y las familias: no creer en chismes, conversar las cosas, no insultarse entre ellos.

¿No creen que les ha dado resultado? Pues las madres de Catuche han logrado que en 3 años no haya un sólo asesinato en el barrio. En 3 años nadie ha muerto por la magnífica intervención del amor de madre cansado de perder vidas cercanas. ¿No creen que es maravilloso?

Catuche lleva 3 años sin un asesinato

Yo lo creo y aplaudo a todas las mujeres del mundo que se atreven a decir ¡ya basta!, que se atreven a luchar por una mejor vida, por lo que merecen.

Aplaudo a las mirandinas y a las venezolanas, a las ganadoras del Nobel y a las madres de Catuche.

Aplaudo lo reconfortante e inspirador del trabajo incansable de estas proactivas mujeres. ¡Que Dios les de larga vida y que se extienda en el mundo su labor y acción!

Adriana.