Unidos por Venezuela

Sin título“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Quise comenzar mi reflexión de hoy con estas palabras de Martin Luther King, como un reconocimiento a cada uno de nuestros hombres y mujeres que están convencidos de que Venezuela merece un cambio de rumbo, que saben que este es posible y trabajan día a día  para lograrlo.

El Gobierno Nacional busca por todos los medios dividir y quitarle al venezolano la esperanza de que sí es posible el cambio. Pero nuestro pueblo está abriendo los ojos. Cada día son más quienes se están sumando al proyecto de cambio y que además, con su mensaje, pero sobre todo, con sus acciones, están ayudando a otros a abrir los ojos. Se dice que una acción vale más que mil palabras y eso es válido desde todo punto de vista. Quienes abrazan el cambio lo hacen cansados de un discurso vacío, de años de promesas incumplidas. Lo hacen además porque han visto cómo en Miranda si hay una gestión que trabaja junto al pueblo y que, a pesar de los obstáculos, tiene resultados que mostrar.

El gobierno insiste en tapar el sol con un dedo. Buscan desviar la atención con guerras inventadas, repartiendo culpas de problemas que son responsabilidad exclusiva de su incapacidad, de su compromiso con un proyecto partidista y no con un pueblo, que es a quien se deben.

En estos días veíamos, nada más y nada menos, al responsable de la seguridad de los venezolanos, jurando que la inseguridad ha disminuido. Son capaces de mentir hasta cuando se trata de la vida de nuestro pueblo. Hacen lo imposible por ocultar las cifras, pero no hay propaganda que pueda contra el dolor de familias enteras, que viven la pérdida de un ser querido. Podrán censurar los medios, pero no tienen cómo censurar el dolor y el miedo que se vive en nuestra Venezuela.

¿Cuántos venezolanos tienen que morir, víctimas de la violencia, para que se tome en serio, de una vez por todas, el tema de la inseguridad? La tasa de homicidios de  nuestro país en 2014 fue de 82 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra, que es impresionante por sí sola, se torna aún más grave considerando que, según la Organización Mundial de la Salud, más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes es una epidemia. Estamos hablando de que la criminalidad en nuestro país es un problema de salud pública, donde un venezolano es asesinado cada 20 minutos.

Esta misma semana uno de nuestros funcionarios de la Policía de Miranda, el Supervisor César Vivas, fue asesinado. Ya son 55 los funcionarios asesinados en la Gran Caracas en lo que va de año. A este gobierno no le duele la vida de los venezolanos. Gastan millones en armamento militar y en propaganda, para hablar de una obra de gobierno que no existe y tratar de ocultar la verdad, en lugar de invertir en educación, en salud y en la lucha contra la delincuencia.

¿Qué hace el gobierno frente a esta situación? Se tapan los oídos y los ojos y sólo abren la boca para endilgar a otros la responsabilidad de un problema que se les ha salido de las manos. Controlan los Tribunales, la Fiscalía, la Contraloría, la Guardia Nacional, el Cicpc, la Policía Nacional, el Sebin. Han  presentado 22 planes de seguridad fallidos y, en lugar de asumir su responsabilidad, buscan culpables y sólo hablan de la inseguridad en Miranda, donde por cierto, el gobierno además controla 15 policías municipales. Quién es responsable sino el Gobierno Nacional del auge de hechos delictivos que se ha observado en las llamadas “zonas de paz”, creadas supuestamente para el desarme y que se han convertido en zonas de impunidad.

Resolver la situación de inseguridad pasa porque el Gobierno entienda que este no es solo un tema de policía; con una impunidad de 90% no hay policía que resuelva el problema. Se requiere un abordaje integral, que incluya el sistema de justicia y el sistema penitenciario. Se requiere que nuestro pueblo tenga acceso a una educación de calidad y a oportunidades para progresar.

Cada mirandino, cada venezolano, todos sin excepción, merecen un país en el que puedan vivir tranquilos. La esperanza de cada uno de nosotros sumada tiene una fuerza capaz de superar toda la publicidad, la censura y la mentira, de quienes pretenden a toda costa mantenerse en el poder.

La elección de una Asamblea Nacional conformada en su mayoría por diputados comprometidos con el pueblo y no con los intereses de un partido político y de un gobierno que lo busca es perpetuarse en el poder, es un paso fundamental para la construcción de esa Venezuela de progreso donde se respete la vida, donde la prioridad sea la seguridad, la educación, que nuestro pueblo tenga a su alcance las oportunidades para salir adelante sin depender del gobierno de turno.

Ante la grave crisis que vivimos los venezolanos tenemos que unirnos para exigir respuestas y ser protagonistas del cambio. Casa por casa, en cada rincón de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela, seguimos trabajando junto a nuestro pueblo, llevando un mensaje de esperanza y estimulándolo a no abandonar sus sueños  #UniónYCambio

Sobran razones para unirnos y el agua es una de ellas

Manuel vive en La Dolorita, y hacen falta los dedos de las manos de los cuatro miembros de su familiasin agua, para contar los días que tiene sin recibir agua. La última vez que vieron el preciado líquido pagaron más de 1.000 veces su valor, porque en lugar de llegarle por la tubería tuvo que pagarle a un camión cisterna para llenar unos tobos que escasamente le permiten cubrir sus necesidades y las de su familia.

Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas, el problema no es por falta de recursos sino por mal manejo de los mismos. En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin agua pero, relatos como el de Manuel se repiten en todos los rincones de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela.

El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, derecho que muchos venezolanos no tienen cubierto, fundamentalmente por la falta de políticas públicas orientadas a garantizar el abastecimiento.

Este gobierno, en lugar de buscar soluciones, sigue diciendo que el colapso del servicio es culpa de la sequía, cuando lo que falta es una gestión eficiente que invierta en infraestructura, mantenimiento, tecnología, capacitación y concientización necesarios para garantizar que todos, absolutamente todos, los venezolanos tengamos acceso al agua.

Claro, qué se puede esperar de un gobierno que en el Plan de La Patria se planteó preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana y, paradójicamente, elimina el ministerio de ambiente. Hay venezolanos que hoy todavía no reciben agua por tuberías y hay sectores que, aunque tienen sistema de tuberías, pueden estar hasta 45 días sin agua. ¡Vaya manera de salvar la especie humana!

El gobierno central se llenó la boca y aseguró haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable. Nada más alejado de la realidad. Que le pregunten a nuestro pueblo de las zonas más necesitadas y más altas cómo sufren para conseguir agua y la magia que hacen para rendirla cuando les llega. Carmen nos contó que lava varias tandas de ropa con una misma agua de jabón para luego enjuagarla.

De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014, de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, 39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y es que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, pero hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

Hay zonas a las que el agua llega por bombeo pero como las tuberías son antiguas, aumentar la presión puede ocasionar su ruptura y el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Esto habla del retraso que existe en el mantenimiento y actualización de los sistemas asociados al agua.

Garantizar el abastecimiento de agua requiere voluntad y que las comunidades se organicen. Estamos hablando de años de abandono del sistema, pero no necesariamente se requieren años para comenzar a ver un cambio. Si bien los grandes proyectos son necesarios, hay algunas medidas que se pueden tomar y que comenzarían a hacer la diferencia en cuestión de meses.

Por ejemplo hay que poner a funcionar al 100% las plantas existentes. Es fundamental evitar que se siga botando el agua, tanto en el sistema, como del medidor hacia adentro, lo que requiere además la instalación de medidores y macromedidores, pues es muy difícil gerenciar lo que no se mide. Hay que destinar los recursos a lo prioritario. Por ejemplo, las cisternas no son la solución, son solo una medida efectista con la que le quieren hacer creer a la gente que la están atendiendo.

Siempre lo hemos dicho, las soluciones tienen que estar cerca del pueblo y el caso del agua no es la excepción. Las hidrológicas deben ser gerenciadas por los municipios, pero este gobierno ni lava ni presta la batea.

Con una nueva Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y que le dé prioridad a la solución de sus problemas, se podrán destinar recursos al tema del agua y se podrá hacer contraloría para garantizar la buena utilización de los mismos.

A los venezolanos nos unen los problemas. La necesidad de agua potable es una razón más para unirnos. Es importante que las comunidades se unan y se organicen para exigir la solución, para crear conciencia y plantear alternativas a las autoridades. Hoy más que nunca los llamo a luchar unidos por sus derechos. Tenemos una oportunidad a la vuelta de la esquina con la elección de la Asamblea Nacional #UniónYCambio