Nu
estras madres en toda Venezuela hacen a diario magia para rendir lo poquito que tienen, entre el salario que cada vez alcanza para menos y la escasez que ha desaparecido hasta las caraotas.
En cada comunidad que visitamos, en cada conversación, está presente la desesperación porque el dinero no alcanza para alimentar a la familia. ¿Y cómo va a alcanzar si el 70% de los venezolanos gana salario mínimo, hoy todavía en 7.421,68 y a partir del 1 de noviembre en 9.648,18, mientras la canasta básica familiar está en Bs. 78.611,55. Ni una familia donde cuatro de sus integrantes ganen salario mínimo llega a cubrir sus gastos básicos.
Los 74 bolívares de aumento diario no alcanzan para un café o para una empanada, tampoco para el transporte diario de una familia o para el de una persona si tiene que trasladarse entre Caracas y Guarenas en transporte público.
La crisis que estamos viviendo los venezolanos ha llegado a niveles alarmantes y el Gobierno no hace nada para revertir esta situación, ni siquiera para desacelerar la caída, cada vez más veloz, de la calidad de vida de nuestro pueblo. Las neveras y los gabinetes en nuestras cocinas están cada vez más vacíos y tienen el descaro de decir que están protegiendo el salario de los venezolanos.
¿Protegiendo el salario? ¿De cuál protección hablan si la pensión de la tercera edad no alcanza para un mercado y comprar las medicinas? ¿Cómo se protege a una familia si no hay comida que comprar? Aumentar el salario mínimo como medida desesperada y aislada porque se saben perdidos en las elecciones parlamentarias, definitivamente no protege a nadie. Ni siquiera los protege a ellos de perder el 6 de diciembre, porque el pueblo está claro; nuestro pueblo sufre a diario las consecuencias de las desatinadas medidas del binomio Maduro-Cabello.
Maduro, Cabello y sus candidatos no han hecho más que burlarse de la necesidad de nuestro pueblo.¿Cómo pretenden que nuestro pueblo viva con 9.648,18 bolívares mensuales? ¿Estarían dispuestos ellos a vivir con menos de 10 mil bolívares al mes? ¿Estarían dispuestos a comer piedras fritas, como dijo recientemente el gobernador Rangel Gómez o a pasar el día en las “colas sabrosas” de Jaqueline Farías?
Tenemos la inflación más alta del mundo y una escasez que supera 8 veces lo que se considera normal para cualquier país. Un gobierno responsable y preocupado por su pueblo hace rato hubiera anunciado medidas de emergencia, pero el gobierno de Maduro insiste en buscar culpables y en desviar la atención, mientras sigue de cumbre en cumbre y de país en país, regalando los recursos de todos los venezolanos.
Además le mienten descaradamente al pueblo al afirmar que la inflación acumulada es de 80%, cuando la misma se calcula en 142% al mes de septiembre. Los venezolanos lo saben, lo sienten cada día en su bolsillo. Un gobierno como el de Maduro que se ha dedicado a destruir el salario no está en capacidad de rescatarlo y lo peor es que tampoco tiene la voluntad de hacerlo.
Los venezolanos están cansados de que este gobierno utilice la necesidad como chantaje. Desde la Asamblea Nacional podemos iniciar el cambio que Venezuela necesita. Desde la Asamblea Nacional trabajaremos para que el ajuste del salario deje de ser una medida aislada e improvisada y sea parte de un conjunto de acciones que realmente le devuelvan el poder de compra a las familias. Desde la Asamblea Nacional, legislaremos por un presupuesto justo donde estén claras las prioridades.
Los venezolanos necesitan una Asamblea Nacional compuesta mayoritariamente por hombres y mujeres comprometidos con el progreso del país y no preocupados por engordar las arcas personales de un grupito. Desde la Asamblea Nacional vamos a legislar para proteger las pensiones de las personas de la tercera edad, para que el dinero que reciban producto de una vida de esfuerzo les alcance. Desde la Asamblea Nacional, vamos a controlar el gasto del gobierno para garantizar que los recursos de los venezolanos se inviertan en el desarrollo de nuestra industria nacional, en la generación de empleo y de oportunidades para los venezolanos. Es fundamental para que el país salga adelante que se incentive la producción nacional y el esfuerzo privado, con un marco legal que genere confianza y no persecución.
Juntos los venezolanos tenemos la fuerza para salir de esta crisis. Nuestros hijos y nietos merecen tener un mejor futuro. El 6D es el primer paso para const
ruir un mejor país, porque con tu voto harás la diferencia entre la vida que tienes hoy y la que quieres tener.
Los venezolanos merecemos vivir bien y con la fuerza de miles que piensan como tú vamos a salir adelante. Este 6 de diciembre tenemos la oportunidad de iniciar el cambio de rumbo de nuestra Venezuela. Vamos a cambiar para progresar.
os ven cada día cómo sus sueños se esfuman por la acción de un gobierno que parece tener como meta destruirlo todo a su paso. En 16 años han puesto la vida de nuestro pueblo patas arriba y sus “logros” nos colocan en los titulares por ser primeros en criminalidad, por estar de últimos en cuanto al comportamiento de nuestra economía, por tener el segundo salario más bajo de América Latina, después de Cuba.
el país, es un recordatorio de la irresponsabilidad, la ineptitud, la inacción, la falta de sensibilidad y el irrespeto a los más elementales derechos humanos por parte del gobierno.

omé la decisión más difícil de mi vida, cuando mis hijas me pidieron irse a estudiar al exterior. En ese momento reflexioné: si siempre las estimulé para que siguieran sus sueños, yo tenía que darles el ejemplo. Les dije que fueran y hoy mis hijas están cumpliendo sus sueños y yo estoy cumpliendo el mío: seguir luchando por una Venezuela de unión y de progreso.
109 días nos separan del 6 de diciembre, fecha en la que los venezolanos sellaremos nuestra voluntad y compromiso con el cambio que necesitamos para superar la profunda crisis a la que nos han llevado estos 16 años de desgobierno.