El 6D comienza el camino para cambiar crisis por progreso

Nu20151022_ADEestras madres en toda Venezuela hacen a diario magia para rendir lo poquito que tienen, entre el salario que cada vez alcanza para menos y la escasez que ha desaparecido hasta las caraotas.

En cada comunidad que visitamos, en cada conversación, está presente la desesperación porque el dinero no alcanza para alimentar a la familia. ¿Y cómo va a alcanzar si el 70% de los venezolanos gana salario mínimo, hoy todavía en 7.421,68 y a partir del 1 de noviembre en 9.648,18, mientras la canasta básica familiar está en Bs. 78.611,55. Ni una familia donde cuatro de sus integrantes ganen salario mínimo llega a cubrir sus gastos básicos.

Los 74 bolívares de aumento diario no alcanzan para un café o para una empanada, tampoco para el transporte diario de una familia o para el de una persona si tiene que trasladarse entre Caracas y Guarenas en transporte público.

La crisis que estamos viviendo los venezolanos ha llegado a niveles alarmantes y el Gobierno no hace nada para revertir esta situación, ni siquiera para desacelerar la caída, cada vez más veloz, de la calidad de vida de nuestro pueblo. Las neveras y los gabinetes en nuestras cocinas están cada vez más vacíos y tienen el descaro de decir que están protegiendo el salario de los venezolanos.

¿Protegiendo el salario? ¿De cuál protección hablan si la pensión de la tercera edad no alcanza para un mercado y comprar las medicinas? ¿Cómo se protege a una familia si no hay comida que comprar? Aumentar el salario mínimo como medida desesperada y aislada porque se saben perdidos en las elecciones parlamentarias, definitivamente no protege a nadie. Ni siquiera los protege a ellos de perder el 6 de diciembre, porque el pueblo está claro; nuestro pueblo sufre a diario las consecuencias de las desatinadas medidas del binomio Maduro-Cabello.

Maduro, Cabello y sus candidatos no han hecho más que burlarse de la necesidad de nuestro pueblo.¿Cómo pretenden que nuestro pueblo viva con 9.648,18 bolívares mensuales? ¿Estarían dispuestos ellos a vivir con menos de 10 mil bolívares al mes? ¿Estarían dispuestos a comer piedras fritas, como dijo recientemente el gobernador Rangel Gómez o a pasar el día en las “colas sabrosas” de Jaqueline Farías?

Tenemos la inflación más alta del mundo y una escasez que supera 8 veces lo que se considera normal para cualquier país. Un gobierno responsable y preocupado por su pueblo hace rato hubiera anunciado medidas de emergencia, pero el gobierno de Maduro insiste en buscar culpables y en desviar la atención, mientras sigue de cumbre en cumbre y de país en país, regalando los recursos de todos los venezolanos.

Además le mienten descaradamente al pueblo al afirmar que la inflación acumulada es de 80%, cuando la misma se calcula en 142% al mes de septiembre. Los venezolanos lo saben, lo sienten cada día en su bolsillo. Un gobierno como el de Maduro que se ha dedicado a destruir el salario no está en capacidad de rescatarlo y lo peor es que tampoco tiene la voluntad de hacerlo.

Los venezolanos están cansados de que este gobierno utilice la necesidad como chantaje. Desde la Asamblea Nacional podemos iniciar el cambio que Venezuela necesita. Desde la Asamblea Nacional trabajaremos para que el ajuste del salario deje de ser una medida aislada e improvisada y sea parte de un conjunto de acciones que realmente le devuelvan el poder de compra a las familias. Desde la Asamblea Nacional, legislaremos por un presupuesto justo donde estén claras las prioridades.

Los venezolanos necesitan una Asamblea Nacional compuesta mayoritariamente por hombres y mujeres comprometidos con el progreso del país y no preocupados por engordar las arcas personales de un grupito. Desde la Asamblea Nacional vamos a legislar para proteger las pensiones de las personas de la tercera edad, para que el dinero que reciban producto de una vida de esfuerzo les alcance. Desde la Asamblea Nacional, vamos a controlar el gasto del gobierno para garantizar que los recursos de los venezolanos se inviertan en el desarrollo de nuestra industria nacional, en la generación de empleo y de oportunidades para los venezolanos. Es fundamental para que el país salga adelante que se incentive la producción nacional y el esfuerzo privado, con un marco legal que genere confianza y no persecución.

Juntos los venezolanos tenemos la fuerza para salir de esta crisis. Nuestros hijos y nietos merecen tener un mejor futuro. El 6D es el primer paso para const
ruir un mejor país, porque con tu voto harás la diferencia entre la vida que tienes hoy y la que quieres tener.

Los venezolanos merecemos vivir bien y con la fuerza de miles que piensan como tú vamos a salir adelante. Este 6 de diciembre tenemos la oportunidad de iniciar el cambio de rumbo de nuestra Venezuela. Vamos a cambiar para progresar.

Nuestro futuro lo construimos juntos

Los venezolan20151014_adeos ven cada día cómo sus sueños se esfuman por la acción de un gobierno que parece tener como meta destruirlo todo a su paso. En 16 años han puesto la vida de nuestro pueblo patas arriba y sus “logros” nos colocan en los titulares por ser primeros en criminalidad, por estar de últimos en cuanto al comportamiento de nuestra economía, por tener el segundo salario más bajo de América Latina, después de Cuba.

Nuestro pueblo sufre el deterioro en cada aspecto de su vida, en el acceso a la salud, en la posibilidad de dar a sus hijos una educación de calidad, en su alimentación, en el acceso a servicios básicos como el agua y la electricidad.

El gobierno puede decir misa y gastar los millones, que no invierte en dar soluciones al pueblo, en cadenas y publicidad para ocultar su ineficiencia, pero nada puede tapar lo que sufrimos cada día los venezolanos. ¿O es que una valla o una cadena resuel
en el problema a tantas familias venezolanas que viven en construcciones improvisadas o temporales, o arrimadas en la casa de un familiar porque no tienen cómo acceder a una vivienda de calidad?

El derecho a la vivienda está consagrado en el artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos. El Estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las políticas sociales y al crédito para construcción, adquisición o ampliación de viviendas”.

¿Conocerán los señores del gobierno el texto constitucional? Todo parece indicar que no, porque lo violan a diario descaradamente.

Durante 16 años se han dedicado a despilfarrar los recursos de nuestro pueblo, lo han empobrecido, lo han alejado de sus posibilidades de progreso, del derecho de acceder a una vivienda de calidad y de sentir la tranquilidad de dejar a sus hijos y nietos un techo para su futuro.

Este gobierno ha acumulado una gran deuda social, el déficit de vivienda se calcula en 3 millones de unidades. Pero además, la pérdida de valor del salario, la escasez y los controles con los que pretenden regular la vida de los venezolanos, hacen cada vez más difícil adquirir una vivienda, alquilar y hasta realizar mejoras en el hogar. Un apartamento sencillo de 2 habitaciones no cuesta menos de 15 millones de bolívares Con un sueldo mínimo de 7 mil 422 bolívares, tendríamos que ahorrar más de 160 años de sueldos para comprarla y no hay manera de acceder a un crédito.

Este gobierno olvidó que la vivienda es más que paredes y techos, que se requieren terrenos seguros y proyectos planificados para garantizar a las familias condiciones óptimas de vida, con todos los servicios, con vialidad, acceso a la salud, a la educación y hasta a un empleo cercano al sitio donde se vive. Sólo así se logrará una solución de largo plazo y no una que al poco tiempo se convierta en un problema para las familias.

Y es que no se trata de cuántas casas “regalen”, se trata de que no entregan a las familias el título de propiedad, por lo que nadie es propietario y su casa termina dependiendo de un chantaje político.

Por eso desde la Asamblea Nacional impulsamos una ley para la entrega de la titularidad de la tierra para que puedas dejar a tus hijos aquello que tanto te costó conseguir. Claro que podemos tener un país de propietarios, pero tenemos que trabajar unidos para lograr el triunfo el 6 de diciembre.

El cambio sí es posible. No podemos seguir permitiendo que el dinero que debe invertirse en obras de calidad vaya a los bolsillos de un grupito, es posible cambiar y desde la Asamblea Nacional lo vamos a lograr, porque ahí se debatirán los problemas que afectan a todos los venezolanos, se legislará para todos por igual y nos dedicaremos a trabajar para crear leyes que garanticen la posibilidad de obtener los títulos de propiedad de las viviendas y para que alquilar vuelva a ser una opción.

Sabemos que parece difícil pero esto va a cambiar. No estamos condenados a seguir viviendo así. Sabemos que podemos construir un mejor futuro y juntos lo vamos a lograr. ¡Vamos a cambiar para progresar!

Juntos hagamos posible la Venezuela del SI HAY

20151007_columna“No consigo” y “no me alcanza”, son las dos frases que más se repiten en toda nuestra Miranda y en toda nuestra Venezuela. Este gobierno, en 16 años, acabó con la producción nacional y con el poder de compra de nuestro pueblo.

A la humillación que vivimos los venezolanos en las interminables colas para tratar de acceder a algún producto de primera necesidad, se suma la frustración de no poder comprar lo que necesitas porque el dinero no te alcanza.

Somos el país con mayor inflación del mundo, según cifras extraoficiales acumulamos una inflación de 150% en lo que va de año. Cada día que pasa los precios se incrementan y eso se siente en el bolsillo, aunque el gobierno trate de ocultarlo,. dejando de publicar las cifras oficiales. Nada más en septiembre los precios aumentaron casi 20 por ciento, no hay salario que alcance y lo peor es que no hacen nada para revertir esta situación. Nuestro poder de compra está cada día más limitado y cada vez se pone peor. Los precios aumentan cada día, es muy difícil poder rendir el dinero y mucho menos ahorrar.

Y si adquirir productos básicos es inalcanzable, qué decir de disfrutar un paseo familiar y hasta una película en el cine. ¿Y los juguetes de los niños? Apenas comienza octubre y ya pensar en el Niño Jesús es un dolor de cabeza para los padres, como lo sigue siendo la adquisición de la lista de útiles y uniformes. Todavía hoy son muchas las familias que no han logrado completar todo lo que sus hijos necesitan para ir a la escuela.

No hay hora del día y hasta la noche, que no veamos colas en cada abasto, mercado o farmacia. Pasamos horas en cola, sin importar el inclemente sol o la lluvia, y expuestos a ser víctimas de la delincuencia. Pero además son horas que dejamos de disfrutar con nuestra familia, que dejamos de descansar y también son horas durante las cuales se deja de producir, porque hay quienes hasta tienen que faltar a sus días de trabajo para literalmente, salir de cacería.

¿Y qué hace el gobierno de Maduro y Cabello ante esta situación? Burlarse de las necesidades de nuestro pueblo. Basta con ver cómo los candidatos de Maduro y Cabello, mandan a los venezolanos a comer piedras o a hacer las colas “sabrosas” para conseguir lo más elemental. Cómo se nota que lo único que les interesa es mantenerse en el poder.

Parece que ignoraran el día a día de los venezolanos, pero es peor, y es que conociendo la realidad, no les importa y prefieren mirar para otro lado y cruzarse de brazos. ¿Pensarían que las colas son sabrosas luego de pasar más de cinco horas en una a las afueras de un local bajo la lluvia o el sol? ¿Qué pensarían los candidatos de Maduro y Cabello si tuvieran que vivir un mes con sueldo mínimo? ¿Seguirían con la mal llamada revolución si tuvieran que comer piedras?

Los candidatos de Maduro y Cabello no representan a los venezolanos y no piensan en las necesidades del pueblo sino solo en los intereses personales y partidistas. Ellos son los responsables de la crisis por la que estamos pasando y si algo garantizan es la continuidad, o más bien el agravamiento de esta crisis que estamos viviendo.

Pero todo esto tiene que darnos más razones para unirnos y más fuerza para luchar. Los venezolanos no podemos resignarnos. Nuestra Venezuela tiene todo lo necesario para salir adelante. Para ello tenemos que unirnos, creer en nosotros, en nuestras capacidades y en nuestra Venezuela. En nuestras manos, con nuestro voto el próximo 6 de diciembre, está la fuerza para lograr el cambio que tanto soñamos.

Los venezolanos necesitamos una Asamblea Nacional conectada con las prioridades del pueblo, que legisle para fomentar la inversión y aumentar la producción nacional, que controle y vigile en qué se invierten los recursos para que no se sigan perdiendo. Los venezolanos necesitamos una Asamblea Nacional que exija respuestas a los responsables de esta crisis.

Faltan 60 días para que todos los venezolanos vayamos masivamente a expresarnos por el cambio. Estamos aquí contigo para acompañarte, escucharte, y junto a ti y tu familia vamos a construir las soluciones que nos saquen de esta crisis. Junto vamos a salir adelante ¡Vamos a cambiar para progresar!

Una Venezuela de paz y progreso si es posible

Cada venezolano que cae víctima de la violencia, es una pérdida que enluta no sólo a sus seres queridos sino a todo unnamedel país, es un recordatorio de la irresponsabilidad, la ineptitud, la inacción, la falta de sensibilidad y el irrespeto a los más elementales derechos humanos por parte del gobierno.

Han pasado 16 años d
esde el inicio de esta mal llamada revolución, que se dice humanista, y no hay una sola señal de enmienda por parte de quienes juraron defender la Constitución y garantizar la vida de nuestro pueblo.

Sí. Es difícil de digerir. 16 años y un total de 23 planes de seguridad y, lejo
s de disminuir, la violencia en nuestro país gana cada día más terreno y el número de venezolanos asesinados diariamente se asemeja al de un país en guerra. ¿Qué pensarán Maduro y Cabello sabiendo que nuestra Venezuela, tiene el mayor número de muertes por estallido de granadas, aunque no exista en el país una guerra o conflicto armado?

La inseguridad se ha enquistado a tal punto en nuestro país, que vivimos intranquilos. La angustia se ha convertido en nuestra compañera cada vez que salimos a la calle. Es la compañera de cada madre, padre, hijo, hermano, que teme por la vida de sus seres queridos.

Mientras esto ocurre en sus narices, el gobierno guarda silencio. La impunidad, la corrupción y el amiguismo, se están comiendo al Sistema Judicial. No hay culpables ni responsables. La justicia en el país está podrida, tenemos jueces provisorios a los que solo les interesa estar bien con el gobierno para defender su puesto, dejando a un lado su verdadera responsabilidad. ¿El resultado? De 100 delitos que se cometen en el país, 96 quedan impunes.

Tenemos una Fiscalía General  que no hace nada ante las denuncias. Tenemos un sistema de justicia que no le hace justicia a su nombre, con jueces que se dedican a perseguir a quien piensa distinto, mientras los delincuentes siguen en las calles. A este cóctel se suman centros penitenciarios donde los reclusos se encuentran hacinados, donde el control no lo tienen las autoridades sino grupos organizados. Según el Observatorio Venezolano de Prisiones la capacidad instalada de los centros de reclusión venezolanos es de 19.000 reclusos pero en la actualidad hay 55.007 privados de libertad, lo que representa un hacinamiento de 190%.

¿Cuántos muertos más necesitan para hacer algo? A Nicolás y Diosdado no les importa esta realidad porque ellos si están seguros. Si fueran a las comunidades y realmente escucharan al pueblo sabrían qué sienten nuestras madres.

Todos los venezolanos nos vemos afectados por esta incertidumbre, la violencia nos afecta sin importar colores políticos y esa es una razón más para unirnos.

En lugar de inventarse cada día una nueva guerra imaginaria, deberían dedicarse a ponerle fin a las verdaderas guerras que libran cada día los venezolanos. En lugar de inventarse la guerra económica deberían luchar contra la guerra de la inseguridad, esa que, por cierto, ellos mismos alimentaron.

Este no es el país que quiero y sé que no es el país que tú quieres. Esa Venezuela de paz y progreso donde todos los venezolanos podamos vivir tranquilos sí es posible pero nos necesita a todos. Es la vida de tus hijos, de tus nietos la que está en juego.

Necesitamos mejorar el sistema de justicia del país, que los policías estén en la capacidad de cuidarnos, que los fiscales y jueces hagan su trabajo, sin ataduras partidistas, que los centros de reclusión dejen de ser universidades del delito.

Sabemos que el cambio es posible y desde la Asamblea Nacional vamos a legislar para solucionar la crisis que estamos viviendo todos. Queremos velar porque el Poder Judicial deje de estar sometido por un grupito. Queremos estar en la Asamblea Nacional para garantizar a las gobernaciones y alcaldías los recursos necesarios para las policías regionales y municipales y para velar porque los mismos sean bien ejecutados.

Queremos ser tu voz en la Asamblea Nacional para ponerle un parao a esta situación y vivir tranquilos. Como tú, millones de venezolanos vivimos esta realidad. Tú tienes la posibilidad de elegir, ¡Haz la diferencia!

Juntos, podemos garantizarle un mejor futuro a nuestros hijos, para que cuenten con una Venezuela llena de oportunidades para salir adelante. Este 6D Vota porque ¡Vamos a cambiar para progresar!

Este 6D pensemos en el futuro de nuestros niños

Evelyn, una mirandina que creció en Los Naranjos, en Guarenas, nos contó que un recuerdo que siempre la acompaña, es la emoción que sentía cuando llegaba el momento de comprar los útiles y uniformes para un nuevo año escolar. Nos decía que, aunque con sacrificio, sus padres siempre lograban organizarse para cubrir todo lo solicitado en la lista y que hoy ve, con profunda tristeza, la frustración de su hija, quien, ni juntando tres salarios logró comprar a su niña todo lo necesario. “Le tocó endeudarse y buscar chivas de zapatos y ropa, porque cada vez alcanza para menos y además hay cosas que no se consiguen”.ade

Como Evelyn, siempre vi el regreso a clases como una temporada de alegría. Pienso que no hay dinero mejor invertido que el que se coloca en la educación de nuestros niños. Pero hoy, hasta los más pequeños viven la angustia de la escasez y los altos costos. Ellos, nuestros niños, el presente y futuro de nuestra Venezuela, ya no comen lo que deben sino lo que hay, o para lo que llega; ya no tienen el par de zapatos que más les gusta o que mejor les queda. En cambio los vemos descalzos por su comunidad o caminando como pueden con zapatos apretados o demasiado grandes. Nuestros niños se sienten tan afectados por esta crisis que son los primeros que salen a nuestro encuentro para decir lo que les falta para ir a la escuela.

Este gobierno irresponsable convirtió la alegría del regreso a clases en angustia y frustración para las familias venezolanas, especialmente las más necesitadas. Hoy arrancan las clases y todavía hay niños en todos los rincones de nuestra Venezuela que no tienen uniforme o sus preciados útiles para poder estudiar.

Nuestros hombres y mujeres enfrentan todos los días al enemigo de la inflación y la escasez, producto de las políticas equivocadas de este gobierno. Mientras, los responsables miran para otro lado y se inventan guerras imaginarias para distraer la atención de los verdaderos problemas. ¿Acaso con los cierres fronterizos y la deportación masiva de nuestros hermanos colombianos bajaron los precios de los útiles y los uniformes, o se encuentran los artículos de papelería que están desaparecidos?, ¿Acaso los anaqueles se llenaron de productos para que las madres puedan armar las loncheras de sus niños?, ¿Acaso las madres procesadoras del Programa de Alimentación Escolar tienen  todo lo necesario para dar a nuestros niños una alimentación balanceada en las escuelas?

Maduro y su cúpula corrupta viven en un país de fantasía. Creyendo que todavía con 150 bolívares mensuales pueden alimentar todo el mes a un niño con el Programa de Alimentación Escolar. ¡7 bolívares por día por niño! Ya ni un caramelo se compra por ese monto. Cómo se nota que los del gobierno  no dependen del Programa de Alimentación Escolar para alimentar a sus hijos y nietos y no les duelen los 7 mil bolívares que puede representar rellenar la lonchera de un niño durante un mes.

El problema de la escasez y la inflación, lo vivimos por las medidas económicas de un gobierno irresponsable, que ha acabado con la producción nacional expropiando y arrinconando a la empresa privada. Lo hecho en Venezuela se ha sustituido por alimentos importados, casi vencidos, al doble de lo que cuestan.

Se llenan la boca hablando de la “soberanía alimentaria” pero si en los anaqueles no hay productos, ¿qué van a ofrecer las cantinas este año escolar? Definitivamente este es el gobierno de las loncheras y cantinas vacías. “Venezuela Avanza”, esa es la promesa con la que bombardean a los venezolanos desde hace 15 años. Pero ya nadie se come ese cuento. Los venezolanos están muy claros: lo único que ha hecho este gobierno nefasto es que nuestra Venezuela retroceda. Despilfarraron la mayor bonanza petrolera de nuestra historia y se fue a sus bolsillos.

No podemos seguir dejando en manos del gobierno de Maduro el futuro de nuestro país, que se sigan llenando los bolsillos y el pueblo pasando necesidades. Aquí, lo que hace falta es inversión para la producción nacional e incentivos para los pequeños y medianos empresarios. Generar confianza para atraer más y mejores inversiones.

Nosotros sabemos cuál es la solución y desde la Asamblea Nacional vamos a trabajar porque el país mejore, legislando y vigilando que los recursos sean bien administrados, impulsando la producción nacional y debatiendo los problemas.

Sabemos que al igual que tú hay millones de venezolanos que están pasando por esta situación, sabemos que crees que difícil salir de esto, pero no es así. Juntos podremos salir de esta situación y tener el país que merecemos. Es hora de darle un parao a la ineptitud del gobierno de Maduro y a la crisis que nos agobia.

Como madre, como venezolana y como servidora pública, estoy convencida de que la educación es el mejor regalo que les podemos ofrecer a nuestros niños. La educación es la base sobre la que se construye un país. Que nuestros niños tengan una educación de calidad, que puedan crecer sanos y bien alimentados es posible. Por nuestros niños debemos seguir trabajando unidos para lograr el cambio, y el próximo 6 de diciembre tenemos una oportunidad de iniciar el cambio de rumbo de nuestra Venezuela.

Tu voto el 6 de diciembre hará posible una Asamblea Nacional donde se discutan los verdaderos problemas que nos afectan a todos los venezolanos, hará la diferencia entre la vida que tienes hoy y la quieres tener y garantizar a tus hijos. Pensemos en el futuro de nuestros hijos, ellos son el motor de esta lucha #UniónYCambio

En tu voto está el poder de dar a tus hijos el futuro que sueñas

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La próxima semana comienzan las clases, pero nuestras madres y padres continúan viviendo la pesadilla en la que se ha convertido la adquisición de útiles, uniformes y hasta el pago de las matrículas para que sus hijos puedan estudiar. En cada comunidad a la que vamos no hay madre o padre que no nos cuente las calamidades que están pasando para comprar lo necesario para el inicio del año escolar.

Luisa, en Los Naranjos de Guarenas, nos dijo que para comprar los zapatos a su hijo necesita un mes de sueldo. “Uno tiene que decidir entre comer o comprarle los zapatos a los muchachos”, me dijo entre lágrimas.

No hay derecho a que en un país como nuestra Venezuela, con las reservas de petróleo más importantes del planeta, nuestras madres tengan que vivir esta angustia. Pero a este gobierno irresponsable, no le interesa la educación de nuestros niños, sino seguir generando historias para distraer la atención de los verdaderos problemas que nos aquejan.

Mientras muchos de nuestros niños van a clase porque allí es donde reciben prácticamente el único alimento que consumen en un día, por cierto cada vez más limitado por la escasez y los altos costos, Maduro va de banquete en banquete por el mundo.

Mientras Maduro se dedica a viajar de país en país, en Venezuela las vacaciones escolares no fueron para hacer turismo sino para ir de librería en librería y de tienda en tienda, buscando los útiles y uniformes que, además de escasos, están por las nubes y han llevado a las familias a endeudarse y hasta a recurrir a sus prestaciones sociales para tratar de darle a sus niños lo necesario para su educación.

Si este gobierno en lugar de despilfarrar la bonanza petrolera más importante de nuestra historia se hubiera dedicado a invertir en nuestra Venezuela, en incentivar la producción nacional, hoy tendríamos una industria sólida y produciríamos todo lo necesario, incluidos los útiles y los uniformes, que hoy se importan. ¿Por qué no hay útiles y uniformes y cuando se encuentran el dinero no alcanza? Porque desde 2014, las industrias y los importadores no reciben divisas para adquirir la materia prima.

Este año comprar los útiles y uniformes cuesta 362,4% más que el año pasado, según datos del Cendas. Mientras, en junio de 2014 los precios rondaban los 19.771 bolívares, este año se encuentran en más de 91 mil. Estamos hablando de que una familia venezolana necesita 13,6 salarios mínimos para adquirir los uniformes y útiles de un niño. ¿Qué decir de una familia que tiene más de dos niños en edad escolar?

Esta es una razón más para unirnos. Esta situación no distingue entre colores políticos y así como nos unen los problemas tenemos que trabajar juntos para encontrar las soluciones. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y no podemos permitir que nos quiten la esperanza de darles ese futuro de progreso que soñamos para ellos.

Por eso los invito a ponerse la mano en el corazón y a preguntarse si ésta no es la crisis más brava que hemos vivido en nuestra Venezuela. ¿Y qué hacer ante esto? Definitivamente no podemos quedarnos de brazos cruzados, el próximo 6 de diciembre tenemos la oportunidad de darle un giro al rumbo de nuestro país. Somos mayoría los que queremos cambio y tenemos que trabajar todos los días para seguir sumando voluntades.

Con una Asamblea Nacional compuesta por hombres y mujeres comprometidos con nuestro pueblo y no con un partido político, y que además tengan claras las prioridades, se acabará la regaladera y el derroche de los recursos que son de todos los venezolanos, y se invertirá en el desarrollo de nuestra Venezuela, en la educación – que es el mejor escudo contra la pobreza-, en la salud, en el desarrollo de nuestra industria, en la seguridad, en la generación de empleo…

Este 6 de diciembre tenemos una enorme oportunidad con lo único que tenemos los venezolanos, nuestro voto. Desde la Asamblea Nacional alzaremos nuestra voz y lucharemos para mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Un cambio en la Asamblea Nacional es el inicio de un cambio en el país, para salir adelante y progresar. Tu voto el 6 de diciembre hace la diferencia entre la vida que tienes hoy y la que quieres para tus hijos #UniónYcambio

Lo mejor está por venir

Hace 10 años tSin títuloomé la decisión más difícil de mi vida, cuando mis hijas me pidieron irse a estudiar al exterior. En ese momento reflexioné: si siempre las estimulé para que siguieran sus sueños, yo tenía que darles el ejemplo. Les dije que fueran y hoy mis hijas están cumpliendo sus sueños y yo estoy cumpliendo el mío: seguir luchando por una Venezuela de unión y de progreso.

Por eso hoy, como indica la ley, de la cual hemos sido siempre respetuosos en Miranda, me separé del cargo de Secretaria General de Gobierno para asumir el reto de ganar, junto a ustedes, el circuito 4 de Miranda y llegar a la Asamblea Nacional. Doy este paso con mucha fuerza y entusiasmo, porque no me estoy yendo de Miranda… estoy aceptando un nuevo desafío para continuar luchando por nuestro pueblo.

Servir ha sido mi vocación de vida. Por ello, desde el primer día de nuestra gestión en Miranda, he trabajado junto a nuestras comunidades, escuchándolas y llevando soluciones a sus problemas. Hoy me separo del cargo de Secretaria de Gobierno, pero no de Miranda.

Ser diputada del circuito Guarenas, Guatire, Araira, La Dolorita, Caucagüita y Filas de Mariche, para muchos es un desafío y lo acepto sin titubear. Ser diputada de nuestro pueblo me da la oportunidad de demostrar que sabemos lo que tenemos que hacer y lo seguiremos haciendo bien.

Ser parte del equipo de Mirada es una condición que marcó mi vida como servidora pública, al igual que la de todo el maravilloso equipo, con el que tuve la fortuna de compartir todos estos años. Y es que, sin importar dónde estemos, siempre nos une algo superior: nuestros valores, nuestros principios y nuestra visión de tener una Venezuela de progreso para todos por igual.

En Miranda hemos demostrado cómo se tiene que trabajar, recorriendo cada día una comunidad diferente, escuchando a nuestro pueblo y ofreciéndole soluciones a los problemas de su día a día. Siempre hemos dado la cara a los problemas, aún sin los recursos.

Hemos aprendido que las dificultades se resuelven escuchando y de la mano de nuestro pueblo. Es por eso que hoy tenemos 47 nuevas escuelas, conformamos 42 Hogares Mirandinos y 192 nuevas construcciones deportivas. Hoy nuestro pueblo cuenta con 72 centros de salud de la Red Francisco de Miranda, donde hemos atendido ya a más de 7,7 millones de pacientes. Además, 275.000 mirandinos han mejorado su vivienda con los Certificados Mirandinos de Materiales De Construcción, 80.000 se han incorporado a nuestro Programa Hambre Cero y hemos generado más de 32.500 empleos con los créditos productivos y agrícolas entregados, y con las obras ejecutadas.

Sabemos que hace falta más, y lo sabemos porque día a día escuchamos a nuestro pueblo, lo sabemos porque tenemos las soluciones, porque somos un equipo. Lo único que nos falta son los recursos, esos por los que vamos a luchar desde la Asamblea Nacional. Pueden tener la certeza de que junto a mi compañero Rafael Guzmán y a nuestros suplentes Manuel Texeira y Gilbert Caro, demostraremos que somos mayoría quienes queremos cambiar esta realidad, y que esa mayoría nos hace fuertes para asumir el compromiso de cambio con el país.

Juntos demostraremos que el cambio sí es posible y lo comenzaremos a construir con una Asamblea Nacional que responda a las angustias que vivimos los venezolanos, que legisle para resolver los problemas de esas madres que buscan dejar un futuro de bien para sus hijos; una Asamblea Nacional que vigile y controle en qué se gasta el dinero de los venezolanos, que respete las opiniones de quienes piensan distinto; una Asamblea Nacional que sea un espacio de encuentro.

No es posible que los ciudadanos tengan que protestar a diario, para que el gobierno de Maduro dé respuesta a los problemas. No es posible que los gobernadores y los alcaldes no puedan acudir a la Asamblea Nacional a defender los recursos y los derechos que corresponden a sus comunidades.

Soñamos con un país donde los venezolanos podamos vivir tranquilos, sin miedo a perder nuestras vidas, a que a nuestros hijos les pase algo. Soñamos con un país que produzca lo necesario, donde nunca más las madres y padres venezolanos tengan que hacer una cola humillante para comprar la comida de sus hijos, donde a cada venezolano le alcance la plata, gracias a un salario digno y a un empleo con beneficios que le permita progresar.

Soñamos con que cada mirandino, no importa dónde y en qué condición haya nacido, sepa que existe un estado que va a garantizar su acceso a salud y educación, para que nadie se quede atrás. Ese es el progreso en el que creemos.

Además es importante ganar la Asamblea Nacional porque sabemos cuántos puestos de Pronto Socorro necesitamos para garantizar una salud de calidad,  cuántos liceos, escuelas, preescolares y rutas escolares se necesitan para que nuestros niños tengan una educación de calidad que les garantice el futuro.

Conocemos cada comunidad y por eso sabemos sus necesidades: vivienda, agua, electrificación, vialidad. Desde la Asamblea Nacional lucharemos por los recursos que le corresponden a nuestro estado. Esta es una razón más para votar el 6 de diciembre y es un compromiso de quienes seremos diputados en la Asamblea Nacional.

Seré una diputada de trabajo en la calle, con nuestra gente. De 24 por 24, sin descanso y con la misma cercanía y dedicación que he demostrado como Secretaria de Gobierno para resolver los problemas. Mi compromiso es uno solo: estar siempre en donde pueda ser útil para Venezuela. El 6 de diciembre, tenemos la gran oportunidad de comenzar a generar el gran cambio que necesita cada uno de nosotros, controlando a esa cúpula que se cree poderosa y dándole el poder a nuestro pueblo desde la Asamblea Nacional.

Nuestro estado es la vitrina de la visión del hombre que nos ha enseñado a trabajar de esa manera, ese hombre que se ha metido en el pecho a este país cuando nadie creía que podíamos avanzar: Henrique Capriles. Gracias Henrique, por creer en tu equipo, por enseñarnos que los derechos de nuestro pueblo están siempre por encima de los intereses personales.

También por ese equipo alzaré mi voz desde la Asamblea Nacional, para que, con una ley de amnistía, quienes hoy están presos injustamente obtengan su libertad, y para que regresen al país los que sufren las persecuciones de este gobierno, como nuestro compañero, amigo, hermano Oscar López, un trabajador incansable por Miranda y por Venezuela.

Hoy quiero agradecer a cada uno de los 35.000 mirandinos que conforman esta familia que se llama Gobierno de Miranda. Hoy quiero agradecer a mis dos maravillosas hijas, Adriana Valentina y Adriana Carolina por ir detrás de sus sueños y permitirme lograr los míos.

Lo mejor está por venir. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela!

Necesitamos soluciones, no un nuevo conflicto

20150826_artículoLa gastada búsqueda de enemigos externos en época de elecciones reaparece ahora versión Táchira. El gobierno está desesperado porque sabe que perdió el apoyo popular y que más del  80% de los venezolanos no confía en Maduro. Su afán por desviar la atención ante su incapacidad para resolver la peor crisis que hemos vivido los venezolanos, en la que, por cierto hemos caído por su incompetencia, lo lleva a nuevos ensayos, que sólo postergan las medidas que se necesitan y empeoran la situación.

Reconocer la gravedad de la crisis originada por la implementación y mantenimiento a toda costa de medidas que llevan al país por el despeñadero, e impulsar el cambio del modelo sería lo que haría un gobierno responsable; pero eso no lo tenemos los venezolanos. Lo que tenemos es un gobierno que ante la inminencia de una nueva Asamblea Nacional y de la profundización de la crisis producto de sus constantes desaciertos, toma medidas efectistas como el cierre de la frontera y la declaración de estado de excepción en Táchira.

Estas injustificadas medidas para tratar de distraer a los venezolanos del hecho de que no ha sido capaz de solucionar la grave crisis económica que atravesamos, afectan a todo el estado y no sólo a sus municipios fronterizos; tienen consecuencias sociales y económicas, pues se está impactando de forma negativa la vida de cotidiana de las familias, muchas de las cuales han quedado separadas, y el intercambio económico, entre otros factores.

Los venezolanos no nos comemos el cuento. Primero fue el decreto contra Obama, luego el show del Esequibo, y ahora se inventan un conflicto con Colombia. Mientras tanto los problemas reales, cotidianos, básicos de los venezolanos se continúan acentuando. La actual Asamblea Nacional no ha convocado ninguna sesión para abordar que afecta a nuestro pueblo, ni ha pedido explicaciones a los ministros por el ocultamiento de las cifras de inflación y escasez, o por la violencia que continúa enlutando a nuestro pueblo. Sin embargo, no dudó un minuto para convocar una sesión especial en Táchira por el cierre de la frontera.

Nuestros hermanos del Táchira hace mucho que necesitan que el gobierno se ocupe de atender sus problemas, pero la prioridad del gobierno de Maduro no es el pueblo tachirense. No fue el bienestar de sus habitantes lo que movió la convocatoria de esta sesión, como no fue su seguridad lo que motivó el cierre fronterizo o medidas de excepción, sino alimentar su estrategia de comunicación.

Tal como lo hemos afirmado en muchas oportunidades, a medida que se acerque la fecha de las elecciones más serán los obstáculos, las artimañas con fines de distracción, la persecución. Pero a cada paso que dé el gobierno en ese sentido, los venezolanos responderán con más unión y con un deseo renovado de cambio que se materializará con su voto el próximo 6 de diciembre.

Mientras el gobierno se ocupa de su nuevo show nosotros seguimos en la calle escuchando a nuestro pueblo, llevando soluciones. El deseo de reconstruir a Venezuela es el motor que nos lleva a quienes creemos en el cambio a trabajar sin descanso para lograr una mayoría contundente en la Asamblea Nacional, que realmente represente al pueblo y vele por sus intereses.

El cambio ya es un hecho y para consolidarlo debemos continuar blindado la organización, la unión y sumando a más y más venezolanos que se sienten defraudados, especialmente a quienes en algún momento creyeron en el actual modelo político. Cada día son más las razones que nos unen #UniónYCambio

El cambio está a la vuelta de la esquina

CMYoVdpWcAAHLzL109 días nos separan del 6 de diciembre, fecha en la que los venezolanos sellaremos nuestra voluntad y compromiso con el cambio que necesitamos para superar la profunda crisis a la que nos han llevado estos 16 años de desgobierno.

Los venezolanos saben que con una Asamblea Nacional constituida de forma mayoritaria por hombres y mujeres que realmente estén al servicio del pueblo lograremos el cambio que nuestra Venezuela necesita. El 6 de diciembre los venezolanos vamos a decidir entre los candidatos que quieren que sigas viviendo como hoy, que son los rostros de la destrucción, y los candidatos del cambio y el progreso.

Esta semana, quienes desde la Unidad aspiramos representar a nuestro pueblo en la Asamblea Nacional, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar unidos para dar a Venezuela una victoria contundente. Sólo así podremos comenzar a construir el cambio que nos permita salir de la profunda crisis que estamos atravesando por culpa de un gobierno irresponsable, indolente e incapaz.

Mientras los candidatos ​de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello lo que quieren es que se siga legislando vía habilitante, quienes creemos en una Venezuela de progreso queremos legislar para llevar verdaderas soluciones a nuestro pueblo. A los candidatos del ​gobierno no les interesa discutir sobre la inseguridad, la escasez o exigir respuestas a los responsables de que el país esté como está; sólo les interesa generar resoluciones contra países, medios o personas que se atrevan a expresar una opinión distinta a la del gobierno.

Siempre hemos sostenido que para salir de la crisis económica debemos comenzar por incentivar la producción nacional, lo hecho en Venezuela, y por eso, impulsaremos leyes que apunten a ese objetivo, que acaben con las colas y la angustia que vives ante la imposibilidad de encontrar alimentos, medicinas y demás productos esenciales y ante la frustración de que el dinero no te alcance para comprar lo poco que se consigue.

Desde la Asamblea Nacional podremos ​asegurar la aprobación de leyes que te permitan vivir tranquilo, sin temer que tú o tu familia sean víctimas de la violencia y la inseguridad. Para ello también debemos poner fin a la impunidad, por eso trabajaremos por un poder judicial que en lugar de dedicarse a perseguir​ a quie
nes piensan distinto​, aplique la justicia de forma independiente y oportuna. ​

Además, desde la Asamblea Nacional, daremos prioridad a la educación, pues los países que se ocupan de la educación, se ocupan del futuro, y no podemos construir una Venezuela de progreso si no nos ocupamos de la educación de nuestros niños y también de la formación de nuestros hombres y mujeres.

Los candidatos de la Unidad estamos en la calle construyendo el cambio junto a nuestro pueblo, escuchando sus problemas directamente y llevando nuestro mensaje de esperanza, comunidad por comunidad, casa por casa. Los problemas que estamos viviendo los venezolanos no se resuelven por televisión​, cantando en una tarima, o​ desde salones con aire acondicionado, pero eso no lo entienden los candidatos de​ Maduro y Cabello.​

Nos emociona y nos llena de fuerza el sentimiento de cambio que se siente en el corazón de cada venezolano con el que hablamos en nuestras comunidades. Pero no podemos conformarnos y, aunque cada vez son más los venezolanos que han abierto los ojos, debemos seguir sumando voluntades.

Ahora es cuando tenemos que trabajar para lograr esa victoria abrumadora que haga imposible cualquier intento de alterar la voluntad de los venezolanos. Estos 109 días que nos quedan, mientras nosotros estamos, casa por casa, llevándole a nuestro pueblo la verdad sobre lo que está detrás del hecho de que sus bolsillos, sus neveras y sus estantes estén vacíos, los candidatos de la destrucción aprovecharán todo su aparato de comunicación, pagado con los recursos de los venezolanos, para continuar mintiendo, amenazando y chantajea​ndo.

Sabemos que esta campaña no será fácil. Estamos seguros que la
lucha va a ser desigual porque ellos tienen el poder. No serán pocos los obstáculos que enfrentaremos de aquí al 6 de diciembre, pero la fuerza del pueblo es indetenible y su voluntad de cambio saldrá a hacerle frente a cada uno de ellos. Los venezolanos ya no se comen sus cuentos, están cansados de promesas incumplidas y reconocen en los candidatos reciclados de siempre, a los rostros que nos llevaron a la más profunda crisis de nuestra historia.

Este 6 de diciembre es nuestra oportunidad para salir de esta oscuridad en la que nos metió Nicolás Maduro y su gobierno. Este 6 de diciembre, con nuestro voto daremos el primer paso para que nuestras vidas cambien para mejor. Esta elección se trata de elegir entre cambiar lo que vivimos y una oportunidad para que la Asamblea Nacional esté al servicio del pueblo y no al servicio del poder. #UniónYCambio

El futuro lo construimos con nuestras manos

L12agoblog3os venezolanos no podemos descansar mientras haya familias a las que sus derechos más elementales les son vulnerados, a diario, por un gobierno irresponsable, que en 16 años ha despilfarrado los recursos de nuestro pueblo, empobreciéndolo, alejándolo de sus posibilidades de progreso, del acceso a la salud, del derecho de acceder a una vivienda digna, del derecho a escoger qué, cómo y cuándo comprar, de la posibilidad de sentirse seguro y tranquilo.

Este gobierno, se ha acostumbrado a mentir, reciclando promesas en tiempos de elecciones y colocando pañitos de agua tibia, en lugar de buscar soluciones reales y definitivas a problemas que continúan agravándose. Ha despilfarrado y robado los recursos de los venezolanos, llevándose por delante sus derechos y aspiraciones.

A pesar de decirse socialista, este gobierno tiene una enorme deuda social, muestra de ello es el déficit de vivienda, que se calcula en 3 millones de unidades. A esto se suma que más del 60% de las viviendas es autoconstruida en malas condiciones de habitabilidad, según el reciente estudio de condiciones de vida en Venezuela, realizado por la UCAB, la UCV y la USB.

La inflación, la pérdida de valor del salario, la escasez y los controles que pretenden regular todos los aspectos de la vida de los venezolanos, han hecho que la posibilidad de adquirir una vivienda sea cada vez más lejana, como también lo es la de alquilar e incluso la de emprender un proyecto de ampliación o mejoras.

La vivienda es un derecho, una necesidad, primaria del ser humano y engloba mucho más que paredes y techo. Por eso siempre hemos sostenido que el tema de la vivienda debe abordarse de forma integral. Además de la construcción de viviendas con condiciones óptimas, deben generarse políticas que permitan que los venezolanos vuelvan a tener la posibilidad de alquilar una vivienda.

No se trata de levantar por generación espontánea paredes y techos. Hay que contar con terrenos seguros, aptos para el desarrollo de ciudades planificadas que garanticen la calidad de vida de sus habitantes y se conviertan en centros a partir de los cuales se dinamice la economía. Una vivienda, requiere servicios, como agua, electricidad, sistema de aguas servidas, vialidad, aceras, transporte público, facilidades de comunicación, espacios de esparcimiento, comercios, escuelas, servicios de salud. Sólo así podemos asegurar una solución de largo plazo y no una que en poco tiempo multiplique los problemas de las familias.

La falta de planificación que se ha impuesto en algunos de los proyectos, para crear la ilusión de que se está atendiendo el tema de la vivienda, hacen que a menos de dos años de su edificación, unidades habitacionales presenten problemas que colocan a sus habitantes en situaciones incluso más precarias que las que tenían anteriormente. No sólo se evidencian problemas en las estructuras, también  existen importantes carencias en cuanto a servicios y acceso a educación, a un empleo, a la salud.

La deuda que acumuló el gobierno en materia de vivienda también afectó a los mirandinos. Por ello, a pesar de sus intentos por alejarnos de nuestro objetivo, hemos trabajado sin descanso para buscar alternativas que nos permitan dejar atrás la informalidad, el uso de materiales inadecuados y las estructuras riesgosas que encontramos al inicio de nuestra gestión. Nuestros Certificados de Materiales de Construcción surgieron para dar respuesta, cuando el Gobierno Central transfirió los proyectos y obras habitacionales del Ejecutivo regional al Ministerio de Vivienda y Hábitat.

Miranda no es una isla en nuestra Venezuela. Manejamos un presupuesto deficitario y también nos enfrentamos a la escasez de materiales de construcción. La tarea no ha sido fácil, pero si algo nos sobra es voluntad: 275 mil mirandinos se han beneficiado con nuestros planes de vivienda, hemos entregado 48 mil 656 Certificados de Materiales de Construcción, mil 106 familias han adquirido vivienda en mercado primario o secundario con Certificados Mirandinos, hemos beneficiado más de 15 mil personas tramitando más de 3 mil títulos relacionados con la propiedad y hemos formado mil 578 mirandinos en nuestra escuela de constructores populares.

Todavía queda mucho trabajo por hacer y estamos seguros de que con una Asamblea Nacional que vele por los intereses del pueblo, donde no se use el poder para pasar factura a quienes piensan distinto, se logrará dar el apoyo necesario a las iniciativas de mejoramiento urbano y consolidación de viviendas, que buscan abordar de forma integral esta problemática.

Garantizar que todos y cada uno de los que vivimos en esta tierra tengamos oportunidades, calidad de vida, una vivienda segura, sí es posible. El próximo 6 de diciembre tenemos la oportunidad de elegir una Asamblea Nacional que trabaje por el pueblo; que le ponga un parao a los abusos y nos encamine hacia el cambio. El futuro lo construimos con nuestras manos. #UniónYCambio