Bastante segura estoy que muchos de nosotros hemos adorado a nuestros abuelos y los momentos que pasamos con ellos los guardamos en un lugar muy especial de la memoria. ¿Cómo no hacerlo? Son portadores de sabiduría, relatos de la juventud de nuestros padres y pilares especiales de la familia.
Por eso, he visto con agrado que cada día, mayor número de organizaciones, municipios y estados estén interesados en darle un giro importante al estatus social de los abuelos venezolanos, brindándoles bienestar.
En Miranda, nosotros hemos tenido esa visión integradora y la hemos canalizado a través de una institución que quiere vincular activamente alternativas en diversas áreas que garanticen el bienestar y respondan positivamente a los intereses de nuestros adultos mayores, ayudándolos a fortalecer sus condiciones físicas y sociales: Abuelos Miranda, que desde 2009 hasta la actualidad, ha activado programas para dar alimentación, salud preventiva, recreación, deporte y capacitación a más de 2 mil adultos mayores.
Tenemos un total de 37 Casas de Abuelos en pleno funcionamiento en la entidad, distribuidas de en el Área Metropolitana (3), Altos Mirandinos (1), Guarenas-Guatire (1), Valles del Tuy (9) y en Barlovento (23). En ellas, la tercera edad, recibe una mirada de respeto al esfuerzo y trabajo realizado durante sus «años mozos» construyendo su familia y sacándola adelante. Queremos que el respeto y la tranquilidad sean parte de su vejez.
En Miranda le llamamos progreso a la calidad de vida, a la tranquilidad, a la seguridad alimentaria, al acceso a la salud, en fin, en Miranda hacemos del progreso una realidad para todos por igual.
En 3 años hemos acondicionado 23 Casas de Abuelos en todo Miranda. Debemos honor a quien honor merece.
La calidad de vida no tiene edad, en Miranda llevamos progreso a todos por igual.
Para los que gustan de datos numéricos:
· Se han realizado más de 2 mil 600 jornadas de peluquería y barbería para adultos mayores.
· Más de 5 mil paseos de esparcimiento efectuados
· Diferentes operativos médicos, jornadas de seguimiento nutricional, vacunación y consulta en materia fisioterapéutica, acumulan un total de 15 mil 255 atenciones para abuelos de Miranda.
· Más de 5 mil asistentes a las Casas de Abuelos han participado en clases de Taichi y Bailoterapia.
· En materia de Alfabetización Inicial se registran más de 2 mil capacitaciones para personas de la tercera edad.
En Miranda apostamos al cambio desde la base y lo conseguimos. Los mirandinos están ahora en un proceso de crecimiento colectivo, participan, se benefician o son pagados con nuestros programas sociales
Una filosofía de hacer política y construir un país progresista, es aquella que además de aportar soluciones inmediatas promueve la formación de sus miembros. Herramientas, conocimientos, esas son las verdaderas soluciones.
Desde que llegamos a Miranda sabíamos que no queríamos sólo resolver las necesidades inmediatas de nuestra población, que conocamos eran muchas. Nosotros queríamos apostar al cambio de verdad, ese que es como una semilla, que se siembra y con el riego del apoyo no hay vuelta atrás. Apostamos al progreso, a mejorar la calidad de vida de los mirandinos, ahora y para toda la vida.
Con más de 100 programas de desarrollo social, en todas las áreas, sembramos en Miranda la semilla del cambio, una semilla que apoyamos y protegemos, pero que sobre todo, crece naturalmente desde los mirandinos. Involucramos a la comunidad en programas que permiten su desarrollo como personas y como fuerza laboral, además de aportar una solución inmediata.
El crecimiento colectivo se da gracias a un entramado de planes e instancias que se encargan de necesidades específicas en cada área social ¿por qué? porque con cada programa se hace un seguimiento personalizado y un entrenamiento que permite al mirandino aprender herramientas que lo impulsen en su capacidad productiva.
En Miranda apostamos a que el cambio sea para toda la vida.
Como ejemplo podemos colocar el área de vivienda: entregamos los certificados que le permiten al mirandino mejorar su casa, los materiales son proporcionados por ferreterias de su comunidad -que cada día se motivan más, y ofrecen mejores servicios-, estos sólo pueden ser entregados con la autorización e inspección del arquitecto o ingeniero asignado por el Gobierno de Miranda -son más de 300 los arquitectos e ingenieros que conforman nuestro programa. Pero no sólo pueden arreglar su vivienda, los beneficiarios son autoconstructores de la misma, y pueden recibir la formación en construcción popular.
Al final del proceso el mirandino mejora su vivienda -la necesidad inmediata-, colabora con la activación económica de su comunidad -la política de sumar, involucrando a los ferreteros-, y está certificado por la Universidad Central de Venezuela como constructor popular. Su vivienda mejoró, su comunidad participa y se beneficia también, y ahora podrá incrementar sus posibilidades de producción.
Crecimiento colectivo. Progreso. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba la gestión del cambio!