Este 6D pensemos en el futuro de nuestros niños

Evelyn, una mirandina que creció en Los Naranjos, en Guarenas, nos contó que un recuerdo que siempre la acompaña, es la emoción que sentía cuando llegaba el momento de comprar los útiles y uniformes para un nuevo año escolar. Nos decía que, aunque con sacrificio, sus padres siempre lograban organizarse para cubrir todo lo solicitado en la lista y que hoy ve, con profunda tristeza, la frustración de su hija, quien, ni juntando tres salarios logró comprar a su niña todo lo necesario. “Le tocó endeudarse y buscar chivas de zapatos y ropa, porque cada vez alcanza para menos y además hay cosas que no se consiguen”.ade

Como Evelyn, siempre vi el regreso a clases como una temporada de alegría. Pienso que no hay dinero mejor invertido que el que se coloca en la educación de nuestros niños. Pero hoy, hasta los más pequeños viven la angustia de la escasez y los altos costos. Ellos, nuestros niños, el presente y futuro de nuestra Venezuela, ya no comen lo que deben sino lo que hay, o para lo que llega; ya no tienen el par de zapatos que más les gusta o que mejor les queda. En cambio los vemos descalzos por su comunidad o caminando como pueden con zapatos apretados o demasiado grandes. Nuestros niños se sienten tan afectados por esta crisis que son los primeros que salen a nuestro encuentro para decir lo que les falta para ir a la escuela.

Este gobierno irresponsable convirtió la alegría del regreso a clases en angustia y frustración para las familias venezolanas, especialmente las más necesitadas. Hoy arrancan las clases y todavía hay niños en todos los rincones de nuestra Venezuela que no tienen uniforme o sus preciados útiles para poder estudiar.

Nuestros hombres y mujeres enfrentan todos los días al enemigo de la inflación y la escasez, producto de las políticas equivocadas de este gobierno. Mientras, los responsables miran para otro lado y se inventan guerras imaginarias para distraer la atención de los verdaderos problemas. ¿Acaso con los cierres fronterizos y la deportación masiva de nuestros hermanos colombianos bajaron los precios de los útiles y los uniformes, o se encuentran los artículos de papelería que están desaparecidos?, ¿Acaso los anaqueles se llenaron de productos para que las madres puedan armar las loncheras de sus niños?, ¿Acaso las madres procesadoras del Programa de Alimentación Escolar tienen  todo lo necesario para dar a nuestros niños una alimentación balanceada en las escuelas?

Maduro y su cúpula corrupta viven en un país de fantasía. Creyendo que todavía con 150 bolívares mensuales pueden alimentar todo el mes a un niño con el Programa de Alimentación Escolar. ¡7 bolívares por día por niño! Ya ni un caramelo se compra por ese monto. Cómo se nota que los del gobierno  no dependen del Programa de Alimentación Escolar para alimentar a sus hijos y nietos y no les duelen los 7 mil bolívares que puede representar rellenar la lonchera de un niño durante un mes.

El problema de la escasez y la inflación, lo vivimos por las medidas económicas de un gobierno irresponsable, que ha acabado con la producción nacional expropiando y arrinconando a la empresa privada. Lo hecho en Venezuela se ha sustituido por alimentos importados, casi vencidos, al doble de lo que cuestan.

Se llenan la boca hablando de la “soberanía alimentaria” pero si en los anaqueles no hay productos, ¿qué van a ofrecer las cantinas este año escolar? Definitivamente este es el gobierno de las loncheras y cantinas vacías. “Venezuela Avanza”, esa es la promesa con la que bombardean a los venezolanos desde hace 15 años. Pero ya nadie se come ese cuento. Los venezolanos están muy claros: lo único que ha hecho este gobierno nefasto es que nuestra Venezuela retroceda. Despilfarraron la mayor bonanza petrolera de nuestra historia y se fue a sus bolsillos.

No podemos seguir dejando en manos del gobierno de Maduro el futuro de nuestro país, que se sigan llenando los bolsillos y el pueblo pasando necesidades. Aquí, lo que hace falta es inversión para la producción nacional e incentivos para los pequeños y medianos empresarios. Generar confianza para atraer más y mejores inversiones.

Nosotros sabemos cuál es la solución y desde la Asamblea Nacional vamos a trabajar porque el país mejore, legislando y vigilando que los recursos sean bien administrados, impulsando la producción nacional y debatiendo los problemas.

Sabemos que al igual que tú hay millones de venezolanos que están pasando por esta situación, sabemos que crees que difícil salir de esto, pero no es así. Juntos podremos salir de esta situación y tener el país que merecemos. Es hora de darle un parao a la ineptitud del gobierno de Maduro y a la crisis que nos agobia.

Como madre, como venezolana y como servidora pública, estoy convencida de que la educación es el mejor regalo que les podemos ofrecer a nuestros niños. La educación es la base sobre la que se construye un país. Que nuestros niños tengan una educación de calidad, que puedan crecer sanos y bien alimentados es posible. Por nuestros niños debemos seguir trabajando unidos para lograr el cambio, y el próximo 6 de diciembre tenemos una oportunidad de iniciar el cambio de rumbo de nuestra Venezuela.

Tu voto el 6 de diciembre hará posible una Asamblea Nacional donde se discutan los verdaderos problemas que nos afectan a todos los venezolanos, hará la diferencia entre la vida que tienes hoy y la quieres tener y garantizar a tus hijos. Pensemos en el futuro de nuestros hijos, ellos son el motor de esta lucha #UniónYCambio

En tu voto está el poder de dar a tus hijos el futuro que sueñas

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La próxima semana comienzan las clases, pero nuestras madres y padres continúan viviendo la pesadilla en la que se ha convertido la adquisición de útiles, uniformes y hasta el pago de las matrículas para que sus hijos puedan estudiar. En cada comunidad a la que vamos no hay madre o padre que no nos cuente las calamidades que están pasando para comprar lo necesario para el inicio del año escolar.

Luisa, en Los Naranjos de Guarenas, nos dijo que para comprar los zapatos a su hijo necesita un mes de sueldo. “Uno tiene que decidir entre comer o comprarle los zapatos a los muchachos”, me dijo entre lágrimas.

No hay derecho a que en un país como nuestra Venezuela, con las reservas de petróleo más importantes del planeta, nuestras madres tengan que vivir esta angustia. Pero a este gobierno irresponsable, no le interesa la educación de nuestros niños, sino seguir generando historias para distraer la atención de los verdaderos problemas que nos aquejan.

Mientras muchos de nuestros niños van a clase porque allí es donde reciben prácticamente el único alimento que consumen en un día, por cierto cada vez más limitado por la escasez y los altos costos, Maduro va de banquete en banquete por el mundo.

Mientras Maduro se dedica a viajar de país en país, en Venezuela las vacaciones escolares no fueron para hacer turismo sino para ir de librería en librería y de tienda en tienda, buscando los útiles y uniformes que, además de escasos, están por las nubes y han llevado a las familias a endeudarse y hasta a recurrir a sus prestaciones sociales para tratar de darle a sus niños lo necesario para su educación.

Si este gobierno en lugar de despilfarrar la bonanza petrolera más importante de nuestra historia se hubiera dedicado a invertir en nuestra Venezuela, en incentivar la producción nacional, hoy tendríamos una industria sólida y produciríamos todo lo necesario, incluidos los útiles y los uniformes, que hoy se importan. ¿Por qué no hay útiles y uniformes y cuando se encuentran el dinero no alcanza? Porque desde 2014, las industrias y los importadores no reciben divisas para adquirir la materia prima.

Este año comprar los útiles y uniformes cuesta 362,4% más que el año pasado, según datos del Cendas. Mientras, en junio de 2014 los precios rondaban los 19.771 bolívares, este año se encuentran en más de 91 mil. Estamos hablando de que una familia venezolana necesita 13,6 salarios mínimos para adquirir los uniformes y útiles de un niño. ¿Qué decir de una familia que tiene más de dos niños en edad escolar?

Esta es una razón más para unirnos. Esta situación no distingue entre colores políticos y así como nos unen los problemas tenemos que trabajar juntos para encontrar las soluciones. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y no podemos permitir que nos quiten la esperanza de darles ese futuro de progreso que soñamos para ellos.

Por eso los invito a ponerse la mano en el corazón y a preguntarse si ésta no es la crisis más brava que hemos vivido en nuestra Venezuela. ¿Y qué hacer ante esto? Definitivamente no podemos quedarnos de brazos cruzados, el próximo 6 de diciembre tenemos la oportunidad de darle un giro al rumbo de nuestro país. Somos mayoría los que queremos cambio y tenemos que trabajar todos los días para seguir sumando voluntades.

Con una Asamblea Nacional compuesta por hombres y mujeres comprometidos con nuestro pueblo y no con un partido político, y que además tengan claras las prioridades, se acabará la regaladera y el derroche de los recursos que son de todos los venezolanos, y se invertirá en el desarrollo de nuestra Venezuela, en la educación – que es el mejor escudo contra la pobreza-, en la salud, en el desarrollo de nuestra industria, en la seguridad, en la generación de empleo…

Este 6 de diciembre tenemos una enorme oportunidad con lo único que tenemos los venezolanos, nuestro voto. Desde la Asamblea Nacional alzaremos nuestra voz y lucharemos para mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Un cambio en la Asamblea Nacional es el inicio de un cambio en el país, para salir adelante y progresar. Tu voto el 6 de diciembre hace la diferencia entre la vida que tienes hoy y la que quieres para tus hijos #UniónYcambio

Lo mejor está por venir

Hace 10 años tSin títuloomé la decisión más difícil de mi vida, cuando mis hijas me pidieron irse a estudiar al exterior. En ese momento reflexioné: si siempre las estimulé para que siguieran sus sueños, yo tenía que darles el ejemplo. Les dije que fueran y hoy mis hijas están cumpliendo sus sueños y yo estoy cumpliendo el mío: seguir luchando por una Venezuela de unión y de progreso.

Por eso hoy, como indica la ley, de la cual hemos sido siempre respetuosos en Miranda, me separé del cargo de Secretaria General de Gobierno para asumir el reto de ganar, junto a ustedes, el circuito 4 de Miranda y llegar a la Asamblea Nacional. Doy este paso con mucha fuerza y entusiasmo, porque no me estoy yendo de Miranda… estoy aceptando un nuevo desafío para continuar luchando por nuestro pueblo.

Servir ha sido mi vocación de vida. Por ello, desde el primer día de nuestra gestión en Miranda, he trabajado junto a nuestras comunidades, escuchándolas y llevando soluciones a sus problemas. Hoy me separo del cargo de Secretaria de Gobierno, pero no de Miranda.

Ser diputada del circuito Guarenas, Guatire, Araira, La Dolorita, Caucagüita y Filas de Mariche, para muchos es un desafío y lo acepto sin titubear. Ser diputada de nuestro pueblo me da la oportunidad de demostrar que sabemos lo que tenemos que hacer y lo seguiremos haciendo bien.

Ser parte del equipo de Mirada es una condición que marcó mi vida como servidora pública, al igual que la de todo el maravilloso equipo, con el que tuve la fortuna de compartir todos estos años. Y es que, sin importar dónde estemos, siempre nos une algo superior: nuestros valores, nuestros principios y nuestra visión de tener una Venezuela de progreso para todos por igual.

En Miranda hemos demostrado cómo se tiene que trabajar, recorriendo cada día una comunidad diferente, escuchando a nuestro pueblo y ofreciéndole soluciones a los problemas de su día a día. Siempre hemos dado la cara a los problemas, aún sin los recursos.

Hemos aprendido que las dificultades se resuelven escuchando y de la mano de nuestro pueblo. Es por eso que hoy tenemos 47 nuevas escuelas, conformamos 42 Hogares Mirandinos y 192 nuevas construcciones deportivas. Hoy nuestro pueblo cuenta con 72 centros de salud de la Red Francisco de Miranda, donde hemos atendido ya a más de 7,7 millones de pacientes. Además, 275.000 mirandinos han mejorado su vivienda con los Certificados Mirandinos de Materiales De Construcción, 80.000 se han incorporado a nuestro Programa Hambre Cero y hemos generado más de 32.500 empleos con los créditos productivos y agrícolas entregados, y con las obras ejecutadas.

Sabemos que hace falta más, y lo sabemos porque día a día escuchamos a nuestro pueblo, lo sabemos porque tenemos las soluciones, porque somos un equipo. Lo único que nos falta son los recursos, esos por los que vamos a luchar desde la Asamblea Nacional. Pueden tener la certeza de que junto a mi compañero Rafael Guzmán y a nuestros suplentes Manuel Texeira y Gilbert Caro, demostraremos que somos mayoría quienes queremos cambiar esta realidad, y que esa mayoría nos hace fuertes para asumir el compromiso de cambio con el país.

Juntos demostraremos que el cambio sí es posible y lo comenzaremos a construir con una Asamblea Nacional que responda a las angustias que vivimos los venezolanos, que legisle para resolver los problemas de esas madres que buscan dejar un futuro de bien para sus hijos; una Asamblea Nacional que vigile y controle en qué se gasta el dinero de los venezolanos, que respete las opiniones de quienes piensan distinto; una Asamblea Nacional que sea un espacio de encuentro.

No es posible que los ciudadanos tengan que protestar a diario, para que el gobierno de Maduro dé respuesta a los problemas. No es posible que los gobernadores y los alcaldes no puedan acudir a la Asamblea Nacional a defender los recursos y los derechos que corresponden a sus comunidades.

Soñamos con un país donde los venezolanos podamos vivir tranquilos, sin miedo a perder nuestras vidas, a que a nuestros hijos les pase algo. Soñamos con un país que produzca lo necesario, donde nunca más las madres y padres venezolanos tengan que hacer una cola humillante para comprar la comida de sus hijos, donde a cada venezolano le alcance la plata, gracias a un salario digno y a un empleo con beneficios que le permita progresar.

Soñamos con que cada mirandino, no importa dónde y en qué condición haya nacido, sepa que existe un estado que va a garantizar su acceso a salud y educación, para que nadie se quede atrás. Ese es el progreso en el que creemos.

Además es importante ganar la Asamblea Nacional porque sabemos cuántos puestos de Pronto Socorro necesitamos para garantizar una salud de calidad,  cuántos liceos, escuelas, preescolares y rutas escolares se necesitan para que nuestros niños tengan una educación de calidad que les garantice el futuro.

Conocemos cada comunidad y por eso sabemos sus necesidades: vivienda, agua, electrificación, vialidad. Desde la Asamblea Nacional lucharemos por los recursos que le corresponden a nuestro estado. Esta es una razón más para votar el 6 de diciembre y es un compromiso de quienes seremos diputados en la Asamblea Nacional.

Seré una diputada de trabajo en la calle, con nuestra gente. De 24 por 24, sin descanso y con la misma cercanía y dedicación que he demostrado como Secretaria de Gobierno para resolver los problemas. Mi compromiso es uno solo: estar siempre en donde pueda ser útil para Venezuela. El 6 de diciembre, tenemos la gran oportunidad de comenzar a generar el gran cambio que necesita cada uno de nosotros, controlando a esa cúpula que se cree poderosa y dándole el poder a nuestro pueblo desde la Asamblea Nacional.

Nuestro estado es la vitrina de la visión del hombre que nos ha enseñado a trabajar de esa manera, ese hombre que se ha metido en el pecho a este país cuando nadie creía que podíamos avanzar: Henrique Capriles. Gracias Henrique, por creer en tu equipo, por enseñarnos que los derechos de nuestro pueblo están siempre por encima de los intereses personales.

También por ese equipo alzaré mi voz desde la Asamblea Nacional, para que, con una ley de amnistía, quienes hoy están presos injustamente obtengan su libertad, y para que regresen al país los que sufren las persecuciones de este gobierno, como nuestro compañero, amigo, hermano Oscar López, un trabajador incansable por Miranda y por Venezuela.

Hoy quiero agradecer a cada uno de los 35.000 mirandinos que conforman esta familia que se llama Gobierno de Miranda. Hoy quiero agradecer a mis dos maravillosas hijas, Adriana Valentina y Adriana Carolina por ir detrás de sus sueños y permitirme lograr los míos.

Lo mejor está por venir. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela!

Necesitamos soluciones, no un nuevo conflicto

20150826_artículoLa gastada búsqueda de enemigos externos en época de elecciones reaparece ahora versión Táchira. El gobierno está desesperado porque sabe que perdió el apoyo popular y que más del  80% de los venezolanos no confía en Maduro. Su afán por desviar la atención ante su incapacidad para resolver la peor crisis que hemos vivido los venezolanos, en la que, por cierto hemos caído por su incompetencia, lo lleva a nuevos ensayos, que sólo postergan las medidas que se necesitan y empeoran la situación.

Reconocer la gravedad de la crisis originada por la implementación y mantenimiento a toda costa de medidas que llevan al país por el despeñadero, e impulsar el cambio del modelo sería lo que haría un gobierno responsable; pero eso no lo tenemos los venezolanos. Lo que tenemos es un gobierno que ante la inminencia de una nueva Asamblea Nacional y de la profundización de la crisis producto de sus constantes desaciertos, toma medidas efectistas como el cierre de la frontera y la declaración de estado de excepción en Táchira.

Estas injustificadas medidas para tratar de distraer a los venezolanos del hecho de que no ha sido capaz de solucionar la grave crisis económica que atravesamos, afectan a todo el estado y no sólo a sus municipios fronterizos; tienen consecuencias sociales y económicas, pues se está impactando de forma negativa la vida de cotidiana de las familias, muchas de las cuales han quedado separadas, y el intercambio económico, entre otros factores.

Los venezolanos no nos comemos el cuento. Primero fue el decreto contra Obama, luego el show del Esequibo, y ahora se inventan un conflicto con Colombia. Mientras tanto los problemas reales, cotidianos, básicos de los venezolanos se continúan acentuando. La actual Asamblea Nacional no ha convocado ninguna sesión para abordar que afecta a nuestro pueblo, ni ha pedido explicaciones a los ministros por el ocultamiento de las cifras de inflación y escasez, o por la violencia que continúa enlutando a nuestro pueblo. Sin embargo, no dudó un minuto para convocar una sesión especial en Táchira por el cierre de la frontera.

Nuestros hermanos del Táchira hace mucho que necesitan que el gobierno se ocupe de atender sus problemas, pero la prioridad del gobierno de Maduro no es el pueblo tachirense. No fue el bienestar de sus habitantes lo que movió la convocatoria de esta sesión, como no fue su seguridad lo que motivó el cierre fronterizo o medidas de excepción, sino alimentar su estrategia de comunicación.

Tal como lo hemos afirmado en muchas oportunidades, a medida que se acerque la fecha de las elecciones más serán los obstáculos, las artimañas con fines de distracción, la persecución. Pero a cada paso que dé el gobierno en ese sentido, los venezolanos responderán con más unión y con un deseo renovado de cambio que se materializará con su voto el próximo 6 de diciembre.

Mientras el gobierno se ocupa de su nuevo show nosotros seguimos en la calle escuchando a nuestro pueblo, llevando soluciones. El deseo de reconstruir a Venezuela es el motor que nos lleva a quienes creemos en el cambio a trabajar sin descanso para lograr una mayoría contundente en la Asamblea Nacional, que realmente represente al pueblo y vele por sus intereses.

El cambio ya es un hecho y para consolidarlo debemos continuar blindado la organización, la unión y sumando a más y más venezolanos que se sienten defraudados, especialmente a quienes en algún momento creyeron en el actual modelo político. Cada día son más las razones que nos unen #UniónYCambio

El 6 de diciembre es el día del cambio

votaciónEl 6 de diciembre todos los venezolanos estamos convocados a manifestar nuestra voluntad de cambio. El camino hacia esa Venezuela de progreso que soñamos es posible y pasa por la elección de una Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y no con los intereses de un grupo que lo que quiere es perpetuarse en el poder, a costa de nuestro pueblo.

Y es que a este gobierno lo que le interesa es su proyecto político. La situación que estamos viviendo los venezolanos no es producto de la guerra económica, es propiciada desde el propio gobierno, según lo han manifestado algunos de sus máximos exponentes, en distintos momentos de estos 16 años.

Ellos han reconocido que necesitan que nuestro pueblo con menos recursos continúe siendo pobre para que siga votando por lo que llaman revolución. Han tenido el descaro de afirmar que hay que mantener al pueblo pobre, pero con esperanza, que la idea no es sacar al pueblo de la pobreza para que se conviertan en escuálidos.

Claro que el pueblo venezolano tiene esperanza, pero no la tiene puesta en ese grupito que está empeñado en acabar con nuestra Venezuela. La esperanza del venezolano está puesta precisamente en un futuro con posibilidades, en un futuro donde nadie le diga qué, cuándo y cuánto puede comprar, en un futuro donde el salario mínimo alcance, en un futuro donde no asesinen a un venezolano cada 20 minutos.

Queda claro que mientras este gobierno esté en el poder los venezolanos no lograrán superar esta crisis económica que cada día devalúa más el salario y deteriora hasta niveles nunca antes vistos la calidad de vida de nuestro pueblo.

Por eso nosotros desde el minuto cero hemos insistido en la unión de los venezolanos. Cada día debemos sumar más voluntades para lograr el cambio por la vía electoral, democrática, pacífica y constitucional. Son muchos los ejemplos que demuestran que la violencia lo que trae es violencia y que para que el cambio perdure debe lograrse a través de la expresión del pueblo por la vía del voto.

Los venezolanos que queremos un cambio para Venezuela tenemos que salir a votar masivamente para ganar la  Asamblea Nacional por una mayoría contundente. Esa es la respuesta que hay que darle a quienes amenazan con salir a la calle a “defender la revolución” si la Unidad gana la Asamblea Nacional.

Ahora más que nunca tenemos que unirnos ante quienes juegan a la división y recurren a la violencia y la amenaza para perpetuarse en el poder. Tenemos que consolidar una mayoría que le devuelva la Asamblea Nacional a nuestro pueblo. Desde la Asamblea Nacional lograremos la libertad de los presos políticos, podremos garantizar un presupuesto que dé prioridad a la educación, a la salud, a la seguridad, que impulse la producción nacional.

La cita electoral ya tiene fecha y nos permite organizarnos, pero no cambia el espíritu y  el trabajo que desde siempre venimos haciendo quienes creemos en el cambio para nuestra Venezuela. El trabajo es en la calle junto a nuestro pueblo, apoyándolo en sus luchas ante los atropellos, ante la inseguridad, ante el hecho de que el dinero no alcanza, ante la escasez.

A los venezolanos nos sobran razones para unirnos y este gobierno nos da cada día más motivos. Cada cola que hacemos para comprar productos básicos, cada medicina que no encontramos, cada examen médico que no podemos realizar por falta de reactivos, cada amigo, familiar o conocido que es víctima de la violencia nos da una nueva razón.

Faltan 165 días para el 6 diciembre. Son 165 días en los que debemos trabajar más unidos que nunca para que quienes aún no han abierto los ojos sepan quiénes son los responsables de las colas, de que no tengan agua en sus viviendas, de que no tengan leche para alimentar a sus hijos. La tarea no es fácil, durante ese tiempo el gobierno también pondrá a funcionar su maquinaria y los recursos que son de todos los venezolanos para intentar tapar el sol con un dedo, para mentir y manipular a los más necesitados; para amenazar y chantajear. Es por eso que les pedimos a los venezolanos que no se dejen engañar, que no pisen el peine de la violencia y la división. Como dice nuestro Gobernador Henrique Capriles, este gobierno se ha robado todo pero no podemos permitirle que nos robe la esperanza.

#UniónYCambio es la respuesta para que los sueños de progreso que compartimos los venezolanos se hagan realidad. Juntos podemos lograr el cambio que nuestra Venezuela necesita.

Los héroes que Venezuela necesita

Sin título“Cada uno tiene que hacer su trabajo, yo desde los 15 años vengo trabajando, ayudando al que lo necesite y lo seguiré haciendo porque me importa mi país”. Estas son palabras de Emili Cuesta, luchadora social a quien conocimos en el sector Luisa Cáceres de Arismendi en Guarenas, quien se sumó a los Comandos de Unión y Cambio, convencida de que en la unión está la fuerza. Ella está cansada de ver que en un país con tantos recursos como el nuestro, estemos viviendo tanta penuria por culpa de un gobierno que no se ocupa de atender los problemas del pueblo.

Quiero compartir con ustedes las reflexiones de esta y de otros mirandinos, que encontramos cada día en un sector distinto de nuestro estado, quienes con sus acciones nos confirman que los problemas de sus comunidades son una razón para unirse y luchar para cambiar su realidad. No se trata de esperar que otro nos resuelva los problemas, se trata de pasar de la queja a la acción, de organizarse y hacerle frente a los obstáculos y a los problemas.

El gobierno central, se esfuerza por todos los medios en dividir y quitarle al venezolano la esperanza. Pero por cada acción que realiza o deja de realizar el gobierno para paralizar a nuestro pueblo, hay miles de venezolanos, estudiantes, maestros, profesionales, emprendedores, amas de casa, que ponen su esfuerzo para sacar a su familia, a su comunidad, a su estado y a su país de esta profunda crisis.

Cada día son más quienes se están sumando al proyecto de cambio. Siempre digo que una acción vale más que mil palabras. Eso lo sabe cada uno de los que se ha puesto al frente de sus comunidades. También lo sabe el pueblo, que tiene muy claro quién trabaja en su beneficio y quién sólo lo busca cuando se acerca un proceso electoral.

El ver que el Gobierno de Miranda, a pesar de las limitaciones presupuestarias sí ofrece soluciones, ha sido un factor importante para que los mirandinos se sumen al cambio. Así nos lo dijo Alida de Homón, quien es madre de 4 hijos y abuela de 7 nietos. Con ella conversamos una tarde en Las Palmas, en San Francisco de Yare, donde fuimos a buscar las mejores soluciones a los problemas de ese sector. Ella nos contaba que a pesar de que muchos no votaron por nuestro Gobernador Henrique Capriles, se han dado cuenta que es el único gobernante que resuelve y ayuda sin hacer distinciones políticas. “Esta Venezuela en la que viven mis hijos y nietos está patas arriba. Maduro nos ha traído más pobreza a los que tenemos menos recursos, cada día estamos peor y el dinero no nos alcanza ni para comer”.

Durante nuestros recorridos nos llena de esperanza encontrarnos con jóvenes dispuestos a trabajar para garantizar un futuro mejor a sus comunidades. Definitivamente el papel que ellos desempeñan es fundamental para lograr el cambio. Cuánto entusiasmo desborda  Andry Fruto, vecino de Luisa Cáceres de Arismendi, en Guarenas. “Aquí en esta comunidad nos unimos todos los vecinos a pesar de las posiciones políticas y nos enfocamos en buscar soluciones a nuestros problemas. En nuestra comunidad los jóvenes somos una generación de relevo que no busca protagonismo político sino trabajar por nuestro pueblo”.

No nos cansaremos de repetirlo, pueblo que trabaja unido avanza y progresa y las necesidades del pueblo no tienen que ver con colores políticos. Cuando hablamos de unión y cambio no lo hacemos en un sentido partidista o de activismo. Trabajan por el cambio quienes buscan formarse en oficios productivos para emprender; trabajan por el cambio quienes deciden compartir sus conocimientos para que otros puedan progresar; trabajan por el cambio quienes deciden organizar a sus vecinos para exigir soluciones a sus problemas.

Encontramos un ejemplo en Raiza Colina, facilitadora de cursos de oficios productivos en la Hacienda La Guadalupe, en nuestro Tuy, quien cree en la importancia de enseñar un oficio y de ayudar a la gente a que no se rinda. “Les digo a mis alumnos que sigan adelante, que si aprenden un oficio tendrán la oportunidad de progresar y por eso hay que aprovechar las oportunidades que nos ofrece la Gobernación. Somos muchos los que queremos trabajar por el cambio”.

Estos son solo algunos testimonios esperanzadores, que confirman que el cambio es posible y que está en las manos de cada uno de nosotros, no solo en el trabajo diario, sino en la elección de representantes que realmente trabajen en favor del pueblo. A la vuelta de la esquina está la elección de la Asamblea Nacional, que es un paso fundamental para la construcción de esa Venezuela de progreso donde se respete la vida, donde la prioridad sea la seguridad, la educación, que nuestro pueblo tenga a su alcance las oportunidades para salir adelante sin depender del gobierno de turno.

A los venezolanos nos unen los problemas y por eso tenemos que luchar juntos para lograr las soluciones y para alcanzar ese país de progreso que tanto nos merecemos #UniónYCambio

Con los recursos de los mirandinos no se juega

20150528_ADENotaLa negativa del gobierno central de transferir los recursos que son de los mirandinos es una muestra más de discriminación hacia nuestro estado y de irrespeto hacia nuestro pueblo y nuestros servidores públicos. 6 mil 300 millones de bolívares, es el monto de la deuda que el gobierno central tiene con los trabajadores de Miranda. De ese total, 4 mil 700 millones corresponden a la operatividad administrativa de 2015 y mil 600 millones a deudas del año 2014.

Si algo le duele a este gobierno es ver que sus esfuerzos por sembrar la división en la familia de Miranda, son infructuosos. Esta misma semana hicieron un llamado a paro en nuestras escuelas, pero nuestros docentes no lo acataron, con lo que no solo demostraron su compromiso con la educación, sino que también están claros que es el gobierno central el único responsable de que los recursos no lleguen a Miranda.

Año tras año, desde que comenzó nuestra gestión en Miranda, buscan maneras de perjudicar nuestro trabajo. Ponen obstáculos, mienten, invierten en campañas de desprestigio, privilegian objetivos partidistas por encima de los intereses del pueblo.

Ante los constantes ataques hacia nuestro estado, una vez más, la semana pasada dimos una demostración de unión, cuando acudimos a la vicepresidencia a exigir que se respeten nuestros derechos y se honre la deuda que el gobierno central tiene con nuestros servidores públicos. Demostramos, con esta nueva movilización, que en Miranda, trabajadores y Gobierno Regional, somos uno solo.

Nuestros trabajadores sufren, como todos los venezolanos, por la crisis en la que estamos sumidos por este gobierno. Pero a eso tienen que sumarle los problemas que genera el cerco administrativo al que nos tienen sometidos y el hecho de que recurrentemente no tomen en cuenta a nuestros trabajadores. El gobierno monta shows por televisión anunciando un aumento de 50% para los maestros nacionales y le preguntamos ¿acaso los docentes de Miranda y de las otras gobernaciones y alcaldías no merecen ese mismo ajuste? Una vez más le decimos al gobierno que no es posible que nuestros trabajadores terminen por fuera, como la guayabera.

También hay que llamar la atención acerca de la situación generada con los incrementos del salario mínimo. Las políticas económicas y salariales nacionales nivelan a todos los trabajadores hacia abajo. Tras el aumento de 30% decretado por el gobierno central, prácticamente el 90% de los trabajadores de Miranda queda ganando salario mínimo. El cerco presupuestario que mantiene el gobierno central, anunciando aumentos y luego no enviando los recursos a Miranda, impide el ajuste de los tabuladores de nuestros trabajadores administrativos, educadores y uniformados, afectando así los escalafones de mérito.

Hoy hacen falta 6 salarios mínimos para poder cubrir la canasta básica. Ante esa realidad claro que el aumento de salario mínimo decretado es chucuto, como lo es el aumento de 50% a los docentes, pero aun así es un derecho de nuestros trabajadores recibirlo. La lucha por los recursos se hace cada vez más urgente, no sólo por la defensa del ingreso familiar, ​en medio de una crisis nacional de inflación y escasez de bienes y servicios, sino también para que los mirandinos puedan recibir los servicios educativos, salud, seguridad y vivienda que merecen.

Sabemos que el gobierno central juega con las necesidades de quienes día a día nos esforzamos para servir a nuestro pueblo y que retrasa la transferencia de los recursos que corresponden constitucionalmente a los mirandinos. Estamos cansados de que nos  mareen. Queremos que se concrete cómo se van a hacer las transferencias de recursos a Miranda. No queremos más mareos, ni mesas de trabajo, queremos respuestas.

Nosotros tenemos una gestión transparente y mantenemos una comunicación constante con nuestros trabajadores y nuestro pueblo sobre el tema presupuestario. Pero más allá de estar al tanto de la información, se requiere que todos nos involucremos no solo para que nos den los recursos, sino por un presupuesto justo. Le pedimos a los mirandinos no dejarse manipular y luchar por los recursos que le pertenecen a Miranda. El gobierno castiga a los mirandinos porque no soporta que nuestro pueblo se expresara por el cambio.

Estamos orgullosos de la capacidad de lucha de nuestros trabajadores. Saben que cuentan con nosotros y que juntos seguiremos llevando adelante las acciones necesarias para que sus derechos sean respetados.

La elección de una nueva Asamblea Nacional, comprometida con el pueblo y no con los intereses de un grupo que está empeñado en destruir al país, es también factor fundamental para terminar con la discriminación a la que este gobierno somete a los mirandinos. Hay que recordar que en la Asamblea Nacional se aprueba el presupuesto y  los créditos adicionales para los estados y debemos impedir que los diputados del partido de gobierno sigan privilegiado la entrega de recursos a organismos paralelos, por encima de recursos para el Gobierno de Miranda, elegido por el pueblo.

Por eso tenemos que estar más unidos que nunca para expresarnos por el cambio, para que en nuestro país no haya venezolanos de primera y de segunda, para que se respete la Constitución y el derecho de todos los trabajadores y de nuestro pueblo.

Sigamos adelante, demostrando, como siempre, que los trabajadores del Gobierno de Miranda no se doblegan. Miranda encontró su camino y en las elecciones parlamentarias volverá a demostrarlo. Hoy más que nunca #UniónYCambio

¡Arriba Miranda y arriba Venezuela!

Unidos por Venezuela

Sin título“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Quise comenzar mi reflexión de hoy con estas palabras de Martin Luther King, como un reconocimiento a cada uno de nuestros hombres y mujeres que están convencidos de que Venezuela merece un cambio de rumbo, que saben que este es posible y trabajan día a día  para lograrlo.

El Gobierno Nacional busca por todos los medios dividir y quitarle al venezolano la esperanza de que sí es posible el cambio. Pero nuestro pueblo está abriendo los ojos. Cada día son más quienes se están sumando al proyecto de cambio y que además, con su mensaje, pero sobre todo, con sus acciones, están ayudando a otros a abrir los ojos. Se dice que una acción vale más que mil palabras y eso es válido desde todo punto de vista. Quienes abrazan el cambio lo hacen cansados de un discurso vacío, de años de promesas incumplidas. Lo hacen además porque han visto cómo en Miranda si hay una gestión que trabaja junto al pueblo y que, a pesar de los obstáculos, tiene resultados que mostrar.

El gobierno insiste en tapar el sol con un dedo. Buscan desviar la atención con guerras inventadas, repartiendo culpas de problemas que son responsabilidad exclusiva de su incapacidad, de su compromiso con un proyecto partidista y no con un pueblo, que es a quien se deben.

En estos días veíamos, nada más y nada menos, al responsable de la seguridad de los venezolanos, jurando que la inseguridad ha disminuido. Son capaces de mentir hasta cuando se trata de la vida de nuestro pueblo. Hacen lo imposible por ocultar las cifras, pero no hay propaganda que pueda contra el dolor de familias enteras, que viven la pérdida de un ser querido. Podrán censurar los medios, pero no tienen cómo censurar el dolor y el miedo que se vive en nuestra Venezuela.

¿Cuántos venezolanos tienen que morir, víctimas de la violencia, para que se tome en serio, de una vez por todas, el tema de la inseguridad? La tasa de homicidios de  nuestro país en 2014 fue de 82 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra, que es impresionante por sí sola, se torna aún más grave considerando que, según la Organización Mundial de la Salud, más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes es una epidemia. Estamos hablando de que la criminalidad en nuestro país es un problema de salud pública, donde un venezolano es asesinado cada 20 minutos.

Esta misma semana uno de nuestros funcionarios de la Policía de Miranda, el Supervisor César Vivas, fue asesinado. Ya son 55 los funcionarios asesinados en la Gran Caracas en lo que va de año. A este gobierno no le duele la vida de los venezolanos. Gastan millones en armamento militar y en propaganda, para hablar de una obra de gobierno que no existe y tratar de ocultar la verdad, en lugar de invertir en educación, en salud y en la lucha contra la delincuencia.

¿Qué hace el gobierno frente a esta situación? Se tapan los oídos y los ojos y sólo abren la boca para endilgar a otros la responsabilidad de un problema que se les ha salido de las manos. Controlan los Tribunales, la Fiscalía, la Contraloría, la Guardia Nacional, el Cicpc, la Policía Nacional, el Sebin. Han  presentado 22 planes de seguridad fallidos y, en lugar de asumir su responsabilidad, buscan culpables y sólo hablan de la inseguridad en Miranda, donde por cierto, el gobierno además controla 15 policías municipales. Quién es responsable sino el Gobierno Nacional del auge de hechos delictivos que se ha observado en las llamadas “zonas de paz”, creadas supuestamente para el desarme y que se han convertido en zonas de impunidad.

Resolver la situación de inseguridad pasa porque el Gobierno entienda que este no es solo un tema de policía; con una impunidad de 90% no hay policía que resuelva el problema. Se requiere un abordaje integral, que incluya el sistema de justicia y el sistema penitenciario. Se requiere que nuestro pueblo tenga acceso a una educación de calidad y a oportunidades para progresar.

Cada mirandino, cada venezolano, todos sin excepción, merecen un país en el que puedan vivir tranquilos. La esperanza de cada uno de nosotros sumada tiene una fuerza capaz de superar toda la publicidad, la censura y la mentira, de quienes pretenden a toda costa mantenerse en el poder.

La elección de una Asamblea Nacional conformada en su mayoría por diputados comprometidos con el pueblo y no con los intereses de un partido político y de un gobierno que lo busca es perpetuarse en el poder, es un paso fundamental para la construcción de esa Venezuela de progreso donde se respete la vida, donde la prioridad sea la seguridad, la educación, que nuestro pueblo tenga a su alcance las oportunidades para salir adelante sin depender del gobierno de turno.

Ante la grave crisis que vivimos los venezolanos tenemos que unirnos para exigir respuestas y ser protagonistas del cambio. Casa por casa, en cada rincón de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela, seguimos trabajando junto a nuestro pueblo, llevando un mensaje de esperanza y estimulándolo a no abandonar sus sueños  #UniónYCambio

Sobran razones para unirnos y el agua es una de ellas

Manuel vive en La Dolorita, y hacen falta los dedos de las manos de los cuatro miembros de su familiasin agua, para contar los días que tiene sin recibir agua. La última vez que vieron el preciado líquido pagaron más de 1.000 veces su valor, porque en lugar de llegarle por la tubería tuvo que pagarle a un camión cisterna para llenar unos tobos que escasamente le permiten cubrir sus necesidades y las de su familia.

Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas, el problema no es por falta de recursos sino por mal manejo de los mismos. En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin agua pero, relatos como el de Manuel se repiten en todos los rincones de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela.

El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, derecho que muchos venezolanos no tienen cubierto, fundamentalmente por la falta de políticas públicas orientadas a garantizar el abastecimiento.

Este gobierno, en lugar de buscar soluciones, sigue diciendo que el colapso del servicio es culpa de la sequía, cuando lo que falta es una gestión eficiente que invierta en infraestructura, mantenimiento, tecnología, capacitación y concientización necesarios para garantizar que todos, absolutamente todos, los venezolanos tengamos acceso al agua.

Claro, qué se puede esperar de un gobierno que en el Plan de La Patria se planteó preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana y, paradójicamente, elimina el ministerio de ambiente. Hay venezolanos que hoy todavía no reciben agua por tuberías y hay sectores que, aunque tienen sistema de tuberías, pueden estar hasta 45 días sin agua. ¡Vaya manera de salvar la especie humana!

El gobierno central se llenó la boca y aseguró haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable. Nada más alejado de la realidad. Que le pregunten a nuestro pueblo de las zonas más necesitadas y más altas cómo sufren para conseguir agua y la magia que hacen para rendirla cuando les llega. Carmen nos contó que lava varias tandas de ropa con una misma agua de jabón para luego enjuagarla.

De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014, de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, 39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y es que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, pero hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

Hay zonas a las que el agua llega por bombeo pero como las tuberías son antiguas, aumentar la presión puede ocasionar su ruptura y el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Esto habla del retraso que existe en el mantenimiento y actualización de los sistemas asociados al agua.

Garantizar el abastecimiento de agua requiere voluntad y que las comunidades se organicen. Estamos hablando de años de abandono del sistema, pero no necesariamente se requieren años para comenzar a ver un cambio. Si bien los grandes proyectos son necesarios, hay algunas medidas que se pueden tomar y que comenzarían a hacer la diferencia en cuestión de meses.

Por ejemplo hay que poner a funcionar al 100% las plantas existentes. Es fundamental evitar que se siga botando el agua, tanto en el sistema, como del medidor hacia adentro, lo que requiere además la instalación de medidores y macromedidores, pues es muy difícil gerenciar lo que no se mide. Hay que destinar los recursos a lo prioritario. Por ejemplo, las cisternas no son la solución, son solo una medida efectista con la que le quieren hacer creer a la gente que la están atendiendo.

Siempre lo hemos dicho, las soluciones tienen que estar cerca del pueblo y el caso del agua no es la excepción. Las hidrológicas deben ser gerenciadas por los municipios, pero este gobierno ni lava ni presta la batea.

Con una nueva Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y que le dé prioridad a la solución de sus problemas, se podrán destinar recursos al tema del agua y se podrá hacer contraloría para garantizar la buena utilización de los mismos.

A los venezolanos nos unen los problemas. La necesidad de agua potable es una razón más para unirnos. Es importante que las comunidades se unan y se organicen para exigir la solución, para crear conciencia y plantear alternativas a las autoridades. Hoy más que nunca los llamo a luchar unidos por sus derechos. Tenemos una oportunidad a la vuelta de la esquina con la elección de la Asamblea Nacional #UniónYCambio

Miranda con Sabor a Chocolate

En Venezuela necesitamos de unión y cambio, y en Miranda permanentemente trabajamos para lograrloMiranda con Sabor a Chocolate. Sobran razones para unirnos y este fin de semana nuestra Feria Miranda con Sabor a Chocolate será una oportunidad perfecta para reencontrarse en torno a un producto único y 100% venezolano y a la noble causa de la lucha contra el cáncer de seno.

Con esta iniciativa impulsamos a nuestros emprendedores y contribuimos con la lucha contra el cáncer de seno, pues todo lo recaudado con las entradas, irá a beneficio de Senos Ayuda.

Nuestro cacao mirandino conjuga sabores extraordinarios y un exquisito aroma que lo hacen un producto único y de calidad, sustento de muchas familias mirandinas que lo producen, lo procesan y lo transforman en un producto Hecho en Miranda, que nos llena de orgullo.

Ofrecer oportunidades a nuestro pueblo para que se forme en oficios productivos y desarrolle sus proyectos, que además se convierten en una forma de vida, nos genera gran satisfacción. Esta feria es parte del impulso que ofrecemos a nuestros emprendedores para que puedan progresar, pues como siempre decimos, su éxito es el éxito para su comunidad, para nuestro estado y para Venezuela.

El trabajo que desarrollamos en Miranda para apoyar el emprendimiento y ofrecer herramientas a nuestro pueblo es posible gracias a las alianzas que hemos venido fortaleciendo con el sector privado, la academia, organizaciones no gubernamentales y, por supuesto, con las comunidades. En el caso particular de esta iniciativa, contamos con diversas alianzas, entre ellas con la Universidad Simón Bolívar, la Alcaldía de Sucre y  la Universidad Central de Venezuela, además estrechamos algunas relaciones entre artesanos, fabricantes de cacao y chocolateros quienes desde su experiencia reflejarán el ímpetu y la fuerza que caracteriza a nuestros emprendedores, demostrando que el progreso vive y crece en Miranda.

En Venezuela sobra talento y sobran recursos naturales. Convencidos como estamos que lo que necesitamos para salir adelante es impulsar la producción nacional y generar empleos, continuaremos promoviendo el Hecho en Miranda y el Hecho en Venezuela.