Unidos por el cambio y el progreso

“Cuando un gobierno es malo, todo es malo”. Esta frase resume el descontento que nos expresaron los vecinos del Sector Guatirito, de nuestro Barlovento, por los problemas que enfrentan a diario, producto de la crisis económica y social que atraviesa nuestro país y que lejos de mejorar se agrava cada día.

Los problemas que encontramos en Guatirito, los vemos en cada barrio y caserío de nuestro estado y son los mismos que padecen los venezolanos en todos los rincones del país. Además de la escasez, la inseguridad, el dinero que no alcanza, son muchos los venezolanos que sufren la falta parcial o absoluta de servicios básicos como el agua y la electricidad, y los que padecen la precariedad de las viviendas o de la vialidad. Y es que, lamentablemente, a pesar de que en estos 15 años se recibieron los mayores ingresos petroleros en la historia de nuestro país, nuestro pueblo no ha mejorado su calidad de vida.

Mientras en Venezuela todavía encontremos familias que no tienen ni siquiera un baño y que tienen viviendas de barro y piso de tierra, el gobierno ha destinado cuantiosos recursos a la construcción de viviendas en otros países; mientras nuestro pueblo va de hospital en hospital buscando ser atendido y si es recibido tiene que comprar lo que se requiere para el tratamiento, se construyen hospitales en otros países cortesía del gobierno venezolano; mientras en nuestro país cierran empresas y cae el empleo, se privilegia la importación de alimentos e insumos que antes se producían en Venezuela. En resumen, luz para la calle y oscuridad para la casa.

Para revertir esta grave situación y evitar que siga creciendo la cifra de venezolanos en situación de pobreza, quienes queremos un cambio y creemos y luchamos por el progreso de los venezolanos, trabajamos todos los días, para llevar obras y soluciones que hacen el cambio en las comunidades. Aunque no es tarea fácil, porque enfrentamos la falta de recursos y obstáculos como la escasez de insumos, podemos afirmar que el que quiere trabajar por el pueblo siempre busca la manera y supera los obstáculos que encuentra en el camino.

Como servidores públicos, además tenemos la responsabilidad de impulsar la organización social y contarle a nuestro pueblo la verdad de lo que está ocurriendo, que sepan por qué sus bolsillos están vacíos, por qué no hay medicinas, por qué no consiguen la harina, por qué no tienen agua para lavarse las manos, por qué no encuentran cemento para mejorar sus viviendas y por qué no encuentran empleo. Asimismo, tenemos la responsabilidad de invitarlos a reflexionar y a organizarse, porque nadie puede quedarse de manos cruzadas viendo cómo su futuro y el de los suyos se desdibuja ante sus ojos, consecuencia de la crisis más profunda que hemos vivido en nuestra historia.

La pobreza se supera con políticas sociales que apunten no sólo hacia un nuevo modelo socio-productivo, sino hacia un concepto más dinámico y amplio de ciudadanía. Por eso tenemos que  impulsar un cambio de paradigma en lo cultural y en lo social.  Nuestro pueblo tiene que saber que el Estado está obligado a proveer a todos, de condiciones para su bienestar y desarrollo, incluso a quienes piensen ideológicamente diferente, y tenemos que demostrarle que sí es posible que nuestras familias progresen, si se preparan o forman para ello.

Por eso aspiramos a articularnos como un gran movimiento social popular, conformado por organizaciones familiares y comunitarias, cuya fuerza política contribuya a cambiar democráticamente al gobierno, para mejorar la situación del país y para convertirnos en una nación con verdaderos valores de justicia, paz y progreso.

Tenemos que mostrarle a nuestro pueblo que tienen derecho a un buen gobierno que impulse el progreso social, que permita el desarrollo del potencial y las habilidades de los venezolanos, que promueva la producción nacional y permita el acceso a la salud, la educación, la justicia. Tenemos que promover el progreso desde el núcleo familiar y generar el bienestar de la colectividad. Todos tenemos derecho a vivir dignamente en una sociedad sin excluidos, donde la inclusión dependa de la participación popular en la vida comunitaria, en un ejercicio pleno y activo de ciudadanía.

Así es como gobernamos en Miranda y eso es lo que queremos para todos los venezolanos. Trabajamos con todos y para todos sin importar sus simpatías políticas. Nuestro foco está en atender las necesidades de nuestro pueblo. Por eso estamos constantemente en nuestros barrios y caseríos, trabajando con la comunidad organizada y promoviendo el trabajo cooperativo con organizaciones no gubernamentales, universidades y con otras instancias de gobierno, para buscar soluciones integrales.

Es nuestro rol canalizar y orientar la decepción y el descontento de los venezolanos con el gobierno central, las comunidades deben exigir responsabilidades y respuestas al gobierno. Ese descontento debe convertirse en lucha social y unión para el cambio y el rol de las organizaciones familiares y comunitarias es fundamental para lograrlo.

Cada venezolano tiene un compromiso político con su comunidad

HCR EN PANAQUIRE LMNo pocas veces uno escucha en reuniones familiares, de amigos o vecinos, en la espera por realizar algún trámite y ahora en las cada vez más comunes colas para comprar alimentos, medicinas, o cualquier otro de los muchos productos que se encuentran escasos, “estoy harto de la política”. La frecuencia con que solemos escuchar estas palabras es una señal de alarma, pues nos muestra la poca comprensión que existe sobre la importancia de la política y, especialmente, sobre el rol que deben jugar las organizaciones políticas de base en el cambio que los venezolanos necesitamos. Debemos pasar de la antipolítica a abrazar y rescatar los principios y funciones de la organización de base, que debe gestarse y consolidarse en cada familia, en cada comunidad y en cada grupo u organización social.

Lo importante es que, a pesar de los prejuicios o malas experiencias que pudieran llevar a ese tipo de expresiones de rechazo, también encontramos en cada contacto con las comunidades, en los recorridos y asambleas populares que hacemos en Miranda, mucha gente que tiene la disposición de reflexionar y que siente que puede ser parte de la solución. Y esa es la actitud política que debemos asumir como ciudadanos.

Quiero compartir una frase de Fernando Savater, en su libro Política para Amador, que explica que la política tiene que ver con todos y cada uno de nosotros: “…la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos. Cuando pienso moralmente no tengo que convencerme más que a mí; en política, es imprescindible que convenza o me deje convencer por otros. Y como en cuestiones políticas no sólo se trata de mi vida, sino de la armonía en acción de mi vida con otras muchas, el tiempo de la política tiene mayor extensión: no sólo cuenta el deslumbramiento inaplazable del ahora sino también períodos más largos, el planeamiento de lo que va a ser el mañana, ese mañana en el que quizá yo ya no esté pero en el que aún vivirán los que yo quiero y donde aún puede durar lo que yo he amado”.

Si algo nos caracteriza a los humanos es que tenemos la capacidad de transformar la sociedad. No necesariamente la sociedad en la que nacimos es la sociedad en la que vivimos y en la que morimos. Lo más importante es que todos y cada uno de nosotros tiene en sus manos el poder de influir, de dibujar esa sociedad, para lo que, ciertamente, necesitamos convencer a otros de nuestro punto de vista y sumarlos a nuestra búsqueda. Es indispensable reconstruir el valor y los significados de la acción política diaria, más allá de la contienda electoral.

¿Qué necesitamos para lograrlo? Formar auditores y comités comunitarios que velen por el cumplimiento de compromisos y la preservación de las obras, promover valores comunitarios y democráticos, formar a las comunidades para que conozcan sus derechos constitucionales y puedan defenderlos. Además debemos hacer que las comunidades se involucren y aporten soluciones y propiciar el encuentro de sectores sociales con necesidades comunes.

Para lograr sumar a otros a nuestra causa, que es el cambio en Venezuela, hay que comenzar por recordar que no es lo mismo la actuación política que la actuación partidista. La política está implícita en cada uno de los actos que realizamos como miembros de una familia, de una comunidad, de un gremio, de un país. Actuamos políticamente cuando nos organizamos como padres en un consejo educativo; cuando nos agrupamos como profesionales para luchar por nuestros derechos; cuando en una junta de condominio nos ponemos de acuerdo con nuestros vecinos. Cuando las comunidades hacen contraloría social de las obras y se reúnen con nosotros en asambleas populares estamos ante un acto político. Para nosotros como servidores públicos, escuchar a la comunidad es una de las responsabilidades políticas que tenemos, de allí la importancia que le damos a las asambleas y recorridos por nuestras comunidades. Los gabinetes parroquiales son un buen ejemplo de una nueva forma de hacer política en Venezuela, porque en estos encuentros respetamos el derecho político de la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

La organización política y social no debe limitarse al momento electoral, es fundamental para que el pueblo defienda sus derechos y logre plantarse, como dice Capriles, ante un gobierno que tiene al país en franco retroceso. En definitiva, de lo que se trata es de promover las organizaciones políticas de base para que las comunidades comprendan la importancia de su acción política como vía para la solución de sus problemas y superen los prejuicios existentes por las malas experiencias que han dejado el populismo y la demagogia. Hay que estimular en las personas su compromiso político con la comunidad y fortalecer las habilidades de liderazgo de los voceros de las comunidades y orientarlos para el establecimiento de un plan de acciones orientadas a unir, organizar y actuar en función de un cambio.

Como dice Henrique Capriles: «El trabajo que tenemos que hacer quienes nos dedicamos a servir al pueblo y creemos en la unión, el cambio y el progreso es convencer al 80% de venezolanos descontentos, de que podemos tener una Venezuela de progreso.»

Educación para transformar a Venezuela

Educación para transformar a VenezuelaEstoy segura de que coinciden conmigo en que los venezolanos merecemos un país de justicia, paz y progreso. También estoy segura de que, como yo, ven que por la vía que vamos, Venezuela se aleja cada vez más de ser ese país. Es por eso que insistimos en la urgencia de articularnos como un gran movimiento popular, donde las familias y las comunidades demuestren la fuerza que tienen para impulsar el cambio democrático que necesitamos para sacar el país adelante.

El trabajo que hay que hacer incluye muchos factores y les aseguro que la educación es el más relevante, pues a través de ella damos herramientas a los niños, jóvenes y adultos, quienes tienen el poder para transformar a Venezuela. La escuela es el eje de la vida de una comunidad, en cada rincón de nuestro país hay una escuela. Por eso un movimiento social no puede olvidar la educación ni la escuela.

Hoy enfrentamos una realidad alarmante, el fracaso en la educación pública del oficialismo se traduce en 600 mil niños en edad preescolar desescolarizados y 900 mil adolescentes entre 15 y 19 años que no van a escuelas o liceos. Esto es un caldo de cultivo para la delincuencia. Además, para nadie es un secreto que la política se ha instalado en las escuelas que dependen del gobierno, no sólo a través de la selección a dedo de maestros, sino también a través de libros de textos creados para ideologizar.

En Miranda hemos hecho esfuerzos para que la educación haga la diferencia para nuestros niños, jóvenes y adultos. Cuando insistimos en que la educación es un escudo contra la pobreza y afirmamos que cuando se abre una escuela se cierra una cárcel, lo hacemos no sólo porque creemos en eso, sino porque lo hemos demostrado.

Cuando una comunidad cuenta con un buen maestro, con una buena escuela, con una educación de calidad, sin ideologías, donde imperen valores de igualdad y respeto,  ya tiene ganado parte del camino hacia el progreso.

En Miranda desde que asumimos la gobernación y a pesar de los obstáculos y la falta de recursos, hemos construido 45 nuevos planteles que atienden a más de 14 mil nuevos alumnos  y estamos construyendo tres más. Las escuelas mirandinas han retomado el camino de la pedagogía y la formación ciudadana, para generar aprendizajes y ciudadanía entre sus 150 mil estudiantes. Hoy nuestros alumnos demuestran avances en Lengua y Matemáticas y reciben anualmente cientos de miles de libros que respetan la pluralidad de pensamiento. Los educadores son seleccionados por concursos en base a sus méritos.

Otro logro podemos verlo en el programa de alimentación escolar MiPae, que llega a la puerta de todas nuestras escuelas, y nuestras Madres Procesadoras tienen la protección social necesaria (HCM, formación y  buen incentivo económico), para el ejercicio de sus funciones. Además llevamos la Cultura de Paz a los planteles a través de los programas de Semillitas de Paz, en educación inicial, y Promotores de Paz Estudiantil (primaria y secundaria).  Formamos, organizamos y apoyamos a 32 mil estudiantes que se forman en los valores de la paz, para un ejercicio democrático de la ciudadanía a través de programas de mediación y resolución de conflictos en las instituciones escolares.

Mencionamos estos logros porque creemos que la experiencia de Miranda puede extenderse a toda nuestra Venezuela. Pero eso pasa por la construcción de ese movimiento social que impulse y reclame el derecho a una educación de calidad para todos.

Es por eso que con organización, a través de los Comandos del Pueblo, debemos dar a conocer quiénes son los responsables de los problemas que enfrenta la educación en nuestro país y mostrar lo que es posible lograr cuando se le da prioridad a la educación. Venezuela necesita justicia social y atención educativa para los más necesitados; brindar educación de calidad a niños, jóvenes y adultos; devolver a la escuela su función educativa, construir las escuelas y liceos para nuestros niños y jóvenes que no estudian.

Nuestro llamado es a sumar, evitando el lenguaje y las actitudes divisionistas y mostrando nuestro punto de vista, siempre respetando a las personas y su libertad de pensar diferente.

Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros

20140704_FOTOCOLUMNASi le preguntamos a cada uno de los venezolanos qué piensa de los niveles de polarización que estamos viviendo en Venezuela, estoy segura que todos manifestarían su preocupación. Y es que, quién en el país no recuerda esa Venezuela donde nos tratábamos con más amabilidad y tolerancia.

Quién no añora caminar por la calle sin sentir que cada persona con la que se cruza es una potencial amenaza; quién no espera poder resolver las diferencias, no sólo lógicas sino necesarias, sin ser agredido y descalificado. Quién, incluso, en medio de tanta agresividad y de tanto conflicto, no se ha visto cayendo en actitudes y hasta pensamientos que hasta ahora no le eran conocidos.

¿Y cómo combatimos esa división? La respuesta está en cada uno de los venezolanos, en la voluntad de ser parte de la solución, en no quedarse enfrascados en los problemas, sacándole punta a las diferencias. De lo que se trata es de identificar aquello que nos une, en el seno de las familias, en las comunidades, en las escuelas, en las universidades, en nuestros trabajos. Si nos quedamos sentados esperando grandes soluciones o que alguien nos diga qué hacer, ese cambio tan necesario no va a llegar. El cambio está en cada uno de nosotros, en las pequeñas acciones, en el trabajo de convencer al otro, de mostrarle la realidad, de ponerse en su lugar, de respetarlo sin importar cómo piense.
No podemos permitir que este virus polarizador siga extendiéndose. Ya hasta los niños en las escuelas se reclaman en los pasillos las posiciones de sus padres frente a temas como el aumento de la matrícula escolar. No creo que nadie quiera que sus hijos crezcan en un país donde se levanten muros de división y odio.

El pueblo venezolano, sin importar cómo piense, sufre los mismos problemas. La escasez, que el dinero no alcanza, el deterioro de la vialidad, la crisis de salud, servicios públicos que no funcionan, la inseguridad, ¿acaso no nos afectan a todos? Entonces ¿por qué no podemos sacarnos el sombrero del partido político y ponernos el del ciudadano para buscar soluciones de forma conjunta?

Depende de ti, depende de mí. Nuestro futuro depende de cada uno de nosotros. Es una decisión personal. ¿Cuento contigo? Quiero que sepas que tú cuentas conmigo.

El esfuerzo de todos es indispensable

HCR DOS LAGUNAS LM (6)No hay comunidad en nuestra Miranda y en nuestra Venezuela, que no esté afectada por la crisis económica, social y política que estamos atravesando en el país. ¿Quién no ha sido tocado de alguna manera por la violencia, por la escasez, por la inflación, por el colapso del sistema de salud?

Cuando no hay empleo, cuando quienes tienen trabajo no ganan suficiente, cuando todos los días la comida es más cara y cuesta más conseguirla, cuándo no se tienen recursos para acceder a una vivienda de calidad, cuando no hay materiales de construcción, se requieren iniciativas que acompañen a nuestro pueblo y que les permitan acceder a oportunidad para mejorar su calidad de vida. Por eso le damos tanta importancia a nuestros programas sociales. Pero es lamentable que incluso en los programas que llevamos adelante desde el Gobierno de Miranda para ayudar a las comunidades más necesitadas se ha sentido el impacto de esta crisis. Por poner un ejemplo, además en un tema muy sensible, hasta estamos enviando menos comida a nuestras escuelas porque con lo que antes nos alcanzaba para llevar comida a todas nuestras escuelas, ahora sólo podemos comprar la mitad.

Es precisamente porque los problemas nos afectan a todos, sin importar colores políticos o ideologías, que debemos organizarnos para juntos buscar las soluciones. Así se lo recordamos a nuestras comunidades, en cada recorrido y asamblea popular por los barrios y caseríos de Miranda, como lo hicimos hoy en Dos Lagunas en Valles del Tuy.

Sólo si las comunidades se lo proponen y se organizan es posible lograr un cambio en nuestra Venezuela. Nuestro pueblo no puede conformarse o acostumbrarse. Los venezolanos tenemos que exigir aquello que por derecho nos corresponde. Pero no podemos quedarnos sentados esperando que otro hable por nosotros. Tenemos que recordar todos los días, frente a cada dificultad, frente a cada injusticia, que el esfuerzo de todos y cada uno de nosotros es necesario para llevar a nuestras comunidades y nuestro país por el camino del progreso, porque como dice nuestro gobernador, sobran razones para unirnos.

Razones para unirnos sobran

A lo largo de nuestros seis años al frente del Gobierno de Miranda hemos demostrado que con el esfuerzo conjunto de gobierno y comunidades podemos hacer frente a los obstáculos para continuar avanzando y así darle a nuestro pueblo un futuro de progreso y oportunidades para todos por igual.

Son muchos los ejemplos  que hablan de lo que se puede lograr cuando se trabaja en equipo, por un fin común, dejando de lado intereses particulares o partidistas. Sin ir muy lejos, hoy, gracias a ese trabajo conjunto, gracias a la capacidad de respuesta de las comunidades a la hora de defender lo que por derecho les corresponde, podemos seguir trabajando en los proyectos que las propias comunidades presentaron y defendieron ante el Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (Ceplacopp) de principios de 2014.

Semanas atrás informamos que importantes proyectos para las comunidades, que ejecuta el Gobierno de Miranda, estaban en riesgo por la decisión anunciada por Nicolás Maduro de transferir a las Alcaldías de Miranda, los recursos para las obras de infraestructura social que ejecutamos en nuestra gestión. Ante esto nuestras comunidades tuvieron que movilizarse y afortunadamente su voz se hizo sentir. Aquí, una vez más, quedó en evidencia el poder de la unión para alcanzar el cambio. Nuestras comunidades comprendieron la importancia de expresarse y dejaron en claro que no es el pueblo el que está al servicio del gobierno, sino el gobierno el que está al servicio del pueblo. Por eso damos las gracias a los mirandinos por apoyarnos a reclamar lo que les corresponde.

Hay que recordar que las escuelas, los centros de salud, las casas de los abuelos, los servicios públicos, los mercados, los proyectos para el fomento de la productividad, los proyectos turísticos, las obras de infraestructura, todo cuanto ejecutamos, le pertenece a las comunidades, no al Gobierno de Miranda; por lo tanto tienen que hacer suyos los proyectos, tienen que defenderlos y trabajar por ellos.

Nuestro pueblo sabe que cuenta con nosotros, pero también nosotros contamos con nuestro pueblo. Siempre les decimos a nuestras comunidades que con organización y con esfuerzo, pueden progresar y contribuir al progreso de Venezuela. Miranda es ejemplo de que sí es posible trabajar con y para todos por igual. Hoy, salimos fortalecidos, salió fortalecida la relación con nuestras comunidades. Definitivamente cuando se hacen las cosas bien, pasan cosas buenas.

Gobierno central se empeña en castigar a los mirandinos

Hoy 37 miJARDINESBETANIA4l trabajadores del Gobierno de Miranda y sus familias viven la angustia de no saber si cobrarán su quincena. En un país donde vivimos al día, esto significa que nuestros trabajadores no saben si podrán hacer mercado. El gobierno central, en su empeño de pasar factura a nuestro Gobernador, atropella los derechos de los servidores públicos que trabajan por el pueblo mirandino.

El 24 de marzo de 2014 a todos los estados y alcaldías del país, les fue depositado el Situado Constitucional, menos a Miranda, a pesar de que el presupuesto está legalmente aprobado por el gobierno central. Según el artículo 167 de la Constitución los estados recibirán un porcentaje de los ingresos de la nación a través del Situado Constitucional. Es con dichos recursos que se cubren los gastos y los programas de nuestra Gobernación.

Tal como está la situación, si el dinero no ingresa antes del 08 de abril, nuestro personal administrativo, obrero y contratado no cobrará su sueldo. Tampoco cobrarían los empleados del Consejo Legislativo del Estado Bolivariano de Miranda, de la Contraloría de la Procuraduría de Miranda y los funcionarios de los 19 entes descentralizados de la Gobernación, además de los pensionados y jubilados.

Incluso los beneficios de nuestros trabajadores, como los tickets de alimentación, el HCM y el bono vacacional para aquellos a quienes les correspondía recibirlo se verían afectados. Tampoco se podrán cancelar los viáticos y todo lo relacionado con el Operativo de Semana Santa 2014.

Lamentablemente la lista continúa. La decisión del gobierno afectaría a los alumnos que se benefician del programa de alimentación MiPae, a las Madres Procesadoras y a los beneficiarios de las becas Soy Escolar, Soy Especial, Soy Bachiller y Soy Maestro.

Pero no sólo se trata del Situado Constitucional. Como alertamos en días anteriores, la continuidad de más de 200 proyectos para nuestro pueblo mirandino se verá afectada porque tampoco transfieren los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial para las obras de infraestructura social que ejecutamos en nuestra gestión. Ese es el caso de la escuela de Jardines de Betania, que se encuentra en riesgo porque para el gobierno es más importante la política que la educación. Hoy, durante una asamblea popular que realizamos en Jardines de Betania, en Valles del Tuy,  la comunidad  fue contundente al expresarnos su preocupación pues lo que está en juego es el futuro de sus hijos.

A nuestra gente de Jardines de Betania y a todas las comunidades, cuyos proyectos están afectados por la decisión del gobierno central, les hemos dicho que deben unirse y organizarse. Para nosotros lo más importante es cumplir con nuestros trabajadores y nuestro pueblo, por eso junto a ellos estamos exigiendo que el gobierno central transfiera los recursos que son de los mirandinos. ¡No más chantaje! ¡El salario de nuestros trabajadores y los proyectos de nuestro pueblo son sagrados!

Gobierno busca generar zozobra en Miranda

BLOGADELa continuidad de más de 200 proyectos que ejecuta Gobierno Miranda se verá afectada con la lamentable decisión de Nicolás Maduro de transferir a las Alcaldías de Miranda, los recursos para las obras de infraestructura social que ejecutamos en nuestra gestión.

El color político no puede privar a la hora de tomar decisiones sobre proyectos sociales que lo que buscan es continuar mejorando la calidad de vida de los mirandinos. Es absurdo que una vez más, el gobierno central pretenda politizar las obras que constitucionalmente pertenecen al pueblo. Hoy están en riesgo la construcción de nuevas escuelas y reparación de otros planteles, la rehabilitación de calles, la construcción de acueductos para mejorar el servicio de agua, la reparación y el fortalecimiento de las Ferias de Emprendimiento.

Rechazamos que utilicen una plenaria del Consejo Federal de Gobierno para chantajear a nuestro gobernador, con lo que pretenden desestabilizar, crear caos y zozobra en nuestra entidad.

Días atrás nuestro gobernador advertía, en las asambleas populares que estamos realizando con las comunidades mirandinas, sobre esta nueva maniobra del Gobierno. En Jardines de Betania, Valles del Tuy, y de El Rodeo, Guatire, donde estamos construyendo dos escuelas, nos han mostrado su preocupación ante este hecho. Ellos temen que la transferencia de obras y recursos a las Alcaldías de esas localidades se conviertan en acciones puramente politiqueras y burocráticas. Nos dicen muy preocupados que los escolares que serán atendidos en esos planteles, no tienen la culpa de las diferencias que tiene el Ejecutivo central con nuestro Gobernador.

Con decisiones como la de hoy, que fue tomada en una reunión a la que no fue convocado el gobernador Henrique Capriles, queda demostrado que al Gobierno no le interesa solucionar los problemas de nuestra gente, sino mantenerse en el poder al precio que sea.

Estas son las obras adelantadas por el Gobierno de Miranda, que el gobierno central pone en riesgo:

–       63 reparaciones y 4 nuevas escuelas

–       3 autobuses escolares

–       2 Proyectos para mejoras en Polideportivos

–       1 Centro de Especialidades Médico Odontológicas y equipos de alta tecnología

–       3 proyectos para mejoras de edificios

–       172 proyectos de Consejos Comunales

–       1 rehabilitación Casa de los Abuelos Panaquire

–       1 proyecto para almacenamiento de agua potable

–       7 proyectos para el impulso agropecuario

–       1 proyecto para el fortalecimiento del sector manufacturero

–       52 Mercados a Cielo Abierto

–       250 Bodegas Comunitarias

–       1 proyecto para el desarrollo Ferias de Emprendimiento

–       2 proyectos para el fortalecimiento turístico

–       1 proyecto para la VII etapa del Mercado Plaza Los Teques

Insistimos en que ante estas acciones, que pretenden desconocer la voz del pueblo, la única salida es la organización de las comunidades, para garantizar que todos estos proyectos lleguen a feliz término. Estamos seguros de que nuestro pueblo mirandino defenderá sus derechos para que juntos logremos culminar las obras que estamos ejecutando en su beneficio.

Unión y cambio para Venezuela

20140322Definitivamente los colores políticos no son una defensa para nadie, cuando se trata de hacer frente a los problemas que vivimos los venezolanos: la escasez, el costo de la vida, la inseguridad,  la delincuencia y el irrespeto a la Constitución y las leyes. ¿Acaso el pueblo oficialista tiene acceso a las medicinas, a los productos básicos que se encuentran desaparecidos de los anaqueles?, ¿Acaso las madres que creen en el gobierno actual no lloran a sus hijos caídos víctimas de la violencia? ¿Acaso el pueblo oficialista puede levantar su voz contra las políticas del gobierno y ser escuchado?

Es por eso que tenemos que continuar avanzando en la consolidación de una mayoría que se una en torno a la exigencia de soluciones a sus problemas y no en torno a ideologías y colores políticos. Luego de 15 años ha quedado claramente demostrado que con el color de una  cachucha no se compra harina, ni leche, ni medicinas, ni se logra atención oportuna y de calidad en un hospital.

Obviamente, la censura de los medios a quienes estamos exigiendo justicia, paz y progreso, hace más dura la lucha que estamos dando por consolidar esa mayoría. Pero este obstáculo, así como las agresiones, las detenciones y amenazas, lejos de intimidarnos y alejarnos de nuestro objetivo, nos dan la fuerza para continuar acercándonos al pueblo que necesita quien lo escuche y lo apoye.

Los venezolanos estamos cansados de enfrentamientos, estamos cansados de ver familias divididas. Estamos cansados de burlas y de insultos. La invitación es a construir, a continuar ofreciendo nuestro punto de vista, no a quienes piensan como nosotros, sino a quienes piensan distinto. La invitación es a escuchar, a orientar y a organizarse.

Sobran las razones para reclamar, pero debemos hacer una protesta con contenido. No se trata de una lucha entre chavismo y oposición, es una lucha de un pueblo que está descontento con la crisis económica, la inseguridad y la impunidad, frente a un gobierno que no busca soluciones a los problemas, sino a quién hacer responsable.

Cuando se trabaja para todos, con inclusión, se logra respeto, se logra la suma de voluntades. Así es como trabajamos en Baruta, al frente de la alcaldía. Así es como trabajamos en el Gobierno de Miranda y es eso lo que queremos para nuestra Venezuela.

El mensaje de unión y cambio tiene un enorme poder político. Sin ir muy lejos eso es lo que ha permitido que en las recientes protestas estudiantiles sectores descontentos afectos al gobierno se hayan identificado con los estudiantes. Eso es lo que se evidenció cuando en las elecciones primarias en el año 2012 las primeras opciones de los electores fueron las que basaron su discurso en la inclusión y la unión. Eso es lo que permitió que el 14 de abril la unidad captara cerca de un millón de votos de oficialistas descontentos.

Los problemas del país, lejos de mejorar, se agravan cada día más y en esa medida, cada día serán más los venezolanos que buscarán expresar su descontento y estarán dispuestos a escuchar a quien le ofrezca una opción y a organizarse para luchar por sus derechos.