No hay palabras para expresar el dolor que se siente al ver cómo a nuestros jóvenes les arrancan la vida por soñar con un futuro mejor. Este lunes sumamos 80 días de lucha por recuperar la democracia e impedir el fraude constituyente, y parece que Maduro y su cúpula se hubieran propuesto quitarnos una vida por cada jornada de protesta.
Día a día han ido escalando en su saña pero, a pesar de la represión, seguimos en la calle. Este lunes toda Venezuela fue testigo del uso de armas de fuego contra manifestantes desarmados, lo cual está expresamente prohibido en nuestra Constitución y por esa acción criminal de quienes deberían defendernos perdimos a otro valiente joven, que quería un cambio para su país.
Los venezolanos exigimos que se haga justicia y que las irrefutables imágenes que muestran a efectivos de la Guardia Nacional disparando contra los manifestantes lleve a la detención de los responsables, tanto de los que empuñaban las armas, como de aquellos que los comandan.
Los voceros del gobierno se llenan la boca hablando de terrorismo, cuando es de los organismos gubernamentales de donde parten las acciones que buscan sembrar terror en la población. Siempre endilgando a otros aquello de lo que ellos son los únicos responsables. Todos sabemos quién es que lleva años atentando contra los derechos fundamentales de los venezolanos.
Esta semana los venezolanos superamos los 80 días de resistencia y seguimos exigiendo libertad y que se le dé un alto al fraude constituyente. Queremos vivir en libertad y en democracia y por esos seguiremos en las calles hasta que se respete la Constitución. No pueden desconocer que 70% quiere que Maduro salga del gobierno este año, lo que incluso es una aspiración del 20% del oficialismo.
La constituyente de Maduro no resolverá nuestros problemas, por el contrario, sólo agravará la represión, la censura, la impunidad, la violencia, la inseguridad, la persecución, la injusticia, la inflación, la escasez, el hambre. La constituyente, que solo traería retroceso, es rechazada por la inmensa mayoría de los venezolanos.
Nadie puede imponerle al país, por la fuerza, una nueva constitución. Es por eso que además de seguir manifestando nuestro descontento en las calles, debemos organizarnos desde las bases a través de los Comité de Rescate de la Democracia.
No olvidemos que la lucha debe darse en cada ámbito de nuestra vida. Debemos organizarnos con nuestra familia, vecinos y amigos para seguir ejerciendo presión. Sólo así podremos escalar la protesta y la movilización para demostrar nuestra fuerza y evitar que el régimen imponga su voluntad.
Cada vez son más los venezolanos que abren los ojos y al mismo tiempo va en aumento el apoyo internacional. Gracias a la contundente demostración que está dando el pueblo venezolano, cada vez son más los organismos y los países que respaldan nuestra lucha. Esta semana en la Organización de Estados Americanos recibimos el respaldo de 20 países que saben que ya en Venezuela no hay una democracia.
Somos millones quienes estamos contra la constituyente pero es imperativo que convirtamos ese desacuerdo en acción en defensa de nuestra Constitución.
Debemos seguir unidos para evitar la disolución de nuestra República y para lograr ese sueño de cambio que tenemos en común. ¡Juntos somos invencibles y tendremos la fuerza para sacar a nuestra Venezuela adelante!

La semana pasada vimos, perplejos, a un hombre tratando de hacerse el chistoso, al imitar a un pianista en un video difundido en redes. La torpeza exhibida al piano recuerda la que ha usado para destruir a nuestra amada Venezuela y el golpe de las teclas produce un ruido tan altisonante como lo son sus acciones como gobernante. Lo improvisado de su ejecución, tanto en la ficción como en la realidad, dan como
La perseverancia de cada uno de los venezolanos que están comprometidos con un cambio para nuestra Venezuela es admirable y ejemplar. Nuestro pueblo se crece cada día ante la obstinación de un gobierno cobarde que atenta contra nuestra gente. Un gobierno que tiene las manos manchadas con la sangre de cientos de miles de venezolanos que han muerto víctimas de la violencia en estos 18 años, de los que han partido por la crisis de salud y de quienes han sido asesinados y heridos los últimos 50 días, luchando por recuperar la democracia en nuestra amada tierra.
La respuesta de los venezolanos ante el golpe continuado del gobierno de Maduro es contundente. La vemos en las concentraciones y movilizaciones masivas; la vemos en las distintas iniciativas que están surgiendo desde la música, desde los sectores productivos, desde las comunidades, para gritarle a quienes quieren mantener secuestrada nuestra Constitución, que un pueblo entero está aquí para defenderla. ¡Hoy nada menos que el 90% de los venezolanos pide cambio!
Los venezolanos tenemos 38 días continuos manifestando en la calle nuestro repudio al golpe de Estado perpetrado por el peor gobierno de nuestra historia, que tiene a los venezolanos sumidos en la peor crisis social y económica que jamás hayamos vivido.
¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde puede llegar la ambición y la sed de poder? ¿Cuántas vidas más tienen que apagarse para que reflexionen? Nada, hasta ahora, en su actuar nos hace presumir que sientan el más mínimo remordimiento, la más mínima pena. Al contrario, mientras Venezuela llora por la muerte y las heridas de sus hijos, ellos celebran, ríen, bailan y se llenan la boca hablando de una paz que no promueven.
El contador que registra los actos de violación a los derechos humanos de nuestro pueblo por parte de Maduro y su cúpula está trabajando a un ritmo dramático.
Con nuestra Constitución como guía el valiente pueblo venezolano se encuentra en la calle luchando contra el golpe de estado de Maduro y su cúpula.
Las últimas horas han sido decisivas para correr cualquier velo de duda que pudiera existir con respecto al talante antidemocrático de Maduro y su combo. Ellos mismos se apuntaron los reflectores y una vez expuestos, con todas las miradas encima, dieron un paso que lejos de sacarlos del atolladero en el que se metieron, los hundió todavía más y buscando aclarar, lo que hicieron fue oscurecer su ya sombrío panorama.