Soy Adriana D'Elia, una venezolana que por más de 25 años trabajó en el sector público del país, promoviendo y liderando proyectos orientados al desarrollo regional y urbano a nivel nacional, regional, municipal, así como en el ámbito legislativo.
Actualmente, desde el Banco Interamericano de Desarrollo aprovecho cada experiencia de la región para pensar en las inmensas posibilidades que tiene Venezuela, y desde el Tanque de Pensamiento Atlantic Council participo en programas que promueven el fortalecimiento del liderazgo político de las mujeres de mi país.
Creo en el inmerso potencial que tenemos las venezolanas para ser agentes de cambio, a pesar de que las mujeres llevan el mayor peso de la crisis, o quizá precisamente por eso.
Creo en los partidos políticos y me mantengo firme militando en Primero Justicia.
Creo en las ideas, no en las ideologías.
Creo en superar cada obstáculo que se interpone en el camino.
Creo en las gigantescas ganas de superación que hay en nuestro pueblo.
Creo en el trabajo en equipo.
Creo que en la suma de todas las ideas, están las grandes soluciones.
Creo en un país, para todos por igual.
Retomo este espacio para plantear y discutir ideas y, sobre todo, espero recibir sus comentarios, para escuchar detalladamente sus inquietudes, sugerencias, y problemas.
Desde esta nueva perspectiva que tengo como persona que ha atravesado cambios significativos, personales y profesionales, tener la posibilidad de seguir aportando.
Transparente: Claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad.
Todos queremos lo transparente en nuestras vidas, todos luchamos contra la duda día a día.
La transparencia es uno de los principales valores en la gobernación de Miranda, quedó demostrado en los reconocimientos que realizó Transparencia Venezuela al otorgarle a nuestra gestión en Miranda el primer lugar a nivel nacional, en transparencia de organismos y entidades públicas. Sencillo, somos la gestión más transparente del país, no dejamos espacio a la corrupción.
Una organización no puede ser diferente a lo que sus integrantes son individualmente. Yo creo que la transparencia es fundamentalmente un valor personal de cada uno de los trabajadores de Miranda que hicieron posible este reconocimiento a nuestro trabajo.
La transparencia tiene que ver con la congruencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Nuestro Gobernador es un hombre integro, transparente y congruente entre sus palabras y acciones. Quienes le acompañamos no podemos ser distintos.
Comenzar el último año de gestión de un período de gobierno es una de las experiencias más estimulantes que me ha tocado vivir. No es la primera vez, es la tercera ocasión que vivo un cierre de periodo de gestión de gobierno con Henrique Capriles Radonski.
Me puedo considerar un funcionario público privilegiado porque he tenido la oportunidad de participar en la formulaciones de programas de gobierno, luego convertir esas aspiraciones que el candidato inscribe formalmente en el CNE en Planes de Desarrollo Municipal, en caso de Baruta, y Plan de Desarrollo Estadal, en lo que a Miranda respecta; esos planes ejecutarlos en Planes Operativos Anuales (POA), con proyectos especificos, metas, indicadores… Sobrepasar las expectativas de nuestros propios planes, cumplir y dar resultados ha sido el resultado de todas las gestiones de gobierno de Henrique Capriles.
Este año 2012 es el inicio de la culminación de los Planes, que junto a su pueblo, el Gobernador soñó para Miranda, demostrando que con muy escasos recursos se puede llegar a la mayoría que más lo necesita, que aún queda mucho pendiente, pero éste será sin duda un año de evaluaciones, de consolidaciôn de los valores con los que llegamos a Miranda y vamos a seguir.
Trabajar en equipo es la única forma de llevar el cambio para todos por igual. Miranda: un equipo.
Honestidad, transperencia, responsabilidad, optimismo, cercanía, eficiencia, visiòn de futuro, planes con resultados medibles, y sobre todo la entrega de un equipo de más de 30.000 trabajadores que demostraron, y seguirán demostrando, que Miranda encontró su camino.
La traba más importante que tenemos los venezolanos para poder tener acceso a una vivienda con calidad de vida es la falta de suelo urbanizado.
Tenemos un país de autoconstructores, al punto que más de la mitad de las familias venezolanas han levantado sus propias viviendas.
De modo que el problema no es construir viviendas, sino contar con un terreno seguro (en una zona estable geotécnicamente y no inundable) que tenga todos los servicios de redes: acueductos, cloacas, drenajes, red eléctrica y otros servicios, que además, esté conectado con la dinámica de una ciudad, de un centro poblado, que le permita a la familia tener acceso a empleo, educación y salud. En pocas palabras, a los servicios mínimos que lo acerquen a la modernidad.
La pregunta es ¿cuál es la gran deuda social del Estado venezolano con nuestro pueblo? Lo que no puede autoprocurarse, que no es más que terrenos aptos para el desarrollo de ciudades planificadas, parcelas con servicios, equipamiento urbano como escuelas, ambulatorios, canchas deportivas y centros generadores de empleos que dinamicen la economía.
Esto no se logra de un día para otro, toma tiempo y sobre todo requiere la articulación de los distintos niveles de gobierno con todos los sectores de la sociedad.
Cada nivel de gobierno tiene sus competencias claras en lo que a urbanismo se refiere. El gobierno nacional, la inversión masiva en servicios e infraestructura. Las gobernaciones, inversión en equipamiento como escuelas, ambulatorios y canchas. Mientras que la instancia municipal aporta los catastros y redes locales de servicios.
Sin el concierto de todos los sectores, que también deben incluir a los consejos comunales, comités de tierras, promotores y propietarios articulados e impulsados por las diferentes instancias de gobierno, no es posible generar suelo urbano.
Esa es la gran falta del gobierno nacional. La ausencia de
En Miranda trabajamos de la mano con los mirandinos. Juntos hemos impulsado una mejora importante en la calidad de vida dentro de nuestro Estado.
convocatoria, la nula coordinación, la carencia de planes y de promoción del encuentro. Al contrario, lo que tenemos hoy es una propuesta desesperada por construir viviendas al estilo de campamentos militares, de viviendas en guarnición, no para construir ciudad y alojar moradores urbanos con futuro, sino para meter gente en campamentos. Estas iniciativas están condenadas a morir por su carencia de vínculo con la dinámica de los ciudadanos.
Es diferente que cada quien elija en qué lugar vivir, que mantenga sus vínculos, arraigo, conexiones vitales con familia, vecinos, redes sociales de subsistencia, a que te manden a una pseudo ciudad instantánea concebida por militares metidos a ministros, sin formación en el área, sin plan, con el único futuro en mente de mantener el poder que les enfermó.
En la víspera de navidad, y a días del nuevo año, podemos hacer una breve pausa en nuestros quehaceres para pensar en lo que hemos aprendido en nuestro camino de desarrollo espiritual, y en qué asuntos debemos ocuparnos con más atención para estar más cerca de Dios.
Yo le pido al Niño Jesús, que como equipo de gestión en Miranda, nos muestre lo que debemos aprender, lo que debemos conocer y que aún no nos hemos dado cuenta que existe. También le pido que nos permita olvidar y dejar ir lo que ya no nos sirve para crecer, que nos muestre su camino, la ruta que debemos tomar para conocer mejores maneras de servir a nuestro prójimo, porque para mí el servicio es una manera de amar.
Le pido al Niño que nos permita estar abiertos para recibir todos los cambios que tiene para nosotros. Que nos fortalezca en nuestra fe. Pido para todos el poder de la diligencia, de tener la energía y la inteligencia para convertir en hechos y realidades nuestras aspiraciones, que no se nos quede en los intentos y buenos propósitos, sino que la práctica diaria y la disciplina en el quehacer cotidiano nos coloque siempre en la ruta del camino a Dios.
También pido la energía y el poder para que reconozcamos las cosas tal cual son, para cometer menos errores, para no herir a
nadie, para no destruir, ser injustos, discriminar o causar sufrimiento. Estar cada vez más concentrados en la tolerancia y la compasión.
Deseo que todos pasemos una feliz navidad con nuestros seres queridos. Que Dios nos conceda salud en paz y amor.
Nosotros podemos decir con toda la propiedad que hay un camino para el cambio en positivo, para todos por igual, porque lo conocemos y andamos en él. Deseo que todos los venezolanos encuentren su camino personal, pero también un camino para el país que soñamos y queremos construir. Pido, que cada día más nos sumemos al camino del cambio.
Con todo mi cariño, nuevamente ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
Uno de los retos de trabajar en lo público ha sido no perder la capacidad de asombro ante realidades que, por cotidianas, no dejan de ser aterradoras.
En nuestro país, casi el 80% de la población vive en condiciones de pobreza extrema, son víctimas de la exclusión, de la violencia y, en ocasiones, sólo logran visibilidad cuando se convierten trágicamente en los protagonistas de las páginas rojas de los diarios.
Esta semana, se conoció que en Venezuela ocurren 250 homicidios semanales. Se dice rápido, pero hay que detenerse a pensar. Se trata de venezolanos muertos a manos de venezolanos. Venezolanos a los que quizá les gustaba el béisbol o seguro eran fanáticos de la vinotinto. Venezolanos que estudiaban, que trabajaban, que cuidaban de sus hijos, que querían a sus padres. Venezolanos que no estarán en la mesa con los suyos este 24 de diciembre.
Ana Isabel perdió a su hijo Carlos Alberto Palacios (25 años) y a su esposo, en la noche de año nuevo de 2011.
Cuando dejamos de pensar en las cifras y empezamos a pensar en los rostros que nos arrebata la violencia, la realidad se vuelve aún más avasallante, nos asombra, nos entristece, nos indigna. Esto fue lo que quisieron lograr los fotógrafos de Esperanza Venezuela, quienes retrataron y expusieron en gigantografías, 55 rostros madres que perdieron a sus hijos en uno de los tantos homicidos que engrosan nuestras cifras rojas.
Nos presentaron la cara del dolor y les juro que sentí que era el mio. Le di gracias a Dios por la oportunidad de trabajar para que esta realidad no se replique. No permitamos que el horror sea parte «natural» de nosotros, porque no es lo que merecemos y tenemos un camino para cambiarlo.
Hoy recordé una historia mirandina. Una historia que hace que el alma se me llene y en la cara se me encienda una sonrisa entre conmovida y orgullosa: cuando nació nuestra primera personita en un puesto de Pronto Socorro.
Les cuento…Martha Galindo, comenzó a tener contracciones en uno de esos días en el que las vías no son las mejores: caía un palo de agua en la carretera de Tacarigüita y para llegar al hospital, ella tenía que recorrer un buen trecho.
Llegó al hospital de Higuerote y se encontró con la mala noticia de que no había luz y no podían atender su parto. Martha contó que uno de los vigilantes le dijo que se fuera «al puesto de Pronto Socorro de la gobernación» para que la ayudaran. Ahí había luz y la atendieron en el trabajo de parto de su -y en parte nuestra- pequeña Socorrito.
«Gracias a la buena atención que recibí por parte de los médicos decidí llamarla Socorrito, en honor a el único sitio que me abrió las puertas en medio de tan difícil situación», le dijo Martha en alguna ocasión a nuestro equipo.
Socorrito ya tiene 1 año y 5 meses de edad
¿Pueden imaginar lo lindo que es que a la pequeña le digan Socorrito por el agradecimiento de su madre?… Los agradecidos somos nosotros. En la Gobernación de Miranda nos sentimos felices por la confianza que depositan los mirandinos en nuestro trabajo, desde los cargos administrativos hasta los más operativos, trabajamos cada día por hacerlo mejor, por ayudar a alguien, por recopilar historias maravillosas como esta…¿Cómo no hacerlo cuando la recompensa es tan maravillosa?
El compromiso continúa, por Miranda y por Venezuela. Sí, hay un camino y en Miranda lo encontramos.
Como mujer me preocupo y ocupo a diario por garantizarle a mi género apoyo, lealtad y autonomía. Como madre, mi bandera es el amor propio, la seguridad y la independencia.
Como mujer, madre y servidora, me ocupo por lograr sustituir una cultura violenta, por una de bienestar y paz. La violencia de género, no es más que violencia. Necesitamos paz, necesitamos garantías, necesitamos educación. Esto es un problema social, no es un tema de privacidad.
Con la gestión del cambio hemos apoyado a más de 1400 mujeres, con talleres y asesoría psicológica y legal, las casas de la mujer son un espacio para apoyar a quienes son víctimas de la violencia. Pero nuestra meta debe ser erradicarla, Juntos podemos hacer las cosas bien, cambiemos nuestra sociedad, enseñemos con el ejemplo.
¡NO a la violencia contra la mujer! ¡Si al amor y a la paz! ¡Arriba Miranda!
Comparto con muchísimo orgullo y alegría, los resultados de la medición de los Indicadores de Transparencia de Gobernaciones.
De todos los procesos evaluados: presupuesto, contrataciones públicas, contrataciones de seguros, recursos humanos y colocaciones bancarias; MIRANDA obtiene el PRIMER LUGAR en el ranking general con 69,37 puntos, le sigue Carabobo con 64,79, Nueva Esparta con 56,99, Táchira con 55,09, Lara con 52,56 y Vargas con 33,37.
Con estos resultados demostramos que el equipo de Miranda, encabezado por nuestro Gobernador Henrique Capriles, también es la primera referencia nacional de transparencia, con los mayores controles contra la corrupción y con mayor acceso a la información. Ese es el resultado del esfuerzo de todos nosotros, la gestión del cambio es genuina, cambiamos de adentro hacia afuera. Sí hay un camino para construir un país desde la transparencia, somos la prueba de ello.
Comparto con ustedes esta entrevista. Siempre he estado al servicio de mi país, y hoy más que nunca siento un gran compromiso, porque se quepodemos lograr todo lo que nos propongamos. ¡Sí hay un camino!
Así como la paz mundial mueve millones de personas en el mundo, la hambruna es una de las preocupaciones que más motiva a quienes estamos determinados a aportar a un país para todos por igual. Por eso, en la gestión del cambio de Miranda desarrollamos un programa para luchar contra esta situación, la meta es clara: cero hambre en Miranda.
Después de trabajar con los mejores especialistas, de revisar casos de éxito en otros países, creamos y pusimos a andar un programa que va más allá de lo obvio en la lucha contra el hambre -la alimentación-, porque todos sabemos que para que exista el hambre se debe estar en una situación de extremas carencias.
Hambre Cero es un programa integral e integrador que consiste en brindarle a las familias en situación de pobreza extrema, asistencia en materia de salud, educación, vivienda, capacitación técnica para el trabajo, desarrollo personal, financiamiento para proyectos socioproductivos y una cesta de alimentación mensual, destinada a cubrir aproximadamente el 70% del aporte calórico necesario por familia.
Hoy podemos presentar resultados importantes en nuestro estado, la gestión del cambio ha logrado beneficiar a todos por igual y ya tenemos más 9.042 beneficiarios de este programa, que busca quitar el hambre no sólo mientras dure un gobierno, sino para siempre, por eso hacemos un fuerte hincapié en el Plan Crecer, a través del cual brindamos capacitación para la autosustentabilidad de los beneficiarios luego de haber culminado las fases del programa.
Más adelante les seguiré contando de este gran proyecto, por ahora los dejo con lo más importante de una gestión: resultados. ¡Arriba Miranda!