Muchas veces cuando iniciamos un camino no tenemos la certeza de hasta dónde llegaremos, más que por nosotros, por la naturaleza del recorrido. Cuando comencé a trabajar con Henrique Capriles supe que debía quedarme, mis intereses personales trascendían, los beneficiarios de mi trabajo me impulsaban a querer seguir, a querer expandir un proyecto.
Nuestro gobernador Henrique Capriles da un paso más en este proyecto: llevar el cambio a toda Venezuela. ¡Si hay un camino!
Hoy hago un espacio para recordar. Recuerdo mi primer día, así como cada uno en los que las decisiones se hicieron difíciles, también recuerdo los momentos en los que dudé. Y ahora comparto con ustedes la sonrisa que viaja desde ese sentimiento de satisfacción que encuentro al recordar. ¡Lo hicimos! ¡Pudimos! ¡Seguiremos!
Un honor y una pasión servir junto a Henrique Capriles a nuestro país. Empezamos de a poco, llegamos a más, pero nunca será demasiado, porque el amor por nuestra nación es fuente inagotable de la gestión del cambio. Ya dimos un paso, estamos en primarias. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela! ¡Sí hay un camino!
El impulso del circuito económico es básico en la construcción del cambio. En Miranda hemos desarrollado múltiples proyectos para impulsar la economía de nuestro estado. Felicidad, gratitud, motivación es lo que puedo expresar, al visitar la obra del Mercado Popular de Los Teques. Porque con la gestión del cambio hemos encontrado alternativas, no excusas. ¡Hay un camino! en Miranda lo hemos conseguido.
Reconstruir la institucionalidad perdida y abrir las puertas hacia el futuro pasa por el rescate de los edificios públicos destruidos. Henrique Capriles acaba de devolverle a Los Teques, nuestra capital el edificio de Gobierno del Estado Bolivariano de Miranda y que ya en la calle la gente le llama «Casa de Gobierno».
El edificio de imagen neoclásica definido por dos cuerpos alargados conforma la Plaza Bolívar en sus bordes Oeste y Sur. Fue construido en 1928 durante la administración de José R. Luque para alojar la recién creada Gobernación del estado Miranda en Los Teques como su nueva capital.
Cuando se inicia la actual gestión de gobierno en Miranda encontramos que el edificio, había sido abandonado y estaba en estado de ruina. Además de los cambios e intervenciones que sufrió a lo largo de su vida útil, había sufrido una fuerte explosión en 2007 que había destruido el 30 por ciento del cuerpo oeste de la edificación y había dañado severamente otras partes del conjunto.
Así que enMiranda no solo encontramos un gobierno desmantelado en su institucionalidad, con archivos desaparecidos, bienes incompletos, sino también físicamente en ruinas.
Es difícil de creer, parece de otro país o una historia de ciencia-ficción, pero aunque ustedes no lo crean, «alguien» colocó unos explosivos y en consecuencia todo se hallaba en ruinas.
Decimos que «alguien» porque nunca se supo quién lo hizo. La «investigación» no arrojó resultados; los culpables no fueron castigados.
La conclusión es muy sencilla. Un edificio catalogado como patrimonio cultural de nuestra nación había sido destruido y abandonado en el gobierno del hoy diputado Diosdado Cabello, quien ignoró además las recomendaciones que en su momento realizara el Instituto de Patrimonio Cultural para que las ruinas del edificio no continuaran su deterioro.
Y solo para hacer más increíble la historia, miembros del anterior gobierno, que hoy son autoridad en la ciudad, formaron parte de una coalición de fuerzas, afortunadamente vencidas que trataron de impedir su recuperación.
En resumen, no solo no hicieron lo que era su obligación como gobernantes, mirandinos, ciudadanos, tequeños, sino que además trataron de impedir por todos los medios, judiciales, administrativos, comunicacionales, legislativos y policiales la ejecución de las obras de restauración. Hasta un camión de concreto fue una vez secuestrado en el nombre de la «ley».
Una síntesis de la gestión del cambio: lo mejor de la tradición de Miranda y el progreso.
Afortunadamente de nuevo, el bien triunfa sobre el mal y a partir de ahora, el edificio sede del Gobierno Bolivariano de Miranda en nuestra capital luce un renovado aspecto, tras haber sido restaurado y recuperado por nuestro gobernador Henrique Capriles Radonski, quien siguiendo el proyecto del arquitecto Edwing Otero y un conjunto de profesionales de otras disciplinas como la historia, la arqueología, la patología de edificaciones, la ingeniería y el arte, entregaron de nuevo a Los Teques, su Casa de Gobierno. Rescatando no solo la edificación, sino la dignidad de la capital de nuestro estado. Estamos de nuevo en la Plaza Bolívar. Estamos de nuevo muy cerca de nuestro pueblo, cerca de la gente que más lo necesita y con la presencia de permanente de autoridades y funcionarios de gobierno que promoverán un círculo virtuoso de revalorización y revitalización de nuestro centro histórico.
Con nuestro Gobernador, abriendo devolviéndole la dignidad cultural y administrativa a Miranda. De vuelta en la Casa de Gobierno.
No puedo ocultar la inmensa alegría que siento al decir que formo parte de un equipo que le devuelve a Los Teques su edificio de Gobierno y que es un honor como mirandina ser secretaria de gobierno de mi Estado despachando desde la mismísima Plaza Bolívar de Los Teques.
No pudieron y más nunca podrán impedir que Miranda progrese, que nuestro pueblo se siga uniendo y en paz siga avanzando hacia un futuro de progreso. ¡Arriba Los Teques! ¡Arriba Miranda! ¡Arriba Venezuela!
PD: Artículo publicado en El Universal el 23 de octubre de 2011
Es difícil de olvidar aquel día de noviembre del 2008, cuando un primer grupo de avanzada llegamos a la sede del gobierno del Estado Bolivariano de Miranda, anunciando que éramos los representantes del nuevo gobernador electo, Henrique Capriles Radonski.
Integrábamos la comisión de enlace para la instalación del nuevo gobierno y nuestra función era la de recibir del gobierno saliente, todos los bienes y activos de la gobernación y toda la información operativa necesaria.
Pocos días antes, alegría, júbilo y asombro, eran los sentimientos que se entremezclaban. En medio de la satisfacción consecuencia de la victoria, eran desconcertantes los mensajes y noticias de quienes veían incrédulos lo que estaban haciendo quienes iban de salida. «Están desapareciendo todo; se están llevando los vehículos; les están quitando los cauchos; los archivos se los llevan; las computadoras ya no están; transfieren recursos al gobierno nacional; firman cheques a la carrera; ya renunciaron todos los funcionarios de libre nombramiento y remoción».
Esa mañana entramos por primera vez a las oficinas de la casa de Gobierno Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en el Km23 de la carretera Panamericana. Las miradas de todos los funcionarios, la mayoría aún con sus camisas y franelas rojas, esperaban las nuevas decisiones. Medios oficiales habían promovido una oficialista campaña de miedo y desinformación: «van a despedir a todo el mundo, van a quitarle los recursos a los consejos comunales, van a sabotear las misiones, van a cambiar la bandera del Estado de nuevo».
Aún me parece que fue ayer cuando en el acto de toma de posesión el gobernador Henrique Capriles Radonski anuncia mi designación como secretaria de Gobierno. Horas más tarde estaba pautada la entrega formal del Gobierno en la Casa Amarilla, sede oficial de la oficina y residencia del Gobernador. Allí en pleno centro de Los Teques, en nuestra capital estaban sobre una mesa de unos diez metros de largo, docenas de cajas blancas con el nombre de la dirección o instituto anotado con marcador negro: Instituto de Vivienda, Dirección de Desarrollo Social, Secretaría de Gobierno, Corporación de Turismo, Instituto de Infraestructura. Así hasta sumar más de 60 cajas cada una con la «entrega formal». Todos sus directores y presidentes de institutos habían renunciado y dejado su respectiva cajita con un manojo de llaves y dos carpetas contentivas del Acta de Entrega. Nadie para explicar nada, nadie para aclarar.
Como secretaria de Gobierno designada por el Gobernador, me tocó recibir un gobierno en cajas. Todo estaba preparado para que no se entendiera nada; para que las llaves no abrieran ninguna puerta; para que los vehículos, los que habían dejado, no
Nuestro gobernador celebrando. Ya el cambio había ganado en Miranda.
prendieran; para que no se pudieran pagar las nóminas de los trabajadores; para que no se supiera en dónde estaban las cuentas; ni los registros de bienes; ni los expedientes administrativos. Solo cajas.
Días después de trabajar día y noche, con todo el equipo designado por el nuevo Gobernador y con la mayoría de los trabajadores de Miranda dispuestos y colaborando, estos comenzaban a comprender lo que significaba un gobierno para todos por igual. No se dieron despidos por creencias o posiciones políticas, nunca los hubo. Algunos de los representantes de los consejos comunales se mantenían remolones pero la mayoría al poco tiempo estaba, como era de esperarse, trabajando por mejorar las condiciones de vida de su gente, sin pensar en colores políticos.
Con las cuentas más claras y las denuncias formuladas ante los órganos correspondientes, comenzamos un gobierno escaso en recursos, pero rico en ideas y con la única misión de llevar progreso a Miranda.
La tecnología resulta hoy día un motivo de distracción del momento presente, pero para mí significa -lo que para muchos- una posibilidad infinita de cercanía. No sólo con mis hijas, amigos y familiares que están fuera del país, sino con los mirandinos, esos por quienes me levanto todos los días a las 5a.m. sin importar la hora en la que duerma, esos en quienes pongo mi fe y mi esfuerzo.
El teléfono celular es una bendición y, a diferencia de muchos empresarios y líderes políticos, tengo uno solo. Sí, tengo un solo teléfono, el mismo por donde llamo a mis hijas, por el que recibo el mensajito de «cambio de planes» del Gobernador o un ¿cómo estás? de mi mejor amiga. Y a diferencia de lo que muchas veces hacemos las mujeres para despachar alguna conquista, yo voy dando mi número a quien lo necesite, en cada acto público, en cada entrega de insumos, certificados, en cada supervisión de planes, en cada rincón del estado Miranda está mi número de teléfono, el de verdad, no al que se la cambia un número para evitar la cercanía.
Nada empaña la cercanía y el cariño que nos une: una mejor calidad de vida, un mejor estado, un mejor país.
Les cuento que mi celular es una amigo incondicional de la gestión del cambio, de vez en cuando le da un ataque y se paraliza, y entramos esa relación pasión odio que todos tenemos con nuestros aparatos electrónicos más utilizados «¿otra vez? no, ahorita no me hagas esto, reacciona por favor», él -como todos- finalmente reacciona, y entonces puedo contestar al menos los 350 mensajes de texto diarios que me llegan de mi gente, de la Sra. Engracia que necesita trabajo para su esposo, de Daniel José un niño agradecido que acaba de empezar clases y estrena su bulto con útiles escolares otorgados por la Gobernación, del Sr. Miguel que denuncia una vía en mal estado cerca de su casa… de ellos, de todos, de los mirandinos.
Sí, a diferencia de muchos, yo soy la que atiende el teléfono y contesta día a día los mensajes de texto de más 350 mirandinos con alguna petición, inquietud, denuncia o -mi gasolina- un agradecimiento por confirmar que sí, que en Miranda sí llegael cambio es para todos por igual.
Gracias, gracias por sus letras, por su confianza, por su cercanía. Gracias por dejarme ser parte de la solución.
Otrora una hacienda llamada La Popa, Aramina La Popa, es hoy una de esas poblaciones ubicadas en lo que llamo Miranda adentro. Si, así es nuestro estado, nos alejamos unos minutos de los centros urbanos y enseguida estamos en los bosques húmedos y calurosos, de lo que conocemos como Barlovento.
Hablo de Aramina, porque a pocos días de iniciarse las clases, tuve la oportunidad de inaugurar junto a nuestro gobernador Henrique Capriles y a todo nuestro equipo de educación e infraestructura, la escuela Rosa Enríquez de Bandres.
Estando en el lugar confirmé una vez más que la educación es el camino.
Aramina es un pueblo pequeño y tranquilo, habitado por gente alegre, que en su mayoría se dedican a la agricultura y labores comerciales. Es la Miranda rural, la que provee de mandarinas, limones, aguacates y cacao, a buena parte de los venezolanos. La que tiene humedad de selva y temperaturas de 37 grados. En esta Miranda, la escuela es todo.
Rosa Enríquez, estaba ahí. Aunque da clases desde el 62, su espíritu no habla de su edad, al contrario, engaña a los años. Que alegría que la escuela lleve el nombre de uno de nuestros tantos héroes anónimos y en vida. Nuestros libertadores, héroes de otro siglo, ya han bautizado demasiadas plazas y liceos.
La escuela es nueva, digna, moderna. Es el palacio de Aramina, como dijo su director en el discurso inaugural. Mucho de la vida del pueblo girará alrededor de esta edificación. La institución ya existía, pero estaba abandonada, con fallas estructurales, grietas, goteras. Algunas aulas estaban clausuradas.
Hoy eso se acabó. En menos de un periodo escolar se construyó la escuela de nuevo. La construimos. La construyeron. Mucha
La escuela posee tecnología que permite que las aulas estén frescas, aunque afuera la temperatura esté cerca de los 40 grados
gente del pueblo participó activamente. Muchos se involucraron. Ahora es de ellos. No es de un partido, no es de un gobierno. Es de Aramina La Popa.
No solo es un edificio. Es la esperanza de los padres que llevan a los hijos a la escuela, muchos a darles la oportunidad que ellos no tuvieron. Es la alegría de los alumnos que van cada mañana. Luego será el recuerdo de un lugar en el que se formaron para el futuro. Fueron miles de horas aprendiendo de los libros y no de la calle.
El gobernador dice que la educación no puede ser un asunto de política. Aunque cada vez necesitamos más y mejores políticas de educación.
Aramina La Popa está más cerca del progreso y no precisamente porque se construyó una autopista.
La autoconstrucción ha demostrado ser una vía efectiva en la mejora de la calidad de vida en muchos países. Especialmente en realidades como las nuestras, donde más del 80% de la población vive en zonas y viviendas no planificadas.
En Miranda hacemos posible el cambio, un cambio para mejor, un cambio para todos por igual. Por eso nuestro proyecto para la vivienda es integral, junto con los certificados de construcción, donde subsidiamos materiales para mejorar la calidad de las viviendas, tenemos un amplio voluntariado de arquitectos e ingenieros cicivles que supervisan y orientan a los beneficiarios en sus obras, y a su vez contamos con la Escuela de Constructores Populares de Miranda, donde beneficiarios e interesados profesionalizan el oficio del que viven.
Fomentar la autoconstrucción solo es parte de una solución integral en materia de vivienda, que también debe incluir la construcción y planificación de verdaderas ciudades que brinden calidad de vida a cada uno de sus habitantes.
Vivienda de Carmen Celis, beneficiaria de la Región de Valles del Tuy, municipio Independencia.Vivienda de Yeisy Rivero Aragort, beneficiaria de la Región de Barlovento, municipio Andrés Bello.Vivienda de Ligia López de Pedroza, beneficiaria de la Región Valles del Tuy, municipio Tomás Lander.Vivienda de Carmen Blanco, beneficiaria de la Región de Barlovento, municipio Acevedo.
A principios de agosto, específicamente el lunes 8, fue el Día del Funcionario Público de Miranda y aprovechando que estamos en época de vacaciones quiero compartir con ustedes una de las experiencias más gratificantes que he tenido como Secretaria de Gobierno de Miranda con nuestros Guardianes de la Playa.
Ellos son más de doscientos muchachos y muchachas barloventeños que están todos los fines de semana -sean de temporada turística o no- en nuestras costas desde Puerto Francés hasta Higuerote y desde Paparo hasta Cúpira. Trabajan por turnos y se despliegan por nuestras playas llevando su uniforme de short naranja con camisa blanca manga largas y todos los instrumentos que cumplen con las normas internacionales el rescate de personas en el agua.
Nuestros Guardianes tuvieron un entrenamiento exigente con todas las acreditaciones nacionales e internacionales. Cuando vayan a nuestras playas pueden sentirse seguros de que allí van a estar ellos cumpliendo con su servicio.
Tener a los Guardianes de la Playa fue una iniciativa del gobernador Henrique Capriles Radonski quien comenzando el año 2009 me dijo: “Adriana, debemos tener en resguardo la vida de nuestros visitantes en las playas de Barlovento”. La idea se la comuniqué a Vìctor Lira, nuestro Director de Protección Civil Miranda y con el apoyo de nuestro cuerpo de Bomberos ya teníamos a los Guardianes en servicio para la primera temporada de Semana Santa y Carnavales 2009.
A mí me encanta correr y trabajando en ese primer operativo en el 2009 diariamente, como parte de mi actividad personal, corría de Higuerote hasta Carenero, ida y vuelta, 12k por la carretera que sigue la línea de la Playa. A los pocos días ya tenía a un grupo de compañeros, funcionarios públicos y Guardianes de la Playa corriendo por toda la costa acompañándome. Ahora, cada vez que hay temporada nos divertimos corriendo y cantando las consignas que inventa “Tiburón” para despertar y llamar la atención de los visitantes, muchos de ellos alojados en las carpas desde Cuchivano hasta Carenero en nuestros Campamentos Mirandinos.
Cuando vean el video se van a dar cuenta de lo exigente que es para una “señora de mi edad» completar 12kms bajo humedad y calor al frente de estos entusiastas jóvenes bien entrenados físicamente y entusiasmados por ser, en verdad, unos funcionarios públicos dispuestos a cambiar el rumbo de sus vidas en un Barlovento golpeado por las crisis generadas por las lluvias y tanto abandono del pasado. Ellos también están dispuestos a construir un Estado de progreso para todos por igual. ¡Arriba Nuestros Guardianes de La Playa! ¡Arriba Miranda!
Cuando eres madre, no hay absolutamente nada que pueda preocuparte tanto como un hijo sin comer. Ese sentimiento se hace extensivo cuando te encuentras a personas en situación de pobreza extrema.
En nuestro trabajo como equipo de la Gobernación de Miranda, hemos visto de cerca la pobreza extrema y vivido la satisfacción de poder ayudar a las personas, servir al Estado y por lo tanto al país. Sin duda ese lazo se fortalece cada día más y se traduce en nuestro compromiso de avanzar hasta lograr un Miranda donde el hambre quede en cero.
Hasta ahora, hemos atendido a 53 mil mirandinos en situación de pobreza extrema, lo que se resume en que, poco a poco, han cambiado su realidad productiva. Todavía queda camino por recorrer, pero el cambio es indetenible. Según las estadísticas, tenemos alrededor de 125 mil personas que sufren el hambre como problema y seguimos trabajando a pesar de que el gobierno nacional sigue adeudando recursos a nuestra entidad.
Hambre Cero, es una iniciativa integral de la Gobernación de Miranda que no sólo se ocupa del área alimentaria, también atiende necesidades de salud, educación, vivienda y empleo. En Miranda, hemos entregado tanques de agua, enseres, hemos hecho seguimiento a 668 casos en situación de desnutrición, incorporamos a casi 1000 niños en el sistema escolar y dictamos capacitación a adultos en edad laboral a más de 2 mil 200 personas.
El 07 de agosto iniciamos la cuarta etapa de Hambre Cero, con el que hasta ahora hemos entregado más de 87.500 cestas para cubrir las necesidades calóricas de mirandinos en pobreza extrema.
En nuestro Estado, los mayores índices de pobreza extrema se encuentran en Barlovento, seguido por Valles del Tuy. En todo el estado hemos ayudado a 9000 hogares, y como los números suelen ser bastante gráficos, lo expondré de la siguiente forma, las familias beneficiadas son: 4 mil 234 en Barlovento, 2 mil 301 en Valles del Tuy, un mil 201 Altos Mirandinos, 572 del municipio Sucre, 478 de la región Guarenas- Guatire y 256 de la Zona Metropolitana.
Pero más allá de las cifras siempre recordamos que se trata de personas que están viviendo un cambio verdadero en su día a día. Recordar esto encontramos el impulso para seguir trabajando, sobre todo en las comunidades que más lo necesitan. Repito, queda camino por andar pero…no saben cuanta fuerza y voluntad queda para repartir, el cambio llegó y beneficia sin distingo y estoy orgullosa de formar parte del equipo que lo hace posible.
En el momento en que llegamos a instalarnos en la gestión gubernamental, muchas de las competencias fueron transferidas, casi inmediatamente, al -y por el- Gobierno Nacional. Sin embargo, decidimos no desviarnos del objetivo de hacer de Miranda un mejor Estado. Un Estado que unido tiene vida.
Este domingo, fue entregado a los habitantes de Los Teques el cuarto puesto de salud Pronto Socorro de la entidad. Éstos, son unidades de atención médica pertenecientes a la Red de Salud Francisco de Miranda, donde son atendidos en grado primario los pacientes de nuestro Estado.
La idea de éstos es atender emergencias y casos menores, para luego remitirlos a un centro de salud cercano y especializado, de ser necesario. ¡Qué orgullo decir que la mayoría de los casos logran solucionarse directamente en nuestros Pronto Socorro! El trabajo se hace y se hace como se debe, con profesionalismo, dedicación y corazón.
Gobernador Capriles y equipo de Miranda en la inauguración del puesto de Pronto Socorro en Los Teques, el cual atenderá a más 4 mil 500 mirandinos
La situación hospitalaria en el Estado está muy lejos de ser óptima y la gran pregunta es ¿por qué la centralización insiste en no delegar el asunto hospitalario en las manos de quienes demuestran que sí pueden hacer un buen trabajo? ¿Cómo y por qué es que un Gobierno de Estado no tiene la competencia de atender los hospitales, dejando los centros de atención primaria en manos de los municipios? Las escalas de responsabilidades y prioridades parecen no estar en orden.
Para vivir, reír, caminar, correr, estudiar y hasta enfermar y sanar en un Miranda que cambiamos para mejor a diario, hay que dejar a un lado los personalismos y los egos voladores; hay que trabajar por los verdaderos protagonistas de la historia construida día a día: los ciudadanos, la gente, el mirandino.
Estas sonrisas y estos orgullos, de estar en un equipo de trabajo que lleva el cambio a cada rincón del estado, es lo que todos los días hace que me levante con un motor de vida gigante, el cambio de mi país, porque sí podemos lograrlo.