La semana pasada vimos, perplejos, a un hombre tratando de hacerse el chistoso, al imitar a un pianista en un video difundido en redes. La torpeza exhibida al piano recuerda la que ha usado para destruir a nuestra amada Venezuela y el golpe de las teclas produce un ruido tan altisonante como lo son sus acciones como gobernante. Lo improvisado de su ejecución, tanto en la ficción como en la realidad, dan como
resultado una catástrofe.
Lástima que su improvisación y sus pésimas decisiones ante las teclas, que podrían pasar por graciosas en otro contexto, son en realidad trágicas. Ocurren mientras mueren niños, hombres y mujeres por falta de insumos médicos y medicinas y por la contaminación en nuestros hospitales; podría dar risa, si no fuese porque el país se encuentra en la peor crisis de nuestra historia, porque más de 60 venezolanos han muerto durante los últimos 60 días en manos de quienes deberían defenderlos, porque tenemos en este momento la cifra más alta de presos políticos en la historia de Venezuela.
No es fortuito que el 80% de los venezolanos evalúe de forma negativa la gestión de Maduro y que el 77% rechace la constituyente. De allí que desde hace dos meses el pueblo ha salido masivamente a la calle a exigir la restitución de la democracia y que se respeten sus derechos humanos y constitucionales.
Somos millones, en toda Venezuela, quienes estamos luchando por nuestra libertad, somos millones quienes valientemente, a pesar de la brutal represión seguimos en las calles contra la dictadura. La respuesta del gobierno es una demostración de su desesperación. Por eso hacen lo imposible para tratar de deslegitimar nuestra lucha.
Pero la fuerza y la determinación de nuestro pueblo han abierto los ojos del mundo y también están haciendo reflexionar a funcionarios y ex funcionarios del gobierno quienes ya se han pronunciado contra la represión y contra la constituyente a la medida que pretenden imponer Maduro y su combo para perpetuarse en el poder.
Sin ir muy lejos, días atrás, la Fiscal General, Luis Ortega Díaz, confirmó que a Juan Pernalete lo asesinaron con una bomba lacrimógena disparada por un efectivo de la Guardia Nacional, echando por tierra las versiones oficiales que insisten en afirmar que no ha habido un solo muerto o herido por la acción de las FANB durante las protestas.
Los venezolanos nos seguimos haciendo sentir pacíficamente en las calles, seguimos alzando la voz en contra de la dictadura de Maduro y en nombre de los que han caído. Hagan lo que hagan por callar la verdad, los venezolanos vamos a seguir juntos desenmascarando a este gobierno.
A pesar del cierre de canales de televisión como el de RCTV, ocurrido hace 10 años, del cierre de emisoras de radio, de medios impresos y digitales, para evitar que digan la verdad, los venezolanos y el mundo entero sabemos lo que ocurre en nuestra amada patria. La verdad no la pueden tapar, la vivimos a diario y vamos a seguir rechazando la
arremetida del gobierno contra nuestro pueblo y no vamos a parar hasta que en Venezuela se restituya la libertad.
¡No hay represión, manipulación, ni intimidación, que puedan con nuestras ganas de cambiar!. Esta semana vamos a aumentar la presión constitucional. Es momento de
seguir firmes, luchando para lograr el país que queremos dejar a nuestros hijos. ¡Resistiendo lo lograremos!
La perseverancia de cada uno de los venezolanos que están comprometidos con un cambio para nuestra Venezuela es admirable y ejemplar. Nuestro pueblo se crece cada día ante la obstinación de un gobierno cobarde que atenta contra nuestra gente. Un gobierno que tiene las manos manchadas con la sangre de cientos de miles de venezolanos que han muerto víctimas de la violencia en estos 18 años, de los que han partido por la crisis de salud y de quienes han sido asesinados y heridos los últimos 50 días, luchando por recuperar la democracia en nuestra amada tierra.
La respuesta de los venezolanos ante el golpe continuado del gobierno de Maduro es contundente. La vemos en las concentraciones y movilizaciones masivas; la vemos en las distintas iniciativas que están surgiendo desde la música, desde los sectores productivos, desde las comunidades, para gritarle a quienes quieren mantener secuestrada nuestra Constitución, que un pueblo entero está aquí para defenderla. ¡Hoy nada menos que el 90% de los venezolanos pide cambio!
Los venezolanos tenemos 38 días continuos manifestando en la calle nuestro repudio al golpe de Estado perpetrado por el peor gobierno de nuestra historia, que tiene a los venezolanos sumidos en la peor crisis social y económica que jamás hayamos vivido.
¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde puede llegar la ambición y la sed de poder? ¿Cuántas vidas más tienen que apagarse para que reflexionen? Nada, hasta ahora, en su actuar nos hace presumir que sientan el más mínimo remordimiento, la más mínima pena. Al contrario, mientras Venezuela llora por la muerte y las heridas de sus hijos, ellos celebran, ríen, bailan y se llenan la boca hablando de una paz que no promueven.
El contador que registra los actos de violación a los derechos humanos de nuestro pueblo por parte de Maduro y su cúpula está trabajando a un ritmo dramático.
Con nuestra Constitución como guía el valiente pueblo venezolano se encuentra en la calle luchando contra el golpe de estado de Maduro y su cúpula.
Las últimas horas han sido decisivas para correr cualquier velo de duda que pudiera existir con respecto al talante antidemocrático de Maduro y su combo. Ellos mismos se apuntaron los reflectores y una vez expuestos, con todas las miradas encima, dieron un paso que lejos de sacarlos del atolladero en el que se metieron, los hundió todavía más y buscando aclarar, lo que hicieron fue oscurecer su ya sombrío panorama.
Hambre, destrucción y violencia es lo que han dejado años de un gobierno inepto, incapaz e indolente, que sabiendo que no cuenta con el apoyo popular se aleja cada día más de la democracia para mantenerse en el poder.