La alimentación de nuestro pueblo es sagrada

Si algo ha aumentado en Venezuela en los últimos años es la producción de cifras irreales y de campañas gubernamentales para crear una realidad paralela a la que vive nuestro pueblo todos los días en la calle. El tiempo y los recursos que invierten en mentir se lo quitan a la generación de políticas públicas para levantar la producción nacional, el empleo, garantizar el derecho a la salud, a la educación y a la seguridad. SiIMG_4204 (2) invirtieran en lo que es prioritario, pensando en el progreso de nuestro pueblo y no en perpetuarse en el poder, hoy no estaríamos hablando de 12 millones de personas en situación de pobreza, de 25 mil venezolanos asesinados en el año 2014 y de que 11,3% de los venezolanos sólo come dos veces al día.
Decir que Venezuela es un país libre de hambre, como hizo recientemente el vicepresidente para el área social es una burla a nuestro pueblo, una cachetada a las madres que hacen maromas para que sus hijos no tengan hambre. Cómo sostendría esa frase el ministro ante Josefina, vecina de Guarenas, quien nos contaba que más de una vez ha tenido que darle a su hija una taza de agua con maicena y azúcar para que no se acueste con la barriga vacía.

Con qué moral se para un representante de este gobierno ante los ojos del mundo a recibir un premio de la FAO por “supuestamente” haber reducido el hambre a la mitad en el país. El premio de la FAO es una muestra más de que a este gobierno lo que le interesa es la propaganda para vender una fantasía. Cualquiera que viva o conozca de cerca la realidad venezolana sabe que este premio se entregó con base a información maquillada y maquiavélicamente construida por la maquinaria del gobierno. Y es que no les importa cacarear que en Venezuela no hay hambre, porque evidentemente no les duele nuestro pueblo, del que sólo se acuerdan cuando se acerca un proceso electoral.

Cómo puede hablar de triunfos en materia alimentaria un gobierno que según la propia memoria y cuenta del Ministerio de Educación redujo el presupuesto para el Programa de Alimentación Escolar. Este año, el monto diario destinado a la compra de alimentos por alumno se redujo de 5,10 a 4,53 bolívares. ¿Habrá hecho alguno de los ministros de este gobierno el ejercicio de alimentarse un día con tan solo 5,53 bolívares?

En el país que en los últimos años ha recibido 800 mil millones de dólares producto de la bonanza petrolera más larga de nuestra historia, en el país que cuenta con las reservas petroleras más importantes del planeta, el gobierno pretende que los niños de nuestras zonas más necesitadas se alimenten con menos de 5 bolívares, que equivalen a 0,025 dólares, calculado a dólar del Sistema Marginal de Divisas, al que pocos venezolanos tienen acceso. Esto es muy grave, especialmente si se considera que el principal alimento de la mayoría de nuestros niños en edad escolar de las zonas más necesitadas, es el que reciben en las escuelas.

Es irónico que un estado como Miranda, con todas las limitaciones presupuestarias y el cerco financiero al que nos tiene sometido este gobierno, destine 38 bolívares diarios por niño, 16 bolívares más que el año anterior, al programa de alimentación escolar Mi Pae. Esto demuestra no solo la falta de voluntad del gobierno central, sino la indolencia frente a la población más indefensa, que son nuestros niños.

Es precisamente por falta de voluntad, por el empeño de huir hacia adelante y de buscar culpables en lugar de tomar las decisiones que el país reclama, que estamos sumidos en esta grave crisis, que tiene a los venezolanos haciendo largas colas para comprar alimentos y medicinas, restringidos a comprar lo que haya, por número de cédula y en cantidades limitadas.

Cómo puede pararse a recibir ante el mundo un premio por sus logros en alimentación el representante de un gobierno que tiene a las madres pasando penurias para conseguir fórmulas infantiles o leche para sus pequeños. ¿No les da vergüenza? Hay que ser bien caradura para recibir un premio de alimentación cuando ya ni la arepa está garantizada para los venezolanos. Atrás quedaron esos días en los que se afirmaba que los muchachos nacían con una arepa bajo el brazo.

Este gobierno se jacta de ser profundamente humanista pero ha demostrado que es capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder. Y cuando hablamos de cualquier cosa nos referimos a premiar al funcionario corrupto por su lealtad partidista, a la promoción de la anarquía y de antivalores que tanto daño le han hecho a nuestro país. Este gobierno comete estos desmanes, en buena medida porque secuestraron las instituciones, por la falta de separación de los poderes, porque no hay quien fije las prioridades presupuestarias pensando en el pueblo y no en la política, porque no hay quien haga contraloría de las actuaciones del gobierno y mucho menos quien castigue las irregularidades que se cometen.

Este panorama, que hace que muchas veces perdamos la fe, puede cambiar si cada uno de nosotros, en su comunidad, se organiza, se une para luchar porque se respeten sus derechos. Porque los venezolanos tenemos derecho a la vida, a la educación, a la salud, a la vivienda, tal como lo establece nuestra Constitución. Es allí cuando cobran importancia las elecciones parlamentarias que deben realizarse este año. Estos comicios son una ventana para impulsar todos y cada uno de los cambios que nuestra Venezuela necesita. El cambio es indetenible pero necesita #UniónYCambio.

Con los recursos de los mirandinos no se juega

20150528_ADENotaLa negativa del gobierno central de transferir los recursos que son de los mirandinos es una muestra más de discriminación hacia nuestro estado y de irrespeto hacia nuestro pueblo y nuestros servidores públicos. 6 mil 300 millones de bolívares, es el monto de la deuda que el gobierno central tiene con los trabajadores de Miranda. De ese total, 4 mil 700 millones corresponden a la operatividad administrativa de 2015 y mil 600 millones a deudas del año 2014.

Si algo le duele a este gobierno es ver que sus esfuerzos por sembrar la división en la familia de Miranda, son infructuosos. Esta misma semana hicieron un llamado a paro en nuestras escuelas, pero nuestros docentes no lo acataron, con lo que no solo demostraron su compromiso con la educación, sino que también están claros que es el gobierno central el único responsable de que los recursos no lleguen a Miranda.

Año tras año, desde que comenzó nuestra gestión en Miranda, buscan maneras de perjudicar nuestro trabajo. Ponen obstáculos, mienten, invierten en campañas de desprestigio, privilegian objetivos partidistas por encima de los intereses del pueblo.

Ante los constantes ataques hacia nuestro estado, una vez más, la semana pasada dimos una demostración de unión, cuando acudimos a la vicepresidencia a exigir que se respeten nuestros derechos y se honre la deuda que el gobierno central tiene con nuestros servidores públicos. Demostramos, con esta nueva movilización, que en Miranda, trabajadores y Gobierno Regional, somos uno solo.

Nuestros trabajadores sufren, como todos los venezolanos, por la crisis en la que estamos sumidos por este gobierno. Pero a eso tienen que sumarle los problemas que genera el cerco administrativo al que nos tienen sometidos y el hecho de que recurrentemente no tomen en cuenta a nuestros trabajadores. El gobierno monta shows por televisión anunciando un aumento de 50% para los maestros nacionales y le preguntamos ¿acaso los docentes de Miranda y de las otras gobernaciones y alcaldías no merecen ese mismo ajuste? Una vez más le decimos al gobierno que no es posible que nuestros trabajadores terminen por fuera, como la guayabera.

También hay que llamar la atención acerca de la situación generada con los incrementos del salario mínimo. Las políticas económicas y salariales nacionales nivelan a todos los trabajadores hacia abajo. Tras el aumento de 30% decretado por el gobierno central, prácticamente el 90% de los trabajadores de Miranda queda ganando salario mínimo. El cerco presupuestario que mantiene el gobierno central, anunciando aumentos y luego no enviando los recursos a Miranda, impide el ajuste de los tabuladores de nuestros trabajadores administrativos, educadores y uniformados, afectando así los escalafones de mérito.

Hoy hacen falta 6 salarios mínimos para poder cubrir la canasta básica. Ante esa realidad claro que el aumento de salario mínimo decretado es chucuto, como lo es el aumento de 50% a los docentes, pero aun así es un derecho de nuestros trabajadores recibirlo. La lucha por los recursos se hace cada vez más urgente, no sólo por la defensa del ingreso familiar, ​en medio de una crisis nacional de inflación y escasez de bienes y servicios, sino también para que los mirandinos puedan recibir los servicios educativos, salud, seguridad y vivienda que merecen.

Sabemos que el gobierno central juega con las necesidades de quienes día a día nos esforzamos para servir a nuestro pueblo y que retrasa la transferencia de los recursos que corresponden constitucionalmente a los mirandinos. Estamos cansados de que nos  mareen. Queremos que se concrete cómo se van a hacer las transferencias de recursos a Miranda. No queremos más mareos, ni mesas de trabajo, queremos respuestas.

Nosotros tenemos una gestión transparente y mantenemos una comunicación constante con nuestros trabajadores y nuestro pueblo sobre el tema presupuestario. Pero más allá de estar al tanto de la información, se requiere que todos nos involucremos no solo para que nos den los recursos, sino por un presupuesto justo. Le pedimos a los mirandinos no dejarse manipular y luchar por los recursos que le pertenecen a Miranda. El gobierno castiga a los mirandinos porque no soporta que nuestro pueblo se expresara por el cambio.

Estamos orgullosos de la capacidad de lucha de nuestros trabajadores. Saben que cuentan con nosotros y que juntos seguiremos llevando adelante las acciones necesarias para que sus derechos sean respetados.

La elección de una nueva Asamblea Nacional, comprometida con el pueblo y no con los intereses de un grupo que está empeñado en destruir al país, es también factor fundamental para terminar con la discriminación a la que este gobierno somete a los mirandinos. Hay que recordar que en la Asamblea Nacional se aprueba el presupuesto y  los créditos adicionales para los estados y debemos impedir que los diputados del partido de gobierno sigan privilegiado la entrega de recursos a organismos paralelos, por encima de recursos para el Gobierno de Miranda, elegido por el pueblo.

Por eso tenemos que estar más unidos que nunca para expresarnos por el cambio, para que en nuestro país no haya venezolanos de primera y de segunda, para que se respete la Constitución y el derecho de todos los trabajadores y de nuestro pueblo.

Sigamos adelante, demostrando, como siempre, que los trabajadores del Gobierno de Miranda no se doblegan. Miranda encontró su camino y en las elecciones parlamentarias volverá a demostrarlo. Hoy más que nunca #UniónYCambio

¡Arriba Miranda y arriba Venezuela!

Unidos por Venezuela

Sin título“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”. Quise comenzar mi reflexión de hoy con estas palabras de Martin Luther King, como un reconocimiento a cada uno de nuestros hombres y mujeres que están convencidos de que Venezuela merece un cambio de rumbo, que saben que este es posible y trabajan día a día  para lograrlo.

El Gobierno Nacional busca por todos los medios dividir y quitarle al venezolano la esperanza de que sí es posible el cambio. Pero nuestro pueblo está abriendo los ojos. Cada día son más quienes se están sumando al proyecto de cambio y que además, con su mensaje, pero sobre todo, con sus acciones, están ayudando a otros a abrir los ojos. Se dice que una acción vale más que mil palabras y eso es válido desde todo punto de vista. Quienes abrazan el cambio lo hacen cansados de un discurso vacío, de años de promesas incumplidas. Lo hacen además porque han visto cómo en Miranda si hay una gestión que trabaja junto al pueblo y que, a pesar de los obstáculos, tiene resultados que mostrar.

El gobierno insiste en tapar el sol con un dedo. Buscan desviar la atención con guerras inventadas, repartiendo culpas de problemas que son responsabilidad exclusiva de su incapacidad, de su compromiso con un proyecto partidista y no con un pueblo, que es a quien se deben.

En estos días veíamos, nada más y nada menos, al responsable de la seguridad de los venezolanos, jurando que la inseguridad ha disminuido. Son capaces de mentir hasta cuando se trata de la vida de nuestro pueblo. Hacen lo imposible por ocultar las cifras, pero no hay propaganda que pueda contra el dolor de familias enteras, que viven la pérdida de un ser querido. Podrán censurar los medios, pero no tienen cómo censurar el dolor y el miedo que se vive en nuestra Venezuela.

¿Cuántos venezolanos tienen que morir, víctimas de la violencia, para que se tome en serio, de una vez por todas, el tema de la inseguridad? La tasa de homicidios de  nuestro país en 2014 fue de 82 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra, que es impresionante por sí sola, se torna aún más grave considerando que, según la Organización Mundial de la Salud, más de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes es una epidemia. Estamos hablando de que la criminalidad en nuestro país es un problema de salud pública, donde un venezolano es asesinado cada 20 minutos.

Esta misma semana uno de nuestros funcionarios de la Policía de Miranda, el Supervisor César Vivas, fue asesinado. Ya son 55 los funcionarios asesinados en la Gran Caracas en lo que va de año. A este gobierno no le duele la vida de los venezolanos. Gastan millones en armamento militar y en propaganda, para hablar de una obra de gobierno que no existe y tratar de ocultar la verdad, en lugar de invertir en educación, en salud y en la lucha contra la delincuencia.

¿Qué hace el gobierno frente a esta situación? Se tapan los oídos y los ojos y sólo abren la boca para endilgar a otros la responsabilidad de un problema que se les ha salido de las manos. Controlan los Tribunales, la Fiscalía, la Contraloría, la Guardia Nacional, el Cicpc, la Policía Nacional, el Sebin. Han  presentado 22 planes de seguridad fallidos y, en lugar de asumir su responsabilidad, buscan culpables y sólo hablan de la inseguridad en Miranda, donde por cierto, el gobierno además controla 15 policías municipales. Quién es responsable sino el Gobierno Nacional del auge de hechos delictivos que se ha observado en las llamadas “zonas de paz”, creadas supuestamente para el desarme y que se han convertido en zonas de impunidad.

Resolver la situación de inseguridad pasa porque el Gobierno entienda que este no es solo un tema de policía; con una impunidad de 90% no hay policía que resuelva el problema. Se requiere un abordaje integral, que incluya el sistema de justicia y el sistema penitenciario. Se requiere que nuestro pueblo tenga acceso a una educación de calidad y a oportunidades para progresar.

Cada mirandino, cada venezolano, todos sin excepción, merecen un país en el que puedan vivir tranquilos. La esperanza de cada uno de nosotros sumada tiene una fuerza capaz de superar toda la publicidad, la censura y la mentira, de quienes pretenden a toda costa mantenerse en el poder.

La elección de una Asamblea Nacional conformada en su mayoría por diputados comprometidos con el pueblo y no con los intereses de un partido político y de un gobierno que lo busca es perpetuarse en el poder, es un paso fundamental para la construcción de esa Venezuela de progreso donde se respete la vida, donde la prioridad sea la seguridad, la educación, que nuestro pueblo tenga a su alcance las oportunidades para salir adelante sin depender del gobierno de turno.

Ante la grave crisis que vivimos los venezolanos tenemos que unirnos para exigir respuestas y ser protagonistas del cambio. Casa por casa, en cada rincón de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela, seguimos trabajando junto a nuestro pueblo, llevando un mensaje de esperanza y estimulándolo a no abandonar sus sueños  #UniónYCambio

Sobran razones para unirnos y el agua es una de ellas

Manuel vive en La Dolorita, y hacen falta los dedos de las manos de los cuatro miembros de su familiasin agua, para contar los días que tiene sin recibir agua. La última vez que vieron el preciado líquido pagaron más de 1.000 veces su valor, porque en lugar de llegarle por la tubería tuvo que pagarle a un camión cisterna para llenar unos tobos que escasamente le permiten cubrir sus necesidades y las de su familia.

Estamos entre los primeros países del continente en reservas acuíferas, el problema no es por falta de recursos sino por mal manejo de los mismos. En un país como Venezuela no debería haber una sola familia sin agua pero, relatos como el de Manuel se repiten en todos los rincones de nuestra Miranda y de nuestra Venezuela.

El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental decretado por la ONU, derecho que muchos venezolanos no tienen cubierto, fundamentalmente por la falta de políticas públicas orientadas a garantizar el abastecimiento.

Este gobierno, en lugar de buscar soluciones, sigue diciendo que el colapso del servicio es culpa de la sequía, cuando lo que falta es una gestión eficiente que invierta en infraestructura, mantenimiento, tecnología, capacitación y concientización necesarios para garantizar que todos, absolutamente todos, los venezolanos tengamos acceso al agua.

Claro, qué se puede esperar de un gobierno que en el Plan de La Patria se planteó preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana y, paradójicamente, elimina el ministerio de ambiente. Hay venezolanos que hoy todavía no reciben agua por tuberías y hay sectores que, aunque tienen sistema de tuberías, pueden estar hasta 45 días sin agua. ¡Vaya manera de salvar la especie humana!

El gobierno central se llenó la boca y aseguró haber alcanzado las Metas del Milenio en materia de agua potable. Nada más alejado de la realidad. Que le pregunten a nuestro pueblo de las zonas más necesitadas y más altas cómo sufren para conseguir agua y la magia que hacen para rendirla cuando les llega. Carmen nos contó que lava varias tandas de ropa con una misma agua de jabón para luego enjuagarla.

De acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014, de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, 39,2% de los habitantes del país no recibe agua todos los días. Y es que a medida que la población crece deben aumentar los servicios, pero hace al menos 18 años que en el país no se construye un embalse, cuando la meta es que se construyan dos embalses por año.

Hay zonas a las que el agua llega por bombeo pero como las tuberías son antiguas, aumentar la presión puede ocasionar su ruptura y el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Esto habla del retraso que existe en el mantenimiento y actualización de los sistemas asociados al agua.

Garantizar el abastecimiento de agua requiere voluntad y que las comunidades se organicen. Estamos hablando de años de abandono del sistema, pero no necesariamente se requieren años para comenzar a ver un cambio. Si bien los grandes proyectos son necesarios, hay algunas medidas que se pueden tomar y que comenzarían a hacer la diferencia en cuestión de meses.

Por ejemplo hay que poner a funcionar al 100% las plantas existentes. Es fundamental evitar que se siga botando el agua, tanto en el sistema, como del medidor hacia adentro, lo que requiere además la instalación de medidores y macromedidores, pues es muy difícil gerenciar lo que no se mide. Hay que destinar los recursos a lo prioritario. Por ejemplo, las cisternas no son la solución, son solo una medida efectista con la que le quieren hacer creer a la gente que la están atendiendo.

Siempre lo hemos dicho, las soluciones tienen que estar cerca del pueblo y el caso del agua no es la excepción. Las hidrológicas deben ser gerenciadas por los municipios, pero este gobierno ni lava ni presta la batea.

Con una nueva Asamblea Nacional comprometida con el pueblo y que le dé prioridad a la solución de sus problemas, se podrán destinar recursos al tema del agua y se podrá hacer contraloría para garantizar la buena utilización de los mismos.

A los venezolanos nos unen los problemas. La necesidad de agua potable es una razón más para unirnos. Es importante que las comunidades se unan y se organicen para exigir la solución, para crear conciencia y plantear alternativas a las autoridades. Hoy más que nunca los llamo a luchar unidos por sus derechos. Tenemos una oportunidad a la vuelta de la esquina con la elección de la Asamblea Nacional #UniónYCambio

Educación para transformar a Venezuela

Educación para transformar a VenezuelaEstoy segura de que coinciden conmigo en que los venezolanos merecemos un país de justicia, paz y progreso. También estoy segura de que, como yo, ven que por la vía que vamos, Venezuela se aleja cada vez más de ser ese país. Es por eso que insistimos en la urgencia de articularnos como un gran movimiento popular, donde las familias y las comunidades demuestren la fuerza que tienen para impulsar el cambio democrático que necesitamos para sacar el país adelante.

El trabajo que hay que hacer incluye muchos factores y les aseguro que la educación es el más relevante, pues a través de ella damos herramientas a los niños, jóvenes y adultos, quienes tienen el poder para transformar a Venezuela. La escuela es el eje de la vida de una comunidad, en cada rincón de nuestro país hay una escuela. Por eso un movimiento social no puede olvidar la educación ni la escuela.

Hoy enfrentamos una realidad alarmante, el fracaso en la educación pública del oficialismo se traduce en 600 mil niños en edad preescolar desescolarizados y 900 mil adolescentes entre 15 y 19 años que no van a escuelas o liceos. Esto es un caldo de cultivo para la delincuencia. Además, para nadie es un secreto que la política se ha instalado en las escuelas que dependen del gobierno, no sólo a través de la selección a dedo de maestros, sino también a través de libros de textos creados para ideologizar.

En Miranda hemos hecho esfuerzos para que la educación haga la diferencia para nuestros niños, jóvenes y adultos. Cuando insistimos en que la educación es un escudo contra la pobreza y afirmamos que cuando se abre una escuela se cierra una cárcel, lo hacemos no sólo porque creemos en eso, sino porque lo hemos demostrado.

Cuando una comunidad cuenta con un buen maestro, con una buena escuela, con una educación de calidad, sin ideologías, donde imperen valores de igualdad y respeto,  ya tiene ganado parte del camino hacia el progreso.

En Miranda desde que asumimos la gobernación y a pesar de los obstáculos y la falta de recursos, hemos construido 45 nuevos planteles que atienden a más de 14 mil nuevos alumnos  y estamos construyendo tres más. Las escuelas mirandinas han retomado el camino de la pedagogía y la formación ciudadana, para generar aprendizajes y ciudadanía entre sus 150 mil estudiantes. Hoy nuestros alumnos demuestran avances en Lengua y Matemáticas y reciben anualmente cientos de miles de libros que respetan la pluralidad de pensamiento. Los educadores son seleccionados por concursos en base a sus méritos.

Otro logro podemos verlo en el programa de alimentación escolar MiPae, que llega a la puerta de todas nuestras escuelas, y nuestras Madres Procesadoras tienen la protección social necesaria (HCM, formación y  buen incentivo económico), para el ejercicio de sus funciones. Además llevamos la Cultura de Paz a los planteles a través de los programas de Semillitas de Paz, en educación inicial, y Promotores de Paz Estudiantil (primaria y secundaria).  Formamos, organizamos y apoyamos a 32 mil estudiantes que se forman en los valores de la paz, para un ejercicio democrático de la ciudadanía a través de programas de mediación y resolución de conflictos en las instituciones escolares.

Mencionamos estos logros porque creemos que la experiencia de Miranda puede extenderse a toda nuestra Venezuela. Pero eso pasa por la construcción de ese movimiento social que impulse y reclame el derecho a una educación de calidad para todos.

Es por eso que con organización, a través de los Comandos del Pueblo, debemos dar a conocer quiénes son los responsables de los problemas que enfrenta la educación en nuestro país y mostrar lo que es posible lograr cuando se le da prioridad a la educación. Venezuela necesita justicia social y atención educativa para los más necesitados; brindar educación de calidad a niños, jóvenes y adultos; devolver a la escuela su función educativa, construir las escuelas y liceos para nuestros niños y jóvenes que no estudian.

Nuestro llamado es a sumar, evitando el lenguaje y las actitudes divisionistas y mostrando nuestro punto de vista, siempre respetando a las personas y su libertad de pensar diferente.

Unión y cambio para Venezuela

20140322Definitivamente los colores políticos no son una defensa para nadie, cuando se trata de hacer frente a los problemas que vivimos los venezolanos: la escasez, el costo de la vida, la inseguridad,  la delincuencia y el irrespeto a la Constitución y las leyes. ¿Acaso el pueblo oficialista tiene acceso a las medicinas, a los productos básicos que se encuentran desaparecidos de los anaqueles?, ¿Acaso las madres que creen en el gobierno actual no lloran a sus hijos caídos víctimas de la violencia? ¿Acaso el pueblo oficialista puede levantar su voz contra las políticas del gobierno y ser escuchado?

Es por eso que tenemos que continuar avanzando en la consolidación de una mayoría que se una en torno a la exigencia de soluciones a sus problemas y no en torno a ideologías y colores políticos. Luego de 15 años ha quedado claramente demostrado que con el color de una  cachucha no se compra harina, ni leche, ni medicinas, ni se logra atención oportuna y de calidad en un hospital.

Obviamente, la censura de los medios a quienes estamos exigiendo justicia, paz y progreso, hace más dura la lucha que estamos dando por consolidar esa mayoría. Pero este obstáculo, así como las agresiones, las detenciones y amenazas, lejos de intimidarnos y alejarnos de nuestro objetivo, nos dan la fuerza para continuar acercándonos al pueblo que necesita quien lo escuche y lo apoye.

Los venezolanos estamos cansados de enfrentamientos, estamos cansados de ver familias divididas. Estamos cansados de burlas y de insultos. La invitación es a construir, a continuar ofreciendo nuestro punto de vista, no a quienes piensan como nosotros, sino a quienes piensan distinto. La invitación es a escuchar, a orientar y a organizarse.

Sobran las razones para reclamar, pero debemos hacer una protesta con contenido. No se trata de una lucha entre chavismo y oposición, es una lucha de un pueblo que está descontento con la crisis económica, la inseguridad y la impunidad, frente a un gobierno que no busca soluciones a los problemas, sino a quién hacer responsable.

Cuando se trabaja para todos, con inclusión, se logra respeto, se logra la suma de voluntades. Así es como trabajamos en Baruta, al frente de la alcaldía. Así es como trabajamos en el Gobierno de Miranda y es eso lo que queremos para nuestra Venezuela.

El mensaje de unión y cambio tiene un enorme poder político. Sin ir muy lejos eso es lo que ha permitido que en las recientes protestas estudiantiles sectores descontentos afectos al gobierno se hayan identificado con los estudiantes. Eso es lo que se evidenció cuando en las elecciones primarias en el año 2012 las primeras opciones de los electores fueron las que basaron su discurso en la inclusión y la unión. Eso es lo que permitió que el 14 de abril la unidad captara cerca de un millón de votos de oficialistas descontentos.

Los problemas del país, lejos de mejorar, se agravan cada día más y en esa medida, cada día serán más los venezolanos que buscarán expresar su descontento y estarán dispuestos a escuchar a quien le ofrezca una opción y a organizarse para luchar por sus derechos.

Seguimos luchando por Miranda y por Venezuela

En 2008 asumimos un compromiso con Miranda y con toda su gente, sin distingo de raza, condición social o preferencia política. Demostramos que juntos podemos alcanzar cualquier meta y que cuando se hacen las cosas bien, pasan cosas buenas. 

En Miranda seguimos trabajando para todos por igual, pero hoy el compromiso se hace aún más grande. Nuestro gobernador asume este nuevo reto porque sabe que nuestro pueblo mirandino cuenta con un gran equipo en la Gobernación de Miranda. Por eso está haciendo una cruzada por Venezuela, para convencer a cada uno de los venezolanos y demostrarles que sí es posible tener un futuro mejor. 

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Continuamos trabajando por nuestra gente

En Miranda estamos nosotros, su equipo, gente comprometida y aferrada al objetivo de seguir mejorando las condiciones de vida de más y más mirandinos. Hoy te invito a seguir confiando en nosotros, a trabajar de la mano con este equipo, a no dejarte vencer por los obstáculos que se empeña en colocar el gobierno central, a no caer en provocaciones y a multiplicar el mensaje de unión y progreso que Henrique Capriles sembró en Miranda y hoy lleva por toda Venezuela. 

 

Hoy más que nunca, tenemos que luchar contra el ventajismo, la mentira, el centralismo y la burocracia. Llevamos poco más de 100 días siendo gobernados por Nicolás, quien comenzó su mandato devaluando nuestra moneda y se escuda detrás de la figura de Chávez diciendo que él aprobó estas medidas.

Quienes hoy nos gobiernan no han podido resolver ninguno de los problemas que aquejan a los venezolanos. Queremos que llegue el momento de que vayamos al mercado y consigamos harina pan, aceite y azúcar, que compremos lo que queremos. Los venezolanos no queremos un gobierno ineficiente que nos diga qué podemos comprar, todos tenemos el derecho de decidir en qué gastar nuestro dinero. Pero además queremos que los venezolanos puedan dormir tranquilos, lo que parte de tener un gobierno que no insulte, que no excluya a los que no están de acuerdo con su forma de pensar. Nuestro norte es que los venezolanos puedan dormir tranquilos sabiendo que al día siguiente tendrán comida para sus familias, seguridad en las calles y plata para comprar los que necesiten.

Quienes hoy están a la cabeza del poder –valiéndose de triquiñuelas y de la parcialidad de las instituciones- son los responsables de que en Venezuela las importaciones estén por encima de las exportaciones. Llegó el momento de poner a Venezuela primero, que los recursos petroleros se utilicen para atender los problemas de los venezolanos, para ganar mejores sueldos y para que veamos mejoras en el día a día de nuestro pueblo.

Venezuela nos necesita más que nunca. Hoy le decimos a los venezolanos que seguimos en la calle para ganarnos la confianza de la gente. Debemos organizarnos y movilizarnos de cara al 14-A. Tú también puedes ser el jefe de un comando de campaña, organiza a tu familia, a tus vecinos, a tus amigos, conviértete en multiplicador del mensaje, genera debate, crea conciencia y llama al voto. 

Nos han puesto una nueva oportunidad en el camino y no podemos desaprovecharla. No dejemos de luchar por nuestro país. Juntos podemos construirlo.

 ¡Arriba Miranda y arriba Venezuela!

Venezuela tiene nombre de mujer

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y quiero aprovechar la cercanía de la fecha para celebrar a la mujer venezolana, esa que todos los días lucha por salir adelante y por darle a su familia las oportunidades para superarse. Pero también deseo hacer una humilde reflexión acerca de lo que significa ser mujer en la Venezuela de hoy.

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Como dice nuestro Gobernador, Henrique Capriles Radonski, “Venezuela tiene nombre de mujer” y es que, definitivamente, la mujer es el principal motor para sacar este país adelante. Siempre he dicho que las venezolanas parecen estar hechas de un material distinto, con una genética que las orienta al trabajo, al esfuerzo, al sacrificio, a la tenacidad, al emprendimiento. Hoy, doy gracias porque  todos los días, a lo largo de mi carrera como servidora pública, encuentro en cada comunidad que visito, decenas de mujeres que son ejemplo de vida, de superación, de trabajo. Hoy puedo decir que como mirandina, como venezolana y como mujer, me siento sumamente orgullosa y comprometida.

Si pasamos de la vivencia a las estadísticas, encontramos que de los cerca de 28.000.000 millones de venezolanos que constituyen la población del país, según el censo de 2011, 14.536.700 son mujeres. Hay 98,9 hombres por cada cien mujeres. Esta cifra es similar en nuestro estado Miranda, con 94,9 hombres por cada 100 mujeres. Según este censo, la mujer venezolana estudia más que el hombre y ha asumido gradualmente obligaciones que tradicionalmente se le asignaban al hombre, como por ejemplo la jefatura del hogar. Hoy el 39% de los hogares depende principalmente de una mujer, cuando hace diez años, esta cifra se ubicaba en 29% y hace 20 años, en 24%.

Pero las estadísticas también nos dicen que en Venezuela el 23% de los nacimientos anuales -según cifras del ministerio de salud para 2011- corresponde a madres menores de 19 años. Si a esta ecuación agregamos la violencia de género, y los problemas que hemos visto incrementados en los últimos 14 años producto de un gobierno que no ha sabido llevar soluciones reales al pueblo -inseguridad, desempleo, escasez, dificultades para acceder a la salud, a servicios como el agua y la electricidad o a una vivienda-, definitivamente no son pocas las razones para asegurar que nuestras mujeres son unas luchadoras que merecen la oportunidad de salir adelante junto a sus familias.

Por ello en Miranda nos hemos empeñado y seguimos trabajando por darles a las mirandinas oportunidades para salir adelante. Con Mujeres Miranda desarrollamos planes que atienden, capacitan, impulsan, valoran y articulan las ganas por salir adelante de todas las mirandinas. A través de la casa de abrigo ofrecemos ayuda integral a las mujeres víctimas de la violencia. Gracias al plan Madres con Futuro logramos reinsertar a las adolescentes en el sistema educativo, a la vez que se les  ofrece capacitación socio productiva. También hay que destacar el acompañamiento de salud pre y post natal a las madres que enfrentan el embarazo precoz en nuestro estado.

Estamos convencidos de que las mujeres son y seguirán siendo el eje sobre el que se construye la familia, la comunidad, el estado y el país. Sigamos construyendo juntas y con la misma fuerza que nos caracteriza a nuestra Venezuela. ¡Definitivamente, por algo Venezuela tiene nombre de mujer!

De Abril de 2009 al Programa Miranda

Nosotros desde la Gobernación de Miranda, creemos y apostamos al trabajo en equipo, al crecimiento en conjunto y a la inclusión de cada parte que pueda ayudar al desarrollo y progreso de nuestro estado y país.

Luego de recibir la administración del gobierno estadal, en abril de 2009 tomaron militarmente todas las instituciones de salud que hasta el momento eran responsabilidad del Estado Bolivariano de Miranda.  La medida del Gobierno Nacional, nos dejaba a parte de la atención de salud de los mirandinos. El hecho que sacudió a la población, no nos detuvo, y aún cuando no tenemos la competencia de los hospitales del estado, hemos -y segura digo-  logrado un excelente sistema de salud, porque en esta gestión del cambio, sabemos que estamos al servicio de nuestro pueblo y sus necesidades.

Una medida política jamás puede detener la responsabilidad y voluntad de hacer lo que debemos, lo que exige cada mirandino. Pero las soluciones tampoco podían ser cortoplacistas, en Miranda apostamos a un cambio para todos por igual, pero sobre todo, para siempre, porque eso es el progreso.

Por eso, además  de construir toda la red de salud del estado, también involucramos a quienes con vocación y esfuerzo se forman en la Universidad Central de Venezuela. Para nadie es un misterio el éxodo de excelentes profesionales de la salud que tenemos en el país, por eso decidimos integrar educación y servicio en un programa para darle calidad a Miranda y al futuro: el Programa Miranda.

El Programa Miranda, incluye a más de 600 estudiantes de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, que han realizado pasantías en Centros Médicos Odontológicos, Pronto Socorros, Casas Amigas de la Salud y las Rutas de la Salud –del estado Miranda.

Para nosotros la única jurisdicción es la necesidad de los mirandinos.

Los estudiantes de la UCV no sólo llevan a cabo sus prácticas, también realizan charlas para la comunidad donde le informan de temas que le sean útiles en su vida diaria y de manera preventiva como: consumo correcto de fármacos e intoxicación con productos del hogar y nos ayudan a transmitir conocimiento a otros estudiantes a través de los laboratorios móviles, en los cuales alumnos y docentes de las Escuelas de Física y Química de la UCV visitan los liceos mirandinos para enseñar prácticas científicas.

Lo he dicho anteriormente, nuestros pasos transitan el camino de la integralidad. Trabajando en conjunto Gobernación de Miranda y UCV, de la mano del Programa Miranda, logramos una conjunción de recursos que se traduce en mejoras en la calidad de vida de nuestro principal beneficiario: el pueblo mirandino.

Solución del presente y construcción del futuro, eso hemos hecho en Miranda. ¡Sí, hay un camino!

Miranda apostó al cambio

En Miranda apostamos al cambio desde la base y lo conseguimos. Los mirandinos están ahora en un proceso de crecimiento colectivo, participan, se benefician o son pagados con nuestros programas sociales

Una filosofía de hacer política y construir un país progresista, es aquella que además de aportar soluciones inmediatas promueve la formación de sus miembros. Herramientas, conocimientos, esas son las verdaderas soluciones.

Desde que llegamos a Miranda sabíamos que no queríamos sólo resolver las necesidades inmediatas de nuestra población, que conocamos eran muchas. Nosotros queríamos apostar al cambio de verdad, ese que es como una semilla, que se siembra y con el riego del apoyo no hay vuelta atrás. Apostamos al progreso, a mejorar la calidad de vida de los mirandinos, ahora y para toda la vida.

Con más de 100 programas de desarrollo social, en todas las áreas, sembramos en Miranda la semilla del cambio, una semilla que apoyamos y protegemos, pero que sobre todo, crece naturalmente desde los mirandinos.  Involucramos a la comunidad en programas que permiten su desarrollo como personas y como fuerza laboral, además de aportar una solución inmediata.

El crecimiento colectivo se da gracias a un entramado de planes e instancias que se encargan de necesidades específicas en cada área social ¿por qué? porque con cada programa se hace un seguimiento personalizado y un entrenamiento que permite al mirandino aprender herramientas que lo impulsen en su capacidad productiva.

En Miranda apostamos a que el cambio sea para toda la vida.

Como ejemplo podemos colocar el área de vivienda: entregamos los certificados que le permiten al mirandino mejorar su casa, los materiales son proporcionados por ferreterias de su comunidad -que cada día se motivan más, y ofrecen mejores servicios-, estos sólo pueden ser entregados con la autorización e inspección del arquitecto o ingeniero asignado por el Gobierno de Miranda -son más de 300 los arquitectos e ingenieros que conforman nuestro programa. Pero no sólo pueden arreglar su vivienda, los beneficiarios son autoconstructores de la misma, y pueden recibir la formación en construcción popular.

Al final del proceso el mirandino mejora su vivienda -la necesidad inmediata-, colabora con la activación económica de su comunidad -la política de sumar, involucrando a los ferreteros-, y está certificado por la Universidad Central de Venezuela como constructor popular. Su vivienda mejoró, su comunidad participa y se beneficia también, y ahora podrá incrementar sus posibilidades de producción.

Crecimiento colectivo. Progreso. ¡Arriba Miranda! ¡Arriba la gestión del cambio!